jueves, junio 02, 2016

Presidente: ¿Cree que somos tontos?

 
 Cuando estallo el caso Caval que involucro a la nuera de Bachelet, Natalia Compagnon, el hijo del Presidente, Sebastián Dávalos, el empresario y banquero Andrónico Luskic y en forma indirecta aparentemente la propia Michelle Bachelet, quedo al descubierto tráfico de influencias y abuso de poder. El caso Caval se refiere primero a la adquisición de un crédito de US$ 10 millones que había obtenido el hijo días antes que Bachelet ganará la elección presidencial, luego de llamar a Luskic. En segundo lugar, con ese dinero iba a la compra de terrenos en Machalí, en la VI Región, cuyo suelo era agrícola, y que luego el municipio cambio el plano regulador con el cual el valor del suelo aumento rápidamente a uso urbano. Con ese cambio, se beneficiaría la sociedad Exportadora y de Gestión Limitada de propiedad de Compagnon. 
   Ahora bien, muchas personas con simple sentido común concluyeron que Sebastián Dávalos llego al hombre más rico de Chile, ‘por ser hijo de’. En este caso del Presidente Michelle Bachelet. Hay que rememorar la célebre frase que dijo, cuando supo del préstamo que le habían otorgado: “Me entere por las noticias”. Además, más tarde se especulaba que previamente a la reunión de Dávalos, Compagnon y Luskic una señora había llamado al banquero. Esa señora era Bachelet. Los verdaderos opositores a este gobierno esperábamos que saliese a luz esa grabación.
   Naturalmente, la investigación a cargo primero del fiscal Luis Toledo y luego del fiscal Sergio Moya siguió su curso desvelándose los millonarios negocios de asesorías que hizo la empresa Caval. Entretanto, una comisión investigadora del Congreso referido a este caso, excluyo al Presidente de la República. 
   De vez en cuando se sabían cosas. Para defenderse, los implicados por medio de sus abogados daban cosas a conocer detalles. Otros se quedaban callados. La investigación en curso revelo que también estaba metido el administrador de La Moneda, Cristián Riquelme, quien se pidió la renuncia por petición del ministro de Interior, el Demócrata Cristiano, Jorge Burgos. Y otra implicada es la jefa de gabinete de la Presidencia, la señora Ana Lya Uriarte, quien todavía conserva su puesto, pues sabe tanto como su ex ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre. Pues bien, uno de los implicados es el operador inmobiliario, Juan Díaz, quien pertenece al partido opositor Unión Demócrata Independiente. 
   En efecto, la revista Que Pasa de la última semana de mayo reprodujo las transcripciones telefónicas hechas por el OS-9 de Carabineros a Juan Díaz, quien afirma que Bachelet iba a recibir mil millones por el negocio inmobiliario: “Porque a mí muchas veces la Natalia me decía que mil millones iban a Bachelet”. Natalia le decía Díaz que se quedará tranquilo: “Acuérdate que ella me dijo que el crédito lo iba a sacar mi suegra. Quédate tranquilo” (14/05/2015 a las 11:39 hrs.). Cuando leí esa noticia por un blog, me fui al sitio de la revista Que Pasa esperando encontrar la primera edición referida a ello. Lo primero que aparece es una nota editada tratando lisa y llanamente de excluir al Presidente de la República, excusándose de que había que verificar lo que decía el señor Díaz. Parece raro que una revista que lleva años haya cometido un desliz de ese tipo. No fue el mismo medio, si es que no equivoco que saco a relucir el préstamo que le hizo Luskic y el negocio inmobiliario en Malachí. Se auto censuro.


  ¿Cuál fue la reacción del gobierno? La reacción de Michelle Bachelet fue acusar de un montaje y de que se había filtrado información por el caso Caval:
   “Quiero hacer una declaración respecto a una información que ha salido en un medio nacional hoy día, que me involucra, o sea, que aparece mencionado mi nombre. Quiero primero que nada decir que desmiento tajantemente, categóricamente esa información. Creo que es una canallada, que es una infamia, y que, además, no descarto montaje. Por tanto, estoy estudiando cuáles son las acciones legales que podemos tomar”. 
   Dijo, además, que era una infamia: “Es totalmente falso, es una infamia, una canallada, una mentira”. 
   Cuando se ha filtrado una grabación desde el Piñeragate, donde trataba de tonta a la política Evelyn Matthei, a nadie se le ocurrió decir que era un montaje de Matthei a Piñera, por así decirlo.  Asimismo, Díaz reveló unas cosas oscuras del ex dirigente de la UDI, Pablo Longueira. La prensa le baja el perfil si afecta al Presidente, en cambio, no si el afecto es un político de la ex derecha. Al día siguiente de conocida la filtración salió por la prensa que la mandataria había declarado como testigo en La Moneda a las 7:00 A.M, día antes. Le habrá dicho que “se entero por la prensa” y que desconocía a banquero Luskic.

  
  El Colegio de Periodista, que es una caja de resonancia de la Izquierda salió en defensa de Michelle Bachelet repitiendo que había que verificar lo dicho por Díaz. La Nueva Mayoría también salió en su defensa. Si cae la mandataria, no tiene nada. El Presidente del Partido Radical, Ernesto Velasco dijo: “cuando siente que ha sido pasada a llevar su honra, buen nombre o dignidad. En este caso resulta evidente que se ha traspasado un límite en el quehacer periodístico que ha sido reconocido por el propio medio”. Los zurdos que son la flor y nata hablan de la honra, dignidad, cuando en estos 26 años se han dedicado a lo contrario , sobre todo, tratándose de personas emblemáticas que están presas en Punta Peuco: Miguel Krassnoff, Miguel Estay, Álvaro Corvalán, entre otros. Van a seguir difamando a personas que no pueden defenderse, ya sea a través de los medios, ya sea través de la justicia. Dicho sea de paso, cuando estalló el caso Penta, que involucraba a los políticos opositores, el gobierno, la Nueva Mayoría, los medios ya sea escritos o digitales, se daba el festín cada vez que los fiscales filtraban información del caso a la prensa. Al oficialismo le salió el tiro por la culata al saber después que muchos políticos de Izquierda le pedían plata ‘al yerno del dictador’ como Carolina Tohá, Fluvio Rossi, entre otros. No hay ninguno acusado por Impuestos Internos de ese bloque hasta hora. Con todo, ni la Nueva Mayoría ha salido ganando al ser únicamente acusados algunos políticos de la UDI. Las personas en general no les creen a los políticos. Si uno lee comentarios en los foros y artículos como el de Luis Larraín del Instituto Libertad y Desarrollo , en donde critica el doble estándar que ha tenido la Izquierda en estas materias: SQM, el juicio por prensa a ciertos empresarios y Penta. La honra de los otros no importa, sí la de los progresistas.
   En lo general estoy de acuerdo con el artículo de Larraín, sin embargo, hay una parte en que intenta ningunear al particular Juan Díaz, como si su opinión fuese menos creíble que lo dicho por la mandataria. Después de todo, fue contratado por la nuera de Bachelet: “Que un imputado en el caso Caval, sin entregar prueba alguna ni antecedentes que lo avalen afirme una cosa así es lesivo para su honra”. No hay que ser Sherlock Holmes para deducir que hubo un “acuerdo de caballeros” al interior de la familia Bachelet, donde no hubo nada escrito. 
   Lo que no sabe el director del Instituto LyD, es que según Revista Jurídica de Fiscalía la se pueden hacer usar las intercepciones siempre que lo determine el tribunal:

  "Art 223 C.P.P. La incorporación en un juicio oral de los resultados obtenidos de la medida de interceptación se realizará de la manera que determinare el tribunal, en la oportunidad procesal respectiva. En todo caso, podrán se citados como testigos los encargados de practicar la diligencia".  

   Además, Bachelet pone como testigo, según la prensa, al vocero del gobierno, Marcelo Díaz, la jefa de gabinete, Ana Lya y al periodista Ascanio Cavallo.

  Finalmente, Bachelet anunció una querella a título personal contra la revista Que Pasa, pues, según su abogado, Juan Pablo Hermosilla se pasa a llevar la honra de las personas. Va dirigida contra tres periodistas, los cuales podrían pagar con tres años en la cárcel y una multa de 150 Unidades Tributarias Mensuales, o sea, 7 millones de pesos. Según Hermosilla, la transcripción no tenía nada que ver con el caso Caval. ¿Cree que las personas son tontas? ¿Cómo no tiene relación, si aporta un nuevo antecedente, que el Presidente de la República estaba involucrada? Una nueva arista.
   Michelle Bachelet, su abogado, el Colegio de Periodistas, los políticos de la Nueva Mayoría y algún otro investigador, ¿Cree que somos tontos?

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jueves, diciembre 24, 2015

Más virtudes y menos política ostentosa


 Hace tiempo califique el segundo Gobierno de Michelle Bachelet de demente. El sentido común lo tienen exiliado o convertido en un paria social. El actuar del oficialismo nos da la razón. Nos hablan de austeridad, sin embargo, botan la plata de los contribuyentes en diversas tonteras, desde los falsos exonerados que son 100.000 hasta en gastar en comisiones de ‘hombres buenos’ que intentan unir el agua con el aceite, campañas absurdas de seguridad ciudadana de 400 millones de pesos en vez de cambiar rápidamente las leyes y una comisión con abultado presupuesto para una Nueva Constitución que a nadie le interesa. ¡Qué el gobierno esté endeudado, ni siquiera les importa a los economistas con sendos títulos de la Nueva Mayoria!
   Dicho sea de paso, la personas que no ha dado muestras de austeridad es el propio Presidente, quien en una semana la vemos volando hacia el Oriente y a la semana siguiente la vemos en Europa. ¿Cuánto costará cada viaje? 
  Cuando apareció primero el caso Penta, en segundo lugar el caso Caval y, finalmente SQM, muchos creyeron con nuevas leyes se arreglaría la falta de moral que tiene los políticos. Otros sugerían una nueva Alta Dirección Pública. Más aún por el caso en se vio involucrado el hijo del Presidente, Sebastián Dávalos, Bachelet propuso que hasta las Fuerzas Armadas presentaran su declaración de patrimonio, como si los uniformados se fueran a presentar a un cargo público, ya sea Presidente de la República, parlamentario o ministro. Por más que se le insistió que su hijo presentara su declaración de patrimonio, fue ella la que no quiso.


  Luego tuvimos la comisión Engel sobre Probidad y Transparencia. A fin de año, nos enteramos que el economista Eduardo Engel le hizo una asesoría a la Contraloría de la Repúbica que costó $200 millones en tiempos del gobierno de Sebastián Piñera , a petición del contralor Ramiro Mendoza. Sin licitación. Esa asesoría estuvo conformada por nueva personas, entre ellas la economista de la Universidad Adolfo Ibañez, Andrea Repetto, quien después formaría parte de la comisión de Probidad. ¿No será demasiada coincidencia? ¿El pituto? Al parecer, los “expertos” se recomiendan entre ellos para estar en cuanta comisión se les ocurra al gobierno de turno.


  Al gobierno se le ocurrió nada menos que pedirle al Banco Interamericano del Desarrollo (BID) 130 millones de dólares para apoyar la” Agenda de Probidad y Transparencia en los negocios y en la política”. Aunque, a decir verdad, BID generosamente se le ocurrió prestarnos el dinero. 
  Según un medio: “El crédito se concederá bajo la modalidad de un Préstamo Programático en Apoyo de Reformas de Políticas con un plazo de amortización de 12 años y dos meses y una tasa de interés basada en el Libor, un tipo de referencia mundial que se fija diariamente en Londres”. No es un acto caritativo y desinteresado del organismo internacional.
   Así la deuda pública que asciende a US$ 38.913 millones, ahora hay que agregarle US$130 millones. Con lo cual la deuda sube a US$ 168.913 millones que pagarán doña Juanita y su marido Moya, dueño de una pyme, además, de los que pagan el IVA por comprar cualquiera cosa en un futuro lejano. 
   Asimismo, según el organismo internacional en Chile hubo "interrelación indebida entre dinero y política". Menciona al hijo de la Presidente en el caso Caval y el financiamiento ilegal de la campañas políticas por las boletas ideológicamente falsas que “aportaban dinero pagando honorarios por servicios inexistentes” justificando la rebaja de impuestos. La misma noticia nos revela que las empresas no cometieron delito alguno, pues de acuerdo a ley por actuar X, le rebajaban los impuestos el Servicio de Impuestos Internos (SII).Todo legal. Sin embargo, el medio o el periodista es incapaz de revelarnos o explicarnos. No existe el delito “boletas ideológicamente falsas”. El hijo como Michelle Bachelet no cometió lícito alguno, sino simplemente hubo abuso de poder o “tráfico de influencias”. Y eso es lo que molesta. El único sentenciado por delito inexistente es el ex parlamentario de la UDI, Jovino Novoa, quien ha sido el festín de la Izquierda como lo muestra la portada del medio de ese sector Cambio21. Ninguna de la Nueva Mayoría.


 De acuerdo a un informe del estudio de abogados Shearman & Sterling , la empresa Sociedad Química y Mínera (SQM) no buscaba beneficios económicos al financiar tanto a políticos de derecha ex “Alianza”, hoy “Chile Vamos” como de la ex Concertación, hoy Nueva Mayoría. Puesto que la empresa SQM transa valores en los Estados Unidos, se pidió si los aportes a los políticos caían en el concepto de corrupción de acuerdo Foreingn Corrupt Practices Act (FCPA). Según esa ley norteamericana, no hubo corrupción debido a que los montos eran mínimos comparados con el patrimonio de la empresa chilena.
  En efecto, cuando aparecieron los casos mencionados, creo, que pocos dijeron que habíamos perdido las virtudes. Todo se soluciona con más leyes y comisiones. Ahora bien, según el filósofo conservador chileno, José Luis Widow , cuando Roma era todavía una República había políticos virtuosos, y menciona entre ellos, Manius Curius, Lucius Quinctius Cincinnatus, Catón el Viejo y Catón el Joven. Dicho sea de paso, el general Pinochet se identificaba con Cincinnatus y era dictador en el sentido romano del término, no del moderno. 
  Él le atribuye la corrupción al sistema político centralizado del país, en que los políticos se ciegan por el poder. Y habría que agregarle, como el país jamás ha sido tan rico como ahora, los políticos están encandilados por el dinero, así como en la Roma de la República algunos estaban embriagados por el lujo que venía del la cultura helénica. Tampoco se trata de maldecir o condenar el dinero.
   Luego concluye: “La primera: la política no puede practicarse sin que los políticos ejerciten ciertas virtudes (también los ciudadanos, pero eso queda para otra ocasión). La segunda: los sistemas políticos no pueden defenderse de la ausencia de virtud de los políticos”. 
   En Chile hasta 1973, hubo políticos como los romanos de la República como Jorge Alessandri y otro poco conocido es el presidente del siglo XIX, Aníbal Pinto, quien luego de “Terminada la guerra, su salud quedó delicada. Se retiró de la vida pública, aquejado por deudas a consecuencias del poco tiempo dedicado a sus asuntos personales. Después de ser un hombre acaudalado, Pinto vendió gran parte de sus propiedades inmobiliarias y agrícolas; derechos en minas y se trasladó a vivir a Valparaíso. Rechazó cargos diplomáticos y se ocupó como traductor en el periódico El Ferrocarril. Además, ocupó el cargo de superintendente del Cuerpo de Bomberos de Santiago en 1884”. Me contaron que el ex presidente Pinto se fue a vivir en la casa de su hermana.


 No se trata que con un préstamo la probidad surja como el desierto florido, ni mucho menos con comisiones transversales. Se trata de virtudes. Las perdimos.

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