sábado, mayo 14, 2022

Orwell estaría horrorizado

 



El célebre escritor inglés George Orwell estaría horrorizado de vivir en este mundo, en este presente. La novela  ‘1984’ por la se hizo famoso describe un estado totalitario, que va más allá de lo que fue el nazismo y el comunismo de corte soviético.

 Todo lo que ha transcurrido desde  golpe de Estado del 2020 por la emergencia sanitaria realizada por el Foro Económico Mundial, la Fundación Bill y Melinda Gates, la Fundación Rockfeller, los grandes banqueros y los dueños de las grandes fondos de inversión, de los cuales el más importante es Blackrock, quienes manejan las grandes farmacéuticas, la industria de los alimentos y los medios globales, sin importan sin son más de derecha o de izquierda ha sido orwelliano.

 Desde las medidas de salud  que todos los gobiernos pusieron en marcha actuando al unísono hasta la censura en las redes sociales fue y siguen siendo orwelliano. Dichas acciones con el objetivo de cuidar no sirvieron de nada y hasta resultaron peores para la población.

 El confinamiento, el distanciamiento social, las mascarillas y el ritual de lavarse las manos con gel. Como no recordar que parte de la nueva normalidad era cambiarse de ropa cada vez que saliese fuera del hogar.  Algunos lo siguieron, otros prefirieron dejarlo, porque se volverían locos. En nuestro país y en otros el ministerio de Salud puso en campaña que los vecinos denunciaran a quienes se saltaran las normas. Digno de un estado comunista. Durante el Estado de Excepción tuvimos controles cercanos a un país comunista, ya sea para entrar el país, ya sea para viajar internamente. Orwellinano y kafkiano.

 El Estado de Israel uso tecnología del servicio secreto para vigilar a los contagiados. Y en Estados Unidos por abril del 2020 a una pareja le pusieron brazaletes en las piernas con el propósito de que no salieran de su casa. En el país del norte, además, pretendían usar dispositivos de vigilancia en las calles.

 Una cosa que paso de inadvertida fue el gobierno de Piñera es que contrato una empresa china de reconocimiento facial en el 2020. El objetivo era vigilar a quienes no usaban el bozal en la calle.

 También ha sido  orweliano las acciones de los gobiernos, independientemente sin son de izquierda o derecha, al coaccionar a sus ciudadanos  para pincharse. Con lo cual no pueden estudiar, trabajar, viajar al extranjero o internamente como en el caso chileno, ni menos ser atendido en los hospitales.

 Otros gobiernos como el canadiense amenazaron con quitarle las cuentas bancarias y negarle el acceso a los cajeros automáticos, sino obedecía las normas de salud, entre ellas inocularse. Todo muy democrático.

 A principios de este año,  los medios chilenos anunciaron que Austria iba a encerrar a los no vacunados en campos de concentración. Nuestros periodistas estaban entusiasmados. En Australia pusieron esas instalaciones a quienes no quisieran  pincharse. Un funcionario del gobierno de Canadá en la misma línea. No es la China comunista, sino naciones occidentales.

 Sin embargo, la cosa no termina allí. Nuestro mundo es orwelliano. El laboratorio Pfizer saco una patente para un dispositivo de geolocalización.

 En un video unos científicos comentan que la FDA había aprobado una píldora que servía para vigilar, si el paciente seguía las instrucciones del médico.

  El ex presidente Piñera en una conversación en la radio ‘Agricultura’ les contaba que la nueva medicina consistirá en que los seres humanos tendrán nanopartículas en sus cuerpos, las cuales le transmitirán la información a una Inteligencia Artificial: 

“Tenemos que estar preparados para una revolución. La salud. Cuando tengamos la posibilidad de la telemedicina. Y los especialistas van a poder a hacer las consultas, los diagnósticos o incluso operar a través de forma remota. Cierto, a través de la telemedicina. Vamos hacer un forma muy distinta de enfrentar el tema de la salud. Cuando tengamos en nuestros cuerpos sensores cada vez más pequeños, cada vez más potente, poderosos y más económicos. Y que ahora están transmitiendo en tiempo real todos nuestros signos vitales a un centro inteligente que tiene toda la información del mundo. Y va poder prevenir la enfermedad. Todo eso es lo que viene. Usted cree la salud chilena se está preparando para esto. La educación chilena está preparando nuestros niños para el mundo que viene. Nada de eso ocurre. Por eso a mí me parece increíble. Pero lógico. Estamos trabajando precisamente con los mejores equipos. Hemos consultado a los mejores expertos del mundo. Nuestro equipo de trabajo a visitado los centros más pioneros en todas estas materias, porque queremos que está revolución tecnológica no nos pase por encima y nos deje achatado. Hay que aprovecharla. Integrarla”.

 El filósofo judío homosexual Yuval Noah Harari y asesor del director del Foro Económico Mundial, Klaus Schawb dijo en una entrevista del 14 de abril del 2020: “El Covid-19 es lo que ha convencido a la gente aceptar la vigilancia y el control total de sus cuerpos desde el interior por medio de la nanotecnología. Si queremos terminar con esta pandemia, necesitamos monitorear a las personas desde dentro, con   microchips”.  La falsa pandemia fue declarada el 11 de marzo del 2020. ¿No era una teoría de la conspiración?



Nuestro mundo está orwelliano que una universidad canceló a Orwell.  Una noticia aparecida el 25 de enero del 2022 en un medio español, cuenta que la Universidad de Northapton ha encontrado que el contenido de la novela ‘1984’ es perturbador.  La Universidad de Salford  pone bajo sospecha la novela de “Charlotte Brönte” de  Jane Eyre y “Grandes Esperanzas” de Charles Dickens.

 El periodista que escribe la nota no se da cuenta del mundo en que vivimos y no entiende la novela, pues para él:

 “El error de comprensión con esta novela tan leída y tan usada para ejemplificar la tiranía y su dinámica de control asfixiante sobre el pasado y el presente, es pensar que se refiere a una distopia futura, cuando realmente se refiere al sacrificio cotidiano del anhelo más profundo del corazón, que todos y cada uno de nosotros practicamos en aras de una seguridad y una pertenencia a  mayorías difusas para no quedarnos solos”.

 También es orwelliano el Crédito Social Chino que  está instalando en Ucrania. Y otras naciones avanzan hacia de la Identidad Digital como Canadá y Australia. En Italia harán un prueba piloto en una ciudad. Como las autoridades en nuestro país les gusta la hipocresía, no te dicen directamente, sino paso a paso, sin que se den cuenta. El creador de ese sistema dijo que si los países europeos tuviesen eso, no tendrían las protestas de los “Chalecos Amarillos” que hubo en Francia antes de la llegada de la locura de la falsa pandemia.

Lo tiene más claro el político del Partido Tory, Andrew Bridgen que el propio periodista literario, quien dice con ironía: «a los estudiantes ahora se les emitan advertencias antes de leer 1984». Luego dice el parlamentario: «los campus universitarios se están convirtiendo rápidamente en zonas distópicas de Gran Hermano, donde se practica la neolengua para disminuir el rango de pensamiento intelectual y cancelar a los hablantes que no se ajustan a él».

 Después señala: «Muchos de nosotros, y en ninguna parte es más evidente que en nuestras universidades, hemos renunciado libremente a nuestros derechos para conformarnos en una sociedad homogeneizada, gobernada por una élite que nos protege de ideas que, creen, pueden ser demasiado extremas para nuestra sensibilidad».

 No existe oficialmente el ministerio de la Verdad al estilo de una oficina de un gobierno. Sin existe a nivel global una suerte de inquisición que les dice a los ciudadanos del mundo que es lo verdadero y que es lo falso, porque los seres humanos del siglo XXI no saben diferenciar. Los Fact Checking o Verificadores de Hechos que ni siquiera es periodismo. Es propaganda y desinformación.

 La agenda globalista del Foro Económico Mundial se reduce a control y vigilancia.

Javier Bazán

 

 

 

Etiquetas: , , , , , , , , , ,

sábado, abril 28, 2018

Cuando decir la verdad se convierte en un acto revolucionario




 
   Se supone que Occidente ha aportado la libertad de conciencia que se traduce en la libertad de expresión. Sin embargo, desde hace bastante años hemos visto como la libertad expresión es amordazada por quienes se hacen llamar así mismos ‘progresistas’. Así llegamos a la corrección política donde grupos minoritarios establecen la pauta o el guion de lo que tiene que decirse sobre tal o cual asunto. Ahora bien, si alguien dice la verdad, es considerado un insulto porque afecto la sensibilidad del otro. Por consiguiente, ya no importa las razones, sino si mis palabras afectan al otro. Pues bien, el diputado Ignacio Urrutia del partido Unión Demócrata Independiente dijo la verdad del porte de un buque en el parlamento.
  Antes de entrar en detalle que hay decir que la ex presidente Michelle Bachelet a pocos día de terminar su mandato presentó un proyecto millonario para indemnizar ls supuestas víctimas de tortura y prisión política que se tradujo en el Informe Valech a costa de los contribuyentes.A Bachelet no le importa que no haya plata y que el país se haya endeudado.
    El diputado expreso las siguientes palabras : “es una excelente noticia que el gobierno haya retirado este proyecto (que entregaba una reposición económica a las víctimas de las violaciones a los DD.HH. durante la dictadura) que es nefasto. No es la única vez que se entregan estos beneficios, es como la décima vez que se entregan estos regalitos a gente que en el fondo fueron más que exiliados, fueron más que nada terroristas en el pasado. Así que en buena hora el gobierno retiró el aguinaldo que le querían entregar a esta gente y espero sinceramente que en el futuro no se presente nunca más un proyecto de esta naturaleza”. Casi me olvido, la oposición huyo en desbanda del hemiciclo de la Cámara Baja. Hacen leyes para molestar a las personas, por lo que está bien que ocurran estos incidentes.
   A los fracasados revolucionarios marxistas leninistas de la Unidad Popular y a los terroristas también fracasados del Mir, del Frente Lautaro y del FPMR les encanta posar como víctimas. Así tenemos, por ejemplo, que el ex mirista, ex parlamentario sueco y Yes Men de Sebastián Piñera, Mauricio Rojas cada 11 de septiembre chilenos sale con el cuento de que ellos fueron las víctimas, cuando en realidad eran los víctimarios, sin pronunciarse o condenar el terrorismo de los grupos chilenos. Desde los noventa con el sesgado Informe Rettig, el “relato” de la Izquierda chilena es que ellos son las víctimas. Ellos introdujeron la violencia, el odio y el terrorismo como arma política en democracia para acabar “con la burguesía y su aparato militar” tal cual señala las declaraciones del PS y del Mir a mediados de los sesenta, y así instalar una dictadura comunista.
     En realidad no me interesa su segunda declaración donde sostiene que cometió un error y que generalizó. La segunda afirmación no cuenta. Es como si se estimara más importante la declaración del ex presidente demócrata cristiano, Patricio Aylwin quien dijo en su última entrevista que él no apoyo la intervención militar, cuando sabemos que su sector dentro de la DC se puso en contacto con la Armada para sacar Allende, pues “prefería una dictadura parda a una roja”.
   Patética las declaraciones de los políticos de la ex derecha ‘Chile Vamos’ condenando los dichos del diputado. Gonzalo Blumen afirmó: “hieren profundamente el dolor y sufrimiento de miles de víctimas de violaciones a los derechos humanos y al dolor de sus familias, por eso no corresponde más que rechazarlas". El actual ministro de Justicia, el arrepentido Hernán Larraín dijo por su parte: "Quiero reiterar el profundo compromiso del presidente Sebastián Piñera con los derechos humanos. Es nuestra voluntad dar el mayor impulso, la mayor protección y promoción a los derechos humanos en Chile". Agregó "el compromiso con las violaciones a los derechos humanos ocurridos, para que estas nunca más vuelvan a ocurrir". En democracia, -la típica muletilla que usaba la ex presidente Michelle Bachelet- a los presos políticos militares del gulag de Punta Peuco se les ha violado los derechos humanos sistemáticamente al negarles la igualdad ante ley. No necesito escuchar a ‘experto’ en derechos humanos, ya sea la subsecretaría de esa área, ya sea el INDH y, por último, de un abogado de Izquierda. El arrepentido Larraín apoyó los indultos a los terroristas bajo la ex Concertación y ahora les niega el indulto humanitario a los militares luego que Piñera lo prometiera en campaña presidencial.
   Igualmente patética la comisión de ética de la cámara baja que desea sancionarlo pecuniariamente, quitándole parte del sueldo como si hubiese dicho un insulto o una ofensa.
    En otra oportunidad mostré que dos personas sostuvieron que el Informe Valech no se pudo haber realizado en el tiempo que la comisión se fijó: “El primero es de un lector que escribió: "Es decir, tuvieron un promedio superior a ¡95 casos diarios! En efecto, basta dividir 35.000 por 365 para obtener 95,89.Sin duda, tan laboriosas personas, no gozaron de domingos, festivos ni vacaciones, pues de otro modo habrían tenido que atender más de 100 casos de tortura diarios, como promedio". El historiador Gonzalo Vial Correa escribió algo parecido: “Si… hubiera examinado los 35.865 casos, la Comisión, que trabajó trece meses, habría tenido que estudiar entre 130 y 140 casos por día. (…) La mayoría de los casos descansa en el solo testimonio de la persona que se declara víctima." (“La Segunda”, 01.09.04). La comisión fue una burla a la justicia. Primero, basta la simple declaración de la persona sin ninguna prueba. Fuera del ámbito de la Justicia sería injuria, en la justicia sería perjurio. Segundo, el supuesto torturador no puede defenderse de la acusación. Es imposible que hayan atendido 100 casos al día. El Informe Valech es una gran mentira. Los abogados de Izquierda que defiende esa Informe son una charlatanes y mentirosos. El negocio de esa comisión fue garantizar privilegios en educación y salud a la parentela por tres generaciones, mientras Bachelet se llena la boca contra los privilegios”.
   Más aún, recuerdo que después la propia comisión pidió más tiempo. Según el Informe Valech se torturaron 30 mil personas. Luego los medios extranjeros repiten los cliché de la Izquierda sobre el Gobierno Militar, que hubo dos mil y tantos muertos desaparecidos y treinta mil personas torturas. La guinda de la torta es cuando califican de genocidio. Se les nota que no les interesa la historia de Chile, pues sabrían que en la Guerra Civil de 1891 murieron 10 mil chilenos más que en la Guerra del Pacífico y más que el último enfrentamiento civil de 1973.
   No sé cómo el colegio de abogados no sancionó a los abogados de derechos humanos de Izquierda, que defendían el Informe Valech, pues éste viola el debido proceso por así decirlo. Para la comisión bastaba solamente la simple declaración del supuesto torturado, sin ninguna prueba o evidencia que indicara el daño. Totalmente, unilateral. Por otra parte, los supuestos torturadores no podían defenderse, pues el nombre estos se sabría cincuenta años después. Ese es el sentido de justicia de los progresistas. Lo peor se los califica de ‘experto’. Esto son José Zalaquett, Miguel Amunátegui, abogado Luciano Fouillioux y Lucas Sierra, ex investigador del think tank liberal Centro Estudios Públicos. Según un ex bloguero, Sierra era un infiltrado de Izquierda.
 Según Sierra, la comisión se basó en el libro que escribió el general Manuel Contreras.
 Muy liberal acusar a alguien sin evidencia.
 Si es que mi memoria no falla, el abogado Amunátegui murió y fue militante de Renovación Nacional o Renegación Nacional.
 También me acordé que el abogado Luciano Fouillioux es el defensor del abusador de menores, monseñor Cristián Precht. Mi pregunto si el abogado empleara la misma vara que uso con el Informe Valech. Bastaría la simple declaración de los abusados para condenar al sacerdote de la Vicaría de la Solidaridad.
  Según la vicepresidente ejecutiva y ex funcionaria de la Vicaría de la Solidaría, María Sepúlveba Edwards manifestó en su oportunidad que nadie puede cuestionar dicha comisión: "hay que levantar el velo de sospecha sobre la Comisión" .
Sin embargo, pese a dos personas probaron que no podían atender la cantidad de personas, los think tanks de derecha se quedaron callados.
  El artículo 19 inciso número 3 de la Constitución de 1980 expropiada por Ricardo Lagos señala “Nadie podrá ser juzgado por comisiones especiales, sino por el tribunal que señalare la ley y que se hallare establecido por ésta con anterioridad a la perpetración del hecho”. Por ese inciso, cualquiera que estime el Estado de Derecho no tomará en serio ni el Informe Rettig, ni el Informe Valech. Recuérdese que la Policía de Investigaciones (PDI) que tiene una Brigada de Derechos Humanos basado en el primer Informe para perseguir a los militares ancianos en retiro, y no terroristas.
  La diputada Pamela Jiles del Frente Amplio aprovecho de su condición de mujer para pegarle al diputado Urrutia. Más tarde declaró la mitómana que ella fue torturada: “Lo que sentí fue comparable a cuando fui torturada”. A los zurdos chilenos les encanta posar como víctimas, cuando ellos introdujeron la violencia y el odio en la convivencia nacional hace más de cuarenta años. A ninguno les creo, ni siquiera al periodista Santiago Pavlovic, quien escribo una carta pública a la diputada Pamela Jiles, que posa perseguida polítca. Él menciona que a varios periodistas fueron torturados. Un Premio Nacional de Periodismo que fue galardonado en el último año del gobierno de Bachelet también dijo que fue torturado. Sin embargo, todos los ex revolucionarios de la ex Unidad Popular tiene amnesia o demencia senil que no se acuerdan de los torturas del régimen de Allende a sus opositores por Investigaciones. El grupo terrorista Mir en la UP secuestro y torturo al editor de Las Ultimas Noticias del Sur por un comentario que hizo en el diario sobre Mir, y finalmente, lo dejaron botado en la Universidad de Concepción.
   Lo bueno de la declaración de Urrutia que afloraron ciertas cosas. Así por las redes sociales que la hija del dirigente poblacional de la Unión Demócrata Independiente, Simón Yévenes asesinado por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez en los ochenta, Jocelyn Yévenes sostuvo que el frentista Hugo Gómez Peña recibe ya una ‘pensión’. Y ahora con el proyecto que se rechazo iba recibir bono. Los terroristas reciben pensión, mientras a Agrupación de Detenidos Desaparecido abriga el deseo de quitarles a pensión a los presos militares de Punta Peuco. Asimismo se desprende del asesinato del dirigente de la UDI, que los terroristas no violan los derechos ni comenten crimines de les humano. Cuando la Izquierda chilena en complicidad y la aprobación con la ex derecha (Larraín y Blumel), se victimiza no queda otra cosa que reírse de estos fracasados revolucionarios y guerrilleros.  
 Las palabras del escritor inglés George Orwell se ajustan al país: "En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario."

Etiquetas: , , , , , , , , ,