lunes, octubre 10, 2016

Periodistas al servicio de la inhumanidad y la mentira


 
  Ya paso otro 11 de septiembre chileno. Me pregunto, ¿Cuando nuestros intelectuales van a demoler los siguientes conceptos manoseado por la Izquierda, a saber, impunidad, memoria, derechos humanos, entre otros? Son incapaces de rebatirle. A propósito de Colombia con Santos y las FARC, hay que recordarles a los chilenos que no estamos en paz.
  Bueno, antes de que llegase esa fecha entrevistaron al periodista Sergio Campos , quien recibió el 2011 el Premio Nacional de Periodismo. Para el 11 de septiembre de 1973 trabajaba en la Radio Corporación. Presencio el bombardero a La Moneda. La radio donde trabajaba la cerraron: "La radio fue clausurada, muchos de mis compañeros fueron detenidos y llevados al Estadio Nacional". 
   Lo llevaron a la Academia de Guerra Aérea, donde fue torturado, según él. Cuando hablan de tortura, no les creo nada. Después de todo, los mismos que hacen gárgaras de las supuestas torturas de los militares, le hace la vista gorda a las torturas que hacía la Policía de Investigaciones a los opositores de la Unidad Popular.
  No deja repetir frases al servicio de la Izquierda como por ejemplo, cuando se refiere al Gobierno Militar: “en el que el 45 por ciento de la población vivía en la pobreza extrema y la gente comía directamente en la basura". Se olvida que en tiempos de la Unidad Popular, la pobreza en el país de era 80 por ciento, y que precisamente el nuevo modelo económico saco a 7 millones de la pobreza, tal como dijo José Piñera. A Sergio Campos no le importaba las JAP de Allende, ni el desabastecimiento provocado por el propio gobierno a igual que en la Venezuela de Chávez y Maduro.
   Luego en 1978 vuelve a Chile e ingresa a trabajar a Radio Cooperativa: "Todo el equipo periodístico estaba volcado en conseguir espacios de libertad, aunque fueran milimétricos". Luego agrega: "La tarea fue difícil y arriesgada, las brutalidades de la dictadura fueron impresionantes. El temor siempre estaba latente, pero seguíamos bregando para recuperar la democracia". Se olvida que durante la Unidad Popular querían cerrar las radios opositoras. 
  Según él, en el país no hay pluralismo en la prensa:"Donde no hay prensa pluralista, la democracia está enferma. Chile padece esa enfermedad y yo espero que se cure con más democracia y una nueva Constitución", Como ven cree que dando más poder a los políticos, pues eso significa la expresión “más democracia” y apoyando una nueva Constitución en la propiedad tenga función social por arte de magia tendremos diversos medios. Además, ¿qué alega, si todos los periodistas son de Izquierdas? Actualmente están los siguientes medios progresistas: El Ciudadano, El Siglo, Cambio21, Punto Final, Le Monde Diplomatique y Clinic. ¿No es pluralismo? En una entrevista a Cambio21, da entender que no le importa que los llamados ‘profesionales o profesores’ muertos por los agentes del Estado, hayan pertenecido al FPMR.
   No encontré una opinión de lo pensaba Campos sobre la censura que hizo el Colegio de Periodistas al inserto de la Cámara de Diputados de agosto de 1973 en septiembre del año pasado. 
  Un día antes del 11 de septiembre de este año, en un programa de entrevista de un canal abierto, una periodista le pregunta al investigador Felipe Portales sobre el mito de que Chile antes de esa fecha, que fue una democracia ejemplar en el contexto latinoamericano, hasta que vino el pronunciamiento. Recién publicó el libro Historias desconocidas de Chile.Desde luego, que la periodista culpaba a los militares, olvidándose que fue la Izquierda la que tiro por la borda el sistema político. Me asombro la ignorancia de la periodista e igualmente del profesor. Una palabra que se usa poco en su sentido originario es, pues, necio o necedad. ¿Cuál es la diferencia entre ignorancia y necedad? En que la primera se tiene la información a mano. ¿Dónde está la información? En la red.
   La periodista no busco en internet la declaración de principios del grupo terrorista Mir de septiembre de 1965, donde dice: “El MIR rechaza la teoría de la "vía pacífica" porque desarma políticamente al proletariado y por resultar inaplicable, ya que la propia burguesía es la que resistirá, incluso con la dictadura totalitaria y la guerra civil, antes de entregar pacíficamente el poder. Reafirmamos el principio marxista-leninista de que el único camino para derrocar al régimen capitalista es la insurrección armada”. 
  Y la declaración del Partido Socialista en el Congreso de Chillán de noviembre de 1967: “1. El Partido Socialista, como organización marxista- leninista, plantea la toma del poder como objetivo estratégico a cumplir por esta generación, para instaurar un Estado Revolucionario que libere a Chile de la dependencia y del retraso económico y cultural e inicie la construcción del Socialismo.2. La violencia revolucionaria es inevitable y legítima. Resulta necesariamente del carácter represivo y armado del estado de clase. Constituye la única vía que conduce a la toma del poder político y económico y, a su ulterior defensa y fortalecimiento. Sólo destruyendo el aparato burocrático y militar del estado burgués, puede consolidarse la revolución socialista”.
   En ese fin de semana, me entere del inserto que puso el ex parlamentario y escritor Hermógenes Pérez junto con Fernando Martínez en el diario La Tercera y de la polémica que generó: “A 43 años de la gesta libertadora, chilenos agradecidos de sus Fuerzas Armadas y de Orden no olvidan", donde aparecían los uniformados muertos por el terrorismo entre abril de 1978 y mayo de 1986. Hubiese puestos las víctimas del terrorismo  antes de 1973 hasta 1990. Después supe que los propios periodistas que trabajaban ese medio sacaron una declaración oponiéndose a ese inserto. Eso lo último. Si yo fuese el dueño de ese periódico, los despidos. Los periodistas sacaron una declaración que decía: "A los que ejercemos el periodismo cada día nos resulta inconcebible que nuestro diario se preste para publicar ese tipo de propaganda antidemócrata”. Si fuera no por el Gobierno Militar, no tendrían su trabajo ni sus vidas de pequeños burgueses. ¡Qué humanitarios! Parafraseando a Orwell, hay víctimas o muertos más importantes que otros. ¡Los periodistas apoyando la censura! Dicho sea de paso, El Mercurio de Santiago se negó publicar el inserto. La banalidad del mal. 
   El Catón de la república, el rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña esta vez no dijo nada sobre la mencionada inserción a diferencia del año pasado en que El Mercurio de Santiago insertaron el Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973. En esa oportunidad, abogado salió con el típico argumento de la Izquierda. El inserto no significa que se justificará las llamadas ‘violaciones a los derechos’ ocurridas después del 11 de septiembre. Asimismo, el rector polemizo con el Colegio de Periodistas a cargo de una comunista que censuro el inserto. ¿Para Carlos Peña esas muertes se justifican o se justifican? ¿No son para él violaciones a los derechos humanos?El silencio otorga en el lenguaje leguleyo. Quizás si hubiera escrito algo, tal vez lo hubieran asesinado al terminar su jornada académica en la universidad tal como lo hicieron con el senador Jaime Guzmán. Es un cobarde. 
  Por el blog de Hermógenes Pérez de Arce supe la reacción del intelectual de Izquierda, Alfredo Joignant sobre el mencionado inserto: “Un pequeño escándalo tuvo lugar el 11 de septiembre recién pasado. Tras varios años de silencio, el pinochetismo criollo, hoy exótico, publicó un inserto de dos páginas en un diario de la plaza”. Burlándose de la expresión “chilenos agredecidos”, como si fuese “lenguaje extraño, casi irreal”. Agrega: “a repetición pesadillesca de un lenguaje en desuso no muy distinto de la lengua muerta”. Según él, la reacción de los periodistas como de las redes sociales de debe a que el general Pinochet representa el mal. Alude a recopilación de caricaturas en diversos medios del mundo. O sea, funcionó la propaganda de la ex Unión Soviética antes de que se derrumbara. Según él, el historiador Gonzalo Rojas está lejos de ser un historiador. ¿Se habrá tomado la molestia de leer el libro Chile eligió la libertad? Joignant no se cree ni las propias fantasías que la Izquierda sobre Allende “el demócrata” y la UP. De lo contrario, tomaría un boleto sin retorno al paraíso comunista de Venezuela. Lo que es exótico es el allendismo y el culto a la personalidad del mandatario marxista. Desde luego, que él no se va atrever cuestionar, por ejemplo, que el l Partido Comunista que desea volver a las condiciones económicas y políticas previas al 11 de septiembre de 1973. Tratar de revivir unas políticas fracasadas. Se nota que no es intelectualmente honesto. No se puede ser esto último si se es de Izquierda. ¿Quiere decir las declaraciones del PS y el Mir mencionadas más arriba son mentiras y que la UP no quiso llevar a una dictadura del proletario?

 Tanto la actitud de los periodistas de La Tercera como las palabras de Alfredo Joignant confirman que no vale la pena sentir compasión por los ex revolucionarios marxistas leninistas del UP y los terroristas. Después de todo, eran unos matones y los víctimarios.
  Para entender lo anterior, basta recordar las célebres palabras de Allende sobre el periodismo: “La objetividad no debería existir en el periodismo, porque el deber supremo del periodista de izquierda no es servir a la verdad, sino a la revolución”.

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miércoles, mayo 13, 2015

El ocaso de Bachelet


 La actual mandataria es un producto fabricado por los publicistas y periodistas de Izquierda. De nada sirvió, por ejemplo, el libro que publicaron La hija de tigre que intentaba explica el fenómeno Bachelet, incluso remontaban a que unos de sus parientes formo parte del Primera Junta de Gobierno. La vimos en el día del terremoto y posterior tsunami en el video de la Onemi, mientras mascaba cliché y se movía de un lado a otro. Su segundo gobierno lo demuestra elocuentemente. Luego la prensa y la justicia la protegieron. Después de todo, la fiscal nunca la acuso. Que digan que se rodeo de amigos en su segundo período y no con los barones de la ex Concertación, no le quita ni le saca nada la ineptitud que se nos ha confirmado con creces. Además los políticos  le inventaron el cargo ONU-Mujer. Después de todo, la popularidad alcanzada no iba a mellar lo mediocre fue su gobierno y la corrupción. Bachelet era popular porque era distante y apenas hablaba. Cuando hablo sinceramente, nos indicó donde estaba su corazón: “Cuando la Izquierda sale a la calle, la derecha tiembla”. Para el rector izquiedista de la Universidad Diego Portales (UDP), Carlos Peña es grave que el presidente esté tan mal evaluado, y eso es signo de un crisis político: "Para comprender la gravedad hay que recordar que Bachelet se distinguía por el carisma, por la capacidad de hipnotizar a la gente y por la alta valoración que la gente espontáneamente tenía de ella y de su credibilidad". ¿Cuándo hipnotizo a las personas, si apenas sacó un 26% de los votos?




 Bachelet es un fraude a igual que el socialista y ex presidente, Ricardo Lagos, quien apoya cualquiera tontera que salga de “la calle”, esto es, de los Movimientos Sociales fachadas del Partido Comunista. Desde luego, que no apoyo en el año pasado a los apoderados de los colegios particulares subvencionados ni a los sostenedores. Basta leer o ver la entrevista que le hizo Don Francisco.

  El año pasado el presidente dijo en la entrevista que le hizo la revista Cosas a propósito de la Reforma Educacional y del país en general: “Mi propósito es que al país le vaya bien Y si para eso tengo un capital político, lo voy a usar”. ¿Cuál capital político, si es un fraude? Nunca tuvo uno. Vamos en descenso en todos los ámbitos.

 Sin embargo, luego del caso Penta, SQM y el Caval, donde estuvo involucrado su hijo, su nuera, el hombre más rico de Chile y ella –no obstante negarlo-, ya no desea postularse más: “Es obvio que nunca más seré candidata nada”. La razón: “porque de repente hay operaciones políticas y uno no tiene idea (...) a uno le preocupa que este clima de sospechas frente a todos”. Para sacarse la responsabilidades generados por la personas que coloco ella, por ejemplo, el actual director de Servicio de Impuestos Internos (SII). Agrego que la desconfianza no viene de su gobierno: “Tenemos una crisis de confianza muy importante, que no es sólo de ahora, no es un proceso iniciado en este Gobierno. Esta crisis es una verdadera oportunidad para hacer la reforma y los cambios”. El actual crisis de confianza se debe a una operación política para dañar a un partido de la ex derecha, UDI, que fue provocada por el actual director del Servicios de Impuestos Interno, Michael Jorrat acusando a algunos políticos de ese partido de extender boletas ideológicamente falsas. Hay que aclarar que ese delito no existe como ilustra el bloguero Tomás Bradanovich . Las aristas de Pablo Wagner nos mostraron que los políticos de la ex Concertación le iban pedir dinero para financiar sus campañas al yerno del general Pinochet, Julio Ponce Lerou de SQM. Según una encuesta, la mayoría de los chilenos cree la mencionada empresa financió indistintamente tanto a la Izquierda (ex Concertación) como a la Alianza de Derecha. A igual que los políticos de la ex derecha tenían boletas ideológicamente falsas. Y el propio Presidente de la República con sus tres boletas que uno encuentra en la red. El mencionado delito lo invento Jorrat, quien fue el que recaudó el dinero para la campaña de Bachelet. 
  Cuando salió a luz el caso Caval, el presidente no quiso pedirle la renuncia a su hijo, ni mucho menos que devolviera el dinero por el negocio. No actuó como jefe de Estado, sino como madre.  Desde el momento en que el señor Jorrat no quiso acusar a los políticos de la Nueva Mayoría del mismo delito que a los señores de derecha, los ciudadanos empezaron a desconfiar, ya que el recaudador de los fondos de Bachelet no aplica la misma vara. Cuando gobernó el socialista Ricardo Lagos, el director de SII, Juan Toro, quien le perdonó al presidente y a sus ministros los dineros no declarados por los sobre sueldos. Sin embargo, no aplico la misma vara con el general Pinochet. La historia se repite.

   En Chile, el 80% o 90% de la población no entiende lo que lee. Menos van a entender los problemas de contabilidad de las empresas. Eso incluye, por supuesto, a los políticos. Cuando se usa la palabra corrupción, se refiere a actos que han realizado personas que trabajan para el Gobierno. Tanto el caso Penta como SQM no son corrupción.

 Todos sabemos que los políticos reciben aportes para sus campañas de privados. Sin embargo, la Izquierda chilena quiso aprovechar el caso Penta para dar la impresión que los políticos los mandan otro. La Nueva Mayoría recibió aportes del hombre más rico de Chile y de los grandes empresarios. Aún así, durante la campaña presidencial Bachelet argumento que hicieron una colecta entre las persona comunes de ese bloque político. Ahora bien, a raíz del caso Caval, si uno lee los comentarios sobre Bachelet, lo primero quiere el ciudadano a pie, es que la mandataria renuncie. La Nueva Mayoría es la versión 2.0 de la Unidad Popular como hemos dicho. El historiador Gonzalo Rojas recuerda que en el gobierno marxista se había instalado un puesto en la Alameda con el propósito de recolectar firma para pedirle la renuncia a Allende. Hay que leer las portadas de los diarios de oposición de la época. Bachelet dijo: "No he pensado en renunciar ni pienso hacerlo. De ninguna manera,”. Y si lo hiciese, “Imagínense (...), eso sería un quiebre institucional”. Lo que es falso. Tanto los políticos del gobierno como de la oposición tiene pensado adelantar las elecciones parlamentarias por los casos de Penta y SQM. Bachelet no se le ocurre adelantar las elecciones presidenciales como si ocurriría estando en un sistema parlamentario al estilo inglés. Si hubiese ocurrido en Gran Bretaña, el Primer ministro renuncia. Nixon renuncio, y no paso nada. Cuando fue el caso Profumo durante el gobierno conservador de Harold Macmillan, el primer ministro tuvo renunciar, ya que su ministro de Guerra ligo con la bailarina Christine Keeler, quien a su vez se relaciono con el agregado naval soviético Yevgeny “Eugene” Ivanov, quien era un espía. Fue en 1963. Antes había renunciado el primer ministro, Anthony Eden, tras el fracaso de la intervención franco-británica en Egipto.

  En esa entrevista donde hablo de quiebre institucional, además, dijo: "Que quede claro que yo no estoy pidiendo en ningún momento terminar con la libertad de expresión. Nada de eso. Pero por favor, responsabilidad”. No veo la televisión abierta. Me contaron que el canal Red Televisión saco del aire dos programas de un día para otro, sin dar mayores explicaciones, los cuales tenían alto ranking y dejaban a los políticos por el suelo: “Los Vigilantes” y “La hora veinte”. No me cabe duda que el Gobierno llamo al dueño del canal que es un mexicano.


 Volviendo al tema de las esposas venezolanas que visitaron Chile pidiendo ayuda . Bachelet dijo que ellas no pidieron una reunión. El presidente se enteró por la prensa del negocio de nuera. Una semana antes, en la portada El Mercurio las esposas habían anunciado que querían reunirse con Michelle, ya que ella había sido una presa política y había conocido el rigor autoritario. Sin embargo, ella dijo: "Comentaristas se preguntaban por qué no recibía a las señoras venezolanas. La verdad es que nunca pidieron una reunión”. ¿No vio esa portada? Además, se supo que su ex ministro José Antonio-Viera Gallo avisó con un mes de antelación a La Moneda. Sin embargo, el ejecutivo prefirió que Lilian Tintori y Mitzy Capriles se reunieran con el canciller; cosa que ocurrió en una cena “informal”. Una vez más mintió Bachelet. Lo que agrava la cosa es que su ex ministro por encargo de la Internacional Socialista le había pedido que visitara a Leopoldo López en noviembre del 2014. El Presidente milita el Partido Socialista, aunque su corazón está en el Partido Comunista.

“Es el primer país en que nos reciben así” dijo Lilian Tintori, esposa de López.


 Otra persona que quiso reunirse con Bachelet, fue la bloguera cubana, Yoani Sánchez quien estuvo en la Universidad Adolfo Ibañez (UAI). Hay recordar que en un acto realizado en Cuba, donde estuvo el presidente durante su primer mandato, ella no quiso reunirse con la oposición. En ese acto aparecía en el escenario el retrato de Allende y las palabras “El pueblo chileno cumplirá tu mandato”. Con todo, basto a que la llamara el dictador cubano Fidel Castro para saliera trotando. Tampoco quiso recibir a la dirigente de los apoderados de los colegios particulares subvencionados, a quienes ninguneo.

En cambio, sí recibió al cantante español Joan Manuel Serrat.

¿Por qué tanto descontento sobre el actuar de Bachelet con las visitas mencionadas, si ella siempre ha sido comunista?

 Ni el primer cambio gabinete en su segundo gobierno, ni los bonos a perpetuidad del ex ministro de Hacienda, Arenas van cambiar la percepción que tiene de ella, pues ya la conocen. El Presidente gobierna para su coalición, no para el país igual que Salvador Allende.

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domingo, agosto 10, 2008

Sed de maldad

Lo bueno de los comics de los norteamericanos es que siempre se encargan de representar la maldad y el bien, ya sea a través de vigilantes, o ya sea a través de seres humanos con poderes. Y lo más importante, la moralidad. Viendo una biografía del actor Gary Cooper, contaba que a él le gustaba el cine western por la moralidad. Había un héroe y un villano. De hecho, ese actor antes de entrar al cine había sido vaquero. Un ejemplo de ello, es la película Spiderman II. La enseñanza estriba en que uno siempre tiene la posibilidad de elegir entre dos opciones.

Así, siendo tan evidente los actos de matonaje de la izquierda en Chile, me extraña que la Iglesia católica chilena y el resto de las otras confesiones no se pronuncien ante el ‘secuestro permanente’, la no aplicación de las leyes como la Ley de Amnistía, el debido proceso, el perjurio permanente que realizan personeros de la izquierda en los tribunales, los mismos jueces prevaricadores, la propia venganza y la demonización hacia los militares. Y que tampoco se pronuncien sobre la consigna ‘Ni perdón ni olvido’. ¿Los hombres de Dios no se darán cuenta que todos esos actos son actos malos, realizados alevosía y predemitación? Si no se dan cuenta, es porque ellos están impregnados de maldad.

Conocidos me critican mi anticlericalismo, pues éste se debe no a las mismas razones del rector Carlos Peña o del blog ‘Chile liberal’. Mi razón estriba es que los pastores permiten la maldad, sabiendo que uno grupo de personas de la sociedad hace daño. Por eso, los critico.

Así, vemos que el obispo Goic hace tiempo declaró: "Cuando la vida, los derechos humanos y las libertades individuales estaban amenazadas, no podíamos callar, no podíamos dejar de ser refugio solidario. Algunos sacerdotes dieron la vida en ese afán” (La Segunda, 4-06-2008). Dudo que esa declaración se refiera a la Unidad Popular, donde las libertades individuales, la vida y los derechos humanos estaban siendo pisoteados. Sí, refugio para terroristas. Esos son los seudo ‘perseguidos políticos’ que la prensa repite una y otra vez la versión de la izquierda.

¿Cómo es que los hombres de Dios no perciben la oscuridad en que se hayan sumido la izquierda? Pues para odiar tanto como lo hace las personas que nos gobiernan hace 19 años, deben estar enfermos y desquiciados. Si ellos perdonan solamente a los terroristas y no a los militares, es porque están mal. ¿Cómo es que no perciben el desquiciamiento y la vendetta? No me salgan con ese sentimentalismo barato de teleserie venezolana de que no se justifica lo que hace mi adversario, pero sí los actos de la izquierda. El desquiciamiento se manifiesta en que cuando uno dice que en nuestra legislación no se encuentra el delito de ‘crímenes de lesa humanidad’, los izquierdistas insisten en que lo hay.

Más de una vez he manifestado que el ser izquierdista es un problema psiquiátrico más que político. Para mí no se trata de que razonen mal, sino que con un psicópata uno no puede razonar. Si intenta explicarle lo sucedido después del 11, se debió a los actos de la propia izquierda (terrorismo, el país al borde de la guerra civil propiciadas por ellos), y éstos no desean escuchar esa explicación ni que la sepan las nuevas generaciones. Simplemente estamos ante la bancarrota de la razón. La propia explicación los inculparía a ellos y no a los militares; de ahí que se esmeren en ocultar el período que va desde 1968 a septiembre de 1973.

¿El episcopado chileno será capaz de creer todos los crímenes que se les imputan al general Contreras, a los oficiales de la DINA y la CNI? La izquierda como de costumbre le gusta representar a sus enemigos con sus propios defectos. Si a la izquierda dicen que sus enemigos eran fascistas, terroristas y psicópatas, simplemente están describiendo las características de la propia izquierda. Las confesiones religiosas premian al Guasón latinoamericano.

La izquierda encuentra hasta los momentos solemnes para mentir. Así vemos, que la Presidenta Bachelet declaró sobre el reciente fallecimiento del socialista Juan Bustos: "fue perseguido por sus ideas por la barbarie del Estado como fue la Operación Cóndor". La Operación Cóndor fue simplemente la coordinación de los servicios de inteligencia en América Latina ante el terrorismo de la Junta de Coordinación Revolucionaria (Mir, Tupamaros, el FLN boliviano y el ERP argentino) que operaron en Chile, Argentina, Uruguay y Bolivia. Fue parecido a la red que se creó en el mundo occidental, después del 11 septiembre americano frente al terrorismo islámico. Asimismo, la Presidenta no considera el terrorismo que ejerció su generación como barbarie. Cabe consignar que la persona que persiguió a los oficiales de marina en retiro en los casos Aldoney y del caso Woodward, era el mismo diputado Bustos, quien presentaba testigos falsos en la Justicia, manipulando los hechos ocurridos hace 35 años a su antojo para favorecer su sed de venganza. De paso, saltándose la prescripción y la ley de Amnistía.

Hay que recordarle a la Presidenta Bachelet como al académico y rector Carlos Peña en su última columna en ‘El Mercurio’ que le atribuyen “(esa fantasía de represión continental que abrigó alguna vez Manuel Contreras),”, como si nunca hubiese existido la Unión Soviética y el terrorismo que ese estado financiaba en el mundo, las palabras de Jorge Massetti: “Hoy puedo afirmar que por suerte no obtuvimos la victoria, porque de haber sido así, teniendo en cuenta nuestra formación y el grado de dependencia con Cuba, hubiéramos ahogado el continente en una barbarie generalizada. Una de nuestras consignas era hacer de la cordillera de Los Andes la Sierra Maestra de América Latina, donde, primero hubiéramos fusilado a los militares, después a los opositores, y luego a los compañeros que se opusieran a nuestro autoritarismo". De lo contrario, estaríamos bajo la esclavitud. La izquierda desea que creamos que los terroristas y totalitarios de la década del 70 eran los suecos y socialdemócratas alemanes de América Latina.

Si las iglesias no perciben la maldad, ¿quién los puede salvar?

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miércoles, febrero 20, 2008

La izquierda confundida

La carta publicada en ‘La Tercera’ del domingo y sus declaraciones en los medios durante la semana pasada, del ex general de Ejército Emilio Cheyre no dejan de tener coletazos, más en la izquierda que en la derecha. Así, uno de los sumos pontífices máximus del ‘progresismo’ chileno, el abogado y rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña que sermonea de lo divino y de lo humano cada domingo, sostuvo en una carta envíada al ‘Mercurio de Santiago’ en respuesta a monseñor Contreras, que el ex general Cheyre estaba confundido. Mejor lo cito : “Espero que monseñor esté también de acuerdo en que recurrir al contexto una y otra vez, a la hora de evaluar el pasado, arriesga el peligro de confundir la comprensión histórica del acontecer, con la evaluación moral o jurídica de nuestros actos. Esa confusión la padece el general Cheyre”. Para Carlos Peña imponer un sistema totalitario y colectivista no entraña problemas morales.

A la izquierda, las declaraciones del ex general le provocaron un remezón. Después de todo, la Iglesia Católica ni el moralista de la Diego Portales nunca han puesto en entredicho el terrorismo o la guerrilla en América Latina. En nombre de la ‘Justicia Social’ es justificable la violencia. Sí siquiera al Pontifice Máximo crítico a Bachelet por haber cantado ‘La Internacional’ en el funeral de Volodia, más sí a éste por no haber sido inconsecuente. Bachelet cantó en homenaje a la ‘consecuencia’.

El individuo que tiene problemas o dilemas morales es el militar, no así el revolucionario partidario del totalitarismo y la violencia. De ahí que la izquierda trastoque los términos de ‘obediencia debida’ por ‘obediencia forzada’. El totalitario, colectivista,que promovía el odio entre las clases, el miedo y el terror siguiendo al ‘Che’ ,que, finalmente, fue a esconderse a las embajadas y debajo de las sotanas el 11 de septiembre, porque la revolución rusa a la chilena le salió por el tiro de la culata, como Viera Gallo, tiene no dilema morales. Según el cobarde Viera Gallo , la excusa de la ‘obdeciencia debida’ no vale para Santelices, pero tampoco le pide ser héroe. Promover una guerra civil es lo más cool. La Iglesia Católica apoyó el terrorismo antes y después del 11. Por eso no dijo nada durante la UP. Los analfabetos disfuncioneles de los jesuitas a través de la revista ‘Mensaje’ apoyaban la UP y la tontería del ‘Hombre Nuevo’.
¿El acto explica el contexto o el contexto explica el acto?

La izquierda cuando le conviene apela al contexto. Entonces, a partir de éste se entiende ciertos actos. Sin embargo, otras veces prefiero omitirlo, cuando ‘demonizan’ a los militares, como si éstos fuesen los demonios que de repente aparecieron. Así omite el período de 1967 a 1973 en que la izquierda promovió la violencia política. ¿Por qué no explica los morteros y metralletas que se encontraron en la casa del Allende en Tomás Moro, como muestra una foto del libro ‘Pinochet, la otra verdad’? Quede impresionado al verla. Eso es un tabú. De eso no se habla. Pues, si se trata de evaluar actos, entonces, ¿por qué no se condena el terrorismo de la década del 70? ¿El enemigo interno es una invención de los militares?

Tanto algunos de la derecha como de la izquierda, les gusta recurrir al Zeitgeist o el ‘Espíritu de la Época’, para explicar fenómenos históricos. Apelar a ese argumento es negar la libertad individual. Cuando el ‘Che’ fue Angola y luego a Bolivia no sabía lo que hacía. Tampoco Allende cuando visitó Cuba y la URSS. La culpa la tuvo el contexto histórico, después de la Segunda Guerra Mundial, con el que surgió la Guerra Fría. Fue está última la que llevó a la izquierda aliarse con la URSS, como diciendo que no tenían alternativas. Y a los militares a Estados Unidos, como si ambos sistemas fuesen lo mismos. Argumento relativista. Obvio que tenían alternativas. Así, una bloguera que comenta afirma en otro blog: “en chile termina en 1973 donde la revolución era la vía buscada ´para cambiar las injusticias sociales de américa latina..ser jioven y no ser revolucionario era casi una herejía..” . Revolución significa para los socialistas imponer un sistema totalitario. Ahora bien, si emplea la palabra ‘herejía’ es porque el socialismo siempre ha sido un Iglesia como dice Fallaci. Sigue estando igual, pues no le gustan que les cuestionen sus creencias: Rettig, Valech y la UP. De hecho, antes que terminara la Guerra Fría personas ligadas a la cultura, se fueron de la izquierda. No es que se renovaran, sino que rompieron con ella: Octavio Paz, Vargas Llosa, el escritor español ex comunista Carlos Semprú, varios columnista de Libertaddigital que en el 70 eran comunistas y ahora son defensores del capitalismo global; David Horowitz, Michael Novak y Robert Nozick en EE.UU.

Según la izquierda, los militares latinomamericanos por mutto propio dicidieron que el enemigo estaría al interior de las fronteras y no allende. En efecto, como dice el abogado Valentín Ferrada en un discurso “Terrorismo en America Latina: un legado trágico y amargo de nuestra historia” ante el cuerpo de generales en retiro, en noviembre del 2007, las FF.AA hasta 1947 tenían asignadas dos tareas: la defensa externa del país y la protección de la población cuando haya desastres naturales. En ese año, la clase política le asignó a las FF.AA en América Latina una tercera tarea: la seguridad nacional, que abarcaba la guerra irregular, la guerra de guerrillas y el terrorismo. Mucho antes de que apareciera el ‘Che’, los estrategas de 1947 pensaron que las guerras futuras serían de guerrillas y el terrorismo. La última tarea se resume en “garantizar la seguridad interna del país y la paz social”. ¿Acaso no fue esa la tarea que se le encomendaron al Gobierno Militar? Si se discurso fuese impreso por la prensa de ‘derecha’, provocaría polémica como la carta de Cheyre, pues políticos como Patricio Aylwin Azócar, Eduardo Frei Montalva, Jarpa, radicales,entre otros aprobaron en el Congreso tales políticas. Fue el Congreso el que decidió aliarse a la defensa del mundo libre, pues como dice Ferrada la guerrilla le declaró la guerra al Estado y a las instituciones. Los políticos se lavan las manos. El ‘Nunca Más’ de Cheyre no tiene sentido.

Igualmente, quedó confundido el periodista Héctor Soto en la ‘La Tercera’ (17-02-2008), quien dice a propósito de las declaraciones de Cheyre: “Y creen que la asimetría viene desde hace tiempo”. Y luego no se pronuncia si es justo o no, que un lado obtenga beneficios, esto es, los terroristas. Asimismo, nada sobre la actividad terrorista, pues, según él, solamente, los militares actuaron con impunidad. Si Soto padeciera las purgas de esos procesos, no diría leseras.

La bloguera afirma: “eran una especie de guerrilleros bastante sue generis que efectivamente querían implantar un gobierno popular que eliminara, según ellos, la injusticia social...escogieron la via armada para hacerlo algo muy propio del perido analizado ( 1950-1973)”. Palabras parecidas dice Luis Valentín Ferrada: “Los antecedentes indesmentibles que explican y justifican las actuaciones de mismas FA. frente al terrorismo desatado por las izquierdas marxistas radicalizadas en Chile y en Latino América desde la década de los años 50”. Sin embargo, la propia izquierda le gusta hablar del ‘enemigo interno’ de los militares como si fuese una invención, y así quedar como víctimas. Los socialistas son máquinas y no tienen problemas morales.

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martes, septiembre 04, 2007

El ‘progresismo’ es el obstáculo

Cada vez que escuchó que los ‘progresistas’ han traído progreso a este país, me revuelve el estómago. Quizás, uno de los problemas que tiene Chile ahora es creer que porque se tiene un superávit en las arcas fiscales, los problemas se van a solucionar rápidamente. Basta con regalar la plata. También otro problema es que a cada rato hablan de derechos más no de las obligaciones hacia los otros que traen aparejada esos derechos, como dice el filósofo inglés Michael Oakeshott en su libro ‘La política de la fe y la política del escepticismo’. Eso lo vemos, en protesta de Agrosuper, donde los trabajadores no respetaron el acuerdo que les había ofrecido la empresa. Ellos querían conservar el bono de alimentación, aumentarlo y el nuevo casino.

Los derechos sin obligaciones aparecen cuando un grupo de izquierda protesta y provoca destrozos que nadie paga. Así, al gobierno le importo poco que en manifestación convocada por la CUT el miércoles 29 de agosto, hubiesen daños por 100 millones de dólares. Como si nada, después de todo el Estado es rico, pero sus ciudadanos son pobres. Además de los daños materiales están las heridas de las personas que representan a ley. Eso tampoco importa. En otro país más civilizado, las personas que les pegaron a los carabineros podrían tener una cadena perpetua. Por su parte, al indolente gobierno le parece normal que una ciudad cierre su comercio temprano por temor a los vándalos, casi como si fuese estado de sitio. Naturalmente, el gobierno ‘progresista’ aplica ciertas leyes que considera represivas para ciertos sectores, como lo hizo Lagos con los gremios de los buses de Santiago. Me refiero a que Lagos aplicó la ley de Seguridad del Interior del Estado. La Presidenta lo dijo cuando asumió: "Cuando la izquierda se toma la calle, la derecha tiembla". El que va a temblar será el gobierno de izquierda, a igual que, cuando fue la ‘revolución de los pingüinos’ y un grupo anarquista se tomó la Universidad Arcis, con lo cual casi la quiebran. Los terroristas del setenta y hoy empresarios de la educación crían cuervos en su propia universidad.

Una vez más se vulnera el Estado de Derecho, como si éste fuese para proteger los intereses de algunos. Repitiré lo que dije en otro blog: el que violó la ley el miércoles pasado fue el senador socialista, Navarro y no el carabinero que le pegó.

Según la escritora Isabel Allende, Chile es un país ‘progresista’. Ella afirma: "Chile es un país progresista en lo político, la prueba es que en 1970 eligió democráticamente al primer Presidente marxista, Salvador Allende, y ha sido gobernado por una coalición de partidos de centro y de izquierda desde 1989 hasta el presente".Más bien lo eligió el Congreso, no el pueblo. Y aún así, le es indiferente el desastre que provocó. Naturalmente, el responsable es Nixon y los empresarios, y no las políticas socialistas. La Concertación como no les gusta decir, administran 'el modelo' de Pinochet con variaciones.

Ahora bien, el colmo de la desfachatez es la siguiente frase el ungido Carlos Peña, rector de la Universidad Diego Portales: "Pero para las mayorías -que son las que importan-, tener en su horizonte de expectativas la educación superior para sus hijos (hoy día tenemos una cobertura cercana al 40%); endeudarse para una vivienda propia (según el último censo, es el caso del 75% de los hogares); acceder al automóvil (un bien cada día más masivo); ir al mall los fines de semana (y experimentar el consumo); fisgonear a la farándula y desconfiar de las élites (y descubrir que las miserias sí que están bien distribuidas), la vida hoy es muchísimo mejor que la de anteayer".

Para concluir, según Carlos Peña, que todo lo anterior es un logro del Partido Socialista. El ‘progresismo’ es el obstáculo.

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martes, enero 16, 2007

Camino de Servidumbre

El nuevo paraíso socialista está esclavizando a los venezolanos. En una entrevista realizada por “El Mercurio” a los presidentes de los sectores productivos de Venezuela, aquéllos dieron su versión del socialismo chavista.

Según un empresario inmobiliario de ese país, 3.800 propiedades han sido invadidas ilegalmente, los arriendos están congelados, los propietarios no pueden ajustar sus tarifas y ni modificar sus contratos, ni mucho menos expulsar a sus arrendatarios. En el caso de las propiedades invadidas, sólo el 3% ha sido devuelto a sus propietarios. Agrega: “Se está desvirtuando el concepto de propiedad privada”. El mismo señor de la industria inmobiliaria venezolana dice que un acto tan simple como comprar un terreno, se puede convertir en un negocio peligroso, ya que en cualquier momento, ya sea durante la venta o la construcción, puede ser invadido. En el paraíso socialista “muchas empresas medianas y pequeñas han cerrado sus puertas".

Otro empresario del sector del comercio y la industria, sentencia: “Estamos sometidos a la peor de las arbitrariedades: la de un Estado hegemónico que concentra todo el poder y que se niega a discutir y a compartir con otros sectores de la sociedad civil qué se va a hacer con el país". El presidente del área del comercio acusa que Chávez “iba a tirar al tarro de la basura el código de comercio”. Sin embargo, el Presidente de Venezuela está cercenando la actividad productiva de ese país a través de impuestos, interviniendo la potestad de las empresas con sus utilidades y ganancias, e imponiéndole comités de diversos tipos.

Por su parte, el presidente del sector agropecuario sostiene que la política del gobierno de controlar los precios y la economía, está estrangulando el país. O sea Chávez se está poniendo la soga al cuello como Allende. Agrega este señor que Chávez ha puesto un impuesto a las tierras ociosas.

En el paraíso socialista la libertad económica es constreñida.

A lo anterior, hay que sumar el cierre de una cadena privada, lo que condujo a la pelea entre el secretario de la OEA y Chávez más la nacionalización de las empresas energéticas y telefónicas. ¿Qué dirá el izquierdista “liberal” de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, que elogió a Hugo Chávez en una de sus columnas de “El Mercurio”? El ‘liberal’ de la Concertación Carlos Peña escribió: “Y hay que dejar también de hacerle asco a votar por Venezuela para el Consejo de Seguridad de la ONU”.

Todo en nombre del socialismo del siglo XXI, que es más bien un socialismo del siglo XIX. Hay que recordar que la Presidenta Bachelet en la última cumbre de Cochabamba, en Bolivia, propuso una cumbre enérgica. ¿Adivinen el país? Venezuela. También hay que recordar que la empresa estatal del petróleo, Enap, planea invertir US $ 800 millones en una planta de refinamiento en Venezuela.

La Presidenta ha dicho en Quito: "Todos los gobiernos democráticos electos en el último período, todos y estoy hablando de un período amplio, tienen gobiernos de corte progresista, sin otros apellidos, porque hay obviamente matices, diferentes maneras de enfrentar los desafíos que cada país tiene". Para ella es democrático que el gobierno cierre una cadena de TV privada, porque al mandamás no le gusta la critica. Eso sería ser progresista. Además de invadir la propiedad privada, salvo la de los ‘progresistas’, y robarle a las empresas sus utilidades y ganancias. Y agregó: "Los gobiernos democráticos entienden desde el primer momento de que no hay posibilidad de crecimiento sin equidad".

Se me olvida, que antes de que fuese electa, Bachelet encontraba interesante el ‘proceso’ venezolano. Es peculiar en la gente de izquierda, cuando quieren llevar la sociedad a la esclavitud y servidumbre, emplear la palabra ‘proceso’. Lo mismo que en el siglo XX, cuando admiraban la colectivización en la URRS, luego el Gran Salto de Mao, sin importarle las millones de víctimas del socialismo. Y por supuesto, el ‘proceso’ de la Unidad Popular tan admirado por los tontos inútiles izquierdistas de Europa.

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lunes, septiembre 18, 2006

Hablemos como la izquierda

Aun cuando estemos en Fiesta Patrias, lo que significa que los chilenos debemos estar unidos. Con todo, siguen las discusiones de hace 33 años. Solamente un sector de la política le exige al otro disculpa, mientras el otro tiene que ceder. Así vemos a la Izquierda exigiendo un ‘nunca más’, un ‘mea culpa’, etc., a la Derecha. La izquierda no se arrepiente de nada, mas parece que su vida carece de sentido, después del retorno a la democracia. De hecho, al Partido Socialista no le gustó la administración de Ricardo Lagos, ni menos al bloque PPD-PS-PRSD le va gustar Bachelet, cuando termine con un bajo crecimiento y la misma cesantía que hay ahora. Desde luego, los culpables van ser los poderes económicos y la derecha, y no las malas leyes de la Concertación.

La izquierda (Democristianos y socialistas) e incluso algunos liberales (Lucas Sierra y el CEP) de derecha también le exigen a sus colegas un ‘mea culpa’ de actos de los cuales no fueron responsables. Después de la batalla, todos son generales. También el CEP omite el Acuerdo de la Cámara. En efecto, cometieron el peor delito, a saber, haber levantado el país de las ruinas en que le dejó la Unidad Popular. Lo más interesante es que los intelectuales ‘progresistas’ como Carlos Peña, el filósofo Max Colodoro, el sociólogo Manuel Antonio Carretón, una y otra vez se empeñan en comparar el régimen autoritario, que lo era, con un régimen totalitario como el nazi. ¿Por qué no lo comparan el paraíso socialista de la Unión Soviética o Cuba? Los intelectuales de izquierda hacen tabula rasa, esto es, borrón y cuenta nueva, como si nunca hubiese existido el socialismo en el siglo XX. Entonces viene la comparación odiosa de equiparar Villa Grimaldi u otro lugar de detención con un Campo de Concentración Nazi. ¿Por qué se saltan los Gulag? Por tanto, quienes levantaron el país debe sentir vergüenza, porque ellos a igual que a los alemanes no sabía lo que pasaba.

Los intelectuales de izquierda le atribuyen a la derecha perder las elecciones presidenciales a su ausencia de arrepentimiento. Yo creo que la derecha pierde por otras razones.

La izquierda no se avergüenza de nada, ni de los tres años de la Unidad Popular. Para ellos la violencia política surgió de la nada, de ese modo se quitan toda responsabilidad. Por eso, es frecuente escuchar a políticos como a intelectuales un cierto asombro por la violencia de los militares. ¿Los militares perdieron el control? ¿Cómo pudo ocurrir el 11 chileno? ¿En Chile nunca debió haber pasado? Los mismos que admiraban como un acto romántico el cañoneo del acorazado “Aurora” sobre el Palacio de Invierno, se desploman por el bombardeo a La Moneda. ¿Cuándo ha habido una revuelta sin sangre en la historia humana? Más aún, para sacarse toda responsabilidad dicen: “Todos fuimos culpables”. Es lo mismo que decir: “Nadie es culpable”, como le hace ver el escritor cubano Arnoldo Águila a Tomás Moulian. Está claro como el agua quién es el responsable: la izquierda.

La izquierda es como esas personas adultas que le culpan de sus males a sus padres o abuelos, porque era bueno para el cigarrillo o la bebida, etc. Siendo adultos nunca asumen su responsabilidad. Así tenemos los siguientes subterfugios:
- La sociedad chilena no estaba preparada a tan grandes cambios. ¿Qué cambios? ¿Más estado? De hecho, ninguna sociedad los aguantó, partiendo con la rebelión de Cronstand contra el régimen comunista.
- La izquierda tuvo una conducta inmadura debido al marxismo (Aldo Valle del PPD). ¡Nunca salen de la edad del pavo!
- Allende es el Balmaceda del siglo XX. Otra típica deformación, para olvidar que Allende apoyaba las dictaduras comunistas.
- La CIA es la responsable de la caída de Allende. Sin embargo, la inflación, la fijación de precios, las tomas ilegales de fábricas y fundos, y la violencia en las calles. En fin, como dice Alvaro Bardón una sociedad que vive en paro, no produce, ni trabaja, emite billetes a destajo y está al borde de la guerra civil, obviamente, la economía se va desplomar, como ocurrió en la UP. El ministro de educación omite en los textos de historia, las consecuencias de la política económica de la Unidad Popular. En ese ámbito la CIA no jugo ningún papel. La UP se ahogó en su propio vaso o se puso la soga en el cuello y se la jalo. Y siguen la causa primera es la CIA. El Estado manejaba el 70% del PIB hacia 1970.
- La Cámara de Diputados se excedió en sus atributos (José Antonio Viera Gallo, subsecretario de Justicia de Allende). ¡Es el colmo de la sinvergüenza! También se excedió la Controlaría y la Corte Suprema.
- Todo era retórica. Esa es la que más le gusta repetir.

Yo le llamo a esas explicaciones circunstancias atenuantes, como en las novelas de Fedor Dostoievski, en que el criminal le rebajan la pena por haber hecho una buena conducta, mientras cometía una fechoría. Si alguien conoce otra circunstancia atenuante, me gustaría que la mencionara.

La izquierda es responsable de haber militarizado la política, ya que les gustaba el uniforme verde oliva del “Che” y de Fidel, por una parte. Por otra parte, de haber introducido el concepto de enemigo, pues como dice el Vigésimo Segundo Congreso general del Partido Socialista de Chile, de Chillán, en 1967:


“2. La violencia revolucionaria es inevitable y legítima. Resulta necesariamente del carácter represivo y armado del estado de clase. Constituye la única vía que conduce a la toma del poder político y económico y a su ulterior defensa y fortalecimiento. Sólo destruyendo el aparato burocrático y militar del estado burgués, puede consolidarse la revolución socialista.
3. Las formas pacíficas o legales de lucha (reivindicativas, ideológicas, electorales, etc.) no conducen por sí mismas al poder. El Partido Socialista las considera como instrumentos limitados de acción, incorporados al proceso político que nos lleva a la lucha armada. Consecuencialmente, las alianzas que el partido establezca sólo se justifican en la medida en que contribuyen a la realización de los objetivos estratégicos ya precisados. “

El enemigo era la burguesía (la clase media baja, alta y la clase alta), o sea, el 70% de la población del país.
La izquierda, asimismo, es responsable de haber introducido la violencia política, para imponer una dictadura comunista. Naturalmente, si alguien dice que va emplear la violencia, el otro se va a defender o empleará las mismas estrategias de su enemigo.
La izquierda, como consecuencia de lo anterior, es responsable de haber introducido el odio en la convivencia política, odio que los devoró después.
Y esa violencia condujo a que se tortura, flagela y violaran los derechos humanos durante la Unidad Popular, como dice el Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973. Algunos diputados igual se lavan las manos, porque según ellos interpretaron mal el Acuerdo. Otros generales después de la batalla.

A la izquierda hay que recordarle que ellos fueron colaboracionista de una de las ideologías más sangrientas de la historia, que costó la vida a 100 millones de seres humanos. ¿Los exiliados chilenos detrás de la Cortina de Hierro no sabían que la Stasi o la KGB torturaban y que había campos de concentración en Cuba y la URSS? ¿Bachelet nunca escuchó hablar de la Stasi? ¿No sabía lo que hacía la Stasi?
Por las razones antes expuestas, la izquierda debe pedir perdón, hacer una ‘mea culpa’ y decir un ‘nunca más’.

Al parecer la única forma de relacionarse con la izquierda, consiste en mostrar de vez en cuando los colmillos como los perros o lobos, o bien las garras como los gatos o tigres. No significa ver al otro como un enemigo, simplemente se trata de mantenerlo a distancia. Y si a la izquierda se le dice esas razones como yo lo hice primero en la universidad, recordándole a Víctor Farías si todos aquellos que apoyaron la URSS, eran responsables de los crímenes del comunismo y luego en el diario “La Tercera”, la izquierda no mostrará sus dientes, ni tendrán ningún argumento. Así la izquierda no se ufanará de una supuesta superioridad moral de la cual hace gala. Lo importante es mantenerse firme en la posición.

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miércoles, mayo 24, 2006

La mala fe de los sabios Concertacionistas

Algunos todavía creen las categorías “derecha” o “izquierda”. A otros, por el contrario, les gusta la denominación conservadora y liberal. Y otras muchos más creativos les gusta denominarse liberal de izquierda y cristiano. Algunos individuos serán conservadores en algunos aspectos y en otros liberales. Y por último están los que emplean las palabras “izquierda” y “derecha” en términos maniqueos.

Desde hace un buen tiempo que ciertas personalidades del mundo ‘progresista’ intenta más que develar algo sobre un sector político, se dedican a desprestigiarlo. Así tenemos a personalidades como el profesor y abogado Carlos Peña, quien se autodefine como “liberal progresista” columnista habitual de “El Mercurio de Santiago” del día domingo; Agustín Squella, quien también es abogado, profesor de Filosofía del Derecho y seguidor de Norberto Bobbio; y por último, está el sociólogo José Joaquín Brunner.

Carlos Peña en una de sus columnas mostraba que la Derecha era simplemente oportunista y que no tiene un pensamiento propio. La Derecha se alimentaba, por así decirlo, a regañadientes de Hayek o del filósofo norteamericano Michael Novak, quien intentó fundamentar el capitalismo con la religión católica. Es decir, cuando una persona del espectro de la Derecha dice que le gusta tal o cual filósofo, economista o historiador liberal son puras patrañas, ya que ese individuo no es sincero.

El mismo tono lo encontramos en las columnas del profesor de Filosofía del Derecho, Agustín Squella, para quien la Derecha le preocupa solamente la propiedad y el orden mas no la democracia, la libertad y obviamente la igualdad. Esa es su idea más cliché que repite una y otra vez, ya sea en “El Mercurio de Santiago” o en “El Mercurio de Valparaíso”. Es extraño que sostenga que a la Derecha no le interesa la libertad. La pérdida de la democracia fue por la libertad y las reformas neoliberales que tanto denostaba la izquierda consistió en que a los chilenos eran libres usar sus propiedades como ellos quisieran. Lo opuesto a la política económica que desde la década del 30 del siglo pasado hasta 1973, las propuestas de todos los partidos (izquierda,DC, derecha) era darle más poder al Estado y menos a los chilenos. ¿A cual igualdad habla la izquierda? De hecho, no es la igualdad ante la ley.

José Joaquín Brunner en sus últimas columnas del cuerpo “Artes y Letras” del Mercurio nuevamente ha atacado a los que él denominada “Conservadores”. Leemos: “Al abrazar el neoliberalismo -más mercado, mejor-, el pensamiento conservador sella un pacto donde, como Fausto, entrega el alma a cambio del poder para transformar el mundo. Supera su esterilidad política (condenado nada más que a reaccionar) al precio de recibir una fuerza que destruye aquello que más ama: un orden fundado en las tradiciones y jerarquías, vínculos orgánicos entre las personas, valores heredados, distinciones de rango, austeridad y demás virtudes basadas en la sublimación de los deseos, sentido del honor y el respeto debido a los vínculos de familia, religión y patria”.

Si por conservador se refiere a la actual ‘Derecha’, mete en un saco a los conservadores y liberales. Ambos serán conservadores en unas cosas, liberales en otras. Sin embargo, esa distinción en Chile no es tan clara como en Inglaterra o los Estados Unidos. En efecto, en Inglaterra, por ejemplo, uno puede hallar filósofos que se declaran conservadores y que se diferencian de los liberales. Filósofos conservadores son: Michael Oakeshott y Roger Scruton. El primero debatía con Kart Popper y éste con el profesor socialdemócrata Harold Laski. Obviamente, a un nivel que uno aquí no encuentra más allá de las etiquetas maniqueas.

Milton Friedman dice en ‘Libertad de elegir’, que la educación de los hijos corresponde a los padres elegir los colegios conforme a sus creencias y no al Estado a diferencia de los socialistas. Entonces de acuerdo a lo que escribió Brunner de su última frase, Friedman sería conservador.
Si fuese cierto la afirmación de que el mercado destruye tradiciones y jerarquías, no tendría sentido que dos imperios, por ejemplo, quisiesen establecer vínculos comerciales. Además, los chinos de Hong-Kong descubrieron que la filosofía de Confucio ha sido un valor importante para su éxito, pues se basa en el respeto en la autoridad y la disciplina. La última novela que leí “El Imperio de los Dragones” el escritor plantea la posibilidad de que el Imperio Chino quería establecer relaciones comerciales con el Imperio Romano a través de la Ruta de la Seda. No creo que los emperadores de ambos imperios hubiesen pensado que el comercio iba socavar su autoridad. De hecho, el mercado necesita de un orden legal para funcionar y las jerarquías siempre están. Ahora los intelectuales como José Joaquín Brunner quieren convertirse en los paladines del mercado, pues da a entender que el mercado destruye todo. El mercado les suena Revolución.

Lo que dice Brunner es fácilmente refutable. Cuando entrevistaron a Hernan Somerville, quien fue el encargado de la Apec durante el gobierno de Ricardo Lagos, aquél dijo algo importante. Dijo que conocio a personas de diversas creencias religiosas ya sea cristianos, musulmanes, judíos, budistas y otras religiones estaban interesados en comerciar con el Occidente. No creo que el mercado socave sus creencias religiosas, tal como ha sucedido hace mil años.

A fin de cuentas solo la Izquierda es consisten. Cuando digo ‘consistente’ quiero decir que no sean autocontradictorias.

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