martes, octubre 03, 2006

Comentario de libro: Joseph Conrad


Con el último 11 septiembre chileno afloraron como callampas, después de una llovizna, diversos grupos anarquistas de izquierda, cuyo máximo acto revolucionario fue lanzar una bomba molotov al Casa de Gobierno, esto es, La Moneda. Genuino acto de la izquierda setentista que amaba la violencia y que creía que con ella surgería el Nuevo Hombre sin egoísmo y afán de lucro. En fin, los terroristas de las OLAS.

Cuando la prensa comenzó a nombrar los diversos grupos anarquistas, me acordé de una novela que fue llevada a la pantalla. Me refiero a “El Agente Secreto” del escritor inglés de origen polaco, Joseph Conrad.
Joseph Conrad es conocido en las literatura inglesa como un escritor maldito, porque los asuntos que el narraba en sus novelas no era del agrado de la sociedad victoria de a principios del siglo XX. Conrad es conocido en la pantalla grande por las películas “Lord Jim”; “Nostromo”, una novela política ambientada en una país caribeño; “El Corazón de las Tinieblas”, que fue la base del guión de “Apocalisis Now”.
“El Agente Secreto” es un thriller de espionaje y sobre el terrorismo. De hecho es la novela que inauguró ese género que proliferó magistralmente en la segunda mitad del siglo XX a través de la pluma de los escritores ingleses Graham Green y John Le Carré.

En esta novela trata, naturalmente, de un individuo que espía para un gobierno extranjero y de anarquistas que desean volar el observatorio de Greenwich. La novela se inspira en un caso real que ocurrió en la Inglaterra del 1900.

Por ejemplo, cuando un personaje máquina el atentado a Greenwich, le dice al otro: “El atentado debe ser contra el conocimiento, la ciencia. Pero no sirve cualquier clase de ciencia. El ataque debe tener toda la insensatez escandalosa de la blasfemia. Como las bombas son los medios de expresión de ustedes, sería realmente eficaz si fuera posible arrojar una bomba contra las matemáticas puras”.

Se supone que con la Ilustración los hombres serían buenos y pacíficos. Conrad, por el contrario, refuta esa tesis colocando a un Profesor como símbolo de la destrucción. El Profesor dice: "-¿Puede usted concebir locura mayor, Ossipon? ¡Los débiles! ¡El origen de todo el mal de esta tierra! –continuó con inflexible seguridad-. Le dije que yo soñaba con un mundo como un matadero, en el que los débiles deberían ser objeto de exterminio total. ¿Entiende usted, Ossipon? ¡El origen de todo mal! Son nuestros dueños siniestros: los débiles, los blandos, los tontos, los cobardes, los de corazón flaco y los de mente servil. Tienen el poder. Son la multitud. Suyo es el reino de este mundo. ¡Exterminarlos, exterminarlos, exterminarlos! Éste es el único camino del progreso. “

En un programa inglés de autores, en que el narrador era el escritor Anthony Burguess, quien dijo que Conrad se había adelantado a los Lenin, Stalin, Hitler y todos los moustros del siglo pasado con personaje el Profesor.

Joseph Conrad, “El Agente Secreto”, Ediciones Grupo Zeta, Madrid, 1997, 351 páginas

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