Democracia Cristiana

Hace poco la democracia cristiana chilena celebró su 58º aniversario en la que asistió la socialista allendista la Presidenta Michelle Bachelet. Es usual escuchar a algunos políticos de ufanarse porque sus padres fueron fundadores de la DC, como si fuera una gran cosa. Como si ser DC fuese signo de moderación, un supuesto “centro”, la indefinición permanente como expresión de una infinita sabiduría que deja anonadado hasta el mismo Dios.
Como he dicho, lo peor que puede tener una república es que haya un partido con el historial de la Democracia Cristiana chilena. Empezaron emulando el fascismo de Benito Mussulini y de Primo Rivera en la década del 30 y en su ocaso se asocian con los comunistas para mantenerse en el poder. Todavía les gusta que los llamen la Falange, los mismos que llamaban fachos a los que apoyaron el Gobierno Militar. Además, de pavimentar el camino del totalitarismo cuando justificaron y eliminaron el artículo que consagraba la propiedad privada. De paso apoyar el pronunciamiento militar, para luego indultar a los terroristas que, por cierto, no violaron los derechos humanos para los demócratas cristianos chilenos y ayudar a la izquierda a cambiar la historia. Reinterpretar la Ley de Amnistía para favorecer a la izquierda y perseguir a los militares. Así es la reconciliación, según la DC chilena.
El propio ideólogo de la democracia cristiana, el filosofo francés Jacques Maritain en su libro “El Humanismo Cristiano” llama encarecidamente a abolir la propiedad privada.
Sin embargo, la cosa no queda así. Si revisamos las declaraciones de sus líderes, nos daremos cuenta que lo que brilla es la ausencia de inteligencia; aunque ellos se creen que son más inteligentes de los de la derecha y la izquierda por estar en el “centro”.
El ex Presidente Eduardo Frei Montalva dijo varias declaraciones desafortunadas. En primer lugar: “peor que el comunismo es el anticomunismo”. Después de la caída del comunismo y el saldo de 100 millones de muertos podemos que son las palabras más desafortunadas de la Guerra Fría. En segundo lugar: “Con la misma firmeza con que condenamos el individualismo y el liberalismo económico, condenamos el marxismo, y en forma especial el comunismo”. Gracias al liberalismo económico millones de personas han salido de la pobreza en estos últimos veinte años. Habría que recordarle que entre la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos y el Manifiesto Comunista, no existe término medio como dice Ludwig von Mises. O bien, entre el mercado que se basa en intercambios voluntarios y la coacción del Estado no existe término medio, parafraseado al economista argentino Carlos Rodríguez Braun. ¿Cuántos bienes que usamos se lo debemos al liberalismo económico?
Otras expresiones desafortunadas son las del ex Presidente Patricio Alwyn, quien dijo durante su mandato que “el mercado era cruel”. Gracias al mercado, tenemos miles de bienes que nos hacen la vida más agradable.
En efecto, en una carta al director del diario ‘La Segunda’, el ex allendista y izquierdista, el profesor Víctor Farías recuerda que el ex canciller de Eduardo Frei Montalva, Gabriel Valdés era entusiasta del marxismo cubano. Y profesor Gonzalo Vial recuerda que Valdés dijo en la década del 60 que Cuba –la Cuba comunista- sería la primera nación que llegaría al primer mundo. Además, recuerda Farías que “, Frei y Garretón Walker visitaban a Mussolini, denominándolo “un genio político” y aprobaban el uso del gas en la invasión de Abisinia”, entre otras cosas.
En una reciente entrevista, Gabriel Valdés dijo: “Nos hemos farreado la oportunidad de hacer un país más moderno. Eso de debe a que Pinochet fue muy duro y nosotros no fuimos lo suficientemente fuertes. Salimos de la coyuntura Pinochet y no tuvimos más fuerza que ganar el plebiscito y la prueba es que él siguió en el Ejército. La transición nos ablandó”. Por el contrario, en estos veinte años siempre se han mostrado resentidos y rencorosos, tanto los Demócrata Cristianos como sus socios socialistas. Por otra parte, nunca estuvo en los líderes de la Concertación “hacer un país moderno”, pues querían volver a las políticas estatistas del 1938-1973 y otros retroceder en el tiempo como algunos descolgados del oficialismo. Véase el socialista Jorge Arrate. Recuerdo que en una entrevista que el ex canciller de Frei Montalva dijo que gracias a los políticos los inversionistas llegaban a Chile y Argentina, porque se respetaba las reglas del juego. Nada más falso. Los picantes políticos chilenos aprendieron a respetar dichas reglas gracias al Gobierno Militar, pues hasta 1973 éramos iguales que los argentinos. Cuando se refirió a estos últimos, me di cuenta que sus viajes no le han servido para nada. Gracias al argentino Rubén Benedetti del blog http://blogbis.blogspot.com/, he aprendido que nuestros vecinos desde hace más de 50 años nunca han respetado las reglas, ya sea en su política interna como su relación con sus vecinos.
Otra expresión desafortunada fue la Jacques Chonchol. Primero democristiano y luego ministro de Agricultura de Allende. Chonchol afirmó: “soy marxista porque soy cristiano…es necesario sustituir la propiedad privada de los medios de producción con un régimen de propiedad colectiva”.
La DC chilena siempre ha sido de izquierda. Y como recuerda von Mises y nuestra propia historia política “el centro” se inclina a la izquierda. Como dice Alberto Mansueti : “¿El “centro”? Es el intento de esconderse en una fórmula de compromiso, en la práctica siempre estatista, mucho menos que óptima, e intrínsecamente inestable. O es un subterfugio para evitar la definición”. Ver programa de Frei Tagle: “Más Estado”.
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