jueves, agosto 29, 2013

Un conservador era más peligroso que un marxista




Al cumplirse cuarenta años del pronunciamiento  militar y de nuestra segunda independencia nacional, que nos libero de convertirnos en otra Cuba comunista, sabemos que la Izquierda con su mirada pluralista y tolerante le gusta imponer su visión de la Historia. La Izquierda chilena, desde hace más de veinte años saca a relucir la supuesta intervención de la CIA en el derrocamiento de Allende, omitiendo a la KGB rusa  y la DGI cubana. Hay que recordar que desde 1953 la KGB había establecido relaciones con Salvador Allende. Desde 1970, el ex presidente recibió 50.000 dólares en forma permanente, por parte de la KGB. Estados Unidos a través del embajador Nathaniel Davis simplemente le entregaron dinero a los partidos políticos contrarios a la Unidad Popular para mantenerlos vivos.  La decisión de llamar a las Fuerzas Armadas vino de los propios chilenos. De ese modo, quieren dar la impresión que por capricho de la superpotencia, cayó la Unidad Popular, sin explicar obviamente, que la Izquierda sin temor, libre y soberanamente opto por el totalitarismo. Nadie le apunto con una pistola para que abrazaran el Bloque Comunista. La verdad es que la CIA no tuvo nada que ver en la caída de “líder”, que era el apodo que la KGB le dio Allende, luego que éste aceptara ser agente de esa organización. Los chilenos quisieron desembarazarse de un gobierno que salió de la ley y de la Constitución.

Es frecuente que la Izquierda saque a relucir el Informe Church, del demócrata norteamericano, Frank Church y el libro del izquierdista, también norteamericano,  Peter Kornbluh.

Ahora bien, en el post anterior me olvide una cosa. Ayer la Izquierda hablaba del ‘poder popular’, hoy es ‘la calle’ donde se deciden las políticas, y no en el parlamento.

La semana pasada, en un programa de noticias de la quinta región, la vocera de la Nueva Mayoría insistía que esa coalición debía tener una amplia mayoría en el Congreso para eliminar los supra quórum, y así hacer las demandas de los ‘movimientos sociales’. O sea, la mitad del país o menos desea quitarle las libertades resguardadas en la Constitución. Por eso, es importante noquear a la oposición en esta elección. Ayer eran los únicos representantes del pueblo, hoy lo son de la ciudadanía, como dijo la vocera, como si los electores de derecha no tuviesen demandas ciudadanas, ni fuesen ciudadanos.


Igualmente, entrevistaron al hijo del terrorista del FPMR, Manuel Parada que decía a propósito del 11 de septiembre: “Las heridas están aún abiertas”. La Izquierda es la que no quiere cerrar. El periodista, Matías del Río no le formuló preguntas incómodas.

Así, el periodista norteamericano James Whelan autor del voluminoso libro “Desde las Cenizas”, cuando aborda las relaciones de Chile con Estados Unidos y la ITT, arguye que la política de Washington relacionado con la política exterior se basaba en la Izquierda:”Al contrario de la imagen que se vende habitualmente, aún la CIA estaba dominada por la misma calaña de “progresistas” que la poblaba el Departamento de Estado, que se halla mucho más cómodo con las ideologías y políticas de los socialdemócratas que con las cualquiera otra tendencia de Derecha ”. Dicho con otras palabras, con o sin Nixon, Estados Unidos  tenía una política exterior “progresista”. A continuación, Whelan relata las luchas que tuvo que dar, el asesor para la Seguridad Nacional de Nixon, Henry Kissinger contra los burócratas del Departamento de Estado.  El periodista cita las memorias del ex asesor en la que ilustra que las pelea que tuvo dar: “un candidato (Alessandri) de impecables antecedentes democráticos cuya principal falla, a los ojos de nuestro burocracia, era ser conservador. Que se haya podido sostener esa opinión –y que aún llegara a prevalecer- en la administración de Nixon, demuestra de nuevo cuán difícil es para un Presidente imponer sus puntos de vista sobre la burocracia enquistada”.

Whelan cuenta que en la campaña de 1970, los auspiciadores o representantes de los tres candidatos a la presidencia, Alessandri, Tomic y Allende, fueron a pedirle financiamiento al embajador Korry. El representante del candidato marxista pidió un millón de dólares.

 Luego los burócratas del Departamento de Estado sacaron al embajador de Estados Unidos en Chile,  Edward M. Korry, quien veía a Allende como una amenaza por Nathaniel Davis, quien a diferencia de su antecesor “se mostraría deslumbrado por Allende”.  Lo peor que le podía pasar a Chile, según los burócratas, era elegir a un conservador. Davis prefería que el gobierno de Allende, le golpeara la mejilla. Hay que imaginarse ese ministerio de puros Robert Redford y George Clooney.

Cuando se reunió el Grupo Superior de Evaluación del “Comité del los Cuarenta” del Consejo de Seguridad Nacional, se emitió un directiva para impedir que el gobierno de la Unidad Popular se consolidara. Sin embargo, como hizo notar Kissinger: “la directiva era severa, pero menos drástica y determinante de lo que sonaba…. (y) mucho menos de lo que fue la política que se siguió más tarde adoptada contra de Augusto Pinochet, de Chile, o Anastasio Somoza de Nicaragua”. Para los cuarenta, el gobierno de Allende era amenaza para los Estados Unidos y, por tanto, para el resto del mundo libre.

Los pensadores “progresistas” norteamericanos tenían la siguiente visión con respecto al rol que debía tener Estados Unidos con el resto de la comunidad mundial, incluyendo a Allende, por su puesto. Whelan lo resume así: “1) Si lo abofetean, ponga la otra mejilla, porque…..esas bofetadas sólo habían sido administradas bajo la “ley” chilena (según la interpretación que les daban los “progresistas”), y, además, Allende tenía que llevar el programa electoral, 2) abran billeteras para facilitar el camino de Allende hacia la tierra prometida de la revolución socialista; 3) pase lo que pase, mantengan las manos fuera de Chile, porque, después de todo, el país tiene efectivamente la madurez política para manejar sus propios asuntos, encontrar su propio camino, sin mencionar a ambos principios cardinales fundamentales, el de la autodeterminación y el no-intervención”. Como señala más adelante, los mismos que sostenían la no injerencia en el Chile de Allende, iban a sostener lo contrario con Pinochet: “1) castigar a Pinochet, tanto real como simbólicamente; 2) cerrar todas las billeteras  a ese régimen; 3) usar todos los medios posibles para derribar el régimen, de modo de salvar a los chilenos de  sí mismo: la autodeterminación y la no-intervención son más un asunto de pasión y prejuicio que de principios”.


  La Izquierda internacional como la nacional quiso boicotear las exportaciones chilenas durante el Gobierno Militar. De esa ensalada sobre el papel de Estados Unidos con el resto de la naciones, surgiría la teoría de un conspiración, que fue conocida como “el bloqueo invisible”, como la responsable de los problemas económicos de Allende, y que éste la denuncio en su discurso de las Naciones Unidas. Sin embargo, el político de Derecha, Sergio Onofre Jarpa desmintió lo dicho por Allende en la Asamblea General:”La crisis que afronta, nuestro país no ha surgido de presiones externas, sino de la aplicación forzada de un sistema marxista anacrónico, injusto e ineficiente.”

A medida que la escasez de alimento aumentaba, el programa Alimentos por Paz, de Estados Unidos aumento  también de 16,8 millones dólares en más de US$ 250.000 en asistencia especial para catástrofe durante el gobierno de Allende. A propósito de lo mismo y de cómo el amigo alimenta al enemigo, de los ‘compañeros de ruta’ de los comunistas y de lo malo que son los subsidios, el escritor y amigo Francisco Salinas escribe en su libro ‘La Libertad es gratis’: “Sin el trigo que Estados Unidos subsidiaba  a la Unión Soviética, ésta no podría haber sobrevivido tanto tiempo. El trigo subsidiado le permitía a los rusos gastar más recursos en expandir su revolución que alimentar a sus habitantes; mientras los contribuyentes norteamericanos alimentaban a los habitantes de la Unión Soviética, ésta se dedicaba a invadir y ocupar gran parte del  tercer mundo”. Agrega: “Por un lado el gobierno del presidente Reagan amenazaba  a los soviéticos con su proyecto “Star Wars”, mientras se mostraba frustrado por no poder vender trigo subsidiado al enemigo”. Y así, Chile era una amenaza para Estados Unidos.

 El nuevo embajador norteamericano, Nathaniel Davis consideraba a Allende un demócrata sincero y un reformista. ¿Alguien le habrá traducido lo que decía el presidente marxista? El ex embajador escribe en sus memorias: “”…confío en que ningún elemento de la Embajada de los Estados Unidos haya suministrado apoyo financiero a los movimientos huelguísticos de octubre de 1972 y agosto-septiembre de 1973. Por lo que yo puedo decir, ni dinero ni apoyo de ningún tipo fueron pasados a Patria y Libertad en ningún momento de mi gestión. Yo evité las oportunidades de encontrarme y conocer a Cumsille, dirigente de los comerciantes minoristas, a Bazán, de los profesionales (CUPROCH), a Jara, del transporte terrestre, y Villarín de los camioneros…”. Además, el mencionado embajador se dedico a bloquear las actividades de la CIA.

Era tan izquierdista este embajador que muestra su pena por no haber ayudado a escapar al socialista Carlos Altamirano.

Y así y todo, la secretaria de Estado del presidente Bill Clinton, Madeleine Albrigtht,  cuando hubo acabado la Guerra Fría, dijo que apoyar a Pinochet fueron “terribles errores”. Y Colin Powell afirmó después: “No es un capítulo de la historia de Estados Unidos del que estemos precisamente orgullosos”. O sea, hubiesen preferido que cayese Chile bajo una dictadura comunista y que muriesen un millón de chilenos, como quería el comandante ‘Pepe’ del Mir.



Etiquetas: , , , , , , , , , , ,

martes, marzo 12, 2013

Zaldívar, el hombre sin pelos en lengua



 La recientemente muerte del embajador en Argentina y abogado, el ex demócrata cristiano, Adolfo Zaldívar nos muestra cómo actúa la fauna política chilena. El actual gobierno decreto dos días de duelo por el ex senador, sin embargo, no decreto duelo por la muerte del ex marino, Roberto Kelly, a quien Chile le debe más a éste que al embajador. Creí que el ex parlamentario había formado parte de los 13 diputados de su partido que habían sacado una declaración el 13 de septiembre para oponerse a la intervención militar. Buscando, pues, por la red, repare que no estaba entre ellos. 
 Las palabras del presidente, Sebastián Piñera en el velatorio del político fallecido muestra que siempre ha sido de la Concertación: “fue un gran protagonista en la transición de Chile hacia su democracia. En una época difícil en nuestro país, en que no encontrábamos los caminos para reencontrarnos con la democracia, que es la forma natural de vida del pueblo chileno”. 
 Ahora bien, la vida política del ex embajador en Argentina se caracterizo por luchar: primero, su lucha contra la Unidad Popular; segundo, su lucha contra el Gobierno Militar y su defensa de los derechos humanos, y, por último, su lucha contra el modelo neoliberal. 
 Formó parte de la Comisión de Derechos Humanos durante el Gobierno Militar. Se querelló contra el general Pinochet por el caso ‘El Malecón’ y ayudo en la Vicaría de la Solidaridad. Con todo, nunca presentó una querella contra el Mir o el FPMR en tiempos de Pinochet. Y sabemos que cuando en Chile se usa la expresión ‘víctimas de los derechos humanos’, nos estamos refiriendo a la muerte de los terroristas. Los mismos representantes de los Derechos Humanos durante el Gobierno Militar no consideraban como víctimas de los derechos humanos los asesinatos y atentados de los grupos armados de Izquierda. Además, como hace poco revelo, el diputado Schilling la moneda de cambio de la ‘transición pacífica la democracia’ fue no respetar el Estado de Derecho, la ley de Amnistía solo para la Izquierda, hacer el Informe Rettig para satisfacer al terrorismo chileno que amenazaba la democracia . Esas fueron las políticas que apoyó el fallecido político. Eso fueron ‘los caminos para reencontrarnos con la democracia,’. 
 Antes de empezar el gobierno de Piñera, las personas de Derecha estaban felices porque llamaba a terminar el juicio hacia los militares en retiro : “Los juicios a los militares deben terminarse a la brevedad, en beneficio de las víctimas de los atropellos a los DD. HH. Por lo demás, es una materia que se arrastra, que se usa políticamente y que nos mantiene anclados al pasado”. Tan anclados en el pasado que construyeron el museo de la Memoria. Como abogado, no se le ocurrió respetar las leyes vigentes, que pedir pasado algunos años que termine el juicio hacia los uniformados. No le puso tanto empeño a que los juicios interminables tengan final como defendió los derechos humanos bajo Pinochet. Ya sabemos, que sus palabras fueron desoídas por quienes lo elogiaron: el propio Presidente de la República que no cumplió su promesa y el pre candidato presidencial del oficialismo, Andrés Allamand. Este último lo calificó ‘un político extraordinario’. De hecho, tanto les gustó a la derecha dura sus palabras, que en el sitio Despierta Chile , reproducen la carta que el envío el ex senador al entonces presidente de la Democracia Cristiana, Ricardo Hormazábal en el 2000, donde explica las causas que llevaron a la crisis del 1973. Omite, naturalmente, el propio trabajo destructivo que realizó el gobierno de Eduardo Frei Montalva a la propiedad privada como muestra el escritor Francisco Salinas , en que la Unidad Popular empezó antes: “ocasionó un verdadero caos en la agricultura y un fuerte golpe a la propiedad privada. Todo esto desalentó notoriamente la inversión extranjera”. Lo que le pavimentó el camino a Allende. 
 En la respuesta en que dice que hay acabar con los juicios a los militares, sostiene que los verdaderos culpables evaden la responsabilidad: “dirigentes de la Unidad Popular y de la oposición de entonces, donde destaca de manera singular Patricio Aylwin, Lagos, Aylwin, Correa: "Maestros chasquillas””. 
 Como típico demócrata cristiano, sus palabras más confundes que aclaran. Así, vemos que pone en el mismo lugar a los totalitarios y demócratas. Sobre el período de la década del sesenta del siglo pasado, afirmó: "en este país actuaron fuerzas como la CIA, la KGB y las policías de Alemania Oriental, transformándonos en verdaderos conejillos de Indias. Y tenemos que saber que lo que ocurrió fue más grave que la guerra de la independencia y la guerra civil del '91". En esta declaración le sale el demócrata cristiano, que desea estar equidistante entre el capitalismo y el socialismo. Asimismo, en su afirmación denota que los chilenos no sabían lo hacían “transformándonos en verdaderos conejillos de Indias”. O sea, cuando Allende viajó a Rusia no sabía lo que hacía, cuando crean la JAP tampoco sabía lo que hacía, cuando Miguel Enríquez creo el Mir y el Partido Socialista desechó la democracia liberal y optó por la vía armada, tampoco sabía lo que hacía. Esa excusa o pretexto siempre la usa la Izquierda. Ellos no sabían lo que hacían. Conforme con lo anterior, también la famosa ‘Revolución en Libertad’ de Eduardo Frei Montalva, que contó con el apoyo de la administración Kennedy fue un experimento de los norteamericanos. Ese es el rasgo típico del pensamiento de Izquierda: la libertad sin consecuencias. 
 El autor del ‘Lo derrocó el pueblo’ desmiente a Zaldívar, pues el movimiento contra Allende nació de la civilidad. La CIA no tuvo nada que ver. El Secretario de Estado, Henry Kissinger en una reunión con su homólogo chino, Cho En Lai manifiesta que la CIA no tuvo relación con el derrocamiento de Allende. El canciller chino le pregunta: “¿Hubo mano de la CIA Detrás del golpe?” El secretario de Estado norteamericano le contesta: “La CIA no dio una mano al golpe, pero también es cierto que no pudo controlar la situación. En Chile la causa fue la incompetencia de Allende. Nosotros no tuvimos nada que hacer con el golpe”. El canciller chino le replica: “….El propio Allende admitió que quería tomarse el poder en el verdadero sentido de la palabra…pero por otro lado sus subordinados hacían gran publicidad…..querían que la URSS les proveyera armas. Tal como esos guevaristas en Bolivia se tomaron las armas….Ese mismo grupo estaba activo en Chile y en otros países” (Diez Episodios desconocidos del Golpe). El año pasado, el ex presidente Alywin en una entrevista a un diario español sostuvo que Allende fue incompetente, lo que desató la ira de la Izquierda. 
 Sobre la Unidad Popular afirmó: “La UP resuelta a instaurar un hombre nuevo, y en nombre de los más desposeídos, intentó por todos los medios, incluso violentos, imponer su modelo. Ello significó el completo trastrocamiento del orden social, económico y político del país, entrando en un conflicto abierto con vastos y mayoritarios sectores de la sociedad chilena”. ¿En qué quedamos: La CIA o la sociedad civil fue la no quiso el nuevo hombre socialista? 
 La misma confusión la vemos cuando describe la propia pugna al interior de la Democracia Cristiana: “En este clímax, a nivel de dirigencia DC hubo dos visiones: una la mayoritaria, que terminó siendo de total rechazo a la UP y que llegó a la convicción de que las salidas institucionales estaban agotadas. La otra minoritaria, estuvo por buscar una fórmula política, que al no germinar jamás sabremos cuales habrían sido sus frutos”. Parece que él era partidario del grupo minoritario.
 Según el consejero regional por la Provincia de Aysén, Juan Alocilla (PRI): “proclamó a sus últimos días la necesidad de cambiar el modelo neoliberal”. Cuando falleció, un académico de Izquierda rescato su crítica al modelo plutocrático. En una carta enviada a ‘La Tercera’, alguien del PRI señalaba que Zaldívar había defendido la: “libertad de conciencia y la defensa por la libertad económica y social para los chilenos”. Cambiar el modelo neoliberal y a la vez ser defensor de la libertad económica. Plop! 
 El único mérito que le encuentro al fallecido demócrata cristiano fue, pues, que “no tenía pelos en la lengua”, como se dice en la jerga chilena. Si a alguien o algún grupo de presión no le gustaban sus comentarios, allá al que le toque. Es, pues, precisamente, una cualidad que la mayoría de los políticos de Derecha no tienen.

Etiquetas: , , , , , ,