sábado, septiembre 18, 2010

Una Independencia que no es tal



Parece que los números terminados en cero provocan un encanto espacial. Así, lo vimos primero cuando llegó el 2000, el cual se veía lejano para las personas que nacieron a mediados del siglo XX, y así lo hemos vivido al celebrar los doscientos años de la supuesta Independencia. Los únicos que han celebrados sus doscientos años de vida independiente en las Américas, son los norteamericanos, porque la fecha que celebran corresponde a su independencia de Gran Bretaña. Tal es su independencia, que ni siquiera se les ocurrió sumarse Commonwealth.

¿A quién se le ocurrió maquinar la idea de celebrar una fecha que no es tal? Hace tiempo leí en otro blog, que un representante del nacional-sindicalismo chileno culpaba a los liberales de iniciar la República en 1810. ¿Por qué en 1810 y no en 1818? ¿Por qué la promueven? ¿Por qué el mundo universitario no se encarga de desmentirlo a través de los medios?

La declaración de la Independencia fue en rigor en 1818. Entonces, ¿Por qué dos veces en nuestra historia hemos insistido en esta misma mentira? Quizás, aquí esté el origen de la política del realismo mágico, que tanto les gusta a los hispanos parlantes. Una política alejada de la realidad y de la naturaleza humana, al contrario de los Padres Fundadores de los Estados Unidos.

Este 18 de septiembre lo único que estamos celebrando no es la Independencia, sino nuestra lealtad a la Corona Española. El Acta de la Primera Junta de Gobierno reza:

y a ejemplo de lo que hizo el señor gobernador de Cádiz, depositó toda su autoridad en el pueblo para que acordase el Gobierno más digno de su confianza y más a propósito a la observancia de las leyes y conservación de estos dominios a su legítimo dueño y desgraciado monarca, el señor don Fernando Séptimo...defender al reino hasta con la última gota de su sangre, conservarlo al señor don Fernando Séptimo y reconocer al Supremo Consejo de Regencia...Todos los cuerpos militares, jefes, prelados, religiosos y vecinos juraron en el mismo acto obediencia y fidelidad a dicha junta instalada así en nombre del señor Don Fernando Séptimo, a quien estará siempre sujeta

Sin embargo, tampoco nadie ha explicado porqué estando el Rey Fernando VII preso por Napoleón, quien puso a su hermano José Bonaparte, el poder vuelve al ‘pueblo’, que se organizó a través de Juntas. ¿Por qué el poder no lo tomo algún otro aristócrata o noble? La razón se debe a que la Corona Española se regía con el código medieval conocido como Las Siete Partidas de Alfonso X. En efecto, la II Partida de la Ley Nº 3 titulo 15 se refiere a la sucesión. En ella, se establece que en ausencia del rey, se debe establecer una Junta de Gobierno. Cabe señalar que la Constitución Española de 1978 recoge aún ese punto. La versión de corta de esa Partida, es que el poder viene de Dios, éste se lo pasa al pueblo y finalmente, llega al monarca. Como se ve es lo opuesto al Absolutismo. Sabemos que la palabra 'pueblo' es un entelequia, si nos guíamos por el individualismo metodológico.

Cuando estaba en la enseñanza media, me gustó que el historiador Jaime Eyzaguirre rescatase esa teoría sobre el origen del poder para ponerlo en contrapunto con las ideas de la ilustración francesa y al absolutismo. Como también me gustó cuando supe mucho más tarde de la Escuela de Salamanca, cuya importancia en la historia del pensamiento económico ha sido reconocida por el liberal Friedrich von Hayek y el libertario Murray Rotbarth. En el país, el único que la ha rescatado fue el fallecido Álvaro Bardón, quien le dedicó una columna. El ex Presidente Eduardo Frei Montalva menciona al padre Mariana para justificar el derrocamiento de Allende.

Lo que me llama la atención, es que siempre personas de derecha rescatan la obligación que se puso la Primera Junta de Gobierno: “que siendo el principal objeto del Gobierno y del Cuerpo representante de la patria, el orden, quietud y tranquilidad pública,…en manifestación de la gratitud que merecía a este generoso pueblo, que teniéndole a su frente se promete el Gobierno más feliz, la paz inalterable y la seguridad permanente del reino”.

Me parece que la obligación que se puso la Primera Junta de Gobierno está en consonancia con el modo de vida de los hacendoso y laboriosos hobbits de Tolkin.

Se puede tener democracia con orden y libertad. ¿Alguien me puede explicar porqué los Padres Fundadores de los Estados Unidos no se consideraban demócratas?

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