Zapatero y Bachelet
A decir verdad, yo veo el desalojo de la Concertación tanto en la pelea grande como en la chica, que a Lavín ésta no le gusta. Me refiero a la tergiverzación de los hechos históricos. Si fuese una discusión escolástica en el sentido peyorativo de la palabra, no me explicaría por qué en dos países la izquierda actúa de la misma manera. ¿Coincidencia? ¿Telepatía? Naturalmente, dichos países son España y Chile. Ahora que está Zapatero en Chile en Cumbre Iberoamericana reflexionemos sobre ello. En España se está tramitando la Ley sobre la Memoria histórica , que es simplemente trastocar los hechos para que la izquierda, quede como demócrata cuando no lo fue. La izquierda que quiso imponer una dictadura comunista y le salió el tiro por la culata. Lo mismo que en Chile. Así de simple.
La Memoria como la ley es solamente para un lado.
Además, Zapatero admira a Bachelet y ésta a Zapatero.
La izquierda siguiendo el ejemplo de sus pares quiere imponer el Museo de la Memoria y el Instituto de los Derechos Humanos. Éste último fue el aporte de la derecha blanda.
La versión chilena de la Ley sobre la Memoria histórica serían, por cierto, los informes Rettig y Valech. Hay que reconocer que la izquierda chilena ha sido más hábil que la española. A aquélla le tomaron dos generaciones después de terminado el conflicto y a ésta setenta años. Hasta algunos derechistas le han ayudado, pues ‘todo sea por la reconciliación’. Así como algunos derechistas se encargaron de quitarle el prontuario de terroristas por medio de los informes mencionados, en España se pide la ‘restitución pública de la honarabilidad’ del golpista y criminal Luis Companys .
El diario ‘La Tercera’ del domingo 4 de noviembre, señala que al conmemorarse el 37º aniversario del gobierno de la Unidad Popular personeros del Partido Comunista y del socialismo junto con representantes del Foro de Soa Paulo llegaron a la plaza de la Constitución a rendirle un homenaje a Salvador Allende. Por parte del Partido Comunista concurrieron Guillermo Teiller y Lautaro Carmona. Y del Partido Socialismo fue el senador dinosuario de la UP, Jaime Gazmuri y su aprendiz de mago, Alejandro Navarro. Según la nota, al final entonaron las canciones “El pueblo unido jamás será vencido” y “Venceremos”, con el saludo de tribu y totalitario, como señaló Ortega y Gasset, a saber, el puño en alto. También estuvieron representantes de la izquierda de Brasil, Uruguay y El Salvador. Y aún así, todavía algunos diputados y senadores de oposición creen en las buenas intenciones de la izquierda.
En efecto, el español José García Dominguez afirma: “Por algo, ni la socialdemocracia más timorata renuncia a la vieja estética kitsch del puño en alto y el canto de la Internacional en los primeros de mayo y fiestas de guardar”. En otras palabras, la izquierda se absuelve de sus crímenes. ¿Qué tienen que conmemorar Gazmui y Navarro si fue una fracaso? El pueblo se rebeló. Me había olvidado que la clase media ‘fascista’ no era el pueblo.
Después de todo, el dinosaurio Gazmuri afirmó en una entrevista a la Revista Punto Final (3-3-1970): “Entre estas formas de lucha no descartamos las armadas”.
Al parecer los políticos analfabetos disfuncionales de la izquierda chilena aún no conocen el comentario de Boris Yeltsin sobre la Unidad Popular: "Es una lastima que los marxistas no hayan triunfado en un país tan paqueño porque nos habríamos tenido que matar tanta gente para demostrar que esa utopía no funciona”.
¿Por qué no admiten que perdieron y que no les quedó nada de su ideología criminal? Ni siquiera el vacío en el sentido del budismo zen, que es una forma de ser, sino la nada como opuesto a ser. Ni siquiera de un madero del cual agarrarse como los náufragos.
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