lunes, marzo 07, 2011

Andrés Allamand y los ideales de la juventud II




En mi último artículo sobre Allamand, el ex bloguero y periodista Rafael Mera comentó que el actual ministro de Defensa nunca sería Presidente de la República. Le advertí que no cantara victoria, pues aún tenía las puertas abiertas. Y eso lo confirmó el diario electrónico ‘El Mostrador’: ‘Allamand recluta a estratega comunicacional de Lavín’. Se refiere a Gonzalo Cordero que llega ese ministerio como asesor junto a Harald Beyer y Luis Hernán Paul. Estos dos señores no tienen idea de Defensa, sin embargo, se encargaran de hacerle una imagen a Allamand.

Puesto que está en campaña, tiene que mostrarse. Hacer pirotecnia como dice el ex vocero de Bachelet, Francisco Vidal. Uno de sus primeros gestos, es que fue a un ejercicio militar vestido de civil con la intención de mostrar que los militares están supeditados a los civiles en una república. También es republicano, luego de un conflicto interno aplicar la igualdad de la ley a ambos lados, tal como ha sido en nuestra historia señor ministro. Su segundo gesto lo informó ‘La Segunda’: “la política de Defensa se enlaza, entre otras, con la política de relaciones internacionales, para garantizar la seguridad externa; con la política de orden interno cuando su presencia es necesaria conforme a los estados de excepción constitucional, y con la política de emergencia y protección civil, desde donde absurdamente las Fuerzas Armadas habían sido colocadas en una posición marginal e irrelevante”. Después del terremoto del 27 de febrero, quiere convertirse en general después de la batalla. Días previos a la embestida de la naturaleza, el último Gobierno de la Concertación estaba tramitando la nueva ley que supeditaba las FF.AA., a la Onemi. Simplemente, una estrategia comunicacional y de lavado de cerebro para quitarle legitimidad a la intervención militar del 11 de septiembre de 1973. Basta leer la entrevista que le hicieron al ex asesor de Ricardo Lagos, el sociólogo y ex comunista Ernesto Ottone en ese mismo diario. Según él, intentaron profesionalizarlas después de 1990. Alguien que apoyo la UP viene a dar clases profesionalismo, luego del declive económico y político que dejó el socialismo en el país. Allamand siendo senador nunca dijo nada sobre esa ley, a la cual le faltaba únicamente la firma del Presidente de la República.

En 1990, el rector de la Universidad de Valparaíso, profesor de Filosofía de Derecho de esa universidad y columnista permanente tanto de El Mercurio de Santiago como de Valparaíso, Agustín Squella organizó un foro, cuyo tema era La Ética y la Política Ese foro duro dos días, pues habían varios módulos. Ahí estaba la intelligentzia chilena o parte de ella. En esa oportunidad, hablo Allamand. Lo me gusto es que hablaba de que la juventud tenía sus propios ideales, ya que parece que el interregno de 16 años, ese segmento había cambiado, y los políticos no sabían cómo interpretarlos. No les servía las causas colectivas como se lamenta a cada rato, el sociólogo socialista, Manuel Antonio Garretón cada vez que lo entrevistas en eso programas del Canal 13 cable, ni la Revolución. Como me gusto lo dijo, después su intervención, me acerque a Allamand para felicitarlo. Estaba conversando con el demócrata cristiano Andrés Aylwin. Fui bastante ingenuo. Después de despertar de la Matrix chilena, lo vi mejor. Por eso, anteriormente, lo he criticado con razón, ya sea porque no se ha pronunciado sobre la vigencia de la Ley de Amnistía y los principios del Estado de Derecho que son pisoteados por el socialismo, ya sea por la prevaricación abiertamente de los jueces, ya sea porque le inventan delitos inexistentes como el ‘secuestro permanente’, porque tampoco se ha manifestado sobre la tergiversación de la historia por parte de la izquierda, aun cuando fue opositor a la Unidad Popular. Tanto las injusticias que comete la justicia como la tergiversación de la historia, son los talones de Aquiles de la izquierda. Si le quitan los dos, es como si a los reyes les hubiesen quitado legitimidad al poder derivado de algún dios.

Ahora bien, por el excelente blog de Carlos Toledo Labarca , descubro nuevas cosas, que cuando me comentó en el blog de Hermógenes de Pérez de Arce, no capté. En efecto, es conocida la historia de que en tiempos de la Unidad Popular, el joven Allamand se cambió del aristocrático Colegio Saint George al Liceo José Victorino Lastarria de Providencia para competir en la Federación de Estudiantes Secundarios (FEES) con el actual senador Camilo Escalona. Después del pronunciamiento, el joven estudiante de Derecho escribe un libro que mezcla novela y testimonio sobre su lucha contra la Unidad Popular. El libro se llama ‘No virar a la izquierda’, que fue publicado en 1974, cuando estaba prohibido publicar. Uno de sus protagonistas dice: “¡Cómo los odiaba! De haber podido agarrar a uno lo habría pateado hasta no poder mover las piernas y le habría pegado hasta romperme las manos, hasta no poder levantarlas”. En vez de culpar al asesinado senador Jaime Guzmán de los muertos, aquí tienen un culpable. Si hasta personas con formación universitaria, repiten los clichés de la izquierda de que los 3000 son responsabilidad del Gobierno Militar, olvidándose de mala gana que murieron228 militares a causa del terrorismo de la izquierda . Con todo, igual se lo imputan a Pinochet.

A principios de los noventa, el no tan joven Allamand acusaba de intransigentes a la otra tienda política de la derecha, la UDI. Con todo, el adolescente y opositor a la Unidad Popular era intransigente: “La oposición sigue creyendo que el poder político surge de los votos exclusivamente. Siguen creyendo que el poder político es una resultante de las elecciones, mientras la UP se caga en las elecciones y desarrolla un poder político cada vez más poderoso, expresada en toda (una) cantidad de organizaciones (...) Sin los militares la UP no cae (...) Hay que presionarlos, obligarlos a intervenir. Hacer que se decidan. Si no lo hacen no la contamos. Nos friegan de todos modos”. Más adelante dice: “(Los militares) actuarán cuando el caos sea total. La toma del liceo es nuestra cooperación al caos”. Esas citas merecen estar en el Museo de la Memoria

Este es el mismo señor, que recientemente les pidió la renuncia a los asesores del subsecretario del Ejército, Izurieta, sólo por haber sido asignado a la CNI y la DINA para enfrentar el terrorismo. A lo anterior, está la purga por sacar a todo miembro del Ejército, que tenga un parentesco con algún suboficial y oficiales asignados a los órganos de seguridad de Pinochet, tal como le sucedió al yerno del general Contreras. Esa y esta es la ‘doctrina Allamand’: todo aquel que fue asignado en el pasado bastante tiempo en la CNI como a la DINA, no tiene que estar en el Ejército, aun cuando este último mandó a tal o cual oficial. Sin embargo, luego de haber hecho la purga, obedeciendo a la Agrupación de Familiares Detenidos Desaparecidos (AGDD), sale con la siguiente declaración : “Lo que ellos (la agrupación) formulan es que, por el sólo hecho de haber participado en algún organismo de seguridad, eso debiera ser una condición per se inhabilitante”. Ahora la doctrina Allamand es un invento de la AGDD.

Este mismo señor, cuando era nexo entre el empresariado grande y Ricardo Lagos, nunca cuestionó a la ayudista del Mir en tiempos de la Unidad Popular y luego del Frente, Michelle Bachelet en el ministerio de Defensa. Luego, siendo senador tampoco dijo nada, cuando Bachelet puso a dos terroristas del Mir en Defensa: José Goñi y el subsecretario de aviación, Raúl Vergara. Hay que recordar que solamente el ex general del Ejército Cheyre dijo que en el ministerio de Defensa había dos paramilitares que no tenían idea de las Fuerzas Armadas. ¿Por qué, entonces, no le pidió la renuncia al actual asesor Francisco Vidal compañero de generación y de partido, pues él perteneció al grupo paramilitar de derecha Rolando Matus?

Allamand tiene reparos con los agentes que enfrentaron al terrorismo, sin embargo, no tiene problemas en ir a la presentación del libro ‘Las Armas del Ayer’, del terrorista del Mir y ex amigo de Fidel, Max Marambio. Quizás, no dijo nada, porque el personaje de Marambio es el alter ego de su libro ‘No virar a la Izquierda’. Ambos sintieron que saldaron las cuentas de su generación, dejando que los justos paguen por los pecadores.

Si Allamand quiere buscar votos, tendrá que hallarlos en el Partido Comunista, el Partido Socialista, el Partido por la Democracia, la Democracia Cristiana y en los clones de la ‘patrulla juvenil’ de su partido. No le daré mi voto. Y estos dos artículos es mi grano de arena para que no salga electo, ni en las primarias.

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lunes, octubre 26, 2009

Ricardo Lagos, el mentiroso



Algunos políticos no les gustan jubilarse. Sin embargo, a algunos les gusta dar entrevistas de cuando en cuando para sentirse el oráculo de Delfos. Además, está el hecho de los propios periodistas estén interesados en su declaraciones. Así ocurre con Lagos, ya sea que lo entrevisten para la conmemoración del triunfo del ‘NO’, ya sea para hablar de cualquiera tema, desde la ecología hasta la candidatura a la Presidencia del socialista oficialista no oficialista, Marcos Enríquez-Ominami.

Una cosa que me llamó de la entrevista en la Revista ‘El Sábado’ del ‘El Mercurio de Santiago’ fue, cuando la periodista Raquel Correa le preguntó :” -¿Cuál es la mejor herencia que dejó al país?”. A lo que él contestó: “La relación con los mandos militares. Se resolvió el tema cívico-militar. Independiente de lo que decía la Constitución, todos los Comandantes en jefe obedecían el mando civil”. Creo que lo que en estos años se ha llamado ‘tema cívico-militar’ es un inventó de la izquierda, para no reconocer que fracasaron. Por ello, han continuado con la infamia a los militares que enfrentaron el terrorismo, que admiró ex Presidente Lagos en tiempos de la Unidad Popular. Por ello, ha inventado que los militares han vivido separados del mundo civil, como si fuesen un compartimento estanco, hasta que llegó la Concertación y los insertó en la sociedad civil.

La izquierda marxista leninista y guevarista que compuso la ex Unidad Popular quiso separar a Fuerzas Armadas, con el propósito explícito de instalar una dictadura comunista. Dicho en otras palabras, las Fuerzas Armadas para los guevaristas leninistas siempre han sido un obstáculo. O se alineaban a los revolucionarios o pasaban a mejor vida, como era el objetivo del Plan Zeta. Desde luego, que los políticos de ese conglomerado y sus intelectuales orgánicos prefieren atribuirle mentiras a sus adversarios que reconocer sus propias fallas. Así, sostienen que el Plan Zeta fue un inventó de la derecha. Sin embargo, en un reciente documental de Televisión Nacional (TVN) mostraron las misma imagines que en tiempos de Pinochet, a saber, las armas que encontraron después del 11 de septiembre: lanzacohetes, granadas, metralletas AKA. Y sin olvidar, las armas encontradas en la casa del Salvador Allende.

La izquierda fue que la se enemistó con las Fuerzas Armadas. Naturalmente, para el ‘progresismo’ actual le trae más dividendo quedar como víctimas o ‘blancas palomas’ pacifistas ante las nuevas generaciones, que mostrarse cómo eran, a saber, un grupo minoritario que uso la violencia, el terrorismo y que pasó a llevar la ley y la Constitución, con el fin de imponer una dictadura comunista.

En un viaje que hice a Santiago y donde pasé al lado de la Escuela Militar vi un gran cartel que decía: “Reconstruir país”. En efecto, una de las nuevas tareas de la Fuerzas Armadas como dicen el cliché en tiempos de paz es, pues, lo que dice ese cartel. Por ejemplo: el contingente chileno en Haití. Una vez más, la propia maquinaria de propaganda de la Concertación se le va en contra, pues a los militares chilenos se les encomendó refundar el país, cosa que lo hizo con éxito.

Bueno, como decía un militar del sitio http://movimiento10deseptiembre.blogspot.com/, a los militares que les costó solamente dieciséis años levantar un país, que venía en picada desde 1938. Y que tuvo su declabe con la Unidad Popular. Más aún, recuerdo haber leído de ese militar, ni siquiera la clase política podía resolver los problemas que el país padecía. Los militares lo resolvieron, gracias a la cual la Concertación ha disfrutado de los frutos.

Siguiendo su entrevista , el ex Presidente Ricardo Lagos dijo sobre la candidatura del Marco Enríquez-Ominami: “ mandó a jubilar a un conjunto de personas que pasaron de la primera división a viejos cracks”. Supongo que esta frase lo incluye a él. Así que deje de viajar al Club de Roma y a una reunión en Toronto.

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lunes, marzo 13, 2006

No hay mañana sin anteayer: Fuerzas Armadas


Es usual en el mundo de la izquierda abordar las Fuerzas Armadas, como si ellas fuesen las responsables del quiebre institucional de 1973, como si en el período de 1970 a 1973 hubiese existido el Estado de Derecho, una conducta democrática ejemplar entre los diversos actores de la política y que el clima, la atmósfera que se respiraba era como la de los actuales gobiernos de la Concertación, esto es, políticas consensuadas sin descalificar al oponente. Sobre este último punto, los políticos de la Concertación la mayoría de las veces han brillado por su ausencia.

La izquierda renovada le encanta inventar teorías absurdas, como que las Fuerzas Armadas viviesen en compartimentos estancos, sin tener ninguna relación con el mundo civil. En la vieja democracia cada vez que los políticos se veían en problemas, debido al paro de los chóferes de la locomoción colectiva, los trabajadores de los puertos u otro sector que paralizaba la sociedad, llamaban a los militares y marinos hacerse cargo de la situación. Al mismo tiempo, cada vez que ha habido desastres naturales, las FF.AA., cumplen el papel de socorrer y colaborar. Yo no sé de dónde sacan todas esas leseras.

Otro absurdo es hablar del Ejército del dictador, cuando en realidad tanto el Ejército como el dictador se formaron bajo el alero de los Estados Unidos, porque así lo estableció el poder político, desde Frei padre o antes. Frente a grupos que proclamaban la violencia revolucionaria, las Fuerzas Armadas se las entrenó para luchar contra los terroristas o revolucionarios. El enemigo estaba adentro y no afuera de la frontera. Lo mismo que ocurre ahora con Al-Qaeda.

Cuando llegó Allende al poder, después de visitar a su amigo íntimo el dictador ruso Leonid Ilyich Brezhnev, encomendó a unos oficiales de la Academia de Guerra que fuesen a visitar a Rusia. En el programa "Entrevistas con la historia" que trasmiten el sábado por la noche, el General Ernesto Videla, recordó que Allende les dijo "vayan a utopía". Los oficiales fueron a utopía y regresaron decepcionados. No les gustó el socialismo, porque iba en contra la unidad del Estado chileno. Esa respuesta no le gustó a Allende.

Más aún, recuerda el general en retiro Ernesto Videla que los altos oficiales de Ejército le hicieron sentir su molestia al gobierno de la Unidad Popular de la presencia de grupos militares paralelos. El gobierno no escuchó. Ahora bien, sobre el hecho de que el general Prats asumiera la cartera de ministerio de Interior en la UP, Ernesto Videla dijo que fue un error, porque se quebró la unidad del Ejército de no pertenecer a ninguna fuerza política. En ese momento el Ejército dejó de ser de todos los chilenos, no como dice el izquierdista y ex comunista y embajador José Rodríguez Elizondo, convertido en columnista habitual en "La Tercera" , con el dictador (9-03-2003). Rodríguez fue miembro del "círculo de Leipzig" en la Alemania Comunista.

En su columna "Cheyre y la Ordenanza del Ejército" elogia el calificativo que le dio Cheyre de "protagonismo impropio" al once de septiembre, olvidándose que fue la Cámara de Diputados la que llamó a los militares. Además, Cheyre no hizo nada por lo militares encerrados injustamente. Dio y no recibió nada a cambio. De ese modo, la izquierda no asume su responsabilidad. Para estos finos intelectuales de izquierda, cualquier comentario que haga un militar o un civil que no sea de la Unidad Popular no tiene validez. Las historias de los pueblos las realizan varios actores y no los monólogos que les gustan a la izquierda autista.

Sin embargo, la historia entre las FF.AA. y la izquierda no es republicana. Primero, tenemos la famosa declaración del vigésimo segundo congreso del Partido Socialista en Chillán, en 1967 declaró:
"2.- La violencia revolucionaria es inevitable y legítima. Resulta necesariamente del carácter represivo y armado del estado de clase. Constituye la única vía que conduce a la toma del poder político y económico y, a su ulterior defensa y fortalecimiento. Sólo destruyendo el aparato burocrático y militar del estado burgués, puede consolidarse la revolución socialista. "

Una relación muy republicana eso de "Sólo destruyendo el aparato burocrático y militar del estado burgués, puede consolidarse la revolución socialista".

Luego tenemos para sorpresa que la Presidenta Bachelet designa como subsecretario de la Fuerza Aérea al capitán en retiro Raúl Vergara, el cual se vinculó con los terroristas del MIR Miguel Enríquez y Andrés Pascal Allende en la Unidad Popular con el propósito: "Debíamos generar una división horizontal dentro de las Fuerzas Armadas". Esa es la típica método para estabecer la dictadura socialista, cuyo modelo era el golpe de estado en Rusia por los bolcheviques, en 1918. Esa es la izquierda republicana. Después el capitán Vergara se fue a trabajar con los Sandinistas, quienes se asesoraban con militares soviéticos.

Quienes se reinsertaron en la sociedad no son los militares, como dice José Rodríguez Elizondo, sino que fue la izquierda quienes se han integrado a la sociedad, pues ya no la quieren destruir para construir su paraíso socialista.

Michelle Bachelet saludo en su primer discurso a las Fuerzas Armadas, considerándolas "patrimonio de todos los chilenos". ¿En ese saludo también va a los 450 militares encerrados injustamente, violándole sus derechos civiles, como la prescripción del delito y el debido proceso, etc? Si quiere ser estadista, primero diga la verdad sobre la Unidad Popular, y segundo haga un indulto generalizado a ambos bandos; cosa que se hace cuando los pueblos han tenido conflictos internos. Es como pedir peras al olmo.

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