domingo, febrero 04, 2018

Los años en que no bastaba con rezar del Cardenal Silva Enríquez


    La Izquierda sigue contando sus medias verdades a través de diversas expresiones, sobre artísticas, relacionadas con el Gobierno Cívico Militar que gobernó el país entre el 11 de septiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990. Lo malo fue ese gobierno, no la Unidad Popular. Viendo una noticia cualquiera que enlazaba con el diario La Tercera, me enteré por la sección Cultura que iban a sacar en el formato de la novela gráfica, la historia del Cardenal de Santiago, Raúl Silva Enríquez después del 11 de septiembre hasta la década de los ochenta con relación a los derechos humanos. Así leemos el titular de esa noticia : “El Cardenal, la novela gráfica sobre los años más difíciles de Silva Henríquez”.
     Por lo que desprende del titular que para el Cardenal de Santiago no fueron los años difíciles los tres años nefastos de la marxista de la Unidad Popular, en que la mayoría de la población temió al final de ese gobierno una dictadura comunista o la Guerra Civil.
   Después de la caída de Allende, la Iglesia Católica creó el Comité Pro Paz y de la que surgió la Vicaría de la Solidaridad, que apoyo primero al grupo terrorista Mir y luego al FPMR. 
    En esa misma noticia citan las palabras de la abogada, Carmen Hertz, quien apoyo la charla que hizo el FPMR en el Instituto Nacional. 
   En la novela gráfica se pregunta: “¿Cómo construimos una sociedad justa y en paz entre tanto dolor”. La culpa la tiene los militares, y no la Izquierda que uso la violencia y el odio en la política, y sigue odiando con la consigna: “Ni perdón ni olvido”. 
  La novela es sesgada, pues cuenta el caso de los Hornos de Lonquén y de la gente que termino en el mar, como si en ambos casos hubiesen la orden hubiera emanado del gobierno mas no cuenta o describe los actos terroristas del Mir de esa época como el asesinato del intendente de Santiago, el general Carol Urzua y otros. 
   El problema para el Cardenal era la DINA, no el Mir. 
  También menciona la tortura. 
   El jesuita y ex rector de la Universidad San Albero Hurtado, el sacerdote Fernando Montes contó en una entrevista que él ayudo a personas de la ex UP para que se refugiaran en las embajadas. Dicho sea de paso, viendo varios documentales sobre los jesuitas y he llegado a la conclusión que mucha odiosidad de Bachelet proviene de ese sacerdote. En esos documentales siempre usan la expresión “tal jesuita le hablaba al oído a tal persona”. El sacerdote que más le gusta a la marxista y atea presidente es el jesuita mencionado. Desde luego, que no lo tiene como confesor. Hay un video cuando el cura Montes presenta el libro Krassnoff: prisionero de su destino donde lo injuria. Hay que recordar que ese libro fue una reacción al libro Krassnoff: prisionero por servir a Chile, que se convirtió en un éxito editorial y ha sido publicado en otros idiomas. El jesuita jamás hablara mal del terrorista Miguel Enríquez. 
    Gracias a la Iglesia Católica, los presos políticos militares sufren la crueldad de la Izquierda. Del Comité Pro Paz llegamos a la Vicaría de la Solidaridad, de ésta al sesgado Informe Rettig y a la novela porno el Informe Valech y, por último, a los teleserie para los afeminados de Izquierda Los Archivos del Cardenal. 
   Ya lo dijo el general de la Fuerza Aérea, Carlos Alberto Rey Cortés que se suicidó el año pasado por una condena arbitraria e injusta, que uno de los responsables de la situación que viven los militares fue la Iglesia Católica: “He tomado esta drástica decisión, pues no creo en el Poder Judicial existente en el país, porque todo lo que un uniformado diga no tiene valor, pues los fiscales y abogados de DDHH se preocupan de llevar testigos falsos después de 40 años, fabrican peritajes de acuerdo a su conveniencia, etc., con la complicidad de la mayoría de los Jueces que sólo desean ascender como sea”. Él agrega en su carta: “hemos sufrido la peor derrota y humillación de la historia, a manos de los políticos de todos los colores (Izquierda, centro y derecha) y de la Iglesia Católica, usando sólo la pluma para escribir y la lengua para hablar en cuanto sistema informativo existe en Chile y a nivel internacional”. 
   Luego me acordé de la tibia declaración que saco la Iglesia Católica después que cayó Allende que había leído en los libros de la Editorial Maye. Asimismo, volví al libro Desde la Cenizas, donde me muestra las relaciones conflictivas de la Iglesia con el Gobierno Militar desde el primer momento, hasta convertirse en opositor. Avanzando un capítulo más uno descubre que el Cardenal apoyaba a Allende y que ayudaron a los terroristas buscados. Tenían clara la noción del bien y del mal, o de los buenos y los malos.
    Lo que vienen a continuación lo saqué del libro Desde las Cenizas de James Whalen. La Declaración de la Iglesia Católica después de caída de Allende fue la siguiente: “la sangre que ha enrojecido nuestras calles, nuestras poblaciones y nuestras fábricas, la sangre de civiles y militares, las lágrimas de tantas mujeres y niños. Pedimos respeto por todos los que han caído en la lucha y, en primer lugar, para quien hasta el martes 11 de septiembre fue Presidente de la República”. Allende fue la primera víctima como dijo un escritor izquierdista, olvidándose de los asesinatos del Mir a civiles y militares hasta esa fecha. Igualmente, la declaración manifestaba “que los adelantos logrados por el gobierno pasado en favor de las clases obrera y campesina no sean abolidos”. Luego pedía que pronto “la normalidad institucional” retorne al país. Tal vez con esa expresión se referían a la casa de locos de la UP. 
   La Revista Mensaje de los jesuitas de noviembre de 1970 señala: “Cuando Chile y el mundo juzguen a Allende, será juzgado como un revolucionario. ¿Habrá significado su trabajo en La Moneda un paso decisivo hacia la aparición del Hombre Nuevo: recto, libre, responsable, creativo y comprometido? ¿Se habrán marchado los antivalores fomentados por el sistema capitalista, en vista de las estructuras que los amparan hoy día? Allende sabe lo que se espera de él y está decidido a cumplir…A medida que el gobierno de la Unidad Popular avanza hacia (la creación de) ese Hombre Nuevo, un cristiano no puede sino marchar a su lado, puesto que el Hombre Nuevo no es otro que el mismo Cristo vino a instaurar en este mundial”. 
    En una entrevista al diario La Nación en 1961, el Cardenal Silva Enríquez dijo: “Es estúpido rechazar todo lo comunista sólo porque es comunista. Ellos han hecho cosas positivas en la más delicada de las áreas, la moralidad pública”. 
   James Whalen cuenta que en 1968 nueve sacerdotes, tres monjas y doscientos laicos se tomaron la Catedral de Santiago por protestar en favor de una píldora anticonceptiva y oponerse a la construcción del Santuario de Maipú, que fue una promesa que hicieron José San Martín y Bernardo O’Higgins, después de la batalla que hubo en ese lugar en 1818. Aquí viene lo más interesante: “Por veinticuatro horas, los invasores cantaron canciones de protesta y celebraron misa, después de haber adornado previamente el altar de la Catedral con imágenes del cura guerrillero Camilo Torres y el Che Guevara”.
 Luego cuenta el periodista norteamericano, que le Cardenal fue a ver a los rebeldes y dijo: “Fui a ver a los sacerdotes envueltos en este asunto, estuve con ellos y tuvimos un diálogo muy abierto, y sentido la bondad que hay en ellos. Creo que es muy bueno que haya tensiones”. 
    En septiembre de 1969, la Iglesia Joven realizo un Misa en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile en honor al mirista Jorge Silva Luvecce, quien estaba en la cárcel por asaltar bancos. El sacerdote que ofició la misa fue el argentino José Ruiz Guiñazú. En su sermón condeno el camino violento del mirista, sin embargo afirmó: “pero la violencia tiene otros autores que no han aparecido en este proceso, y quienes, por el contrario, son hoy sus jueces: los muy ilustres y solemnes jueces de la Corte Suprema”. Ahora cito las palabras de Whelan: “Era el comienzo del permanente compromiso de otros sacerdotes con el MIR, especialmente después de la caída de Allende”. 
   A fines de 1969, el Cardenal dijo: “Si un cristiano vota en conciencia por un marxista, yo lo comprendo”. El sacerdote jesuita y editor de la revista Mensaje, Padre Larraín dijo por la televisión: “No veo ninguna razón que impida que un cristiano vote por un marxista. Los marxistas y nosotros los cristianos podemos llegar a un acuerdo”. Como pueden ver las declaraciones son similares al actual Papa Francisco I con respecto a los comunistas: “Si acaso son los comunistas los que piensan como cristianos”.
    Cuando Allende todavía no había sido confirmado como presidente, un grupo de obispo saco la siguiente declaración a favor del candidato marxista: “Hemos cooperado, y queremos seguir cooperando, en producir cambios, especialmente aquellos que benefician a los pobres”. 
   El Cardenal Silva Enríquez dijo en una recepción de la Embajada soviética lo siguiente: “Las reformas básicas contenidas en el programa de la Unidad Popular son apoyadas por la Iglesia Católica; miramos esto con inmensa simpatía”. Para confundir a los católicos de derecha.
   El jesuita Fernando Salas, el primer director ejecutivo del Comité Pro Paz en 1975 tuvo participación en la protección del segundo jefe del grupo terrorista Mir, quien estaba herido.
   La Iglesia Católica jamás condeno el terrorismo y la violencia de la Izquierda. Por tanto se hacen cómplices de los crimines del Mir y del FPMR.
   Monseñor Manuel Baeza fue el encargado de que indultaran a los terroristas del Frente Lautaro en tiempos de Ricardo Lagos a la vez que le negaba el mismo de los militares.
   Los años en que no bastaba con rezar se refiere al apoyo al régimen marxista de Allende. Tengo claro que si el Cardenal Silva Enríquez hubiese seguido mediando entre la Unidad Popular y la oposición, estaríamos igual que la actual Venezuela. No sé si sacerdotes progresistas de esa época verán reflejado el nefasto gobierno de Allende en el gobierno de Maduro.

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viernes, septiembre 30, 2016

Hombres mediocres, soluciones mediocres


  Mientras buscaba información sobre el Padre Fernando Montes s.j. para la entrada anterior, supe que este sacerdote era el favorito del actual presidente Michelle Bachelet. El jesuita es confidente del presidente. No sé qué pensará de la célebre frase que dijo la mandataria en su primer gobierno: “Cuando la Izquierda sale a la calle, la derecha tiembla”. Más aún parece que le cree el cuento de que ella se entero por la noticias y que no hubo tráfico de influencias en el “caso Caval”. La agenda feminazi de Bachelet se la pasa por el lado: el aborto, la tontera del género, etc. Para el sacerdote, el terrorismo que ejercieron el Mir, el Frente Lautaro y el FPMR no constituye una violación a los derechos humanos. Por eso, no los condena, pues lo apoyo.
 Por otra parte, el sacerdote jesuita a diferencia del columnista Fernando Thauby no quiere admitir que la Izquierda es la que mantiene las heridas abiertas. Thauby apunta al Partido Comunista de la odiosidad. Cuando fue la Guerra Civil de 1891 no estaba ese factor. Más que ese partido, el odio se incubo en la UP cuando abrazaron el marxismo leninismo y continúa con la célebre frase: “Ni perdón ni olvido”. Supongo que el jesuita se opondrá tajantemente a esa expresión. Ahora, varias personas se han sumado en criticar la abierta discriminación que sufren los militares presos.
   La salida que proponen es que si un militar tiene una enfermedad terminal, tenga el beneficio carcelario, entre los que están la abogada del CDE Clara Szczaranski y el abogado de derechos humanos, Héctor Salazar. La abogada no soportaba el cáncer de Punta Peuco.
  Asimismo, un grupo de senadores de diversos partidos entre de las dos coaliciones, salvo el Partido Comunista solicitaron al Presidente Michelle Bachelet que aquellos reos aquejados por enfermedades graves se les aplique el derecho penal humanitario . La mayoría son de la coalición de la ex derecha, Chile Vamos: Hernán Larraín, Andrés Allamand, Alberto Espina, entre otros. Están los DC, Jorge Pizarro, Andrés Zaldívar, Manuel Antonio Matta; del PPD, Eugenio Tuma; el pre candidato a la presidencia de la República, el periodista Alejandro Guillier. Otros parlamentarios han presentado un proyecto parecido como Lily Pérez y el socialista Alejandro Navarro.
  Al senador de la UDI, Hernán Larraín no se les ocurre indultar como lo hizo con los terroristas bajo la Concertación.
   Mientras escribo esta columna, me acordé que el ex senador y ex demócrata cristiano, Adolfo Zaldívar antes de morir pedía que se terminara la persecución de hacia los militares. Hay que tener bastante hombría para decir lo que dijo el fallecido senador. La mayoría de los políticos de la ex derecha del género masculino no se caracterizan por su hombría, cuando se trata de defender la verdad histórica y de la defensa hacia los ancianos de Punta Peuco. Por lo que se desprende de este párrafo que Andrés Zaldívar es un político mediocre que no le llega ni a los talones a su hermano. Los parlamentarios de la ex derecha no tienen ni vergüenza, pues ni siquiera eso hicieron cuando fueron gobierno. Le hicieron la vista gorda a la promesa en el Club Español frente a los militares en retiro.
   A los políticos de la ex derecha y a los hombres de la Iglesia les molesta la discriminación, sin embargo, cuando se hablo del indulto Bicentenario, tanto aquélla como ésta discriminaban tal como lo muestran las palabras del obispo Alejandro Goic, quien plantea lo mismo en lo referente a la salud de los presos. Monseñor Goic dijo había distinguir entre quienes emitieron órdenes y quienes obedecieron, de modo tal que se excluiría a los jefes de la DINA y CNI. Eso mismo pensaba el senador Chahuán. Además de ignorante en economía y no sabe las leyes: “excluyendo a los crímenes de lesa humanidad”. Más abajo imputa a los militares planes de exterminio: "Hay mucha gente que tuvo tareas menores bajo la ley de obediencia debida: esas personas tienen una responsabilidad muy distinta a aquellas que planearon y que llevaron este plan de exterminio”. En primer lugar, la ley que condena los delitos de lesa humanidad, no es retroactiva. A monseñor no le importa. En segundo lugar, el obispo que ahora jubila se le olvido las declaraciones del Mir y PS a mediados de la década del sesenta del siglo pasado, en las que querían “eliminar la burguesía y su aparato militar”. Las diez toneladas de armas que Allende entro al país y las cinco toneladas de armas que el FPMR entró en Carrizal Bajo.
   Ni a Clara Szczaranski ni Héctor Salazar defienden la amnistía que beneficio a un lado, ni el indulto. O sea, la igualdad ante ley. Si realmente quisieran la paz, la ex abogada del CDE no hubiese dicho que los militares de Punta Peuco, ya tiene suficiente con el estigma social. Se convirtieron en parias de la sociedad, quienes precisamente salvaron a la sociedad de la dictadura comunista. Naturalmente, no son parias los terroristas indultados y amnistiados que reciben una serie de beneficios, gracias a la amenaza que le hicieron al primer gobierno de la Concertación.
   La semana del último 11 de septiembre termino en que la Comisión de Constitución de la Cámara resolviera excluir a los “condenados por violaciones a los derechos humanos” del beneficio de la libertad condicional para que cumplan sus penas en la cárcel, puesto que el brigadier (r), Miguel Krassnoff junto Migue Estay pidieron ese beneficio mencionado.
  Para mí, por ejemplo, los ex carabineros Claudio Salazar Fuentes y Miguel Estay Reyno condenado a cadena perpetua por el homicidio de los terroristas del FPMR, Manuel Guerrero, Santiago Nattino y José Manuel Parada tiene tanto derecho estar libre como los terroristas condenados a cadena perpetua que los gobiernos de la ex Concertación los indultaron. Después de todo, los llamados ‘profesores o profesionales’ como los denomina la prensa, no terroristas apoyaba el asesinato, poner bombas y el secuestro de ese grupo. Por tanto, no eran blanca palomas. Era cómplices.
  Lo absurdo y bizarro que es el país, por no decir, que es manicomio, lo vemos en la condena que recibió el ex capitán de carabineros Alex Ambler Hijoso por la muerte de los hermanos Eduardo y Rafael Vergara. Ambos del Mir, los cuales asaltaron un negocio dando muerte al dueño y luego mataron a un carabinero. Éste último mato a uno de los hermanos. Y finalmente, el señor Alex Ambler ultimó al otro terrorista. Puesto que estamos en Chile, los carabineros son los culpables. Desde luego, que uno de los hermanos Vergara haya asesinado a un comerciante y otro uniformado no constituye una violación a los derechos humanos.
   Por último, Miguel Krassnoff se enfrentó al fundador del Mir, Miguel Enríquez. El padre de Marco Enríquez-Ominami que días antes había asaltado un banco y ordenando matar al jefe de la sucursal. Con todo, Miguel Enríquez es una víctima, no violador de los derechos humanos, no así Krassnoff a quien la Izquierda le tanto odio. 
  Este año el gobierno libero a unos 700 reos por diversos delitos, desde crímenes, violación y tráfico de drogas. Se supone que previamente un psicólogo los evalúo. Todos salieron sin ningún problema. En cambio, para los militares presos les ponen obstáculos. Los uniformados mencionados pidieron libertad condicional, sin embargo, la Tercera Sala de la Corte de Apelaciones concluyo que que informe no fue prolijo : "se trata de un informe elaborado por personal dependiente de Gendarmería, cuyas conclusiones se repiten reiteradamente y sin mayores modificaciones en cada uno de los casos de quienes se encuentran recluidos en dicho centro penitenciario, lo que permite concluir que en su elaboración no se actuó con la prolijidad y profundidad que tal labor requiere". ¿Lo pueden creer? Cuando liberaron a los reos ahí no fueron prolijos.
  Según el abogado de Krassnoff, Gendarmería hizo un informe sobre el uniformado. No le hicieron una evaluación psicológica, ya que hay “la falta de conciencia de los delitos cometidos". Los terroristas del Mir y del FPMR se sienten orgullos de delitos y ni siquiera les remuerde la conciencia. ¿Cómo un abogado puede decir lo siguiente? "sienta un precedente judicial histórico en los procesos penales por derechos humanos contra militares condenados por delitos de lesa humanidad”. Este delito no es retroactivo. Por tanto, si la Corte ha condenado Miguel Krassnoff delitos de lesa humanidad, está actuando ilegalmente. Está fuera la ley la Justicia. 
   Los abogados debería apelar a la ley de Amnistía, y no decir las siguientes palabras como lo hace el señor Maximiliano Murath: "hay que diferenciar. La libertad condicional no es amnistía, se sigue cumpliendo la pena, pero no recluido". 
   Los militares en Punta Peuco estaban contentos cuando los visito monseñor Cristián Precht, quien fue vicario de la Vicaría de la Solidaridad entre 1976 y 1979. Él les dijo que mantenían las diferencias. Eso significa que monseñor Precht volvería ayudar a los terroristas del Mir. Antes del 11 de septiembre, no le importo que ese grupo asesinara y nos llevaran hacia una dictadura comunista. Los crímenes de Mir son irrelevantes para el hombre de Dios. 
   Tampoco hay que olvidar que el Informe Valech, que se refiere al fallecido monseñor Sergio Valech, que trabajo en la Vicaría de la Solidaridad. El Informe es el testimonio de los supuestos 30.000 torturados bajo el Gobierno Militar, pues los torturados por la UP y el Mir antes del 11 no cuentan para los hombres de Dios.
  El sentido de justicia de la Iglesia Católica chilena es peculiar. En un momento apoyo la Ley de Amnistía de 1978. Luego apoyo el indulto a los terroristas hechos bajo la ex Concertación. Después jamás se han vuelto a pronunciar por la ley de Amnistía que benefició al Mir, mas no a los militares. Vino el indulto bicentenario que no quedo en nada. Discriminaban entre quienes están a cargo de la DINA y la CNI y los subalternos, cosa que no dijeron de los terroristas. Muchos jamás fueron llamados a la justicia y otro es un diputado y asesino confeso. En el Informe Valech basta el testimonio de la supuesta víctima sin tener prueba de la agresión, mientras el supuesto torturador no puede defenderse, pues su nombre se va revelar dentro de 50 años. ¿Eso es justo? Y para que vean que son humanitarios salen con la propuesta del Padre jesuita Fernando Montes. Premio de consuelo a los militares: salir de Punta Peuco mientras agonizan teniendo las leyes a su favor. Lo decente es aplicarle una solución política igual que hubo con los terroristas. Lo otro, es la indecencia.
    Ahora bien, mientras escribía este post, encontré el siguiente artículo donde un columnista se opone a la propuesta del sacerdote Fernando Montes s.j. Si no enfrentan al mal, entonces son cómplices del mal. Así es como se expresan el mal. En efecto, cuando el ex rector de la Universidad Alberto Hurtado presento su propuesta, un académico que ha escrito varios libros, el señor Felipe Portales , saco el siguiente artículo “Lamentable declaraciones de Fernando Montes”, en la que dice: “Su tono general da la impresión de que quienes están recluidos en Punta Peuco por crímenes de lesa humanidad estarían sufriendo una injusta discriminación por ciertas condiciones del cumplimiento de sus condenas”. Luego los compara con los criminales nazis. Y menciona a la abogada de derechos humanos Carmen Hertz, quien como sabemos fue partidaria del grupo terrorista FMPR. Según Felipe Portales, el señor Montes admira esa abogada: “Si hay alguien a quien respeto es a Carmen Hertz. Sin embargo me dolió mucho cuando dijo el otro día en los medios que el concepto de perdón es una cosa medieval, como diciendo, hoy día hay que superarlo”.

 El académico cita las palabras del jesuita: “Yo he sido claro y preciso: he sido un fuerte, fuerte, fuerte (sic) opositor a los atropellos de los derechos humanos. Personalmente hasta expuse mi vida en defensa de estos derechos. Sin embargo, si hay que castigarlos, debe hacerse de manera civilizada (sic)”. Que la Unidad Popular violara los derechos, ahí estaba callado. Me entero, mientras leo el artículo que el sacerdote ayudo a escapar a los guardas espalda de Salvador Allende, llevándolos a las embajadas. Que Chile se precipitara hacia una dictadura comunista, no le importaba, ni menos la violencia de la Izquierda en la UP: “También personalmente yo saqué gente del país, puse gente en embajadas arriesgando mi vida, tuve escondido en mi propia pieza a uno de los guardaespaldas de Allende que creyó que corría peligro su vida, y me lo fueron a dejar sin decirme nada”.
   De hombres mediocres se obtiene soluciones mediocres.

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jueves, septiembre 22, 2016

La otra cara del Padre Fernando Montes s.j.



 

 Partamos del hecho desafortunado que las personas que llaman a los militares presos políticos en el penal Punta Peuco ‘violadores a los derechos humanos’ no distinguen entre el bien y el mal, ni entre justicia y venganza, ni la distinción entre personas decentes y matones. Más aún, algunos fueron cómplices activos de los malos en estos últimos cuarenta y tanto años, por ejemplo, la Iglesia Católica chilena. Esta última tuvo una respuesta tibia o de tristeza cuando fue derrocado el gobierno marxista leninista de Salvador Allende. De inmediato crearon el Comité Pro Paz y que luego se transformaría en la Vicaría de la Solidaridad, que en un primer momento apoyo al grupo terrorista Mir y luego al FPMR. Pese a que el gobierno marxista violo los derechos humanos. Además de cometer flagelación y tortura tal cual dice el Acuerdo de la Cámara, los altos personeros de esa institución no dijeron nada. Obispo Goic dijo una frase cliché que le gusta repetir incluso a la Izquierda en el 2010: "Nosotros hemos mantenido y mantenemos la defensa de los derechos humanos”. Falso. Primero, jamás han condenado el terrorismo, ni han acogido a las víctimas de éste antes del 11 de septiembre de 1973 y durante el Gobierno Cívico Militar.
   La Izquierda les niega todo a los presos militares del Penal Punta Peuco, los mismos beneficios que recibieron los terroristas del Mir, del Frente Lautaro y del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, brazo armado del Partido Comunista. El mismo partido que apoya la dictadura del hambre de Nicolás Maduro, la dictadura de los hermanos Castro y, por último, la dictadura de Corea del Norte. 
   Partamos del hecho de que la Izquierda denomina el tema de los derechos humanos a su antojo y arbitrariamente. Para ellos la expresión ‘violadores a los derechos humanos’ se refiere a los agente de Estado que combatieron el terrorismo entre 1974 y 1989. Aún cuando la Izquierda empleo la vía armada desde 1965, esto es, el terrorismo como forma de lucha, los expertos solo catalogan como violadores de los derechos humanos a los militares, no a los grupos terroristas mencionados que asesinaron, ponían bombas y secuestraban. Por tanto, la sociedad tiene los valores totalmente invertidos, pues quienes deberían entre las rejas están amnistiados e indultados. Para los políticos, académicos y abogados de los derechos humanos de la ex Concertación, los terroristas del FPMR, del Lautaro y del Mir que cometieron crímenes entre 1979 y 1990, eran solo delitos comunes. De ahí partimos mal. ¡Que hayan asesinado, puestos bombas y que cientos de personas hayan salido muertas o heridas no les importaba a la Concertación ni las iglesias opositoras al Gobierno Militar! Por tanto, no eran violadores de los derechos humanos.
   Una figura religiosa que ha cobrado relevancia a favor de los militares presos es, pues, el ex rector de la Universidad  Alberto Hurtado, el sacerdote Fernando Montes s.j., quien pide que se le aplique el derecho humanitario a los enfermos terminales del Penal Peuco. Cuando fue el funeral de ex presidente demócrata cristiano, Patricio Aylwin, el columnista Fernando Thauby escribió el artículo EL FUNERAL DE AYLWIN DESDE PUNTA PEUCO . En esa columna cita las palabras del sacerdote jesuita: “Yo creo algo que le escuché a don Patricio Aylwin. Él contó que cuando su papá era niño era la revolución de 1891, y acompañaba a su padre (abuelo de don Patricio) a la cárcel a ver a su propio padre (su bisabuelo). Y nunca se olvidó de eso. La conclusión que sacaba Aylwin era que este es un problema tan traumático, que se necesita que pasen dos generaciones: las que vivieron el tema de adultos y las que lo vivieron de niños. Yo creo que tiene bastante razón”. Las palabras del ex mandatario demócrata cristiano fueron solo un pretexto para ocultar su cobardía ante los grupos violentista. Esa declaración están falsa como el falso perdón que dijo, cuando leyó el Informe Rettig.   Según el Padre Rául Hasbún, cuarenta años después de la Guerra Civil de 1981 nadie andaba sacando los muertos de uno y otro bando, porque la clase política con altura de miras amnistió a los dos bandos. Por tanto, no había rencor ni odio.

   El fino académico de la universidad jesuita ni siquiera se le ocurre cuestionar el concepto manoseado de la Memoria, que tanto le gusta hablar como dijo Bachelet en el último 11 de septiembre: “Nuestra memoria es un potente instrumento para la paz”.

   Muchos cercanos a los militares presos de Punta Peuco, se alegran que el sacerdote jesuita Fernando Montes esté del lado suyo. No sé que se trae. A mí, sin embargo, no me calza. En efecto, cuando se presentó al público el libro Miguel Krassnoff: Prisionero por servir a Chile de la historiadora Gisela Encina, la Izquierda al año siguiente sacó el libro de la profesora de castellano, Mónica Echeverría Krassnoff, arrastrado por su destino. Cabe señalar que la señora Echeverría tuvo dos hijos que ingresaron al grupo terrorista Mir. Uno de ellos es Carmen Castillo Velasco, quien estuvo al lado del dirigente y fundador de ese grupo, Miguel Enríquez, en la calle Santa Fe. Previamente, la profesora había escrito libro Crónicas Vedadas, en que termina hablando de un agente de la DINA que vive en USA. Para que vean los sesgados que son. No les importa los crímenes del Mir. El libro de Gisela Encina fue un éxito de ventas con ediciones en ruso y en inglés. Pues bien, el Padre Montes presentó el libro de Krassnoff de Mónica Echeverría supongo que en la universidad jesuita, donde injuria al oficial preso como se muestra en el video. Se nota que no leyó el libro de Encina. ¡Tan ecuánime!
 La experiencia familiar del ex presidente no tiene nada que ver cómo actuó cuando gobernó. Si fuese cierta las palabras de Aylwin, no hubiera ordenado a la Corte Suprema reinterpretan de la Ley de Amnistía de 1978, en desmedro de los militares, unos que estaba en retiro, otros que estaba en las distintas ramas de las Fuerzas Armadas. La verdad es otra. Cuando los terroristas que emboscaron al fiscal Elgueta, hicieron huelga del hambre, durante el gobierno de Piñera, el parlamentario del UDI, Hernán Larraín dijo: “No sé si fue mi impresión, mas las palabras del político oficialista dejan entrever otra cosa. El primer Gobierno de la Concertación, presidido por el demócrata cristiano, Patricio Aylwin libero a los terroristas porque temía que les causaran problemas”. Palabras que luego las confirmó el diputado socialista, Marcelo Schilling: “Alguna experiencia tengo en esto de enfrentar la violencia política de los grupos armados, y quiero decir que si en su oportunidad no se hubiesen tomado medidas como llevar adelante el Informe Rettig, hacer las leyes de reparación y levantar las limitaciones que imponía la ley de Amnistía, todo eso se habría convertido en bandera de lucha de los grupos violentista”. El ex presidente Patricio Aylwin cedió ante los grupos terroristas chilenos. Como he dicho más de una vez, el problema del primer gobierno de la Concertación no eran los militares, sino los terroristas. De ahí entendemos la rapidez de los indultos. Para la prensa opositora de la época, los terroristas presos eran “presos políticos”. Vean cómo tergiversan o alteran las palabras. 
   Cuando se supo que tres uniformados iban a pedir la libertad condicional, el brigadier (r) Miguel Krassnoff, Miguel Estay y el capitán (r) Alex Ambler Hinojosa, el Padre Montes dijo: “no quiero entrar en el fondo ni amnistía ni de concesiones de los beneficios eventualmente legales que se pueden dar. Sólo celebro que se pidan informes serios”. El jesuita le niega la amnistía a los militares asignados a la DINA. No le incomoda que los miristas o los de FPMR estén libres. ¿Le va creer el informe serio del psicólogo de Punta Peuco?

 El jesuita es hombre mediocre. No le creo nada.

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miércoles, junio 08, 2011

A merced de los matones



Me asombrado y causado rabia como las personas decentes de este país están a merced de matones y violentistas, sin que nadie diga nada, salvo las organizaciones de izquierdas y de derechos humanos, que amparan aquéllos. Así pues, lo vemos en el caso de los denominados comuneros mapuches. Sin embargo, no había leído atención el detalle de los delitos de los mapuches. La prensa relata así la violencia de los comuneros : “La tarde del 15 de octubre de 2008, el ex líder de la Coordinadora Arauco Malleco Héctor Llaitul y un grupo de comuneros ingresaron armados con escopetas al predio del agricultor José Santos, en Puerto Choque, comuna de Tirúa, VIII Región. Tras amenazas de incendiar la casa del agricultor, robaron escopetas y otras especies. Este hecho fue alertado a la policía. El fiscal Mario Elgueta fue al lugar con una comitiva integrada por Carabineros y detectives. Al regresar de las diligencias, los vehículos fueron interceptados en el camino por los comuneros, quienes botaron troncos a la carretera para impedir su paso y dispararon con las escopetas a los 14 vehículos. El resultado: Elgueta y tres detectives resultaron heridos”. Las autoridades fueron emboscadas al más puro estilo de las películas de Hollywood. Los mapuches cometieron homicidio frustrado en contra el fiscal Elgueta, lesiones graves contra funcionarios de la Policía de Investigaciones (PDI) y robo con intimidación. Se atentó contra una autoridad. Si nuestro país se rigiese por las leyes que hay en los Estados Unidos, los terroristas y/o delincuentes se les condenarían a cadena perpetua o pena de muerte por atentar contra el fiscal. Estamos hablando de alguien que representa la Ley y Orden como nos muestran las series de abogados, fiscales, detectives y policía norteamericanos. Sabemos que a la izquierda chilena le produce urticaria la palabra Orden.
En primera instancia, los delincuentes fueron condenados a 25 años. En seguida, comenzaron usar la fuerza para doblegar a las autoridades con huelga de hambre. Los comuneros fueron condenados delitos comunes, a saber, robo y asalto e intento de homicidio. No se aplicó ley antiterrorista.
Ahora bien, desde que los comuneros o terroristas fueron condenados los poderes fácticos o de derechos humanos ligados naturalmente a la izquierda, alzaron voces de protesta, ya sea la diputada Carolina Tohá del Partido por la Democracia (PPD), el diputado comunista Guillermo Teillier ,quien manifestó su enojo en un carta a los medios, la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), el diputado socialista Aguiló, y como no el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH). Todos ellos pidieron que se anularan el juicio, además, de alegar que no tuvieron el debido proceso, como si la izquierda ese principio del Estado de Derecho lo hubiese respetado en estos veintiún años. Para el Instituto de los Derechos Humanos, desde luego, los comuneros no son terroristas, porque según su directora, Lorena Fríes: “cambiar la definición que tiene de terrorismo, tal como está, él que tira piedras en forma aislada es igual de terrorista que quien pone una bomba en forma concertada dentro de una organización para desestabilizar el país”.
Una vez más, la Iglesia Católica chilena también tuvo que intervenir en asuntos que no le competen. Me irritaron las palabras del arzobispo de Santiago, monseñor Ricardo Ezzati, mientras se esperaba el fallo de la Corte Suprema, quien dijo : "aquí está en juego un tema que no es marginal sino que es el tema de la vida de un grupo de personas y está en juego también la aplicación de una ley que tiene que ser mirada con el criterio del discernimiento". Otras afirmaciones más absurda del clérigo: “la vida que está en juego” y la “paz social”. Tenía entendido que los políticos son los encargados de procurar la paz social, que en estos veintiún años los gobiernos nos han negado. Dijo que “la vida está en juego”, porque los delincuentes llevan ochenta días en huelga de hambre. Los terroristas mapuches cuando atentaron contra el fiscal y lesionaron a los funcionarios de Investigaciones, no les importaron la vida del otro. Además, ¿Qué quiere decir o qué diablos quiere decir "la aplicación de una ley que tiene que ser mirada con el criterio del discernimiento"? Luego de saber el fallo que lamentablemente les rebajó las penas, monseñor Ezzati dijo: "Es un gesto que vale la pena destacar” .El obispo Chomali dijo que esperaba que anularan el juicio. Naturalmente, estuvo metido el marxista infiltrado en la Iglesia Católica en la década de la sesenta, monseñor Baeza. El ángel protector de cuanto violentista y terrorista pululan en el país.
Después de que la Corte Suprema falló, los comunes siguieron en huelga de hambre, y el Gobierno una vez más se baja los pantalones. En efecto, el Secretario General de la Presidencia (Segpres), Cristián Larroulet dijo que buscará una salida política a través de una “exploración de beneficios intrapenitenciarios”. Larroulet, el hombre que prefiero la vida académica siendo director del think tank liberal Libertad y Desarrollo a los negocios, después de haber sido subsecretario del ministerio de Hacienda de Pinochet, cuando Hernán Büchi estaba cargo de ministerio, a la postre ha resultado un cobarde. Se siente feliz, porque ha cedido a los petitorios de los delincuentes mapuches, ya sea cambiando la ley Antiterrorista y otras demandas.
Igualmente, me molestaron las declaraciones de parlamentarios que salieron en defensa de los terroristas, tales como del diputado demócrata cristiano Sergio Ojeda y el diputado izquierda del PPD, Jaime Quintana. Ambos defendieron cambiar la Ley Anti terrorista. Según Quintana, en el fallo está “la estigmatización del pueblo mapuche". Y la compara con la ley en Defensa de la Democracia conocida como la ley maldita. Por su parte, para Ojeda “hubo doble enjuiciamiento”. Como me gustaría que conociese las aberraciones que sufren los militares en materia judicial, donde se pasa llevar el principio de cosa juzgada. Ahora entendemos de paso, además, el acercamiento de la Democracia Cristiana al Partido Comunista.
Los izquierdistas que les gusta crear problemas donde no los hay, hablan de que se le vulneraron los derechos a la etnia mapuche.
Como era de esperarse, los familiares de los mapuches se reunieron con el arzobispo de Santiago para plantearle un indulto, mientras continúan con la huelga del hambre. Millaray Garrido esposa de uno de los mapuches dijo: "tenemos esperanzas de que la Iglesia y el obispo Fernando Chomalí, puedan intermediar, aunque todavía no tenemos claro por dónde pasarían las posibilidades de solución para bajar la huelga". Así el abogado de Derecha, Miguel Otero se convirtió en un vidente al escribir una carta sobre los comuneros: “Además, ellos pretenden crear un nuevo tipo de indulto extraconstitucional, declararse en huelga de hambre para obtener su libertad o rebaja importante en su condena”. Mientras intento terminar esta columna, leo con estupor las palabras de Ezzati, quien parece que es discípulo de Baeza: “no descarta que indulto presidencial sea la solución a huelga de hambre de mapuches”. Otero eres genio.
Mientras los políticos de Derecha, pues ya sabemos la opinión de los políticos de izquierda (Democracia Cristiana, Socialistas y comunistas), no ataquen y desarmen a todos esos organismos de Derechos Humanos, la gente de bien, decente, trabajadora y esforzada de este país estará a merced de los matones.

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