viernes, mayo 06, 2016

El sentido de justicia de la derecha chilena


 El fallecimiento del ex presidente demócrata cristiano, Patricio Aylwin, quien gobernó el país de marzo de 1990 hasta marzo de 1995, nos ilustra que hay dos tipos de derecha. Una que se cree el cuento de las violaciones sistemáticas a los derechos humanos ocurridas durante el Gobierno Militar. Por tanto, defiende el Informe Rettig y desde luego el castigo a quienes hayan cometido tales delitos. Se pasa por alto, además, los principios del Estado de Derecho. Como si no fuese suficiente lo anterior, calla ante la tergiversación de la Historia. De esta decir que la otra Derecha no comparte los juicios de la derecha arrepentida comulga. La muerte del ex presidente me va a servir para mostrar que los académicos de este sector están más desorientados que los ex políticos de la ex derecha.

 En efecto, luego de la derrota de la aplastante derrota que sufrió la derecha en la última elección presidencial y parlamentaria, donde la Nueva Mayoría casi obtiene todos los quórum, aquélla ha intentado articularse. Una de las primeras medidas que hizo, por ejemplo, el Partido de Renovación Nacional (RN),fue cambiar su Declaración de Principios por parecer más de progresistas, como si el electorado fuese tan tonto. Una segunda medida fue, pues, realizar un seminario en enero del 2015 titulado “Nuestro sentido de Justicia”, que agrupo los diversos think tank de ese sector: Fundación para el Progreso de Alex Kaiser, la Fundación Jaime Guzmán, Instituto Libertad que es de RN, la Fundación Horizontal de Hernán Larraín Matte, el Instituto Libertad y Desarrollo, la Fundación Chile Avanza de Sebastián Piñera y el Instituto Respublica.


  Las loas que le han hecho ex presidente Patricio Aylwin algunos personajes del mundo académico de nuestro sector llegan a dar lástima. Los cometarios fueron realizados antes de que el ex contrincante del demócrata cristiano en la elección presidencial de 1989, Hernán Büchi declarase que iba del país porque no se respetaba el Estado de Derecho, ya que los burócratas cambian las reglas a cada rato, por cual no se tiene certeza jurídica. Hasta el ex ministro de Interior del Pinochet, Carlos Cáceres hacia cae en lugares comunes y palabras de buena crianza hacia Aylwin. Una cosa es ser cortés mostrando educadamente las diferencias, otra cosa es ser zalamero. 
  La historiadora Lucía Santa Cruz , miembro del Consejo Asesor de Libertad y Desarrollo en su columna “La valiente prudencia de Patricio Aylwin”elogia así al demócrata cristiano. Rememora el abrazo entre Sergio Onefre Jarpa y Aylwin, que alguien llamó el “más conmovedor acto litúrgico republicano”. Con lo cual, “Y ahí nace el surgimiento de una confianza nueva respecto a la posibilidad de un futuro de paz para Chile”. Tras 26 años no estamos en paz. Luego escribe: “don Patricio Aylwin como el primer presidente democrático tras 16 años de dictadura no fue para nada fácil y sus logros no deben ser minimizados”. Nótese que emplea la palabra ‘dictadura’. 
   Señala la consiga del primer gobierno fue “avanzar en la medida de los posible”, cosa que según ella, la extrema izquierda desvalorizó. Todavía no repara que ex Concertación o DC/UP obro así por conveniencia, no por pragmatismo o sensatez. Y eso quedo probado hasta que llegó la retroexcadora de la Nueva Mayoría. La extrema Izquierda, o sea, los terrorista exigieron el Informe Rettig, reparaciones económicas, violentar la Ley de Amnistía y perseguir a los militares con millares de querrellas, mientras los grupos terroristas están amnistiados e indultados.
  La historiadora repite que el problema es que había que subordinar el poder militar al poder civil e “instaurar las bases de una reconciliación cívico militar y de la amistad cívica esencial entre gobierno y oposición”. No he visto muestra de amistad cívica en los dos lanzamientos que hubo sobre el libro sobre el preso político el Brigadier Miguel Krassnoff, ni mucho menos en el documental ‘Pinochet’, donde salieron a molestar las jaurías de los organismos de derechos humanos, ni a las funas que le ha hecho a los militares en retiro por estar vinculados a lo que la Izquierda llama ‘violaciones a los derechos humanos’ en los lugares donde trabajaban. Para emprender la tarea de la reconciliación creó la comisión del Informe de Verdad y Reconciliación con el objetivo de “la búsqueda de verdad, justicia y reparación a las víctimas de violaciones de los derechos humanos”. Los asesinatos que cometió, por ejemplo, el Mir hasta y después del 11 de septiembre de 1973, fueron excluidos. ¿Se cree el cuento de ese virus llamado ‘violencia política’ que infestó el país en la década del 60 del siglo pasado?
  El éxito de la llamada ‘transición a la democracia’ consistió, simplemente, en que la Concertación acepto de mala gana la institucionalidad y el modelo económico del Gobierno cívico militar.
   Luego está la columna del actual director del Instituto Libertad y Desarrollo, el economista Luis Larraín, “Los detractores de Aylwin” en que defiende a grandes rasgos la tesis del ‘secuestro permanente’ y el Informe Rettig. No esperemos que el abogado José Francisco García de ese think tank no critiqué la prevaricación y la nula aplicación de la Ley de Amnistía, si no lo hace su jefe. Según él, el ex mandatario demócrata cristiano “jugó un rol fundamental en la pacificación y reconciliación del país”. No hay paz ni reconciliación. El país ya estaba pacificado, si por ésta palabra se entiende desarticular a los grupos terroristas Mir, el grupo Mapu-Lautaro y el FPMR, gracias a los agentes del Estado que los combatieron. La ‘paz social’ se consiguió, por ejemplo, ayudando a los terroristas a escaparse de la cárcel de Alta Seguridad y “El primer Gobierno de la Concertación, presidido por el demócrata cristiano, Patricio Aylwin libero a los terroristas porque temía que les causaran problemas”, según dijo el parlamentario Hernán Larraín a cambio del Informe Rettig y de perseguir a los militares. Los cientos de militares presos en Punta Peuco fueron la moneda de cambio de la ‘exitosa transición a la democracia’.
   En tiempos del Gobierno Militar, Larraín fue Superintendente de la Seguridad Social cuando comenzó la crisis económica de los 80. Luego fue nombrado subdirector de Odeplan en 1989 y finalmente director de esa institución. El actual director sigue los pasos de Cristian Laurrolet y Arturo Fontaine Talavera. 
  El economista critica a quienes consideran que el ex mandatario dijo su célebre frase ‘la justicia en la medida de los posible’ a las violaciones a los derechos humanos, porque había tutelaje militar. Esa es la visión de la extrema izquierda. Sin embargo, a continuación señala hechos que considera casi como ficción, cuando son reales reales: “Esta es una visión sumamente extrema de los hechos, si consideramos, entre otras cosas que: a) Aylwin presionó al Poder Judicial hasta imponer la tesis de que la ley de amnistía vigente no eximía de la obligación de investigar, b) contra la opinión de sus asesores, decidió encargar la elaboración del Informe Rettig, que sirvió de base para el esclarecimiento de muchos de estos hechos y c) apoyó la tesis de la justicia chilena del “secuestro permanente” en los casos de detenidos desaparecidos, para eludir los efectos de la ley de amnistía; figura que fue llamada eufemísticamente “ficción jurídica” para no decir lo que de verdad era: una distorsión de la realidad para conseguir que en los hechos dicha ley no se aplicara en esos casos, lo que en mi opinión es reprobable porque es una flagrante aplicación del principio de que el fin justifica los medios”. Si Aylwin tiene una cara de maquiavelismo. Hay una carta de la jueza Raquel Camposano Etchegaray, en que refuta lo anterior en que los jueces aplican el artículo 141 del Código Penal referido a particulares. 
  No sé cómo todavía elogia el destacado escritor y ex parlamentario, Hermógenes Perez de Arce al Instituto Libertad y Desarrollo, si aún desconoce las palabras de Larraín. Si el ex político ha sido uno de los principales detractores del Informe Rettig y uno de los principales denunciantes de la falta del Estado de Derecho hacia los militares. 
  Pues fue lo que hizo. Al economista no le importa que se vulnere la igualdad ante ley, por cierto, un principio liberal. Ni tampoco le llama atención que los únicos que no violen los derechos humanos sean los terroristas, como si éstos nunca hubiesen existido. 
  Según él, “dichas críticas carecen de un mínimo sentido de realidad, si se tiene en consideración la situación institucional que vivía el país y el balance de poder que existía en esos años. Criticarlo hoy día, quince años después, desde una cómoda posición, carece a mi juicio de todo valor”. ¿Cuál situación institucional? La amenaza vino de los terroristas, no de los militares. 
  Si el grupo terrorista Mir hubiese triunfado, por no mencionar el FPMR brazo armado del PC, no existiría el Instituto Libertad y Desarrollo, ni los empresarios.
   Se nota que el director del Instituto Libertad y Desarrollo no le ha llegado a sus manos el libro del abogado Adolfo Paúl Latorre “Procesos sobre las violaciones a los derechos humanos”, ni jamás ha escuchado la defensa del abogado del brigadier Miguel Krassnoff, Luis Valentín Ferrada, a la ex juez Raquel Camposano Etchegaray o al abogado de Renovación Nacional, Miguel Otero y Marcelo Elissalde, todos los cuales denuncian que se les vulnera los derechos humanos a los militares, porque no tienen el debido proceso. Más aún el comandante Paúl Latorre denuncio el año pasado que la Corte Suprema en un oficio enviado al Presidente de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia de la Cámara de Diputados, que los tribunales no respetan la ley. El oficio es el Nº 33-2015 fechado el 27 de marzo del 2015. Así lo describe el abogado: “que los tribunales chilenos no respetan las instituciones tradicionales que inhibe o impiden la investigación, como lo son, por ejemplo, la prescripción, la territorialidad y la retroactividad de la ley penal, como así también las disposiciones sobre amnistía; y agrega que solo fue posible el procesamiento y la sanción de los militares al introducir en sus decisiones los conceptos de delitos de lesa humanidad, ius cogens y otros”. Sin embargo, el Instituto no saco un papers denunciado que un poder del Estado a otro le dice no acata ley, del mismo modo que lo hicieron cuando el SII empezó a perseguir a Andrés Velasco.
  Por último, Gonzalo Blumen, director ejecutivo de la Fundación de Sebastián Piñera “Avanza Chile” escribe en su columna “La total vigencia Patricio Aylwin”, en la que resalta lo mismo dicho por la historiadora de avanzar en la medida de lo posible en diversos frentes: “Y por ello no se trataba de elegir justicia o impunidad. No era crecimiento o igualdad”. La columna de Blumen confirma lo dije en el post anterior, que desde los noventa la política se basa en la paz social, no en la paz. Y eso significa que un grupo minoritario extorsiona o amenaza al resto de la sociedad saliendo a calle creyendo que son una legión o hacen cosas peores: “Corriendo la barrera de lo posible en materia de derechos humanos, pero preservando la paz social”. Por la paz social, el cobarde de Sebastián Piñera no quiso cumplir su palabra que dijo en el Club Español, porque le temía a las organizaciones de derechos humanos de la Izquierda en general. Y la derecha en general ha aprobado cada tontera que se ocurrió a la ex Concertación.
   Recrea el momento en que el ex presidente en el Estadio Nacional llama construir un país unido entre civiles y militares: ““Chile es uno solo”. Porque en su lógica no cabían retroexcavadoras ni propósitos excluyentes”. Los únicos excluidos en estos 26 años ha sido a los militares condenados por ‘violaciones a los derechos humanos’. El piñerista le perdona sus errores: “Porque pese los errores u omisiones de su larga trayectoria, que por cierto los hubo”. Los tres omiten la Reforma Agraria, el hecho de que votará por Allende, que luego suscribiese el Acuerdo de la Cámara de Diputados y luego fuese opositor al Gobierno Militar, porque éste no le entrego el poder a la DC. Ni siquiera asocian el actual conflicto en La Araucanía con el ex mandatario demócrata cristiano. La guinda de la torta fue su última declaración antes de morir: “Nunca apoyé la intervención militar". En el video de Youtube dice lo contrario.
   Uno de los principales argumentos contra los Informes de la Izquierda, ya sea Rettig o Valech, los ha dado Hermógenes Pérez de Arce, es que esas comisiones vulneran la Constitución Política de 1980, en el capítulo 2, artículo tercero, en que “Nadie puede ser juzgado por comisiones especiales, sino por el tribunal que le señale la ley y que se halle establecido con anterioridad por ésta”. Recuerden hasta la Policía de Investigaciones creó una unidad especial para perseguir a los militares basándose en los cuentos de hadas de esos informes.
  La derecha está clínicamente muerta tanto a nivel político como académico, salvo contadas excepciones. Ese es el sentido de injusticia de la derecha chilena.

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sábado, abril 23, 2016

El legado nefasto de Patricio Aylwin



  Cuando tome una micro y escuché los comentarios por las radio sobre el ex presidente demócrata cristiano y primer gobernante de la Concertación, Patricio Aylwin, quien falleció  el martes 19 de abril, me provocó indignación. Lo alaban de estadista, humanista cristiano, que se preocupo de los pobres o tuvo intereses social y que se enfrentó al mundo militar. Creo que Allamand decía que teníamos una democracia imperfecta en 1990. Y de la derecha añoraban la democracia de los acuerdos.


   El “Estadista” presentó un proyecto de ley que fue fatal en la Reforma Agraria. Dio su voto en la elección de 1970 para el presidente marxista llegará al poder, pues había coincidencia entre el programa de la DC y la UP. Luego se opuso a ésta última con el Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973, llamando a los militares, que derrocaron a Allende: “El gobierno de Allende había agotado, en el mayor fracaso, la ‘vía chilena hacia el socialismo’, y se aprestaba a consumar un autogolpe para instaurar por la fuerza la dictadura Comunista". El sector de la DC que él lideraba esperaba que la Junta Militar les devolviese el poder a ellos, y como no quisieron, entonces, se volvieron opositores al Gobierno Militar o cívico militar, oponiéndose a la Constitución de 1980 que nos rige y al modelo económico liberal. El programa original del primer gobierno de la Concertación era volver a 1970 y subir los aranceles a las importaciones. Si hasta la diputada comunista, Camila Vallejo se benefició al adquirir un auto Subaru. Tendiendo en cuento lo dicho, ¿Puede considerarse estadista a Aylwin?
  Para el demócrata cristiano que está recibiendo un funeral de Estado por haber sido el primero entre los pares, le vienen las palabras del monologo de Hamlet: “El paciente mérito que recibo hombre indigno”. Aylwin es responsable de la situación y persecución de los militares de Punta Peuco. Pues, la Izquierda ha usado el famoso Informe Rettig para querellarse contra ellos. Dicho sea de paso, el Informe se llamó ‘Verdad y Reconciliación’. Y la verdad, que sido mentira y irreconciliación. Gracias él a los militares de su generación no se les ha respetado la Ley de Amnistía de 1978 y la igualdad ante ley. La misma ley que benefició al grupo terrorista Mir y los indultos a los terroristas del FPMR, que cometieron crímenes desde 1979 hasta 1990. A los terroristas les conmutó la pena de vacaciones permanente en Europa. ¡Tienen que ser difícil cumplir lo que dice la ley! Además, indulto a personas que habían sido condenadas a cadena perpetua. Pidió a la Corte Suprema reinterpretar la Ley de Amnistía.
 Cuando un periodista de La Segunda , que luego fue vocero de prensa del general Pinochet en el senado, si había indultado a personas con delitos de sangre, él se enojo. Desde luego que lo hizo y con consentimiento de la Derecha por la paz del país. 
  Una frase célebre que refleja su ignorancia sobre el funcionamiento de la sociedad y de la civilización fue y que a los enemigos de la libertad les gusta: “El mercado es cruel”. 
 También se ha hablado que él tuvo que volver a relacionar el mundo civil y el mundo militar. Más bien, a los políticos con las Fuerzas Armadas, pues no hay olvidar que gran parte de la civilidad apoyo al Gobierno Cívico Militar de las Fuerzas Armadas. Se vio en el respaldo que obtuvo el general Pinochet en el plebiscito, un 46% y luego su funeral, que los medios intentaron minimizar la larga fila. En la última entrevista, que reproduce la revista Que Pasa, a cargo del académico Abe Lowenthal y su ex ministro, Sergio Bitar, quienes publicaron el libro Transiciones democráticas: conversaciones con líderes mundiales, dice lo mismo. Los académicos de la Izquierda crearon la imagen de las Fuerzas Armadas estaba fuera la sociedad, como si fuera un compartimento estanco. De ahí todas las reuniones con los altos mandos de las respectivas ramas armadas. Incluso una que dio en España, pasando por Mesa Diálogo que diálogo no tenía nada, hasta llegar al papel lastimoso del general Cheyre. El problema en el gobierno de Patricio Aylwin no eran los militares, sino los terroristas. 
 El siempre dijo en sus entrevistas que el general Pinochet jugó un rol importante en la llamada ‘transición a la democracia’. Después de su mandato dijo en una entrevista: “Tal vez la permanencia de Pinochet (durante mi gobierno) ha ayudado a la estabilidad del proceso". Después de 10 años de primer gobierno de la Concertación seguían diciendo que la transición no había terminado: “Más allá de mis diferencias políticas con el general Pinochet, en cuanto gobernante creo que su presencia contribuyó a que no tuviéramos ningún episodio de esa naturaleza en la transición chilena (…) creo que el general Pinochet cumplió bien con su función”. En su última entrevista lo volvió a reiterar, para en esos años no saliese un coronel al estilo del argentino, Aldo Rico. 
  Un hecho clave de su gobierno fue la elaboración del sesgado Informe Rettig de “Verdad y Reconciliación” para investigar los supuestos crímenes ocurridos en ese gobierno de los militares, olvidándose de los crímenes que realizo el grupo terrorista Mir entre 1968 o 1967 hasta 11 de septiembre de 1973 y meses siguientes, que afecto a los comunes de la derecha y de la democracia cristiana. En dicho Informe acuñaron la expresión ‘violencia política’ para ex culpar a la Izquierda que opto por la vía armada, instalar una dictadura comunista, como si un grupo de personas estuviesen poseídas, por lo cual no son responsables de sus actos. He dicho es como decir un virus al estilo de la película los Usurpadores de Cuerpos se posesiona de las personas de Izquierda. 
¿Cuál es el origen del Informe Rettig? En la última entrevista que le hicieron al ex presidente a señala que a él se le ocurrió: ”La comisión de Verdad y Reconciliación fue formada para investigar los crímenes de la dictadura. La convoque al principio de mi periodo. Fue fundamentalmente mi iniciativa”. Nótese que esa afirmación, en realidad, es prejuicio hacia los militares como ha sido la tónica desde 1990. Se los pre-juzga por la prensa o por las opiniones que dan los políticos con la etiqueta de ‘violadores de los derechos humanos'. 
  Sin embargo, no es así. Aylwin mintió al país. La realidad es otra. En efecto, cuando fue la huelga de hambre que hicieron los mapuches terroristas que emboscaron al fiscal Elgueta para cambiar la Ley Anti Terrorista , lo cual lo consiguieron, gracias a Sebastián Piñera, el parlamentario de la UDI, Hernán Larraín dijo: “No sé si fue mi impresión, mas las palabras del político oficialista dejan entrever otra cosa. El primer Gobierno de la Concertación, presidido por el demócrata cristiano, Patricio Aylwin libero a los terroristas porque temía que les causaran problemas”. Esa es la verdad. Al leer las palabras del parlamentario de la ex derecha sospeche que el peligro en la ‘transición a la democracia’ no fue el Ejército ni las Fuerzas Armadas en su conjunto, sino los terroristas. Finalmente, mi sospecha salió confirma con las palabras del diputado socialista Marcelo Schilling en ese período, que nos revela el origen del famoso Informe Rettig: “Alguna experiencia tengo en esto de enfrentar la violencia política de los grupos armados, y quiero decir que si en su oportunidad no se hubiesen tomado medidas como llevar adelante el Informe Rettig, hacer las leyes de reparación y levantar las limitaciones que imponía la ley de Amnistía, todo eso se habría convertido en bandera de lucha de los grupos violentista”. He allí el origen de nuestros infortunios, de las millonarias reparaciones a familiares de las ‘victimas’ y de la falta de piedad hacia los militares de Punta Peuco. No fue paz, sino que los chilenos y el Presidente de la República fueron extorsionados. Les temió a los terroristas. Ese fue el origen oscuro del Informe Rettig, donde colaboraron de la derecha el filósofo Cristóbal Orrego y el historiador Gonzalo Vial Corra. Según Aylwin, le pidió a Francisco Bulnes, más éste se negó. Encerrar a los militares fue la moneda de cambio de la transición y de la paz social, o sea, extorsionar. Hemos tenido una tregua, hasta que llego la Nueva Mayoría que desea arrasar todo. No escribo ‘paz’ a secas, porque no es así. En cambio, la expresión ‘paz social’ que tanto le gusta a Bachelet supone amenazar. Desde 1990 la política se ha basado en amenazas, si no se suben los impuestos o si no se hacen las reformas constitucionales, entre otras cosas, se acaba la cohesión social y otras cosas por el estilo.
  Igual vale la preguntarse: ¿Quién está mintiendo: Patricio Aylwin o el diputado socialista? No sé si le paso por la mente la solución de la Guerra Civil de 1891. Sólo sé basándome en las declaraciones de Larraín y Schilling que la clase política que fueron cobardes. 
   Desde entonces, comenzó la persecución a los militares y la agenda de los derechos humanos desde distintos frentes: el CDE, la oficina del Ministerio del Interior, el INDH y, por último, la subsecretaria de derechos humanos. Las instituciones mencionadas jamás se van querellar contra los terrorista indultados y amnistiados. 
   Aylwin dejo fuera de la Concertación al Partido Comunista, con todo, se dejo extorsionar por grupos terroristas. Por eso, tan prisa en indultarlos o cambiarles las penas y que continuaron los gobiernos de esa coalición hasta el socialista, Ricardo Lagos, mientras crearon junto la derecha jueces especiales para investigar y condenar a los militares. 
  Una frase célebre suya: “Justicia en la medida de lo posible”. A decir verdad, injusticia en la medida de los posible.
  Durante su gobierno se subieron los impuestos, como si los pobres no pagaran el IVA. Típico de los demagogos, como si solamente lo pagaran las empresas y los ricos: “por las impostergables necesidades en materia de salud, vivienda y educación, me he visto en la obligación moral de subir los impuestos de primera categoría desde un 10% a un 15% y el IVA desde un 16% a un 18% por un período de cuatro años y por una sola y única vez”. Ese fue su lado social y humanista cristiano del cual tanto ufanan los progresistas. 
  En una entrevista, menciono en forma despectiva a Krassnoff, si gracias a éste sus familiares tienen sus bienes, entre otras cosas.
  El ex presidente Patricio Aylwin fue el responsable del conflicto de La Araucanía. De hecho es conflicto artificial. José Aylwin Oyarzún y el historiador José Bengoa fueron los asesores de la comisión para los asuntos indígenas “Comisión Histórica y Nuevo Trato”. En esa ocasión fue refutada por el historiador Sergio Villalobos. Julio Bazán Álvarez, autor del libro “¿Es mapuche el Conflicto?’ señala el ministro José Antonio Viera-Gallo asumió un “Compromiso de Estado” de entregarle tierras a los mapuches en base al derecho de tierras. Según Bazán Álvarez, no existe tal derecho. En vista de que no había oferta, ya que los propietarios tienen vigente su propiedad inscrita, “el gobierno se ha movilizado presionando a pequeños agricultores para generar un poder vendedor” desde 1990. Asimismo, señala el autor del mencionado libro que la ley 19.253 que creó la Concertación abundan conceptos vagos que no tienen asidero en la realidad: “tierras ancestrales” y “pueblo mapuche”. Con esa desafortunada ley, cualquiera persona de descendencia mapuche o cualquiera con la acreditación de indígena concedida por la Conadi puede solicitar tierras.
   Bazán concluye que el problema en esa región son de dos cosas: “El problema en La Araucanía es un problema de soberanía no de orden público” y “Se han transgredido las normas del estado de derecho”.
    El presidente demócrata cristiano es el responsable del terrorismo y la violencia, pues “la ley generó expectativas de tierras que no se podían tener porque todas estaban con títulos de dominio vigentes. La ley creó aspiraciones imposibles de cumplir. Generó una base, un fundamento, para la activación de los movimientos extremistas, y ese es el núcleo, el origen de la violencia en el sur”.
   Este el legado de Aylwin. Primero, un país dividido en base a la mentira y la venganza. Ni Reconciliación ni Verdad. Segundo, la violencia que hay en la región de La Araucanía.

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viernes, agosto 28, 2015

Ni Verdad ni Reconciliación Parte III




El General Manuel Contreras ya murió (QEPD) condenado injustamente, porque no se les aplicó la Ley de Amnistía de 1978, que, por cierto, benefició al grupo terrorista Mir. Estos últimos están libres y gozan de una pensión, porque el ex Contralor de la República, Ramiro Mendoza declaro que el mencionado grupo extremista que opto por la vía armada y que quiso instalar una dictadura comunista era una ‘empresa’ al estilo Bata, Fensa, María Helena, Ford y Adidas. La ex presidente del Consejo de Defensa de Estado (CDE), Szczaranski fue una de las personas que se dedico demonizar al ex jefe de DINA. Hasta la televisión nacional informa la conmemoración de la creación Mir, quienes optaron por la vía armada y quisieron instalar una dictadura del proletariado A.K.A dictadura comunista, como si fuese lo más natural. No sabemos si Bachelet les un envío carta como lo hizo con el Partido Comunista, o si estuvo Ricardo Lagos, quien para la conmemoración de los 40 años de la intervención militar que saco Allende por salirse de la ley y la Constitución estuvo con el terrorista Pascal Allende, y con varios miristas en su gobierno.

Muchas personas  se alegraron cuando la abogada Szczaranski se puso de nuestro lado, porque ella no aguantaba el cáncer que había en Punta Peuco. Además, según ella, los presos allí tenían suficiente con el estigma social de ‘violadores a los derechos humanos’. Cuando los militares en retiro de la Dina, el general Manuel Contreras, los brigadieres Pedro Espinoza y Miguel Krassnoff, el coronel Marcelo Moren Brito y el agente civil Osvaldo Romo sufrieron su primera condena por el secuestro de la mirista Diana Arón, la ex comunista Clara Szczaranski sostuvo que "hemos sostenido que está vigente, y si se producen hechos criminales dentro de su período de vigencia, debe aplicarse" en el 2005. Cuando el ex presidente Piñera planteó la posibilidad del indulto, la ex directora del Consejo de Defensa del Estado (CDE) dijo en esa oportunidad que al jefe de la DINA no se le podía indultar, porque “Si no pide perdón, si no justifica y si no ve la gravedad podrían ser entre comillas ser peligrosos...”.

Luego agrego:

“Debiera tener la oportunidad de disculparse y de reflexionar. Ahora, quiero decir una cosa: para el país Contreras encerrado o suelto no es ningún peligro, es un símbolo, por eso voy al tema de que si es tan humanista, usar a las personas como un ejemplo es propio de una civilización más atrasada. Para mí, Contreras no es ningún peligro, sí es un símbolo. Y él lo ha buscado porque no se ha arrepentido, no ha hecho una reflexión”. En una entrevista en La Tercera dijo que fue a vistar Punta Peuco para saber si “los condenados por delitos de derechos humanos estén recibiendo penas realmente justas”. La igualdad ante la ley no le interesa. Agregó en esa oportunidad: “Estos militares cometieron delitos de contexto histórico, en el cual se hizo posible que fueran perpetrados. Ese contexto hoy no existe, por lo que difícilmente esas personas podrían hoy repetir esos delitos”. 

 La ex  comunista  se hace la lesa ante los 5000 guerrilleros armados y la internación de 15 toneladas de armamento durante la UP. Y luego las cinco toneladas de armas que introdujo el grupo terrorista FPMR.

A los militares que combatieron les exigen que pidan perdón, en cambio a los terroristas no se les pidió nada.  Ni Bachelet pide perdón por la UP de la cual se siente muy orgullosa.

 La senadora Isabel Allende presentó un proyecto para degradar a los militares en los casos de derechos humanos. Otra que se hace la lesa ante el terrorismo que hubo en Chile y que lo encabezo su sector. Sin embargo, el senador de Renovación Nacional, Manuel José Ossandón dijo que el proyecto "es parcializado y con olor a venganza". ¿Recién se dio cuenta? Para la política socialista septuagenaria y los políticos que aprueben el cierre del penal Punta Peuco como dije en el post anterior: Sin piedad ni compasión. No me interesa si alguien de la Nueva Mayoría tenga noventa años, sea lisiado, tenga cáncer u otros problemas. Para ellos nada.

El Gobierno dijo, luego de la muerte del general Manuel Contreras en el Hospital Militar: “Anoche murió uno de los personajes más oscuros de nuestra historia”.  ¿Eso es reconciliación? Es odio. La prensa sumándose  la desinformación señala “de presidio por diversos crímenes de lesa humanidad”. En cambio no son personajes oscuros  el padre de Marco Enríquez-Ominami, el fundador del Mir, Miguel Enríquez; el José Liendo conocido como el comandante ‘Pepe’, quien dijo que la revolución comunista no se haría por menos de un millón de muertos y el actual diputado comunista y terrorista confeso Guillermo Teillier. ¿Y por qué no Bachelet conocida como ‘Claudia’ en el grupo terrorista FPMR?



Viendo los titulares del tabloide de Izquierda Cambio21 Los criminales de la dictadura y del medio The Clinic donde se burlaban del general Contreras, sólo una persona cobarde puede decir que estamos reconciliados. El director de The Clinic jamás se ha burlado de los maricas y maracas que formaron los grupos terroristas el Mir y el FPMR, ni menos del padre de Marco Enríquez-Ominami, ni Salvador Allende, quien se compraba finos trajes que jamás encontraría en un país comunista. El medio demócrata cristiano tampoco publicaría el listado de los terroristas, a quien el dirigente de la ex derecha, Pablo Longueira les borro su prontuario criminal.



El ex ministro de Defensa de Piñera, el ex demócrata cristiano Jaime Ravinet pidió prescripción para los militares “por la salud de los países”. Se nota que no dimensiona la frase ‘Ni perdón ni olvido’. El Informe Rettig pidió la extrema izquierda. Lo podría haber pedido en los noventa.

Llega a ser un chiste de mal gusto que el famoso Informe Rettig de ‘Verdad y Reconciliación’ se lo tomen en serio con solo ver las conducta que ha tenido la Izquierda en estos 25 años y las declaraciones de Isabel Allende, el gobierno  ante la muerte del general Contreras y el suicidio del general Hernán Ramírez R (QEPD) por ‘violaciones a los derechos humanos’. Teniendo en cuenta, además, de que en democracia a los militares se les viola el principio de igualdad ante  la ley, en primer lugar. En segundo lugar, como vimos en el post anterior, no se sentencia de acuerdo a la ley, y por último, los militares han sido condenados por actos u omisiones que no fueron delictivos, tales son la ficción legal  del ‘secuestro permanente’ y delitos de lesa humanidad.

Uno de los actores de la escena nacional responsable de las injusticias, de la venganza y  falta de humanidad de la Izquierda hacia los militares es, pues, la Iglesia Católica chilena. En un primer momento ayudo al grupo terrorista Mir a través de la agrupación Pro Paz, que luego se convertiría en la Vicaría de la Solidaridad. En un segundo momento, esta última institución colaborando con el grupo terrorista y brazo armado del Partido Comunista, el FPMR.  De la Vicaría llegamos a los Informes Rettig y Valech, respectivamente.

 La ex derecha es igualmente responsable de las injusticias y de la persecución de la Izquierda hacia los militares en retiro, que son llevados a Punta Peuco, ya sea en forma activa al crear la figura ficticia de ‘jueces de derechos humanos’ con lo cual si o si los militares iban a ser condenados como le recordó el hijo del general Manuel Contreras al ex candidata Matthei en la última elección presidencial, ya sea con la creación del mencionado penal que está a cargo de gendarmería y no un cuerpo militar, ya sea por sacarlos de la justicia militar y, por último omisión,  haciéndose leso o mirando para quedar bien con la Izquierda, mientras al mismo tiempo indultaban a los terroristas.

El día de mañana el general Manuel Contreras y los demás presos de Punta Peuco tendrán que ser rehabilitados políticamente a igual como ocurrió en la Rusia.

Solo un colaborador de la Izquierda diría que estamos reconciliados.


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miércoles, agosto 19, 2015

Ni Verdad ni Reconciliación Parte II


 La defensa que han hecho los abogados de derechos humanos sobre el Informe Valech “Prisión Política y Tortura ” carece totalmente de fundamento, al querer ocultar los supuestos victimarios o torturadores y de las víctimas. Lo que sostiene el abogado José Zalaquett , la ex vicepresidente ejecutiva de la Comisión Valech, María Luisa Sepúlveda y Luciano Foullioux se basan en arbitrariedades. 
 Unas palabras típicas de Bachelet “es que no habrá reconciliación sin verdad y sin justicia”. Si fuese por la Verdad, no estarían mintiendo sobre Allende y sobre los derechos humanos, y si es por la Justicia estarían respetando las leyes. Desde luego que las víctimas del terrorismo del Mir y de FPMR se les realizo una injusticia al indultar a los terroristas.


 La señora Sepúlveda en tiempos de la Unidad Popular no se preocupaba de los derechos humanos, aun cuando consta que se violaron, ni mucho menos los actos terroristas del Mir, que eran apoyados por el gobierno. Recién en 1974 entró al Comité Pro Paz, que luego dio origen a la Vicaría de la Solidaridad. Tampoco se inmuto por las 15 toneladas de armas que introdujo Allende que mostraba la televisión en esa época. Según ella, cuestionar el Informe Valech es un pecado : "hay que levantar el velo de sospecha sobre la Comisión". Nadie puede cuestionar. Los miembros de esa Comisión dice lo mismo, hay que proteger a las supuestas víctimas: "lo que se que trató de hacer fue recibir los testimonios de las víctimas que querían dejar registro de los abusos. Muchas de ellas pidieron reserva y en la entrevista se les garantizó eso”. Ricardo Lagos dijo que se supo las mentiras de las torturas: "Gracias a él se conoce la verdad sobre las torturas".
 La Izquierda quiere omitir que el gobierno de Allende cometió flagelación y tortura, tal como la señala el Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973. Ese es el anteayer que no le gusta recordar al faraón Ricardo Lagos.


 El abogado de derechos humanos Zalaquett afirma sobre el Informe Valech: “Es importante aclarar una cosa. Esta confidencialidad no se estableció para tapar información sino que para proteger a las personas. Había muchas abuelas que decían ‘yo no quiero que mi nieta sepa que yo fui violada’”. El propósito fue no dejar en vergüenza a las supuestas víctimas. Aún así resulta injusto a la otra parte que lo acusen, sin ningún fundamento, sólo porque alguien difamo. A principios de los noventa se ocurrió el rumor de que los militares, luego de la caída de Allende, a las mujeres de Izquierda les habían metido una rata en la vagina. En esa misma época el canal argentino Infinito transmitía un documental, obviamente, con el punto de vista de la Izquierda, en que aparecía una mujer diciendo: “Jamás imagine que los militares se comportaran así”. Esas mujeres, cuando estaba la Revolución marxista de Allende nunca criticaron los delitos del Mir y otros grupos, los cuales violaron a varias dueñas de fundos, ni menos la famosa tonada ‘Las momias al colchón, los momios al paredón’ del grupo terrorista Mir. Hasta las feministas cierran la boca por ‘las momias al colchón’.Ni siquiera la la Fundación Chile Transparente de Izquierda criticó la falta de transparencia, que ahora la preside el ex Contralor Ramiro Mendoza. Se van revelar los nombres dentro 50 años más.


  En principio las personas nombradas como supuestos torturados no pueden defenderse. Hay que repetirlo. Según Zalaquett la justicia sabe el nombre de los victimarios. Así es como a la Izquierda le gusta pelear, sin que nuestro sector pueda replicar. Tanto el "Informe Valech" como el "Informe Rettig" vulneran un artículo de la Constitución que prohíbe comisiones que se apropien de las funciones que le compete a la Justicia. Cualquiera sociedad civilizada sabe que una persona si se siente ofendida por otra, por así decirlo, puede reclamar ante un tercero. Esa es la base de la justicia. Y si la acusación no tiene base, entonces la otra parte puede dejar las cosas como están o querellarse contra quien lo injurio o daño. La Izquierda chilena pasa a llevar ese principio. 
 Un lector señalo hace tiempo que es imposible que la Comisión en el plazo que se estableció, hubiese podido entrevistar y chequear a las 30.000 víctimas de tortura, pues sus declaraciones son tan falsas como el falso título de médico que tiene Michelle Bachelet. Tal falso como la declaración socialista Osvaldo Andrade, quien dijeron Krassnoff lo había torturado, cuando lo salvo su profesor, Jaime Guzmán, quien fue luego asesinado en 1990. Igualmente, las mentiras de la mirista e ideóloga del Museo de la Memoria, la cuica Marcia Scantlebury, quien también acuso al militar que derrotó al terrorista del Mir, Miguel Enríquez en calle Santa Fe. O las declaraciones del terrorista confeso el diputado comunista Guillermo Teillier, quien dijo en una entrevista en La Tercera que fue torturado después del 11 de septiembre y luego años más tarde como terrorista. El principal cabecilla del FPMR fue dejado en libertad. 
 Y si la Izquierda no quiso, por ejemplo, usar la nueva Reforma Procesal Penal para esos casos, es que se basan en puras mentiras, que serían públicas. Por eso, tanto secretismo. Usando el sistema antiguo de justicia han condenado alguno por tortura con testigos falsos, en que el juez simpatiza con el terrorista o partidario de la UP. Pues bien, a principios de este año, el oficialismo quiso darse un festín con el caso Penta hasta que se supo lo de la nuera de Bachelet y que los políticos de la DC/UP se financiaban con el dinero del yerno del general de Pinochet de la empresa Soquimich, por un lado, y por otro, querían ver tras las rejas al ex alcalde de Providencia y coronel Cristián Labbé, a quien lo acusaron de tortura. La acusación contra el militar resulto falsa, por lo que el oficial de Ejército anuncio “No estoy dispuesto a seguir escuchando estos montajes, estas falsedades y en consecuencia vamos a interponer ahora querellas criminales por falso testimonio”. Para encerrar a los militares en Punta Peuco, la Izquierda ha cometido perjurio, lo que es un delito. 
 En vista que la difamación, el perjurio es un deporte de la Izquierda en los tribunales, estaba pensando, mientras escribo este post, que sería bueno que volviese algo parecido a las justas medievales. En la serie The Hollow Crown basada en las obras de William Shakespeare, hay una escena en que dos nobles emparentados con el Rey Ricardo II, uno se queja porque el otro noble lo insulto. Ya que la otra parte no quiso disculparse, se fueron a justas. Lo mismo se describe en la novela Ivanhoe, donde un cabello cristiano salva a una judía. 
 Según el abogado José Zalaquett, atentado a Pinochet no es delito de lesa humanidad: “En una guerra, en un acto bélico, es permitido dirigirse contra las fuerzas adversarias. Yo no estoy intentando justificar desde el punto de vista moral lo que hizo Teillier o la gente del Frente Patriótico, porque para la justificación moral se requiere que no haya otra alternativa y a mí me parece que había una alternativa política como se terminó demostrando con el plebiscito, pero desde el punto de vista legal no es un crimen contra la humanidad, porque se requieren tres requisitos: un ataque sistemático o masivo contra la población civil, un hecho determinado entre una lista de hechos, entre los cuales está el homicidio, y también un conocimiento de dicho ataque por parte de las personas que lo planificaron, que también concurre, pero falta que sea parte de un ataque generalizado contra la población civil”. En cambio, si son crímenes contra la humanidad matar a terroristas. Cuando las viudas de los escoltas se querellaron en la Justicia, en seguida los abogados de derechos de izquierda levantaron la voz, porque según ellos, estaban empatando. Los terroristas matan, no es una violación a los derechos humanos. Obviamente, sí los militares. El señor Zalaquett, después del 11 termino en un centro de detención. Creo que Tejas Verdes. No es una buena persona. Habla de ‘guerra’ en términos de los terroristas contra el Gobierno Militar. Lo está justificando. En cambio, no se justifica que las Fuerzas Armadas ante el ataque terrorista, acaben con éstos últimos. Este abogado junto con el resto del progresismo y la ex derecha le rindieron un homenaje a Mandela. Fue un pose publicitaria para quedar bien con sus miserables conciencias, si es que tiene una. 
 El líder rusa Boris Yelsin frente a la Duma comunista pidió "rehabilitación política" en 1989. Después de la muerte del dictador comunista, José Stalin una palabra frecuente que se escucho fue rehabilitación a diversas personas que sufrieron las purgas, ya sea escritores, políticos, militares, científicos y gente común y corriente, y otras que fueron juzgadas injustamente por ser enemigos del Estado Comunista desde la Revolución Rusa. Así se rehabilito al zar de Rusia, Nicolás II y su familia como también a miembros de la aristocracia y del clero. Un medio español informa : “La Fiscalía de Rusia informó el martes de que en los últimos trece años ha rehabilitado a 649.732 personas, víctimas de la represión política durante el régimen comunista en la desaparecida Unión Soviética”. Los militares como las víctimas de la ex URSS han sufrido “los abusos y las arbitrariedades cometidos por la dirección estalinista en nombre de la revolución, del Partido Comunista”. En vez de ese partido la alianza DC/UP/PC. 
  En el día de mañana los militares condenados en Punta Peuco tendrán que ser rehabilitados por sus respectivas instituciones militares dándoles los honores que les niegan cuando mueren como por el Congreso Nacional por haber atentado contra el principio de igualdad ante la ley y por abuso de poder. Hay que recordar el nefasto político de la ex derecha, Pablo Longueira- siempre dispuesto a colaborar con la ex Concertación del ‘Ni perdón ni olvido’-, cuando fue el Informe Valech, una de las cosas que aprobaron fue que a las personas de Izquierda vinculadas con el terrorismo se les borrada su prontuario criminal. Todo por la reconciliación, en cambio, a los militares se les estigmatiza de ‘violadores a los derechos humanos’. Los terroristas no comenten ese tipo de delito, aunque quemen dos ancianos en su casa, o lancen bombas molotov a carabineros y maten a sangre fría a civiles y militares.

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sábado, agosto 23, 2014

Por no perdonar nos quedamos sin futuro


 Para cualquiera persona de Derecha, no de la Nueva Derecha, ni los piñeristas, ni de los arrepentidos saben que el país no está en paz, ni está reconciliado. De hecho, a la nomenclatura UP/DC no le conviene cerrar cierto pasado, sino seguir profitando para mantener la sociedad divida. A diferencia de la derecha, la Izquierda sabe que si se deshace del pasado, no tiene futuro. Todas las ideas de ese sector fracasaron, por lo que no les quedo literalmente nada. Así que lo único que les queda para agarrarse es el pasado. Éste último es como flotador o una tabla a la que se agarra el naufrago. Ellos naufragaron, no nosotros. Después de todo, tienen el negociado millonario por los derechos humanos.
 La Vaca Loca en la tierra de los Zulúes visitó la celda donde estuvo Nelson Mandela. La ayudista del FPMR quedó emocionada. En varios países de América Latina, luego de la caída del ex imperio soviético la guerrilla terrorista castrista que fue derrotada se quedo sin recursos para seguir actuando. No hubo paz, sino comenzó la venganza. Olvido para los crímenes de los terroristas y persecución para los militares. En esos países, entre ellos Chile podemos decir que Nelson Mandela no pasó. Con todo, el año pasado antes de la conmemoración del cuarenta aniversario, los políticos de la Izquierda y la Derecha unidas le rindieron un homenaje al líder sudafricano. El objetivo es hacer creer al resto de los chilenos que estamos reconciliados y en paz, lo que es más falso que los falsos torturados y supuestas víctimas. La hipocresía de la Izquierda no tiene límites.
 La Vaca Loca sostuvo en el cuarenta aniversario de la intervención militar, que todavía había personas que justifican lo que la izquierda llama ‘violaciones a los derechos humanos’. Bachelet, por el contrario, justifica todas las tropelías y atropellos a los derechos humanos que en hubo en la Unidad Popular como asimismo las acciones terroristas del Mir y del FPMR. Después de todo, ella fue conviviente de unos de los terroristas, además, de la doctora de la clínica ‘Chiloé’. Y fue entrenada por la siniestra STASI. Si fuese una persona decente, no se hubiera comparado con la niña judía Ana Frank durante su primer mandato. Desde luego, que a ella y a las feministas de Izquierda no les importó que hayan salido muertos o heridos, ya sea niños o mujeres producto de artefactos explosivos colocados por el FPMR en su lucha contra el Gobierno Militar.
 Lo que tenemos es la paz social. Si escuchan a un político hablar de paz social es de Izquierda o cercano a ella. Esa paz con adjetivo se basa en la extorsión, el amedrentamiento, la intimidación, y hasta en el asesinato si les conviene. La típica artimaña de los terroristas chilenos una vez que caen presos, es doblegar a la autoridad con huelgas de hambre, tal como lo hizo el terrorista Héctor Maturana Urzúa que recientemente visitó el país, y que fue liberado durante el gobierno de Aylwin. Viviendo actualmente en Bélgica.


Haciendo zapping llegué al documental del History Channel “El Milagro de Mandela”, donde brevemente alguien contaba su experiencia en la "Comisión Verdad y Reconciliación", y luego aparecía el arzobispo anglicano Desmond Tutu, quien explicaba el lema de la comisión que presidió. El lema es: “Sin Perdón no hay Futuro”. Las personas que contaban sus testimonios se acogía a la amnistía. De ese modo, Sudáfrica consiguió la paz, no la paz social.


 Nelson Mandela en su largo período en la cárcel tuvo una transfiguración. Por eso, él insiste en respetarle la historia a los blancos como lo muestra la película "Invictus", cosa que los zurdos chilenos no les respetan a las personas de derecha. 
 Hay que recordar que los sudafricanos se basaron en el modelo chileno en su comisión. Las coincidencias son sólo de nombres, no de fondo. 
 Por lo pronto, hay que recordar que los grupos terroristas chilenos exigieron el Informe Rettig conocido como Verdad y Reconciliación, y perseguir a los militares que derrotaron al Mir y luego al FPMR. Para éstos últimos se les aplicó a Ley de Amnistía, y no a los militares. A los terroristas que cometieron crímenes entre 1979 y 1990 fueron indultados o sufrieron penas de extrañamiento en el extranjero. Lo que significa, simplemente, gozar de libertad en otro país y con pensión y todo. Ese es el castigo. 
 El sesgado Informe Rettig está basado en la venganza, mientras que el Informe sudafricano nace del corazón. Por tanto, del perdón. Más bien el lema de la comisión chilena es “Ni perdón ni Olvido”, expresión que uno puede encontrar en graffitis por diversas ciudades o en los carteles, cuando la Izquierda marcha. Y en fotos por internet. Como corolario de lo anterior, crearon el Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos.


En Chile, no encontramos hombres de la talla de Nelson Mandela y del arzobispo anglicano Desmond Tutú. Recuérdese que un miembro de esa comisión, el abogado de derechos humanos, José Zalaquett sostuvo en un programa de radio que los terroristas no cometen acciones contra los derechos humanos. En cambio, sí, los militares. ¿Cómo va ser serio? Al morir Mandela, ese abogado escribió una columna en ‘la Tercera’ llamada ‘Después de Mandela’. La deshonestidad intelectual sin pudor.


Después está el monseñor Alfonso Baeza, vicario de la Pastoral Social, quien se preocupó de que ex presidente socialista, Ricardo Lagos, indultara a un centenar de terroristas del grupo Lautaro. El mismo hombre de Iglesia considerado como “experto” en materias de indulto sostuvo que a los militares presos no había que aplicarle ese beneficio y otros de tipo carcelario. Naturalmente, no hay que haber estudiado en un colegio católico o protestante para darse cuenta que ese monseñor está en las antípodas del arzobispo sudafricano y del mensaje de Cristo. 
 Ni la Iglesia Católica chilena ha estado a la altura siendo incapaz de reconocer a los malos. Más bien han sido ‘tontos inútiles’ de la Izquierda. Primero apoyando a la Unidad Popular, Segundo salvando a los terroristas del Mir y del FPMR, respectivamente, con la Vicaría de la Solidaridad. 
 Es un verdadero contrapunto poner los dos lemas al lado. El de los sudafricanos, “Sin Perdón no hay futuro”, y el de los chilenos “Ni Perdón ni Olvido”.


 Los militares condenados o procesados, muchos de ellos en retiro, nunca se le han preguntado su testimonio, ya sea en el Informe "Verdad y Reconciliación", y en la Mesa de Diálogo, que de éste último no tenía nada. A los zurdos les gusta pelear sin que el adversario tenga la posibilidad de responder en todos los ámbitos Y como si fuera poco lo anterior, la Izquierda chilena aún desea derogar la Ley de Amnistía de 1978. 
A propósito de la palabra ‘amnistía’, la organización de derechos humanos Amnistía Internacional afirma, por un lado, que tiene que derogarse la mencionada ley. Por otro lado, apoya la Ley de Amnistía que se dieron los sudafricanos. ¿En qué quedamos? Desde la Independencia nacional se han dictado más de cien leyes de amnistía con propósito de pacificar el país, pues ese  es el objetivo. No se anda buscando el Hombre Nuevo socialista, que es lo que está detrás de la expresión “Nunca Más”. 
 En el congreso nacional hay un proyecto para degradar a los militares acusados de violar los derechos humanos.
 Muchos creen que dando razones a las personas de Izquierda van a entender. La llamada ‘Batalla de las ideas’ presupone que el otro se comportara como uno. La izquierda chilena nos niega la existencia, y, por tanto, las libertades. En realidad, no les interesan las razones, pues a igual que los fanáticos musulmanes que desean convertir a todo el mundo al Islam, los izquierdistas chilenos desean imponer su visión pasando a llevar y pisotear las experiencias, vivencias y recuerdos de las personas que no comulgan con sus ideas. El ex presidente Sebastián Piñera dijo que Allende se salió de la Ley y la Constitución en el cuarenta aniversario del 11 de septiembre. La hija del presidente marxista y actual presidente del senado, Isabel Allende dijo que “Piñera era un estúpido”. 
 Hasta los izquierdistas moderados en otros temas, cuando les toca abordar los derechos humanos no se diferencian de los musulmanes radicales. Repiten el estribillo del Partido Comunista y los grupos terroristas chilenos. Más bien, se sienten identificados.


 El padre Raúl Hasbún, quien en más de una ocasión ha sido objeto de burlas, ya sea en televisión, ya sea en medios como Cambio 21, hace tiempo escribió una columna llamada “Privilegios”. En ella expresa:“Quienes vencían en una batalla se ensañaban con los derrotados, procurando su máxima ignominia y estigmatización social. No sufría, el país, carencias objetivas capaces de justificar tanta odiosidad, era sólo el desmadre de la pasión política y el desenfreno de egos personales. Tras la derrota balmacedista y el suicidio del Presidente, se temió una interminable resaca. ¿Cómo superar la espiral de rencor y venganza que sucede a tan enconados desencuentros y desangramientos sociales? La respuesta fue extraída del abecedario de la sensatez histórica: amnistía. En las leyes y en los hechos. Para unos y otros. Quienes nacimos 4 décadas más tarde no conocimos siquiera vestigios de estas banderías ni reclamaciones para reabrir las heridas”. 
 He escrito cosas parecidas. Cuarenta años después de la Guerra Civil de 1981 nadie andaba buscando la inmortalidad del cangrejo, montando obras de teatro para perjudicar un bando, ni diciendo ‘Nunca Más’. La Izquierda rencorosa y llena de odio no está a la altura de los políticos que amnistiaron a ambos lados de la confrontación de 1891. Les encanta la ignominia y estigmatización social a los militares de Punta Peuco. Nos evitaríamos que se saque a cada rato al general en retiro, Manuel Contreras, como si él hubiese sido el responsable de la demencia de la Izquierda marxista leninista. Ni culpando al general Pinochet por no haber defendido a sus hombres. Los militares estarían en sus casas. Esa es la solución que la Izquierda no quiere, pues ésta desea privilegios para ella, por mucho que pregone acerca del igualitarismo y la equidad. 
 En la película G.I. Joe: La Venganza, el maestro de los ninja dice: “sienten tanto odio que ya no sienten el odio”. Esa declaración resume el comportamiento de la Izquierda chilena. 
 La Izquierda al no querer perdonar nos quedamos sin futuro.

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jueves, febrero 21, 2013

"La Paz" a base del miedo y la extorsión



Escribí el 17 de julio del 2011 a raíz de la falsa huelga de hambre de los mapuches terroristas que habían emboscado al fiscal Elgueta y de las palabras del senador de la UDI, Hernán Larraín a propósito de la misma : “No sé si fue mi impresión, mas las palabras del político oficialista dejan entrever otra cosa. El primer Gobierno de la Concertación, presidido por el demócrata cristiano, Patricio Aylwin libero a los terroristas porque temía que les causaran problemas. Según Larraín, "Existen precedentes para hacerlo”. ¿Qué precedente? Los terroristas condenados por la Justicia Militar ajustados a Derecho. Transcurridos veintiún años, sabemos que el Gobierno que presidió Aylwin no les temía a los militares, sino a los terroristas. La Concertación siempre sacara a relucir el ejercicio de enlace, que realizó el Ejército. El auténtico problema eran los terroristas. Por ello, se encargaron de hacerle concesiones a la extrema izquierda. E incluso varios participaron en los Gobiernos de la centro izquierda. No obstante, la gravedad de sus delitos”.
 Lo anterior hasta ese momento era una conjetura o una suposición, que el peligro para la nueva democracia no eran los militares, sino los grupos terroristas chilenos. La entrevista realizada por la ‘La Segunda’ a el diputado del Partido Socialista y ex director de la ‘Oficina’ durante el gobierno de Patricio Aylwin, Marcelo Schilling por al asesinato del matrimonio Luchsinger-MacKay despejó las dudas. El diputado se considera “experto” en terrorismo. Después de todo, dirigió la famosa ‘Oficina’, pues según él, se desmanteló el Frente Patriótico Manuel Rodríguez y el Mapu-Lautaro.
 En democracia como les gusta decir a los progres secuestraron al empresario brasileño y al hijo del dueño de ‘El Mercurio’. Y después del asesinato del senador Jaime Guzmán asesinaron a otras dos personas. De más está decir, que la Concertación no desmanteló a los grupos terroristas chilenos: el FPMR, el Mir y el Mapu Lautaro. Ya estaban destruidos. La mayoría estaban muertos o presos. Apostaría que ni en el libro “La historia oculta de la transición” del periodista Ascanio Cavallo no aparece una mención a la presión de los grupos terroristas chilenos al primer gobierno de la Concertación. Solamente se centro en los militares.
 En la entrevista deja entrever claramente, que el  gobierno de  Aylwin prefirió satisfacer las demandas de los terroristas a principios de los noventa a tener una verdadera paz: “Alguna experiencia tengo en esto de enfrentar la violencia política de los grupos armados, y quiero decir que si en su oportunidad no se hubiesen tomado medidas como llevar adelante el Informe Rettig, hacer las leyes de reparación y levantar las limitaciones que imponía la ley de Amnistía, todo eso se habría convertido en bandera de lucha de los grupos violentista”. Así se logró la llamada ‘transición pacífica a la democracia’ como le gusta llamar a los progresistas demócrata cristiano socialista. Esta es la Pax chilena. Esta es la “reconciliación”.
 Si no se satisfacían las demandas, entonces iban a incendiar el país. Por eso, el gobierno de Aylwin se encargo de indultar a los terroristas.
 Según Philippe Chesnay, autor de “Pinochet, la otra verdad”, la comisión Rettig escuchó más a las organizaciones de Izquierda que a los militares. De estas organizaciones, estaban: Los partidos socialistas y comunistas, el Mir, la Iglesia Católica a través de la Vicaría de la Solidaridad, la Comisión Chilena de Derechos Humanos, El Comité de Defensa del Pueblo (Codepu), El Movimiento Contra la Tortura Miguel Acevedo, La Corporación de la Defensa por la Paz (Corpaz), El Frente Nacional de Organizaciones Autónomas (Frenao), la Agrupación de Familiares de Detenidos y Desaparecidos, la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, la CUT y la agrupación de Juntas de Vecinos.
La poca seriedad que tienen las organizaciones de derechos humanos, uno lo puede ver en el asesinato de los carabineros rurales asesinados el año pasado por el Mir y ek FPMR en la zona de Junin, en Argentina. Apenas en Chile se supo del asesinato, en seguida apareció presionando al Gobierno la abogada de Codepu, quien por cierto, estaba interesada en que no apresaran a los terroristas. De hacer justicia por el carabinero muerto, allá él.
 Las leyes de reparación les han costado millones de dólares a los chilenos. Un ejemplo de ello, es que ‘La Nación’ informa que el Estado, o sea, los pobres que creen que no pagan impuestos y los que tienen bienes raíces, tendrán que desembolsar $4.650.000.000 a 31 upelientos que estuvieron en la isla Dawson. Socialistas para hablar, capitalistas para cobrar. Cada uno recibirá $150.000.000. Así como lucran los antiguos revolucionarios marxistas leninistas que despreciaban el capitalismo y el dinero, y que se hacen pasar por ‘víctimas’ del Gobierno Militar. Y finalmente, aplicar la ley de Amnistía a los terroristas, mas no a los militares, ya que los únicos que violan los derechos humanos son los militares. Se trasgredió el principio del Estado de Derecho de la igualdad ante la ley.
 Dice más adelante que se combatió el terrorismo con “apego a las libertades y garantías individuales y al Estado de Derecho”, mientras al mismo tiempo violentaron la ley con los militares. Al serle preguntado si los grupos mapuches son terroristas, él responde:” -No, porque el terrorismo está tipificado internacionalmente como una acción del Estado contra sus ciudadanos, no se trata de grupos de particulares contra otros”. Ahí le sale el ideólogo. El diputado socialista  sabe que la historia del terrorismo en Chile, no comenzó el 11 de septiembre de 1973, sino antes. Entonces, de acuerdo con la cita, el Mir, el Frente y el Frente Lautaro no son terroristas. Schilling emplea el eufemismo ‘la violencia política’ para referirse a los actos terroristas mapuches. Esa es la expresión que emplea el Informe Rettig para omitir que tanto el PS y el Mir optaron la vía armada. Cuando hablan así, da la impresión de que ‘la violencia política’ fuese una suerte de epidemia, que no se sabe de dónde salió. Quizás haya que consultar a la OMS. De repente, a un grupo de chilenos los mordió una jauría de perros no vacunados.
 Desde 1990 la clase política, ya sea por complicidad y simpatía como es el caso de los partidos de Izquierda de la Concertación, ya sea por temor y el oportunismo por la Democracia Cristiana y el actual gobierno de Piñera que se no se atreven aplicar las leyes contra los terroristas o grupos armados de la Izquierda, el país se encuentra secuestrado a merced de una minoría que no tienen ningún problema en extorsionar a las autoridades. Y que además, ha creado toda una institucionalidad para ampararlos.
 La paz social de la cual se ufana la Izquierda es una farsa. Tan falsa como los falsos torturados, los falsos detenidos desaparecidos y la propia historia que se ha inventado la Izquierda. No estamos en paz. Estamos en tregua.

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viernes, mayo 06, 2011

Entre la difamación y la injusticia






En un principio tenía pensado escribir otro post a raíz de una columna que apareció en ‘La Tercera’ y del reconocimiento que le hizo el Museo de la Memoria a la editorial Lom. Por el momento lo dejaré para después, porque entre los militares que salieron en libertad condicional, está un suboficial de carabineros, cuya historia conté el 2008, esto es, hace tres años. ‘El Mercurio de Santiago’ titulo en su portada: “Corte concede libertad condicional a seis militares (r) condenados por violaciones a los DD.HH ”.

La historia de este suboficial no tiene nada que envidiarles a los carabineros que se enfrentaron al terrorismo, como en el ataque al retén Los Queñes y la muerte de los hermanos Vergara del Mir. Nótese que hablo de ataque. Los terroristas atacaron y algunos salieron muertos. Pero los carabineros que estaban haciendo guardia son los criminales. Lo mismo de los hermanos Vergara que dieron origen al ‘Día del Combatiente’. Matan civiles y militares, el carabinero que resultó herido es, pues, ‘el violador de los derechos humanos’. La moral invertida y el teatro del absurdo.

Conté, en efecto, la historia del suboficial de carabineros Primitivo Castro , pues al leerla en el blog de Bernardita Huerta y en el sitio movimiento 10 de septiembre que tenía antes y que ahora no está, me provocó rabia e indignación. Naturalmente, los medios no esmeraron en contar la contraparte del militar. La historia nos lleva a 1974. Esta vez, citaré partes del texto que escribió el cabo, y que fue publicado en los blogs mencionados: “Al 22 de Junio de 1974, tenia el grado de cabo 2º de Carabineros,y a las 21,30 horas de ese dia, me encontraba de uniforme en servicio en la vía pública, en calle 1 Sur esquina 11 Oriente de Talca, en una caseta que allí había, junto al carabinero-alumno Eleazar San Martín Mella; en esa situación vi a una persona que venía por l Sur al Oriente, caminando por la vereda pero pegado a los locales, con un bolso, de esos que se llamaban “olímpicos” en esa época, me llamó la atención y cuando lo observé a una media cuadra de distancia y él se percató de ese hecho entró a una panadería, desde la que salió minutos después. Le ordené entonces a San Martín que lo trajera para un control atendiendo su actitud y las condiciones de ese tiempo. El hombre se resistió inicialmente a venir a la caseta, pero lo hizo, dejando el bolso en el suelo. allí San Martín inició el cacheo, y cuando lo revisaba en la cintura, me gritó que tenia allí un arma, en ese momento la persona lo golpeó en la cabeza desmayándolo, quedando éste con una lesión en la cabeza y se abalanzo sobre mí, iniciándose una lucha cuerpo a cuerpo donde él quería apoderarse del fusil que yo portaba, logré en la refriega botar el cargador del Sig, mientras de gritaba a San Martín que pidiera ayuda por radio, como era más alto y fuerte que yo logró escapar con el fusil, inicié la persecución y logré alcanzarlo en menos de una cuadra, giró, y equivocadamente pasó bala en el fusil , botando el proyectil de la recamara, por lo que percutó en vacío, se llevó la mano a la cintura en búsqueda de su arma y yo antes le disparé cayendo herido en el pecho, pereciendo allí minutos después”.

Luego, cuenta que llegaron sus superiores y descubrieron que el terrorista llevaba “varios panes tenia 12 cartuchos de dinamita exhudada”. Siguiendo los procedimientos de la Institución, el caso fue llevado a la Fiscalía de Carabineros de Talca. El señor Castro prestó sus declaraciones y la corte lo sobreseyó en 1974. Más aún, la institución lo felicitó.

Sin embargo, “en el año 2004, 30 años después, se inició una causa por estos por querella de los hijos del fallecido, con el patrocinio del abogado Sr. Celedón, basándose en que el informe el Informe de la Corporación de Reparación y Reconciliación dijo que había sido una victima de la violencia política. De alguna manera, salió mi nombre, y fui citado ante el Juez Sr. Bernales, al que le conté lo mismo que relaté antes, pues no tengo nada que ocultar. Estuve detenido unos días al ser procesado, se me designó un abogado de turno, el Sr. Mauricio Oviedo, el que no asumió por razones de conciencia a raíz del tema de la causa, según dijo”.

Ahora bien, los Ministros Biel y Meins, respectivamente, y el abogado integrante Sr. Sanchez, y el fiscal de la Corte, señor Lorca condenó a Primitivo Castro a cinco años y un día, sin beneficio alguno, ya que según los señores jueces y el fiscal se trataría de un delito de lesa humanidad, y por tanto, imprescriptible. Entre paréntesis, a los jueces en el antiguo sistema judicial se les llama ministros. Previamente, la ministra Sra. Venegas lo había absuelto por “haber recaído en esos mismos hechos sentencia firme, a través de un sobreseimiento que tiene fuerza de sentencia absolutoria y además por encontrarse extinguida la responsabilidad penal por prescripción de la acción penal”. Evidentemente, al ex suboficial de carabineros se le violaron los derechos humanos, pues el delito por el que fue condenado, de lesa humanidad, el Estado chileno lo firmó recién el 2009. Y no es retroactivo. Así el cabo de carabineros se convirtió en preso político, porque las leyes no se les aplicaron. Los jueces, desde luego, violaron el artículo Nº7 de la Constitución, que dice: “Los órganos del Estado actúan válidamente previa investidura regular de sus integrantes, dentro de su competencia y en la forma que prescriba la ley.”

Los abogados que están en la arena política de la Derecha y los que se dan de investigadores en los centros de estudios nunca se han manifestado sobre la injusticia mencionada. A lo más se quedan de brazos cruzados y le han dicho a los militares “arréglense solos”. Por tanto, cuando el senador de Renovación Nacional, Alberto Espina escribe en una carta a raíz de la polémica entorno a monseñor Baeza: “En primer lugar, debo señalar que todos estamos profundamente comprometidos con la existencia en nuestro país de un debido proceso para todas las personas. Especialmente, quienes hemos tenido una activa participación y respaldo a la implementación de un nuevo sistema procesal penal que garantiza plenamente en nuestro país, precisamente, un debido proceso”. Si el señor Espina se ha preocupado del debido proceso, entonces, yo soy Cristo o Buda. Seguramente, están comprometidos con el debido proceso, que son incapaces de defender la Ley de Amnistía en el parlamento. Se me caen las lágrimas al leer la carta del senador. El mismo senador que se negó indultar a los militares, más no ha tenido problemas en dar su voto para indultar a terroristas en el pasado.

Este mismo monseñor que denunció un montaje y que trepida en defender a cuanto terrorista y violentista, podemos decir también, que él ha participado en los montajes que ha hecho la izquierda contra los militares, ya sea con testigos falsos e imputarles delitos que no son retroactivos.

En algunos medios chilenos, más de una vez han denunciado que la justicia condenó a un inocente. Así, el diario electrónico ‘El Mostrador’ de tendencia centro izquierda, denunció que a un soldador de La Pintana lo había acusado de homicidio y violación. Ese diario puso este titular : “Lo acusaron de homicidio, estuvo dos años preso y era inocente”. Los demás medios, con todo, prefieren alienarse al establishment al repetir el coro de la izquierda y comportarse como loro. Por eso, no denuncian las arbitrariedades de la justicia, la abierta prevaricación de los jueces y los grupos de presión. Y siempre repiten que tal o cual militar cometieron delitos de lesa humanidad.

Habría que presentar denuncias al Consejo Nacional de Televisión, porque no le han dado poca cobertura en los canales de la televisión abierta, tal como lo hizo la izquierda, según cuenta la directora del Instituto de los Derechos Humanos.

A los poderes fácticos que se opusieron a que nueve militares no fueran indultados, simplemente hay que mandarlos al infierno, y hay que seguir peleando y perseverando para que estén libres. Nosotros podemos ganar como dice la canción We will Win de la serie animada Robotech:

Still, we must

fight or face defeat.
We must stand tall and not retreat.
With our strength we'll find the might.
There's no fight we can't fight together,
All together,
We can win.


Los ganadores no se rinden, aunque estén en desventajas.

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viernes, marzo 20, 2009

El perjurio como virtud cívica

Una vez ha salido por la prensa otro caso de un falso detenido desaparecido. En efecto, se trata de Carlos Muñoz Mesías , quien su mujer, Ema Muñoz testificó ante la Comisión Rettig en 1992, que su marido había sido un ejecutado político por los agentes de seguridad. Naturalmente, los miembros de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación calificaron la muerte de Carlos Muñoz como una violación a los Derechos Humanos.

Buscando por el Google, encuentro una noticia del 26 de octubre del 2003: “Funcionarios del Instituto Médico Legal de Santiago y de la brigada de homicidios participaron ayer en la exhumación de los restos de Carlos Abel Muñoz Mesías, ex militante del PC, ejecutado en noviembre de 1973.” O sea, el Instituto Médico Legal mintió.

Desde luego, que la Comisión sólo investigó lo que ocurrió entre 11 de septiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990, pues para los ‘hombres buenos’ morir bajo la violencia revolucionaria de los grupos terroristas de izquierda, y que, además, querían imponer un régimen totalitario, constituye una experiencia muy humana cercana al nirvana. Es todo un privilegio. Después no se le violan los Derechos Humanos, cuando se es muerto por un grupo terrorista de izquierda de la década del setenta.

Como he dicho antes, el Informe Rettig no tiene ningún valor. Primero por ilegal; segundo, porque no considera la violencia que la izquierda originó entre 1966 y 1973; tercero, solamente los miembros de la Comisión escucharon la versión de las agrupaciones que apoyaban el terrorismo previo al 11 de septiembre; cuarto, nunca escucharon la versión de la contraparte. Y por último, es un blanqueo para la izquierda oficialista.

¿La comisión llamó a un oficial de la DINA o la CNI? No. Cuando se opta por una licenciatura en la universidad y se desea investigar sobre un autor o un tema, es de perogrullo, que el estudiante coloca los argumentos de los detractores y defensores, tal como se hacía con la disputatio medieval. Al parecer, los miembros de la comisión con grandes titulos, reprobaron.

Del mismo modo, cuando fue la Mesa de Diálogo, que fue por cierto no fue diálogo, nunca llamaron a los oficiales en retiro que estuvieron asignados a la DINA o la CNI, como se quejan los oficiales retirados que defienden a los militares. Fue una mesa de Imposición.

Los nuevos ricos de la izquierda chilena quieren hacernos creer y a las generaciones que nacieron a principios de los 90 del siglo pasado, que ellos llevaban una vida burguesa en la Unidad Popular como la serie Gossip Girl de Sony o Desperate Housewives de WB, y que de repente llegaron los militares. Nunca pudieron veranear en Caburga, Zapallar, Papudo y Maitecillo.

En realidad, el ex militante comunista “murió en noviembre de 1973 en un accidente ferroviario. La autopsia arrojó que había sido un suicidio. Nosotros sabemos que él trabajaba en la Central El Toro en Los Ángeles, por lo que nunca lo vimos en el ambiente político”.

Según la representante de la Agrupación de DD.DD., Mirna Troncoso: “falseó testigos, adornó muy bien la historia para que apareciera como que fue puesto en la línea del tren por militares”.

Ya van siete. Si incluimos aquellos que están oficialmente muertos, pero que los jueces no lo reconocen; aun cuando tengan ante la vista el certificado de defunción entregado por los propios familiares, la nómina de falsos detenidos desaparecidos y/o supuestos ejecutados políticos aumentará notablemente.

La derecha, salvo contadas excepciones no ha defendido a los militares de la persecución y venganza de la izquierda resentida. Los demás han permanecido en silencio, mientras se les vulnera sus derechos humanos, como la igualdad ante la ley. La derecha blanda o liberal no ha dicho nada, abandonando sus principios liberales. La derecha dura, por lo menos, ha levando la voz de vez en cuando, como ocurrió con el arresto a los oficiales en el caso del terrorista Woodward. El miércoles pasado, el abogado conservador Gonzalo Rojas escribió una columna que hirió tanto al actual ministro de Defensa, Francisco Vidal como la derecha. Por ello, la diputada de la UDI y Presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados, María Angélica Cristi , escribió una carta al ‘El Mercurio de Santiago’, tratando de refutar al abogado: “incluidos aquellos relacionados con materias de derechos humanos, un punto sensible especialmente para quienes hoy se encuentran en retiro,”. La derecha no ha hecho nada, pues muchos oficiales que están en retiro están en la cárcel, porque no se les ha respetado los principios del Derecho. Más aún, la derecha se cree el cuento de los Derechos Humanos, según la óptica de la izquierda. ¿O se van a tragar las soluciones de la izquierda con respecto a los militares, a saber, como proponía el monseñor Baeza que defiende a los terrorista, eliminar el requisito de 70 años y excluir a los directivos de la DINA y CNI, mientras los terroristas han tenido soluciones políticas a través del indulto?

Todo ello por haber convertido el perjurio en una virtud moral y cívica, sin recibir ninguna sanción.

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