Sed de maldad
Lo bueno de los comics de los norteamericanos es que siempre se encargan de representar la maldad y el bien, ya sea a través de vigilantes, o ya sea a través de seres humanos con poderes. Y lo más importante, la moralidad. Viendo una biografía del actor Gary Cooper, contaba que a él le gustaba el cine western por la moralidad. Había un héroe y un villano. De hecho, ese actor antes de entrar al cine había sido vaquero. Un ejemplo de ello, es la película Spiderman II. La enseñanza estriba en que uno siempre tiene la posibilidad de elegir entre dos opciones.
Así, siendo tan evidente los actos de matonaje de la izquierda en Chile, me extraña que la Iglesia católica chilena y el resto de las otras confesiones no se pronuncien ante el ‘secuestro permanente’, la no aplicación de las leyes como la Ley de Amnistía, el debido proceso, el perjurio permanente que realizan personeros de la izquierda en los tribunales, los mismos jueces prevaricadores, la propia venganza y la demonización hacia los militares. Y que tampoco se pronuncien sobre la consigna ‘Ni perdón ni olvido’. ¿Los hombres de Dios no se darán cuenta que todos esos actos son actos malos, realizados alevosía y predemitación? Si no se dan cuenta, es porque ellos están impregnados de maldad.
Conocidos me critican mi anticlericalismo, pues éste se debe no a las mismas razones del rector Carlos Peña o del blog ‘Chile liberal’. Mi razón estriba es que los pastores permiten la maldad, sabiendo que uno grupo de personas de la sociedad hace daño. Por eso, los critico.
Así, vemos que el obispo Goic hace tiempo declaró: "Cuando la vida, los derechos humanos y las libertades individuales estaban amenazadas, no podíamos callar, no podíamos dejar de ser refugio solidario. Algunos sacerdotes dieron la vida en ese afán” (La Segunda, 4-06-2008). Dudo que esa declaración se refiera a la Unidad Popular, donde las libertades individuales, la vida y los derechos humanos estaban siendo pisoteados. Sí, refugio para terroristas. Esos son los seudo ‘perseguidos políticos’ que la prensa repite una y otra vez la versión de la izquierda.
¿Cómo es que los hombres de Dios no perciben la oscuridad en que se hayan sumido la izquierda? Pues para odiar tanto como lo hace las personas que nos gobiernan hace 19 años, deben estar enfermos y desquiciados. Si ellos perdonan solamente a los terroristas y no a los militares, es porque están mal. ¿Cómo es que no perciben el desquiciamiento y la vendetta? No me salgan con ese sentimentalismo barato de teleserie venezolana de que no se justifica lo que hace mi adversario, pero sí los actos de la izquierda. El desquiciamiento se manifiesta en que cuando uno dice que en nuestra legislación no se encuentra el delito de ‘crímenes de lesa humanidad’, los izquierdistas insisten en que lo hay.
Más de una vez he manifestado que el ser izquierdista es un problema psiquiátrico más que político. Para mí no se trata de que razonen mal, sino que con un psicópata uno no puede razonar. Si intenta explicarle lo sucedido después del 11, se debió a los actos de la propia izquierda (terrorismo, el país al borde de la guerra civil propiciadas por ellos), y éstos no desean escuchar esa explicación ni que la sepan las nuevas generaciones. Simplemente estamos ante la bancarrota de la razón. La propia explicación los inculparía a ellos y no a los militares; de ahí que se esmeren en ocultar el período que va desde 1968 a septiembre de 1973.
¿El episcopado chileno será capaz de creer todos los crímenes que se les imputan al general Contreras, a los oficiales de la DINA y la CNI? La izquierda como de costumbre le gusta representar a sus enemigos con sus propios defectos. Si a la izquierda dicen que sus enemigos eran fascistas, terroristas y psicópatas, simplemente están describiendo las características de la propia izquierda. Las confesiones religiosas premian al Guasón latinoamericano.
La izquierda encuentra hasta los momentos solemnes para mentir. Así vemos, que la Presidenta Bachelet declaró sobre el reciente fallecimiento del socialista Juan Bustos: "fue perseguido por sus ideas por la barbarie del Estado como fue la Operación Cóndor". La Operación Cóndor fue simplemente la coordinación de los servicios de inteligencia en América Latina ante el terrorismo de la Junta de Coordinación Revolucionaria (Mir, Tupamaros, el FLN boliviano y el ERP argentino) que operaron en Chile, Argentina, Uruguay y Bolivia. Fue parecido a la red que se creó en el mundo occidental, después del 11 septiembre americano frente al terrorismo islámico. Asimismo, la Presidenta no considera el terrorismo que ejerció su generación como barbarie. Cabe consignar que la persona que persiguió a los oficiales de marina en retiro en los casos Aldoney y del caso Woodward, era el mismo diputado Bustos, quien presentaba testigos falsos en la Justicia, manipulando los hechos ocurridos hace 35 años a su antojo para favorecer su sed de venganza. De paso, saltándose la prescripción y la ley de Amnistía.
Hay que recordarle a la Presidenta Bachelet como al académico y rector Carlos Peña en su última columna en ‘El Mercurio’ que le atribuyen “(esa fantasía de represión continental que abrigó alguna vez Manuel Contreras),”, como si nunca hubiese existido la Unión Soviética y el terrorismo que ese estado financiaba en el mundo, las palabras de Jorge Massetti: “Hoy puedo afirmar que por suerte no obtuvimos la victoria, porque de haber sido así, teniendo en cuenta nuestra formación y el grado de dependencia con Cuba, hubiéramos ahogado el continente en una barbarie generalizada. Una de nuestras consignas era hacer de la cordillera de Los Andes la Sierra Maestra de América Latina, donde, primero hubiéramos fusilado a los militares, después a los opositores, y luego a los compañeros que se opusieran a nuestro autoritarismo". De lo contrario, estaríamos bajo la esclavitud. La izquierda desea que creamos que los terroristas y totalitarios de la década del 70 eran los suecos y socialdemócratas alemanes de América Latina.
Si las iglesias no perciben la maldad, ¿quién los puede salvar?
Etiquetas: Carlos Peña, DD.HH., Goic, Iglesia Católica, Igualdad ante ley, Ley de Amnistía de 1978