miércoles, septiembre 18, 2019

Entre Bolsonaro y el inserto


     Para las personas bien nacidas en Chile, la respuesta que le dio el presidente de Brasil, Jail Bolsonaro a la Alta Comisionada de Derechos Humanos de las Nacionas Unidas, Michelle Bachelet antes del 11 de septiembre son una bendición y un balde de agua fría para la izquierda: “pero olvida que su país no es una Cuba gracias al personal de Pinochet, que derrotó a la izquierda en 1973, entre estos comunistas su padre, militar de la época”. A las personas que son de izquierda, hay decirles las cosas sin anestesia.
    Las palabras de Bolsonaro no sólo cayeron mal a los partidarios de la ex Unidad Popular, sino también a personas que no de izquierda o fueron como los dos conversos Mauricio Rojas y Roberto Ampuero; a los militantes de Evolución Política; al cientista político, Patricio Navia para quien el único problema de Allende era la inflación; a los firmantes de la Carta por la Reconciliación y de los Derechos Humanos. Por la izquierda, a las periodistas del Ciper, Mónica González y Férida Zerán; al terrorista del Mir, Pascal Allende; a los barones del Partido Socialista, Ricardo Nuñez y José Antonio Viera-Gallo; a las comunista Camila Vallejo y Carol Kariola; al actual director del Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos. Casi me olvido del señor José Rodríguez Elizondo.
    La liberal del Cato Institut, la uruguaya Hana Fischer estará con una urticaria al haberse enterado de las palabras de Bolsonaro, pues según ella, que comento el Informe Bachelet sobre Venezuela, aprovechó la oportunidad de calificar de ‘cruel’ el gobierno militar chileno. 
 La ex presidente de la República le espetó al gobierno brasileño “que el espacio democrático se está reduciendo”. Sin embargo, yo que recuerde Bachelet desde que asumió el cargo no ha condenado la dictadura cubana. Muchos aplaudieron el Informe sobre derechos humanos sobre Venezuela, entre ellos mucha gente que comulga las ideas liberales, olvidándose del mutismo hacia la isla cárcel. Igualmente, muchos académicos liberales que le creen que cuento que Bachelet fue víctima, se olvidan que la Alta Comisionada antes de ir Venezuela fue a México, donde comparo el país azteca con un país en guerra como Siria, lo que desató la furia de mexicanos. 
   ¿Por qué el silencio de Bachelet a Cuba? La ONU que dicta cátedra de derechos humanos realizó una reunión de unas de sus agencias en ese país. Me refiero a la Cepal. No sólo estuvo allí su actual directora, sino el mismísimo mandamás de las Naciones Unidas. Obviamente, no se lo ocurrió al jefe de la ONU que el actual regente de Cuba llamara a elecciones libres y que liberaran a los presos políticos. Los negacionistas están en la izquierda. Donde se violaron sistemáticamente los derechos humanos es en el gobierno de la Unidad Popular, no en el Gobierno Militar. Basta leer el Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973, donde acusa al gobierno de marxista de cometer flagelación y tortura contra los opositores. 
    Para la izquierda, violar los derechos humanos durante el gobierno cívico militar significa que nadie puede matar a la guerrilla o terroristas del Mir, del Frente Lautaro y del FPMR, el brazo armado del Partido Comunista. El Museo de la Memoria están dedicado a ellos y no los asesinatos o personas que fueron heridas por bombas, o por la violencia de esos grupos antes del 11 de septiembre y después. Como de costumbre la prensa se puso al lado de la izquierda. Antes de la celebración del 11 de septiembre leí un titular que rezaba “El último crimen de la dictadura”. Refiriéndose al vocero del Mir, Jécar Neghme. El medio nos informa, además, que están tramitando en tribunales internacionales la causa contra el Estado de Chile. La prensa omitió los crímenes de la extrema izquierda en 1990, donde asesinaron a militares asignados a la CNI o la DINA, porque supuestamente habían sido torturados. Fueron ajusticiados. Después le llego al turno al senador Jaime Guzmán. Desde luego, que la prensa no sacara un titular que diga: “Los últimos crímenes de la izquierda”. No existe el periodismo en Chile. 
   Asimismo, queda probado que el Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos es de izquierda. Es una redundancia. Por tonto, ellos debieran financiarlos. La hija del presidente marxista, la política Isabel Allende, quien donó una carta de Hortensio Bussi, dijo: "El lugar es el más indicado, estar en el Museo de la Memoria porque se trata de eso, de reivindicar la memoria y el museo nos testimonia las gravísimas violaciones a los derechos humanos que ocurrieron a partir del 11 de septiembre del 73". Como de costumbre, hay que precisar lo significa la expresión ‘violaciones a los derechos humanos’. La senadora miente, pues donde se violaron sistemáticamente los derechos humanos fue en el gobierno de su padre tal como lo describe el Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973. Para la izquierda, quienes combatieron el gobierno militar les violaron los derechos humanos. O sea, los militares no tenían derecho a defenderse. Así, cualquiera es matón, revolucionario de izquierda que es lo mismo que matón y guerrillero. Ni a la senadora ni al resto de la izquierda les importa los crímenes que cometió su sector, ya sea contra civiles o militares, antes del 11 de septiembre y después. La izquierda chilena no quiere admitir que fueron derrotados tanto política como militarmente. Un poco antes de comenzar este blog, escribe unas series de cartas a El Mercurio de Valparaíso, de Santiago y La Tercera. En este último medio exprese que ‘fueron derrotados tanto en la política como militar’. La editora borro la palabra ‘militar’. ¿Por qué le habrían de ofender? No existió el Mir, ni el FPMR. 
     El mismo día 11 aparecieron las palabras del académico norteamericano, Jared Diamond: “Nadie podría negar que Pinochet logró resultados positivos al tiempo que hizo cosas horribles”. Cuando leí esas palabras, me acorde de lo que dijo el historiador demócrata cristiano, Cristián Gazmuri: “Pinochet cometió horrores, Allende cometió grandes errores”. Esta última expresión la repiten todos con variaciones como un mantra. La nieta de Allende, Marcia Tambutti Allende dijo en el 2013: “La izquierda ha cometido errores, jamás horrores”. El ex senador socialista, Ricardo Nuñez decía por el 2000: "No se hicieron las cosas bien. Cometimos errores". Alguien más joven, un tal Nicolás Aravena escribió hace poco: “Crecí y descubrí que Allende cometió errores… Jamás me verán relativizar los horrores de la dictadura. Jamás avalaré que intenten empatar las cifras de muertos de un lado y de otro. Porque en Chile hubo terrorismo de Estado”. El mismo Ricardo Lagos: “errores, pero no horrores”. 
    La izquierda quería instalar una dictadura comunista que costaría un millón de muertos y guerra civil. Eso no es horroroso. 
   La Agrupación de Familiares Detenidos Desaparecidos (AFDH) el 11 septiembre pasado se molestó porque El Mercurio de Santiago puso un inserto, en que sostiene que gracias a la intervención militar, Chile no se transformó en una Venezuela. La presidente de AFDH dijo que se iba querellar contra ese medio. Cuando leí esa información bizarra, me acordé de la estúpida canción de la opción ‘NO’ para el plebiscito de 1988, “La Alegría ya viene”, que ya he comentado antes: 
   “Porque diga lo diga, yo soy libre de pensar
    Porque siento que es la hora de ganar la libertad 
    Hasta cuando ya se abusos, es tiempo de cambiar 
    Porque basta de miserias, voy a decir que no” 
    La letra describe la dictadura del ‘NO’. Estamos en la dictadura del ‘NO’. El próximo 5 de octubre, la izquierda dirá que ellos recuperaron la democracia y puras palabras huecas. A los militares presos se les abusa y los campamentos que se había reducido, volvieron a crecer gracias la izquierda y los jesuitas que necesitan miserias. 
    Eso prueba que la extrema izquierda no cree en la libertad de pensamiento. Y por tanto, en la libertad de expresión. Me extraña que la AFDH se haya querellado contra el ex embajador en Argentina, el abogado de derechos humanos del Partido Comunista, Eduardo Contreras, quien dijo: “Condenar a Maduro es como condenar a Allende”. 
   Tanto las palabras de Bolsonaro como el inserto que publicaron el 11 de septiembre refuta las excusas que ha dado la izquierda. A mí me molesto a leer la columna del señor Joaquín García-Huidobro Queremos golpe, donde escribe: “Hoy decimos que no tenemos responsabilidad por lo que pasó en Chile, como tampoco la izquierda. Los civiles de uno y otro lado decimos: “Lo siento, yo quería otra cosa””. ¿Cómo un académico no es capaz de distinguir una trampa? Decir nadie es responsable significa exculpar a la izquierda de llevarnos a cuasi guerra civil. No les creo que ellos querían otra cosa. Esa afirmación que cita el filósofo es más falso que el certificado de médico de Michelle Bachelet. 

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lunes, junio 10, 2019

Reflexión inútil I


   Un rasgo de las personas de derecha, ya sea liberales, ya sea conservadores, es que desconfían de la naturaleza humana. El ser humano es malo. O también conocen la naturaleza humana. O creen que existe una característica inmutable del hombre al cual llamamos naturaleza. Siguen de hecho al filósofo inglés Thomas Hobbes, quien sostuvo que el hombre era un lobo para el hombre. La izquierda, por el contrario, sigue al filósofo francés Jaques Rousseau que el hombre es bueno por naturaleza.
   Los Padres Fundadores de los Estados Unidos eran hobbeianos en el sentido que había que proteger al ciudadano del gobierno. De ahí la democracia indirecta, el federalismo y el derecho constitucional de las personas de por armas por si el gobierno deviene en tiranía.
  Un buen conocedor la naturaleza humana es nada menos, que Nicolás Maquiavelo con su libro El Príncipe. 
    Me he dado cuenta que tanto políticos como académicos de la ex derecha tiende, por así decirlo, a dispararse a los pies, cuando se trata de explicar la caída de Allende y la posterior derrota de la insurgencia terrorista o guerrilla. O como el político Andrés Allamand busca enemigos dentro de la propia coalición, en vez de identificarlos afuera. De allí la expresión los poderes fácticos, que tanto gusto a la izquierda. Existe un grupo de personas que conspiró contra el proyecto de él en la derecha. Después de la primaria entre el Pablo Longueira y Allamand quedo demostrado que los poderes fácticos eran un simple cuento, y que la mayoría de la derecha no se idéntica con la llamada ‘Patrulla Juvenil’ de los noventa. 
    Ahora bien, cuando los políticos y académicos supuestamente de derecha se refieren a los derechos humanos en seguida se les nota el lavado de cerebro o que emplean el lenguaje de izquierda. Obviamente, la violación de los humanos comenzó justo el 11 de septiembre de 1973 y termino en marzo de 1990, cuando los militares entregaron el poder a los civiles. Antes no ocurrió nada y dentro del período señalado los terroristas o guerrilleros que quisieron derrocar al gobierno militar no violaron a los derechos humanos. Se ponen el parche antes de la herida, o bien, empleando una jerga del boxeo, tiran el guante, asegurándonos que están dando la batalla de las ideas por nosotros. Por ejemplo, a raíz de la muerte del dirigente socialista, Carlos Altamirano, el señor Cristián Valenzuela escribió el artículo “La historia se escribe con la izquierda”, en la muestra como el fallecido socialista llevo al país a un estado de confrontación. No sólo él, sino toda la izquierda de la época. Pues bien, lo primero que dice: “No busco en estas líneas empatar lo inempatable. Las violaciones a los derechos no se justifican ni se contextualizan nunca”. Después señala que los terroristas disfrutan de la vida, mientras los militares presos se han convertido en parias de la sociedad. 
   El gobierno de la Unidad Popular torturó y flageló porque se justificaba. Las vejaciones que padecieron los opositores en manos de los grupos o fuerzas de choque que apoyaban a Allende también se justificaban. Igualmente, los asesinatos a civiles y militares. El contexto no era la Guerra Fría, sino la revolución marxista. Después durante el gobierno militar lo mismo. El asesinar, poner bombas, lanzar bombas molotov y secuestrar a personas también se justificaba. 
   ¡Es increíble que alguien escriba esas líneas, luego de saberse que el Museo de la Memoria está dedicado a los terroristas que combatieron al gobierno militar en nombre del derecho a rebelión! Antes del linchamiento a Mauricio Rojas escribí un post, en que muestro que el Museo de la Memoria le había erigido un museo al Comandante ‘Pepe’ del Mir, en el Neltume, quien como saben quería una revolución con un millón de muertos. Esas son víctimas de la llamada ‘dictadura’.       Además, no se ha enterado el columnista, que la extrema izquierda extorsiono al ex presidente Patricio Aylwin con el sesgado e inconstitucional Informe Rettig y los militares a la cárcel. El mismo sector político que elogia a Carlos Altamirano como artífice de la reconciliación, de la democracia y de la economía, según nos refiere él en su columna. 
   El único responsable del fracaso de la Unidad Popular y de la ruina del país es Salvador Allende. Echarle la culpa a Altamirano es ser benévolo con la izquierda, pues las Fuerzas Armadas intervinieron porque el gobierno marxista se salió de ley y la Constitución. Un mes antes del 11 de septiembre se había descubierto el motín en la Armada en que la estuvo involucrado el fallecido socialista. Las Fuerzas Armadas intervinieron, además, porque se venía en serio la dictadura comunista y no por el discurso incendiario del Altamirano: “Como dirigente socialista, presionó y presionó al fracasado Gobierno de Allende, atizó a las masas y jugó con las ilusiones de millones de chilenos al generar las condiciones para el colapso total de nuestro país”. 
  Tampoco era retórica: “¿Provocar con su retórica la guerra civil en Chile?”. Siguiendo a José Piñera y su libro Una Casa Dividida refuta la excusa de la retórica usada por la izquierda, porque están las acusaciones del Acuerdo de la Cámara de Diputados. 
  Acro seguido cuenta que hay terroristas confesos y otros que culpan a su juventud por sus delirios revolucionarios: “Varios de ellos, terroristas confesos, que caminan libremente por la calle y que fueron liberados de culpa por sus delirios de juventud. Algunos de ellos siguen dictando cátedra, participando del análisis político y plenamente integrados en la sociedad capitalista que tanto lucharon por derribar”. Tanto Carlos Ominami como Mauricio Rojas se excusan por sus delirios juveniles revolucionarios, con lo cual no asumen su responsabilidad. Ambos del Mir.
   Por último, es exagerado hablar que ellos fueron responsables de sus horrores. No me queda claro. ¿A qué se refiere? ¿A lo que sucedió después del 11 de septiembre? Horror hubiese sido que en el país hubiesen muerto un millón de chilenos. El historiador demócrata cristiano, Cristián Gazmuri acuño la frase: “Pinochet cometió horrores, Allende cometió grandes errores”. El millón de muertos quería el comandante ‘Pepe’ hubiese sido un error. Sembraron odio, cosecharon tempestades. 
   La ex la derecha ha dejado que la historia se escriba con la izquierda. 
   Tengo o tenía pensado escribir sobre la teoría del empate, que es frecuente escuchar. Dicen que es una teoría, más la expresan como si fuesen hechos. En el deporte hay empate, cuando un equipo o una persona individual no puede derrotar al otro equipo u deportista. Aquí hubo un intento de eliminar a otro grupo humano. Esta la declaración del PS de Chillán: “acabar con la burguesía y su aparato militar”. En el contexto en que lo dice se supone que las personas que no eran de izquierda, no tiene derecho a defenderse en la Unidad Popular, ni tampoco el gobierno militar, cuando los grupos terroristas apoyados por países extranjeros (Cuba, URSS y RDA) cometían sus delitos. El famoso "¡Nunca más!" es para evitar otra rebelión. 
  No se les ocurre definir las violaciones derechos humanos. Existe una diferencia semántica entre la derecha y la izquierda, en cuanto a lo que significa democracia, estado de derecho y derechos humanos, vida, libertad, entre otras expresiones. Bachelet dijo que el gobierno venezolano había actuado arbitrariamente: “Autoridades han utilizado arbitrariamente la ley contra el odio para procesar a periodistas, opositores y cualquiera que exprese opiniones disidentes”. La palabra clave es arbitraria. Cuando José Antonio Kast sufrió agresión, el INDH definió violación de los derechos humanos como agresión psíquica y física.
   Bajo las dos características dadas, la izquierda violo los derechos humanos y lo seguí haciendo cuando a los militares presos se les niega todos los derechos. Y se los condena en forma arbitraria, ya sea por delitos ficticios, ya sea por delitos que no son retroactivos. También bajo ésta última la ley es torcida. 
   Una manera de dispararse a los pies es, pues, recordando, que algunos militares actuaron por su cuenta, mencionado algunos casos como Los hornos de Lonquén, el asesinato de un carpintero Alegría, el caso de los degollados, o que los militares lanzaron cuerpos al mar. Los militares no debían haber violado los derechos humanos, según el abogado y ‘hombre Rettig’, Cristóbal Orrego. Si ocurrió eso. Lamentable. Nunca le recuerdan a la izquierda sus crímenes. Los mismos políticos y académicos que esgrimen la ética del deber con respecto a los militares, no dicen lo mismo con respecto a la izquierda. Es frecuente escuchar en las películas o cómics llevados al cine la siguiente expresión: “Siempre hay una elección”. Lo que significa que ante una situación dada, el ser humano tiene dos opciones: opta por el bien o el mal. La izquierda hace más de cuarenta años podría haber actuado de otra manera, sin embargo, ellos eligieron sin temor, sin coacción ni amenaza el sendero equivocado o el mal. Estaban tan seguros que podían ganar. Su plan para el autogolpe fracaso. Y funcionó los planes que tenían los militares. 
    Cuando se habla del tema de los derechos humanos, lo que brilla por ausencia en la ex derecha es la defensa del Estado de Derecho y el principio de la igualdad ante la ley. La única igualdad que importa es ésta, no la igualdad de punto de partida o igualitarismo o la igualdad de oportunidades. Por cierto, excluyo a los que sí denuncian la abierta discriminación que sufren los presos políticos militares. Parte de la derecha apoya la figura ficticia del secuestro permanente. Los llamados ‘jueces de derechos humanos’ contaron con el beneplácito de la derecha. En nuestra legislación no tal juez. Se hacen los lesos con la abierta prevaricación de los jueces. Como también con respecto al delito de lesa humanidad, el cual sabemos no es retroactivo. A los abogados metidos en la política parece que no les importa.
   La cita de Valenzuela supone a Rousseau, en obligar a las personas a ser buenas. Lo que se conoce como el buenísmo en política. Hay videos de psicología y motivacional que tratan de ‘dejar ser bueno’. Lo no significa comportarse como un matón, sino de parar de decir ‘sí’ al otro. A los políticos de la ex derecha hay que decirles ‘deja ser bueno con la izquierda’.
   En los foros siempre saco a colocación la guerra civil de 1891. Los políticos de aquella época, creo, que conocían mejor la naturaleza humana que los académicos y políticos de la ex derecha. Por eso, amnistiaron a ambos lados. Jamás dirían las palabras del señor Cristián Valenzuela u otras parecidas, pues son absurdas. El país cuarenta años después casi se sumerge en otra guerra civil. Fue el tiempo en que la izquierda realizó su primera infiltración a la Armada, en 1931. Luego 80 años después, la izquierda intento llevar al país a una guerra civil y una revolución marxista armada para instalar una dictadura comunista, que sabemos fracaso. 
   Este mundo es dual. Por tanto, existe el bien y el mal. La afirmación que he comentado supone nada menos que negar el mal. Y ante esa circunstancia los buenos tienen derecho a defenderse de los malos.

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domingo, julio 03, 2016

Una sociedad aséptica

   

Antes del último 21 de mayo o después, escuché las siguientes palabras. En la última rendición de cuentas que se realizo en el Congreso Nacional, en Valparaíso fue asesinado el guardia, Eduardo Lara que cuidaba el edificio, donde trabajaban los concejales del municipio porteño. Gracias a la bomba molotov, que lanzó un estudiante de la Confech. Los únicos que lanzan ese tipo de bombas están en el Partido Comunista.

  Un profesor del ramo de física nos contó que el liceo Eduardo de la Barra de Valparaíso está tomado o infiltrado por el Partido Comunista. Y que al día siguiente probablemente no tendría que hacer clases, porque el colegio estaría tomado por estudiantes. El mismo profesor contó que un niño de 11 años les pidió a sus padres que lo cambiaran de un colegio particular al mencionado liceo.  Hubo un foro sobre la educación en otro lugar, donde ese niño dejo en ridículo a una profesora de un colegio particular, ya que él dijo que venía de ese tipo de establecimiento. Tal vez el niño vio ese bodrio de película “Machuca”, que tanto les gusta a los progresistas, mientras educan a sus hijos en colegios privados que seleccionan y lucran.

Otra persona dijo que no había que dejarse influenciar por cualquiera de los dos bandos: La Derecha y la Izquierda. Lo que significaba era lo mismo. Ese es el precio de “abrazar las ideas del adversario”. Aquella había dejado la embarra, por decirlo, con palabras suaves. No preciso qué desastre había hecho la derecha. Es lo mismo la extrema Izquierda que la extrema derecha. Cualquier movimiento o partido opuesto a las ideas colectivistas de la Izquierda es lo mismo que el Partido Comunista. La misma persona antes  había  tenido una polola beneficiada con la Beca Valech, porque un pariente se había opuesto a la ‘dictablanda’. Ésta última era lo peor, no la Unidad Popular. ¿Cómo querrán sacarse este gobierno, si no tienen las ideas claras? Naturalmente, la mayoría de las personas que no se identifica con ninguno de los dos, si les gusta disfrutar de los bienes y servicios del capitalismo. Con todo, parece que no claro los valores que implícitos en la sociedad actual, ni mucho menos están dispuestos a defenderlos. Puede que esté equivocado. ¿Cómo pretenden sacarse a los matones de la Nueva Mayoría que pretenden llevarnos al paraíso socialista bolivariano venezolano, donde la escasez, el saqueo y el alto grado de violencia son la norma? Gracias al lavado de cerebro realizado por la ex Concertación y continuado con la Nueva Mayoría sobre la Unidad Popular y el Gobierno Militar muchas personas, sobre todo, los menores de 30 años se figuran que podrán disfrutar del sistema capitalista, y que en el país jamás llegaremos a la actual Venezuela. En Chile no ocurren esas cosas o no pasa nada. Después de todo, han blanqueado el gobierno marxista.

  Después de la muerte del guardia de seguridad aparecieron varios comentarios. Uno de ellos fue la socióloga Eda Cleary, en el sitio “El Mostrador” lo resumió así la intervención de la académica: “sobre la necesidad de educar con un pensamiento crítico como camino para superar la violencia transversal en la sociedad chilena”. ¿No les parece sospechosa esa afirmación? Un grupo de personas minoritaria provoca desordenes en la vía pública, además, de los daños a la propiedad pública y privada, donde resulta muerto un persona. Sin embargo, para la intelectual se trata de un asunto transversal de la sociedad chilena. Esa afirmación es idéntica a una varios académicos  decían,y no todos de Izquierda de que en Chile existía la denominaba “violencia estructural”. Una persona que creía en eso, ahora trabaja en la Fundación para el Progreso (FPP). No sé si pensara igual. Antes de que se fuese para allá, a ese persona le intenté explicar que en el país no había tal cosan en su blog. Asimismo, esa afirmación de la “violencia transversal en la sociedad chilena”, supone que si un lado emplea la violencia, el otro lado no tiene derecho a defenderse. Ese el objetivo de la Izquierda heredera de la Unidad Popular reciclada en el gramscismo. El objetivo es el mismo que tenía el gobierno marxista, sólo que cambia el método o el camino. Por eso, crearon el Instituto Nacional de los Derechos Humanos (INDH) con el propósito de que unos matones subyuguen por vía legal a la mayoría que no comparte sus puntos de vista.

 ¿Qué es “la violencia política” que menciona el Informe Rettig? Es lo mismo: es la violencia transversal o la violencia estructural. Un grupo minoritarios de fanáticos emplea la violencia, la extorsión, la amenaza, sin embargo, todos son culpables, incluso los tienen derecho legítimo a defenderse, aun cuando el Estado no los proteja. Recuerden que la mayoría de las personas desinformadas, arrepentidas y partidarios de la ex UP, les gusta decir: “Todos somos culpables del quiebre institucional del 11 de septiembre de 1973”. Se pone en el mismo lugar a los totalitarios y violentista juntos con los partidarios de la democracia liberal.

Se trata de llegar al empate. Lo mismo que hace algunos al poner en el mismo lugar al grupo terrorista chileno de mediados de la década del sesenta del siglo pasado, el Movimiento Izquierda Revolucionaria (MIR) con el grupo de derecha Patria y Libertad. El primero opto la vía armada, quiso instalar una dictadura comunista y asesino antes y después del 11 de septiembre de 1973. El otro nació en respuesta del Mir, ya que éste lo protegía el Gobierno de la Unidad Popular. Además, cuando los militares se tomaron el poder, obedeció el mandato de éstos. En una nota de un capítulo del libro Desde las Cenizas:  Vida, Muerte y Transfiguración de la Democracia en Chile 1833 – 1988 del periodista norteamericano  James R. Whelan, cita las palabras del líder de Patria y Libertad, Pablo Rodríguez: “Lo más extraño de todo esto es que debido a que las autoridades encontraron 20 cascos, unos poco palos y unos extinguidores nos acusan de tener una organización paramilitar, mientras que el Mir continúa armándose con impunidad”. Luego agrega el periodista: “En contraste  con la actitud de tolerancia –y aún más de complicidad- del gobierno de Allende con el descarado crecimiento de los grupos armados de la extrema Izquierda, incluido el Mir, Patria y Libertad fue sometido a vigilancia constante y hostigamiento constantes”. Una cosa que menciona en otra parte, los militantes del Mir tenía entrenamiento militar en la ex RDA y Cuba.

   Un familiar que vive en Santiago dijo que los oligopolios eran producto del mercado. Le intente explicar que no era así, que eso se producía por la intervención del Estado. Luego saco el comentario de que el Gobierno Militar sobre la privatizaciones. Le dije que las empresas estatales fueron dejadas quebradas por la Izquierda. Había estado leyendo al periodista zurdo Matamala.
  
 Una frase célebre que acuño la Izquierda, es que ésta “comete errores y no horrores”. La resume el historiador demócrata cristiano, Cristián Gazmuri: “Pinochet cometió horrores, Allende cometió grandes errores”. Para la actual coalición oficialista, la Nueva Mayoría, la quema de camiones y de Iglesias en La Araucanía como la Iglesia evangélica de Padres las Casas, la muerte del matrimonio de ancianos quemados Luchsinger-Mackay, los saqueos a tiendas o “turbanazo” como les llaman ahora, y por último la muerte del guardia no constituyen una cadena horrores, son errores que los matones de los Movimientos Sociales no sopesaron, ya sea los mapuches terroristas, la Confech, Cones, la CUT o cualquier otra organización tomada por el Partido Comunista. Y el saqueo a la Iglesia de la Gratitud Nacional.

 

 Además, están  los choques a los automóviles para robarlos o “portonazos”, el robo a los cajeros automáticos.

 

Con todo, al parecer el chileno se está acostumbrando a estas anormalidades, de modo que lo antes causaba indignación, reprobación y era sancionado, ahora lo tiene por normal. La excepción se convierte en la regla. Y  así nos estamos convirtiendo en una sociedad aséptica, en el sentido “que no se compromete o no muestra emoción ni expresa sentimientos”. Los mismos que alegan, desde la Izquierda que la institucionalidad que hay despolitiza a las personas, en realidad, les conviene. A Bachelet y a la Nueva Mayoría no le importa lo piensan las personas por mucho que digan y usen la palabra ‘dialogar’. De hecho, la persecución política por parte del Servicio de Impuestos Internos (SII), la fiscalía y la justicia a un partido de la oposición y no a todos, esa muestra que estamos bajo una dictadura democrática. Es a otro, no a mí. Luego le tocaran aquellos que miraron a otro lado, como si no les afectara. Saben que el problema radica en el gobierno, sin embargo, no se comprometen a sacarlos.

  El oficialismo cometió los mismos delitos, incluyendo al Jefe de Estado, y no le pasa nada. A la misma mayoría que se opone al programa de la Nueva Mayoría, cree porque todavía se eligen personas cargos públicos, estamos en la democracia liberal. Así que no preocuparse de que el oficialismo siga con la retroexcavadora.

 






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martes, septiembre 30, 2014

Los historiadores al servicio de la Revolución


Cada 11 de septiembre nos depara cada sorpresa. Más es el culto a la insensatez y la exaltación al fracaso, pues eso es lo que recuerda la Izquierda chilena. Les duele que quienes hayan traído prosperidad y orden sean los militares, y no ellos. Por eso, enfatizan en llamarse a a sí mismo ‘progresistas’ como si los que estuvieran en la vereda del frente sean retrógrados y reaccionarios. El mismo programa de la Nueva Mayoría que desea “maz estao” y el ‘despelote’ de gasto público denunciado por la Contraloría, nos ilustra que les gusta la burocracia. En vez de progresistas, burocráticos.
 En la mencionada fecha se dice tanta tontera que nos hace faltan tanto columnista como políticos que refuten las tonteras que dicen los políticos como los académicos de la Izquierda y algún oportunista de la derecha para congraciarse con los de la ex UP. Para el cuarenta aniversario de la intervención militar que sacó un gobierno que salió de la ley y la constitución, la historiadora de derecha, Patricia Arancibia Clavel expresó: “Sabemos más de los 17 años del gobierno militar que de los tres de la UP”. En efecto, el año pasado el diario ‘La Segunda’ a cuatro historiadores cómo debe ser contado el 11 de septiembre. Los historiadores eran Patricia Arancibia, Gabriel Salazar, Ricardo Couyoumdjian y Cristian Gazmuri.


El Premio Nacional de Historia y ex mirista, Gabriel Salazar culpa a la CIA. Ese es el premio que le dio Bachelet en su primer mandato. Si no aparece el nombre del almirante Merino en los archivos desclasificados, es que la agencia de inteligencia norteamericana nunca supo quién comenzó la rebelión militar.Cuando se exilió en Inglaterra no se ocurrió infiltrarse en la Real Marina e instalar un gobierno marxista leninista como quería en Chile.

 Según el historiador demócrata cristiano, Cristian Gazmuri en el programa ‘Mentiras Verdaderas’ manifestó a propósito del documental ‘Pinochet’ era sesgado, aún cuando los protagonistas dicen lo que piensa. Así Allende dice que no iba a ver elecciones. Por sus palabras se desprende que repite los clichés de la Izquierda, si es DC. Es redundante. Lo terrible era la DINA y no el Mir, ni las 15 toneladas de armas que internaron en la UP, ni la instalación de una dictadura comunista. Él se encarga de refutar a Eduardo Frei Montalva y al ex jefe la Democracia Cristiana, Patricio Aylwin durante la Unidad Popular. Luego se dedica a desmontar los mitos que la derecha sostiene, como que nunca íbamos hacia una guerra civil. En otra oportunidad, en una entrevista de un canal a propósito de uno de los homenajes a al brigadier preso Miguel Krassnoff afirma: “Bebió el marxismo de la leche materna”. Esa es su manera de abuenarse con el grupo terrorista Mir y relativizar el ejército paralelo que tenía Allende. No vaya a ser que lo asesinen como lo hicieron con el senador Jaime Guzmàn de la misma universidad. Nunca hubo un gobierno marxista en Chile. Es un verdadero contrapunto poner al historiador Gonzalo Rojas y al demócrata cristiano, siendo que los dos presenciaron las mismas cosas en el mismo bando contra el gobierno marxista.

 

 La historiadora Patricia Aranciaba Clavel expresó: "Sería interesante, así como se desentrañaron los archivos de la CIA, hurgar en los de la KGB de la antigua URSS, de Cuba o de la Stasi en Alemania Oriental. Sabemos más de los 17 años del Gobierno Militar que de los tres años de la Unidad Popular". Desde luego, sabemos que a los Izquierdistas chilenos y a Salazar no desean que las nuevas generaciones sepan los nexos con la Stasi, la KGB y de Cuba, “la lucha por la democracia” se desmorona como un castillo de naipes.


El historiador Ricardo Couyoumdjian deja en claro que habla a título personal, y no como presidente de la Academia Chilena de Historia. Él sostiene basándose en el libro Historia de Chile 1808-1994 escrito por los historiadores Simon Collier y William Sater: "En él, lo que más se le critica a Allende y Pinochet fue que rompieron con la tradición chilena de los consensos". En la bibliografía del libro Pinochet: Las Verdades Incómodas hay un libro que cuyo título dice todo lo contrario de Couyomdjian, a saber, Pinochet y la Restauración del Consenso Nacional (Geniart, 1998), de Julio Cannesa Robert y Francisco Balart Pérez. Ese es otro libro que tengo pendiente y espero encontrarlo. ¡Qué ignorante yo! Si el autor del consenso de la democracia chilena desde 1990 hasta el 2013 o de la ‘democracia de los acuerdos’ fue el DC, Edgardo Boeninger. Lo único que dijo éste último, simplemente, es que había que respetar la institucionalidad de los militares y no inventar la rueda, entre ella la Constitución. El mito es que fue el ex rector de la Universidad de Chile, y no el sistema binominal de Pinochet que obligó a los partidos a llegar acuerdos. ¿Para qué, si ya la teníamos y el país funcionaba?

 Ricardo Couyoumdjian quiere aparecer como tibio.

 Si fuese serio, no haría el siguiente comentario: "Ahora, si la gente quiere vivir el suspenso de lo que fue el 11, tendría que leer otras cosas, como las memorias del vicealmirante Patricio Carvajal". Quizás nos recomiende leer las memorias recientemente publicadas de José Antonio Viera Gallo y Ricardo Lagos. Quizás recomiende ver los documentales del Museo de la Memoria. 
 El trabajo historiográfico tiene que hacerlos amateures. 
Además de los periodistas, está claro que la mayoría de los historiadores no están al servicio de la verdad, sino de la Revolución.

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