sábado, junio 26, 2021

Estado de Excepción, Derechos Ciudadanos y Tribunal Constitucional

 


Chile vive una tiranía sanitaria inédita, amparada por un estado de excepción constitucional, cuyo objetivo debiera ser el restablecimiento de la normalidad, pero que ha sido utilizado para encubrir la imposición de una “Nueva Normalidad”. En la cual el Gobierno nos expropió la Libertad -siendo la más evidente la de locomoción y reunión-, la Propiedad sobre el trabajo y desarrollo de una actividad económica, y la Vida misma en su función vital de respirar lo suficiente para sostenerla.

Somos testigos del accionar más deleznable del Estado a través de sus agentes y ciudadanos inducidos a la delación con delirios de tales: persiguiendo personas en parques o playas desiertas; deteniendo otras en momentos sublimes de su vida -como es el sacramento matrimonial- con denostación pública; vulnerando la garantía constitucional de la inviolabilidad del hogar en virtud de un peculiar dictamen de Contraloría para fiscalizar hogares sin una orden, permitiendo calificar de “reunión social” o incluso “clandestina” a hijos de familia escuchando música en su propia casa. O discriminando con arbitrariedad hacia quienes no tienen obligación alguna de adaptarse a tecnologías costosas -dependientes de obligados contratos de adhesión con empresas privadas-, al punto de quedar impedidos de obtener kafkianos permisos para salir de sus hogares a proveerse de alimentos para subsistir.

Cerrando el país, y obligando a los ciudadanos a sobrevivir con sus recursos propios: los de sus cuentas individuales de los Fondos de Pensiones. Lanzándolos con ello al precipicio de una vejez miserable y al término del sistema de AFP, uno de los más innovadores y exitosos del mundo al tiempo de su iniciación; o poniendo en entredicho desde el punto de vista de la legalidad al derecho de propiedad de las compañías de seguros en la modalidad de renta vitalicia, que ya generó consecuencias internacionales para el país. Quebrando pymes con inútiles cierres, en favor de multinacionales, en base al antojadizo concepto de “actividad esencial”, olvidando que toda aquella que constituye el sustento de una familia lo es por antonomasia.

Tal como prevé el Foro de Davos o Foro Económico Mundial, cuyo rimbombante nombre oculta que es una creación de millonarios completamente privada, el mismo de los metacapitalistas globalistas con su slogan “No tendrás Nada y serás Feliz”. Cuyo plan busca imponer una Renta Básica Universal, de la cual los bonos varios con letra chica del Gobierno son su antecedente,  presentándose un proyecto de reforma constitucional para incorporarla como derecho fundamental que, enlazado al estado de excepción constitucional de catástrofe y con carácter de emergencia, determinará la alegre aceptación popular del uno para recibir el otro.

La versión occidental del Crédito Social chino con control tecnológico obligatorio, del cual no se salvarán ni nuestros defectos físicos más sensibles por aplicación de la biométrica estilo ID2020. Complementado por el Carnet o Pasaporte Verde, que quiere imponer a toda costa el Gobierno, vulnerando la Constitución y la legislación, tanto de derechos de los pacientes como la contraria a discriminación, segmentando a los ciudadanos en dos categorías antojadizas por no someterse a un experimento genético nunca antes aplicado en humanos con “vacunas” con autorización de emergencia cuyas fases de estudio no se encuentran todas terminadas; y convirtiendo un consentimiento que debe ser voluntario -según los tratados internacionales vigentes- en una obligación de hecho por coerción. Lo que adquiere mayor gravedad cuando las sociedades farmacéuticas han sido eximidas a priori de responder legalmente a las personas por daños provenientes de su inoculación.

Lo que no es más que la dependencia económica del ciudadano al Estado como plataforma de sostenimiento de la Agenda 2030 de Naciones Unidas, con sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), de la que este Gobierno es aliado confeso, y entusiasta adherente al PNUD.

¿Y qué tenemos los ciudadanos para defendernos? Lo que la insurrección vino a combatir desde el principio y los chilenos entregamos en bandeja en el Plebiscito: la CONSTITUCIÓN. La norma fundamental destinada a defender a los ciudadanos contra la arremetida del poder político en su contra, el freno a los abusos e iniquidades del Gobierno de turno en contra de cada uno de nosotros. Y un Tribunal Constitucional, que se juega su sobrevivencia en una nueva Constitución, a la cual no pasará, si no cuenta con la valoración de su misión por los constituyentes y detrás de éstos, de sus electores. Triste sería para sus integrantes quedar para la historia como los miembros en funciones al tiempo de su desaparición, que lamentaron su propia pérdida por no defender a quienes en definitiva debían por mandato constitucional: a los ciudadanos.

El argumento de una enfermedad mundial no es atendible considerando que otros países la han sobrellevado permitiendo a sus ciudadanos una vida casi normal, con cuidados focalizados en los grupos de riesgo, sin afectar con extremismo la vida social y privada. Lo que hace pensar en un objetivo más bien político que sanitario propiamente tal: frenar la Insurrección iniciada el 18 de octubre de 2019, que arrasó propiedad pública y privada, y destruyó innumerables comercios, retenida por el momento con las restricciones del estado de catástrofe, a lo menos en la ciudad de Santiago -sede del Ejecutivo-, e impedir su caída. Sí, la caída estrepitosa del Gobierno. El mismo que se asegura a sí mismo en su continuidad con medidas “sanitarias” que le permiten control social draconiano, pero que no protegió debidamente a los emprendedores de los saqueos e incendios de la insurrección, dándoles finalmente con ellas, el golpe de gracia mortal.

Y que tiene la facultad de controlar de tal suerte al “virus”, que levantó las restricciones sanitarias para el sólo efecto de convocar a elecciones durante dos días consecutivos.

Una cosa es clara: los ciudadanos no tenemos que pagar con nuestras vidas, la mediocridad de nuestros gobernantes.

Marcela Valeria Arroyo Matteucci
Abogado

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lunes, junio 14, 2021

Piñera se salió de la ley y de la Constitución




El actual presidente de la República, Sebastián Piñera se salió de la ley cuando quiso aplicar el artículo número 43 de la Constitución sobre los Estados de Catástrofe, el cual en ninguna parte indica que hay que cerrar los negocios  por considerarlos esencial o no y que hay que negarles a las personas la libertad de movimiento.

 Incluso se puede afirmar que el confinamiento atenta contra la vida de las personas, pues no pueden trabajar. La abogada Marcela Arroyo Mautteucci lo describe mejor en su columna “Estado de Excepción, Derechos Ciudadanos y Tribunal Constitucional”: “Chile vive una tiranía sanitaria inédita, amparada por un estado de excepción constitucional, cuyo objetivo debiera ser el restablecimiento de la normalidad, pero que ha sido utilizado para encubrir la imposición de una “Nueva Normalidad”. En la cual el Gobierno nos expropió la Libertad -siendo la más evidente la de locomoción y reunión-, la Propiedad sobre el trabajo y desarrollo de una actividad económica, y la Vida misma en su función vital de respirar lo suficiente para sostenerla El”. El mencionado artículo lo pueden encontrar en internet.

 Ella habla de imponer una “Nueva Normalidad”. Lo que está haciendo el gobierno no es normal, pues intenta cambiar por la fuerza un modo de vida.

 La Nueva Normalidad es esclavitud como escribí el año pasado. Y es el nuevo orden mundial.

 El artículo N° 7 de la Constitución establece que “Los órganos del Estado actúan válidamente previa investidura regular de sus integrantes, dentro de su competencia y en la forma  que prescriba la ley”.

 A reglón seguido agrega: “Ninguna magistratura, ninguna persona ni grupo de personas puede atribuirse, ni bajo circunstancias extraordinarias, otra autoridad o derechos que los que expresamente se les haya conferido en virtud de la Constitución y las leyes”.

 La expresión “ni bajo circunstancias extraordinarias” significa como recordó un Abogado por la Verdad chileno que ni siquiera en una pandemia al estilo de la Peste Negra puede salirse de las leyes. Antes de que terminara el 2020 se sabía que el virus era de baja letalidad. Eso lo dijo oficialmente la Organización Mundial de la Salud el año pasado. Aquí la autoridad siguió actuando como si nada.

Pues bien, el actual mandatario se ha salido de la Constitución y las leyes, ya sea porque ahora sabemos que las cuarentenas son inconstitucionales como también lo son todas las restricciones que se han impuesto desde mediados de marzo del 2020. Ahora tenemos, además, más conocimientos. Con lo cual, podemos concluir que todas las medidas tomadas por el gobierno no tienen ninguna base científica que lo respalde.

El carnet verde viola la Constitución como asimismo todos los permisos que hay obtener de manera online. Todo comenzó el año pasado con el permiso de la Comisaría Virtual. Ese pase es para obtener libertad, que tenemos resguardada en la carta magna.

 La Cámara de Diputados al establecer el carnet de movilidad también está violando la Constitución. La extorsión es te vacunas y te damos libertad. Las personas nacen libres.

El ejecutivo, el parlamento y ahora se suma  el alcalde de Puente Alto, Germán Codina, el cual está condicionando las ayudas estatales si están las personas vacunadas.

A raíz de la cuarentena que la Región Metropolitana José Antonio Kast se han quejado de que esa restricción viola nuestros derechos constitucionales. Además, del toque de queda. Sin embargo, no ha dicho nada del carnet de movilidad que te exigen para entrar al supermercado, hacer deportes y trámites. Se dijo que la mal llamada vacuna es voluntaria. También es una dictadura en el sentido moderno de la palabra, en que el gobernante se arroga poderes que no les corresponde. Una dictadura cientificista.

Los defensores de los derechos individuales si bien han manifestado que las cuarentenas son irracionales y no sirven como Alex Kaiser. Sin embargo, no ha dicho nada que el gobierno no puede obligar a las personas a vacunarse, ya que están en etapa de experimentación. Por tanto, el estado está violando el Código de Ética de 1947 o 1948, el Tratado de Helsinki y el acuerdo de Bioética del 2005.

 Al trasgredir esos tratados se le está violando los derechos humanos a las personas. Por tanto, se puede concluir que tanto el INDH como la comisión de derechos humanos de la parlamento son cómplices pasivos y activos.

 En un canal de Youtube encontré el siguiente comentario:

 “Desgraciadamente tengo q ir a votar igual porque si no lo hago después me pueden llamar como vocal de mesa y me van a obligar a vacunarme y ahí se va a formar una guerra en donde me van a hacer perder.. los no vacunados somos los malos de la película.. pero igual.voy a formar parte de los 500 millones q tienen q quedar vivos para el 2030 y el palacio Cousiño va a ser mi escondite y mi nueva. casa ya alguien lo va tener q cuidar”.

O sea, quieren meter la vacuna experimental como sea.

 Sin embargo, abogados ha salido a defender nuestros derechos inalienables consagrados en la Constitución. Cito el texto del sitio web Tierra Pura “Este martes 2 de junio, un grupo de abogados chilenos liderados por María Loreto Retamal, presentaron una acción constitucional de nulidad de derecho público en contra de la mayoría de normas legislativas de la administración, hechas para llevar adelante la pandemia en Chile. Entre ellos se encuentra el Decreto de Excepción Constitucional que declaró el Estado de Catástrofe”.

 

Luego cita un extenso texto:

 

“Hoy martes 2 de junio del 2021 se ha presentado una acción civil de Nulidad de Derecho Público ante el 22• Juzgado Civil de Santiago. Esta acción constitucional ha sido ejercida por 4 abogados chilenos, quienes demandan al poder ejecutivo, específicamente al Presidente de la República de Chile, Ministerio del Interior y Seguridad Pública, Ministerio de Salud, Ministerio de Defensa Nacional, Ministerio de Relaciones Exteriores, Ministerio del Trabajo y Previsión social, Ministerio de Hacienda, a través de sus respectivos ministros del cargo.  El objeto de esta acción es que se declare la nulidad absoluta de los decretos supremos Nº4 de 2020; Nº104 de 2020, Nº107 de 2020; Nº269 de 2020; Nº23 de 2020; Nº400 de 2020, Nº646 de 2020; Nº1 de 2021; Nº 72 de 2021; Nº82 de 2021, Nº8 de 2021; Nº 124 de 2021 y Ley 21342 publicada el día de ayer.  El fundamento de dicha acción, dice relación con el hecho de que estos decretos y Ley adolecen  nulidad absoluta, ya que, en Chile jamás han existido  los  presupuestos médicos sanitarios, ni las circunstancias fácticas  necesarias para que el Presidente de la República de Chile haya podido establecer la existencia de un estado de excepción de catástrofe por calamidad pública y consecutivamente arrogarse todas las facultades y atribuciones que no tiene y nunca ha tenido, para establecer todas y cada una de las medidas restrictivas y privativas de nuestros derechos esenciales  garantizados por nuestra Constitución que emanan de nuestra naturaleza humana y que son inalienables a nuestras personas y anteriores al Estado”.

 

Una salida fácil para volver a la normalidad, es que las Fuerzas Armadas y Carabineros no obedezcan al presidente de la República, pues se salió de ley y de la Constitución.

 

Javier Bazán

 


                                                                       

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