lunes, junio 20, 2016

Los silencios del Instituto Libertad y Desarrollo


  El Instituto Libertad y Desarrollo elaboró dos informes. Uno sobre el conflicto en La Araucanía y otro sobre los beneficios penitenciarios. El primero se llama “La Política de Entrega de Tierras: Análisis y Desafíos de cara a un Nuevo Paradigma de Política Indígena” de abril de este años. El otro informe es “Sistema Carcelario y Libertad Condicional en Chile” de mayo.
   La Multigremial de La Araucanía ha estado más perdida, pues reunieron con Lorena Fríes del INDH para acabar con el conflicto y ahora junto LyD presenta propuestas de entrega de tierras , que por cierto, van generar problemas. 
  Pues bien, el primer informe de 24 páginas hace un análisis de Ley 19.253, la violencia en la región, hace comparaciones con países como Australia, Canadá y Nueva Zelanda. Finalmente, llega a una conclusión. 
   En el primer párrafo señala: “Particularmente, la política de entrega de tierras, amparada en la Ley 19.253, se configura como una piedra de tope para la instauración de la paz social en la zona, en cuanto reproduce e intensifica el conflicto”. Observen que usa la expresión “paz social” y no paz. La primera expresión consiste en que un grupo minoritario usa la extorsión o amenaza para conseguir una cosa. Lo cierto es que el actual conflicto partió con esa Ley.
   Sin embargo, Julio Bazán Álvarez, autor de los libros ¿Es mapuche el conflicto? y Lo Derrocó el Pueblo, nos ilustra que esa ley abundan conceptos vagos como “tierras ancestrales” y “pueblo mapuche”. Los investigadores de LyD no vieron eso. La ley 19.253 pasa a llevar a propiedad privada. Señala, asimismo el autor, que no hay un tal derecho de tierras, ni derecho a restitución de tierras. 
  Esa ley les da calidad de derecho positivo a los pueblos originarios por encima del Estado de Derecho. Igualmente, esa ley pasa a llevar los títulos bien adquiridos e inscritos en base al Estado de Derecho. Eso no lo vieron los investigadores.
   Los pilares del conflicto son, según Bazán en su blog : “La Comisión de Verdad Histórica y Nuevo Trato, La Corporación de Desarrollo Indígena (Conadi), el Fondo para Tierras y Aguas Indígenas, los activistas de los movimientos indiginista; las ONG que los financian, las legislaciones pro indígenas aprobadas en el Parlamento y la sujeción de los Gobiernos a las presiones de las extremistas”. 
   Los investigadores concluyen: “De esta forma, se sugiere su modificación, con el fin de mejorar el proceso de restitución de tierras, poniendo énfasis en un desarrollo integral de los pueblos indígenas”.    En una entrevista realizada por El Mercurio de Santiago a Julio Bazán Álvarez, él afirma que la mencionada ley era innecesaria : “Jamás. Era una ley innecesaria. El saneamiento de tierras de las reducciones indígenas estaba resuelto cuando llegó el señor Aylwin". Por algo, al general Augusto Pinochet recibió un título indígena “Ulme Futa Lonko” o el Gran Cabecilla del Pueblo Mapuche. El informe dice algo importante. Las tierras que se han entregado están abandonas y no trabajadas. 
   Concluyen también que la comunidad demandante tiene que poseer el título originario de la merced y para iniciar el proceso de reivindicación de tierra, sin “poner el riesgo la propiedad privada de la zona”. ¿No es un contrasentido? La ley 19.253 vulnera la propiedad privada. 
   Los investigadores recomiendan: “Conjuntamente el Estado no debe negociar o beneficiar a personas o comunidades que hayan participado en hechos de violencia como medida de reivindicación de derechos”. Eso es lo que han hecho desde que dicto esa ley. ¿Qué creen que son sus interlocutores en el gobierno? 
   Julio Bazán Álvarez en su blog comenta los Informes que saco el Centro de Estudios Públicos (CEP) y el Instituto Libertad y Desarrollo sobre el conflicto en La Araucanía . Él cuestiona que no existen los derechos restitución de tierras como hacen ver esos Informes. Sobre el Informe de LyD, afirma:”sin entrar a destacar la cantidad de errores conceptuales que este informe contiene al analizar la situación de la propiedad en La Araucanía y otras regiones del sur”. Ni yo podría haber sido tan lapidario con respecto a esos Centro de Estudios: “Estos supuestos, reflejan como la propaganda indigenista ha logrado la aceptación de sus consignas, (contenidas en el Informe aludido y publicitadas con entusiasmo por medios de comunicación), son aceptadas como verdaderas por instituciones que se suponen informadas y celosas de cuidar los respaldos de sus afirmaciones: triunfo de la propaganda de las demandas engañosas, que conducirán al país a objetivos geopolíticos peligrosos para la soberanía nacional, y que no tienen sustentación histórica ni jurídica, como se demuestra en numerosos artículos de este Blog”. (La negrilla es mía). Como muestra en su blog Julio Bazán, hay intensiones separatistas de los grupos minoritarios terroristas. De ahí la expresión “al país a objetivos geopolíticos peligrosos para la soberanía nacional”. Dos think tank de derecha atrapados por consignas de la Izquierda. 
 La solución para La Araucanía como dice en la entrevista del 2011, es “proveyendo gran desarrollo económico en la zona, integrando al campesinado”. 
   Es sabido que el Gobierno de Michelle Bachelet saco de la cárcel a 1400 reclusos de Santiago y Valparaíso saco de la cárcel a 1400 reclusos de Santiago y Valparaíso , mucho de los cuales son asesinos, violadores y narcotraficantes, por el pretexto de que existía hacinamiento. Según el Informe de LyD, el otorgamiento de la libertad condicional ha ido en ascenso. De acuerdo a Gendarmería existen 163 recintos penitenciarios. Naturalmente, para otorgar ese beneficio se requiere ciertas condiciones. No voy a entrar a enumerar la condiciones de la libertad condicional para el asunto que quiero abordar. Se nota, que para el Instituto Libertad y Desarrollo no existe el gulag de Punta Peuco. De lo contrario, hubieran escrito un Informe denunciando que discriminan a los reos de ese penal como se han visto en artículos publicados en blog y en otros sitios. A ellos se les niega todos los beneficios carcelarios que tienen los reos comunes. Tampoco les conmueve que todos los presos allí sean personas ancianas que tienen problemas médicos propios de su edad. Quizás los miembros de ese think tank no se pronuncian sobre los ancianos del gulag mencionado, porque no quieren ser tildados de fachos, pinochetistas y nazis u otro epíteto que se les ocurra a la Izquierda.
   El penal de Punta Peuco es descrito por las personas que lo han visitado como “Asilo de Ancianos” enrejado. Tiene muros, si es que no equivoco de 6 metros. En invierno, la temperatura llega a -6 grados. Un lugar ideal para personas de Tercera Edad. 
   ¿Qué le importara que las personas allá están ciegos, otros tenga Alzheimer, o no tenga conciencia donde se encuentran, otros tienen diversos tipos diabetes e hipertensos? ¿Van a tomar en serio los informes del psicólogo de ese recinto que le da el pase a los reclusos para que puedan gozar de la libertad condicional? Una vez que tenga el informe de Gendarmería, el Instituto LyD elaborará otro informe haciendo comparaciones y citando a un “experto”.
   Por ejemplo, cuando son llevados al hospital de su institución: “Cuando los reclusos deben ser llevados a los hospitales de las FF.AA o de Orden, lo hacen en carros celulares, incómodos, con conducción poco suave, con chaleco de imputado (amarillo, de plástico), que produce abundante transpiración (peligro de enfriamiento), esposados y si están hospitalizados, permanecen con centinela permanente de Gendarmería, este aspecto para ancianos es inhumano”. Como si les fueran a escapar. 
   Es un detalle insignificante para el Instituto es que a los reos de ese penal no se les aplique la Ley de Amnistía de 1978, la prescripción, ni la igualdad ante ley. 
   Se desprende, por tanto, que el reconocido think tank cree que los generales y almirantes en retiro presos son “un peligro para la sociedad” tan como el senador Orpis, o que ellos (los reos) cometieron delitos de lesa humanidad, aún cuando la ley que tipifica ese delito no sea retroactiva, o creen que los reos de Punto Peuco son ‘violadores de los derechos humanos’ como les llama Izquierda. 
  Queda claro los silencios en que cae el Instituto Libertad y Desarrollo.

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viernes, mayo 02, 2014

¿Totalitarismo en Democracia?


*Julio Bazán Álvarez

 Definiciones: 
Diálogo: 
3. m. Discusión o trato en busca de avenencia.
Avenencia: 
1. f. Convenio, transacción.
 El Ministro del Interior ha informado que” “…vamos a dialogar, pero un diálogo con sentido, para avanzar en el programa que recoge una demanda mayoritaria de la ciudadanía”. (Un cambio en el lenguaje: “el pueblo” se cambia por “la ciudadanía” igualmente vago y demagógico). 
 A raíz de esto hago la siguiente reflexión:
 La Real Academia Española define al totalitarismo como: “1. m. Régimen político que ejerce fuerte intervención en todos los órdenes de la vida nacional, concentrando la totalidad de los poderes estatales en manos de un grupo o partido que no permite la actuación de otros partidos”. 
Esta definición se refiere a sistemas políticos; distintos autores (generalmente de izquierda) los asimilan a los regímenes nazistas y fascistas del siglo XX. (Se olvidan de los totalitarismos socialistas). 
Recurriendo a las definiciones que la RAE da de las palabras “total” e “ismos”. Define “total”: “General, universal y que lo comprende todo en su especie”. Por su parte define el sufijo “ismo”: “Forma sustantivos que suelen significar doctrinas, sistemas, escuelas o movimientos”. Nos permitimos, por tanto, sustantivar “totalismo”, que, si bien no está en el diccionario de la RAE, se usa en psicoterapia para la comprensión del sujeto en su totalidad, sin disgregar sus conductas, disociándolas de esa totalidad. 
 Como creencia o estructura psicológica, definiremos “totalismo” como una convicción compulsiva que hace que el individuo genere un pensamiento psicopolítico que lo comprende todo, es general, universal y, por lo tanto, exclusivo y excluyente que, por su esencia, tiende a ser dogmático.
 El totalista está condicionado a imponer su visión del mundo y de la sociedad a todos, dado que esa visión lo comprende todo, lo soluciona todo, integra todo, teniendo como núcleo central su propio pensamiento y convicción. Es tal la fuerza de esta convicción que concluye, fatalmente, en que nada ni nadie puede resolver el problema vital de la sociedad sino él mismo.. 
La tendencia natural del “totalista” es conquistar, cada vez más, espacios de poder que le permitan imponer sus soluciones a los problemas derivados de la convivencia humana. El objetivo último es, obviamente, el poder total. 
En la conciencia del totalista no cabe duda respecto de qué es lo conveniente para la vida de los demás y concluye, consecuentemente, que sólo él o ellos deben, desde el poder total, ordenar la sociedad sin importar los medios que empleen para ello. La secuencia del proceso conduce a realizar acciones para imponer su visión y, por tanto, sus soluciones de conductas y comportamientos, a todos. El totalista es un apóstol dogmático de la totalidad, de manera que no concibe que existan otras soluciones, en materias trascendentes o contingentes, que las que los totalisitas creen.
 Surge, como lógica consecuencia, el totalitarismo, en que grupos organizados de totalistas, que comparten un mismo pensamiento orgánico, se hacen cargo de la conducción de las vidas de los demás componentes del cuerpo social. 
 Pero el totalitarismo se ejerce desde el poder político, no es posible que exista totalitarismo si no existe un Estado totalitario, es por tanto necesario que los totalistas accedan al poder, el proceso de este acceso es relativamente simple: en los programas que proponen existen soluciones para todas las aspiraciones de las grandes mayorías, sus propuestas son atractivas para el votante medio, que no hace análisis de factibilidad de esas propuestas, que vive agobiado por la falta de soluciones concretas a sus problemas y a sus aspiraciones personales y familiares básicos, las propuestas están impregnadas de la confrontación entre ricos y pobres, entre trabajadores explotados y empresarios “chupasangre” explotadores; comunicacionalmente se insiste en definir a los “ricos”, catalogando de “derechistas” a quienes tratan de factibilizar las propuestas sociales, políticas y económicas que los totalistas tratan de imponer, se produce un proceso psicosocial de la mayor trascendencia, los totalsitas consiguen el respaldo popular a sus propuestas de solución, al no lograr éxito con estas, no coligen que esta falta de éxito es el fracaso de sus ideas, concluyen que no ha sido posible lograrlo por razones externas a ellos, lo que los conduce a apropiarse del poder para tener el tiempo necesario que permita demostrar el éxito, se sigue un estado letárgico de los pueblos que, acompañado de la adicción al poder de los totalsitas que terminan transformados en totalitarios, sostiene el régimen totalitario…..hasta que cae después de grandes sufrimiento de aquellos que alienaron sus voluntades en favor de los totalistas y sus “utopías” imposibles de cumplir. Nace el socialismo real de Alemania Oriental, de la Unión Soviética, del Castrismo . El Siglo XX es rico en tales situaciones políticas y, más recientemente, vemos cómo se extienden en nuestra América expresiones renovadas de este ejercicio dialéctico. 
 La fuerza de la convicción totalista es extremadamente potente: todo les es aceptable para lograr los fines que su ideario totalista les impone, se transforman en dueños del Estado, de los bienes del Estado, de la maquinaria del Estado, los empleos del Estado son utilizados para conseguir, disponer y mantener el Poder. El fundamento del totalismo socialista es, desde un punto d vista filosófico, el Materialismo y el Determinismo Histórico, desde un punto de vista factual, ser representantes del “pueblo”, (Insisto, modernizado: ciudadanía) (en el lenguaje de izquierda, no es un ente claramente definido, sino una elucubración vaga y difusa): 
 Se llega así a una pregunta clave: ¿Puede existir un régimen político totalitario si no existe un pensamiento totalista encarnado en personas que determina la acción de esas personas?, ¿que dominan y controlan el Estado y que crean regímenes totalitarios? La respuesta es clara: no es posible.
 Pero, surge una nueva y lacerante pregunta: ¿Puede el totalismo expresarse en formas más sutiles que la brutalidad de los regímenes “totalitarios” (nazismo, estalinismo, castrismo), dado que un régimen totalitario como los señalados se hace, prácticamente, imposible de implantar en el Chile de hoy? 
Se puede.
 La convicción totalista ¿Se extingue en democracia? es decir, en un régimen democrático ¿existen las creencias totalitas y, por consecuencia, las acciones que generan estas convicciones? El concepto moderno de totalitarismo nace de la definición de Mussolini del “Gobierno Total”, es decir de la aplicación desde el Estado de la totalidad del pensamiento de una persona o de un grupo de personas en una sociedad determinada y, para esto, utilizar todos los medios necesarios, justificados por la certeza de que, el pensamiento orgánico de ese grupo de personas (totalismo), es el único aplicable para la “felicidad” social. Si aplicamos estas reflexiones a la realidad chilena actual podremos encontrar signos evidentes de que el pensamiento totalista está plenamente actuante, que los partidos de gobierno consideran que son dueños de la verdad absoluta en materias contingentes que atañen a la vida personal de cada chileno. En definitiva, que son dueños del Estado y de la Nación. 
El Siglo XX fue testigo de totalitarismos de distinto signo: nazista fascista y leninista estalinista. 
 Sin duda el totalismo socialista no murió con la transformación de Rusia, ni con la caída del muro de Berlín, sencillamente ha encontrado otras vías de acción. La democracia les permite actuar sin pudor en la expansión y ejecución del totalismo, de su ideario que condujo al régimen estalinista y al castrista. 
Se trata de controlar a los poderes públicos con la “voz del pueblo”, (ahora también llamados los “movimientos sociales”.) Se generan organismos de fachada que dicen representar a determinados grupos sociales: se inicia una movilización social por un determinado tema de alta sensibilidad ciudadana, al movimiento se van adhiriendo los organismos de fachada que se autodefine como “actores sociales” (generalmente dirigidos por miembros del Partido Comunista), que imponen políticas públicas que representan el pensamiento totalista. Un ejemplo claro es la movilización iniciada por estudiantes para el mejoramiento de la educación, que no muestra caminos realistas para lograr un mejoramiento de la calidad, sino que se transforma en un petitorio de tipo político totalista en que se adoptan las posturas más extremas para dar la sensación que “el pueblo” (los ciudadanos), lo que quiere es la estatización y el control estatal de la educación. Cabe preguntarse ¿Cuál es el respaldo real que tienen estas posturas en la base social? ¿Se quiere legislar con imposiciones socialistas al Parlamento, abusando de una mayoría circunstancial? ¿Quién define el límite para estas acciones? ¿O será que el eslogan de que paguen los ricos para que tú tengas todo gratis es el programa de la actual presidenta aprobado por la mayoría de los votantes? 
Si a lo anterior sumamos las prácticas comunicacionales dirigidas desde el Gobierno y desarrolladas a través de casi todos los medios de comunicación social por la manipulación del lenguaje periodístico, al margen de quienes sean propietarios de dichos medios, nos encontramos con el totalismo socialista instalado en la actualidad cotidiana penetrando mentes y pensamientos del ciudadano medio. 
Si bien lo expresado en párrafos anteriores son expresiones del uso del poder por los totalistas no es, ni remotamente, lo más grave que pasa en Chile desde el punto de vista de lo tratado. 
En efecto, las manifestaciones más graves y dañinas para nuestra sociedad son aquellas que se refieren a los cambios sustantivos que se impulsan para destruir los valores e instituciones que sustentan nuestra convivencia. La destrucción de la familia, el permanente ataque a las Instituciones, la destrucción sistemática y arrogante de lo que se ha hecho en Chile, la reinstalación de la lucha de clases como argumento de respaldo a sus propuestas. 
Esto está pasando en Chile, hoy, en este momento, ha pasado en la Cámara de Diputados, pasa en el abuso que impone la mayoría parlamentaria, se manifiesta en la veneración del “programa”, que nadie conoció durante la campaña y que hoy aparece con propuestas que, en criterio de muchos y serios chilenos, son aberrantes. 
El ministro Arenas no es demócrata. El ministro Peñailillo, no es demócrata, utilizan la predisposición al diálogo solo como un espacio para que se respalden sus programas dogmáticos. 
Chile está en manos de los totalistas de izquierda. 

* Julio Bazán Álvarez es autor de los libros "Lo Derrocó el Pueblo" y "¿Es Mapuche el Conflicto?". Ambos libros de la Editorial Maye.

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lunes, enero 27, 2014

El proyecto genocida del Mapu



La Izquierda chilena culpa a los militares presos en el gulag de Punta Peuco de haber realizado genocidio, lo que es falso. Más bien, las Fuerzas Armadas y Orden evitaron el proyecto genocida de la Unidad Popular. Es conocido por las personas informadas que el socialista Clodomiro Almeyda y canciller de Allende habían dicho que la Guerra Civil chilena costaría un millón de chilenos. A lo anterior, se suma las palabras del terrorista del Mir, el comandante ‘Pepe’, al serle preguntado “¿No les importa si muere gente?”: “Claro violentamente. Tiene que morir un millón de chilenos para que el pueblo se compenetre de la revolución y ésta se convierta en realidad. Con menos muertos no a resultar”. Por su parte, Julio Bazán Álvarez, autor del libro ‘Lo derroco el pueblo’ y Presidente de la Confederación Única de Profesionales (CUPROCH) que estuvo contra la Unidad Popular, escribe en su libro que el MAPU que era uno un movimiento de ese gobierno había sacado una declaración con el siguiente tono: “El bolichero aparece como nuestro principal enemigo, pero el que está detrás de él es nuestro verdadero enemigo. Es imposible, técnica y políticamente, eliminar a 800.000 bolicheros. Tenemos que entender que 800.000 bolicheros son técnicamente irremplazables de la noche a la mañana y, que, políticamente no podemos eliminar a 800.000 personas”. Luego Bazán Álvarez hace un comentario sobre esa declaración: “¡Aceptaban intelectualmente y éticamente eliminar 800.000 modestos bolicheros! Sólo razones políticas se lo impedían. Surge inclemente la pregunta que es la base de este escrito: ¿No se daban cuenta que esos 800.000 bolicheros eran pueblo, puro pueblo? Hombres inteligentes y preparados en el “Humanismo Cristiano”, ¿no se daban cuenta de la atrocidad de esta afirmación?”. Al leer esas citas, uno se da cuenta tanto los dirigentes de la fracasada Unidad Popular como el populacho bárbaro que lo apoyaba eran dementes y locos. Hablan en nombre del pueblo, y a su vez querían exterminarlos.

 El Mapu (Movimiento de Acción Popular Unitaria) fue un partido de Izquierda, que se escindió de la Democracia Cristiana y que tenía sus bases ideológicas en la Teología de la Liberación. Para la elección presidencial de 1970 prefirieron votar por Allende en desmedro del candidato de la democracia cristiana, Radomiro Tomic.

Al final, hubo dos tendencias en ese grupo, según Wikipedia: un marxista leninista y otra llamada Mapu Obrero Campesino. En tiempos del Gobierno Militar formaron el grupo terrorista Mapu Lautaro. Tanto en la ex Concertación como en la Nueva Mayoría todavía están los mapus: Víctor Barrueto; el empresario Óscar Guillermo Garretón; el diputado del PPD, Rodrigo González; el ex senador Jaime Gazmuri; el escritor Ricardo Brodsky y actual director de Museo de la Memoria; el parlamentario Carlos Montes que milita el Partido Socialista y que tuvo formación militar, no en la Escuela Militar, y los ex ministros Enrique Correa y Jaime Estévez, entre otros.

                                 

 El sociólogo del Mapu y columnista de ‘El Mercurio’, Eugenio Tironi comentó el año pasado el libro "Revolucionarios cibernéticos. Tecnología y política en el Chile de Allende", del investigador de Edén Medina, publicado por la editorial izquierdista Lom. En otro post, había comentado ese proyecto a propósito del libro de ciencia ficción, Jorge Baradit, en que muestra que Pinochet se puso al lado de Allende y disfrutamos de la utopía cibernética marxista leninista.

 En ese libro se comenta el proyecto tecnológico Cybersyn, que tenía el propósito “el control operacional de las empresas estatales e intervenidas en el gobierno de Allende mediante el uso de la tecnología computacional”. Los diseñadores eran PUC y del Mapu. Era una especia de internet que recogía información de la producción de todas empresas estatizadas o expropiadas. El ingeniero a cargo del proyecto era un el inglés . Stafford Beer, quien vio la oportunidad de aplicar el proyecto en un país que pretendía alcanzar el socialismo por vía democrática. Al inglés no le bastaba vivir bajo el socialismo laborista, sino que quería el marxismo leninista. Desde luego, como toda persona del primer mundo de Izquierda radical de esa época (stalinista, maoístas, guevaristas, seguidores de Pol Pop), quería el comunismo para los países del Tercer Mundo, no su propio país. Parecido al francés que siguió al ‘Che’ Guevara a Bolivia. Por esa razón, dentro de las ‘víctimas del Gobierno Militar’ se ven extranjeros de Europa Occidental que tenían formación militar. Pertenecían a la guerrilla. 

 Luego el sociológo dice que el proyecto comenzó ampliarse; “Con el tiempo -y paralelamente al ascenso de Flores en el Gobierno-, Cybersyn fue ampliando sus pretensiones. Su tecnología podía emplearse para transformar el conjunto de la economía en un organismo adaptativo, adoptando las ideas de los biólogos Maturana y Varela, de fuerte influencia en Beer y Flores. Más tarde se pensó en emplearlo para promover la participación popular y canalizar la información y la propaganda”.

   

El columnista de Izquierda cita al final, las palabras de Medina: "cuenta la historia de la intersección de dos utopías", esto es, una política y otra tecnológica, y "como todas las utopías, esas visiones eran bellas, pero escurridizas". Muy bello si es en nombre de las ideas de Izquierda cometer genocidio.




 Mis queridos lectores notan la contradicción entre las palabras de Tironi y las del señor Bazán Álvarez. El Mapu pretendía eliminar a 800.000 personas y a la vez quería crear una máquina que recogiese el nivel de la productividad de las empresas. La demencia estriba como dice Bazán por ser “Hombres inteligentes y preparados en el “Humanismo Cristiano””. Supuestamente, el Mapu representaba a los sectores medios de país, a los cuales propia Unidad Popular los quería exterminar por ser burgueses.Se ufanaban por ser los intelectuales de la UP.

 En otra columna titulada ‘La Posibilidad del Mal’, el señor Tironi comenta las palabras del “historiador Tony Judt, en sus conversaciones con Timothy Snyde” sobre las cosas públicas en el período entreguerras: “Lo que le faltaba al pensamiento de izquierda y del centro en la época de entreguerras era algún tipo de reconocimiento de la posibilidad del mal como un elemento limitador, y mucho menos dominador, de las cuestiones públicas”. Según el sociólogo del PPD, los jóvenes revolucionarios leninista de la Unidad Popular conocieron la posibilidad del Mal, después del pronunciamiento militar pedido por la mayoría del país. Típico del pensamiento de Izquierda es invertir todo. Luego agrega: “ Nunca más nos sacamos el miedo de la piel: no a los demás, sino el miedo a nosotros mismos; al terror que podíamos engendrar si no aprendíamos a controlar nuestras pulsiones”. Ellos abrazaron la maldad y todavía siguen en la oscuridad. Para Tironi el problema no era el Mir, ni los 5000 guerrilleros que habían en Chile, ni las fuerzas de choque que tenía la Unidad Popular, sino el Gobierno Militar “por acosar a la población con un Estado omnipotente y omnipresente, no por dejarla al arbitrio del mercado; en otras palabras, por la DINA y Dinacos, no por la baja de los aranceles”. Los militares redujeron el tamaño del Estado, y el sociólogo habla de “acosar a la población con un Estado omnipotente y omnipresente”. Cualquiera persona informada, pensaría que está hablando del JAP. Al contrario del proyecto totalitario de Allende.

Sin embargo, es incapaz reconocer que la propia Izquierda chilena, la que forma de la Nueva Mayoría se ha encargado de  que “Paradójicamente, la porfiada negación del pasado conduce a su mitificación”. De ahí que Allende era demócrata, liberal y su culto a la personalidad, que los victimarios totalitarios y terroristas son las víctimas, que la Unidad Popular tenía el respaldo del pueblo y que la CIA estuvo detrás de la caída del presidente marxista de ese fabuloso proyecto que pasaba por llevar a Chile a guerra civil con un millón de muertos y ochocientos mil bolicheros muertos.

En la misma línea de trastocar los conceptos, la historia, es pues, a la ex mapu y ex candidata a diputado por las comunas de Peñalolén y la Reina, Teresa Valdés Echeñique en la elección parlamentaria del año pasado. Al parecer es pariente del arrepentido y del narcisista de La Moneda. Además de ser feminista y que también trabajo en el gobierno de Salvador Allende. En una entrevista que le hicieron en CNN Chile o en el canal 24 horas, ella dijo creó en 1983 el Movimiento Unitario “Mujeres por la Vida” para contraponerlo a la ‘Cultura de la Muerte’ del Gobierno Militar, y como dice en su sitio web “incluía a mujeres desde el PDC hasta el MIR-, articulación que convocó las mayores marchas y manifestaciones de mujeres contra la dictadura y por la democracia”. A igual que Tironi no le importa los asesinatos del grupos terroristas del Mir y luego del FPMR en los ochenta, y que hayan intentado imponer un gobierno comunista a costa de un millón de chilenos muertos. Valdés es otra cuica del barrio alto como Marcia Scantlebury, Manuela Gumucio y Carmen Castillo, quienes se sienten culpables de haber nacido en buena cuna.

  

A los izquierdistas chilenos se les nota que les pesa la derrota. Incluso en las personas que fueron de Izquierda y se pasaron a la vereda de la Derecha. Así, lo vemos en el ex mirista convertido al liberalismo, Mauricio Rojas, ya sea al ex comunista, novelista, ministro de Cultura y neoderechista militante de ‘Amplitud’, Roberto Ampuero.El primero hace la siguiente afirmación en una entrevista : “sino que yo mismo podría haber acabado transformándome en un verdugo como Stalin o el Che. Por eso me dediqué a buscar una ideología que se preocupara por proteger al individuo contra la violencia colectiva ejercida a nombre de cualquier ideal. Eso es lo que para mí representa las ideas liberales. No es tanto una cuestión de economía de mercado. Todo intento por sacrificar al individuo por una reforma, aun de corte liberal como la que hubo en mi país bajo Pinochet, es inaceptable. El liberalismo es algo integral”. Para Roberto Ampuero , “Subrayo que si bien desahuciar esa democracia fue una irresponsabilidad extrema, nada justifica la represión posterior”. Los que murieron después del 11 de septiembre eran terroristas del Mir. Y luego agrega: “Sin duda que el “nunca más” de un museo financiado por todos los chilenos debe alzarse contra el régimen que tuvimos, pero igualmente contra partidos que justificaron dictaduras en otras latitudes”. Hay recordar que los militares chilenos fueron llamados por el Acuerdo de la Cámara de Diputados, y no pretendieron perpetuarse indefinidamente como los gobiernos comunistas, ya que contaban con un itinerario para devolver a la democracia. Tanto Rojas como Ampuero omiten contra quienes combatieron los militares no eran unas blancas palomas. Como típico de Izquierda, es mejor culpar a otros de sus fracasos y derrotas. Además, como hemos visto en estos 24 años es lucrativo el negocio de hacerse la víctima.

 En fin, el Mapu fue un grupo más de los dementes, sociópatas, psicópatas, locos que conformaron la Unidad Popular, que debería pedir perdón al país por haber hecho tanto daño en vez de sentirse orgullo de su pasado.

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sábado, febrero 09, 2013

La verdadera “doctrina Schneider”



Lo bueno de leer a autores de nuestro lado, es que se derriban muchos mitos elaborados por la Izquierda.
 Así, en el libro “Lo derrocó el pueblo” de Julio Bazán Álvarez coloca al final de un capítulo, argumentos históricos de que los ciudadanos pueden quitar al gobernante de su cargo. Él emplea la palabra ‘pueblo’, que desde la óptica liberal esa expresión es una simple entelequia. Sólo hay las personas individuales que se agrupan en diversas comunidades, ya sea tribus, naciones y partidos. 
 El autor nombra “Las Declaraciones históricas sobre el poder pueblo”, entre ellas la toma de juramento de los señores aragoneses a su rey, de los siglos XVI y XVII, respectivamente; la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos; la carta de George Washington, despidiéndose de su segundo mandato; las palabras del fundador del Partido Socialista, Óscar Schnake, donde analiza el problema de la autoridad a principios del Frente Popular, y, finalmente la verdadera “doctrina Schneider”.
 En Chile, la Izquierda emplea la doctrina del general René Schneider para descalificar el pronunciamiento militar de septiembre de 1973. ¿Cuál es la doctrina? El General en el Consejo de Generales sostuvo que el Ejército el 23 de julio de 1970, respetaba la Constitución y las leyes hasta que: “esta posición y este pensamiento legalista tiene como única limitación el hecho de que el poder del Estado que se está sustentando y respaldando abandonara su propia posición legal; en ese caso naturalmente las Fuerzas Armadas, que se deben a la nación , que es lo permanente, más que el Estado, que es temporal, quedan en libertad para resolver el problema o frente a una situación absolutamente anormal y que lógicamente sale de los marcos en que se ha planteado el régimen que sustenta la conducción del país”. La negrilla es mía. 
 Ahora bien, la Izquierda, si uno revisa los sitios que hay en la red, saca a colación la declaración pública que hizo el General Schneider a la prensa, en particular al ‘El Mercurio’ el 8 de mayo de 1970: “ El ejercito es garante de una elección normal, de que asuma la presidencia de la república quien sea elegido por el pueblo, en mayoría absoluta. Por el congreso Pleno en caso que ninguno de los candidatos obtenga más del 50% de los votos”. Y al ser preguntado de nuevo por los periodistas, agregó : “Insisto en que nuestra doctrina y misión es de respaldo y respeto a la Constitución Política del Estado. De acuerdo con ella, el Congreso es dueño y soberano; nuestra misión es hacer respetar su decisión". 
 De las palabras anteriores se desprende, por tanto, que la Unidad Popular no cumplió con dos condiciones: primero, Allende no fue elegido por el pueblo, sino por el Congreso. Segundo, no alcanzó a obtener el 50% de los votos. 
 ¿Cuál es la verdadera “doctrina Schneider”? O sea, el Ejército respetara la Constitución Política del Estado y al gobernante electo, hasta que el poder del Estado “abandonara su propia posición legal”.

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viernes, enero 25, 2013

El objetivo era matar



Antes del crimen del matrimonio Luchsinger MacKay, la directora del Instituto Nacional de los Derechos Humanos, Lorena Fríes había escrito una columna en ‘La Tercera’, titulada “¿Guerra en Arauco?”: “El sentido común, sumado a la evidencia de que se trata de un conflicto con siglos de historia y sin soluciones satisfactorias hasta el presente”. Eso es falso, porque en el Gobierno Militar como ilustra Julio Bazán Álvarez en su libro “¿Es mapuche el conflicto?”, el tema de las tierras estaba prácticamente resuelto. Llegó la Concertación y creó un problema donde no había. En el blog Cuidado por quien votas hay un resumen del libro o en el blog del escritor Julio Bazán , quien dice que no existe tales derechos de tierras por parte de los mapuches, y que los Gobiernos de la Concertación crearon un “Compromiso de Estado” por el aquel entonces ministro Viera Gallo, de entregarle tierras a las mapuches. Pues bien, al no haber oferta, ya que los propietarios tienen vigente su propiedad al estar inscrita, entonces “ el gobierno se ha movilizado presionando a pequeños agricultores para generar un poder vendedor”. Además, la ley que creó la Concertación abundan conceptos vagos como “tierras ancestrales” y “pueblo mapuche”. El autor señala que “El problema en La Araucanía es un problema de soberanía no de orden público” y que “Se han transgredido las normas del estado de derecho”.
  La directora se queja de la presencia policial en la Araucanía, si el trabajo de los policías es detener a los delincuentes. Y aquí le sale el lenguaje colectivista : “sino también a los integrantes del pueblo mapuche que sufren la violencia y el acoso policial como parte de su vida cotidiana…La solución al conflicto entre el Estado de Chile y el pueblo mapuche es de largo”. Ella sabe que los integrantes de esa comunidad que comentan delitos, serán perseguidos. Ellos, no el resto de los mapuches que trabajan en forma honrada. 
 Tres características del pensamiento de Izquierda: primero, expresarse en términos de grupo y no de individuos. En un foro sobre el teatro que trasmite el canal ARTV, en un panel un actor se quejaba de que la palabra ‘colectivo’ hubiese desaparecido del mundo político. Políticos y seudo académicos de Izquierda en este último tiempo han reivindicado la tribu sobre el individuo. Usan la expresión ‘pueblo mapuche’ para quedar como víctimas. Así, Ernesto Águila de la Fundación Igualdad escribe: “Dar cuenta tanto de lo que es común como de aquellas diferencias que puedan dar lugar a derechos colectivos que el Estado debiera reconocer y proteger es hoy uno de los principales desafíos de las democracias modernas”. Y así, el presidente del Partido Socialista, Osvaldo Andrade se expresa a propósito de la Ley Hinzpeter: "No hay peor que ocultar la incompetencia declarándola la guerra a las personas. La impericia del gobierno ha sido tan brutal que intenta soslayar esa falta de inteligencia, declarándola la guerra al pueblo mapuche, en este otro caso intenta declararle la guerra al movimiento social, yo insisto que este gobierno sigue teniendo la capacidad de hacer peor las cosas que ya hace mal". Cuando estaba el comunismo en su apogeo, políticos e intelectuales de ese sector hablaban de la clase proletariado. Sin un individuo de esa condición aspiraba a vivir como capitalista, pobre de él. Segundo, lo que funciona, entonces, hay echarlo a perder. Por ejemplo: tanto la educación como la salud privada son las buenas. Sin embargo, desean por todos los medios acabar con ellos, cuando la salud y educación estatal son las malas. Culpan al mercado de la creación de burbujas, cuando es el Estado. Tercero, crear conflictos artificiales, por ejemplo: los falsos ‘indignados’ chilenos con sus actores sociales y sus intelectuales como el sociólogo Mayol. 
 En una carta que escribió la señora Fríes sobre la Ley Anti Terrorista, concluye que “desde la lógica de la política y no desde la de la guerra” se tiene que solucionar el problema. Éste es artificial. Al principio de la carta, que el INDH afirma Fríes que esa institución vela por todos los derechos. Un abogado de derecha en ‘La Tercera’ sostuvo que no está entre las tareas cuestionar la aplicación de esa ley. Por tanto, el INDH se está saliendo de la ley. 
Cuando fue el crimen del matrimonio, estaba en Lincan Ray. Tanto mi madre como una señora viñamarina que veranea en ese balneario conocen a una de las hermanas de la fallecida. Mi madre fue a darle consuelo a la hermana que vive en Viña. Por una parte, lo que le contó ella espelúznate. En efecto, después de que el fuego consumió la casa, encontraron muchas vainas de subametralladoras y otras armas. Saque la cuenta usted cuántas balas dispara por minuto una subametralladora. Además, encontraron en bidones aceleradores de combustibles. Vean que la contienda ese desigual. Mientras los agricultores se defienden con escopetas, los terroristas atacan con subametralladoras. Y así la prensa se escandaliza porque la adquisición de armas en la Región de la Araucanía se ha disparado. Por lo que se desprende de lo anterior, que el objetivo de los terroristas era matar. Finalmente, mataron. Llamar encapuchados como lo hace la prensa a los terroristas, porque andan con el rostro encubierto, resulta un eufemismo. Son terroristas que desean provocar temor y matar. 
En el audio de la grabación de Vivianne McKay llamando a carabineros, ella dice a los 10 segundos, que su marido cayó herido. La hermana de la difunda le decía a mi madre, cómo es que carabineros no tiene un programa informático por cuadrante para ubicar los fundos. El carabinero que recibió la llamada, no sé ubicaba. En esa misma semana, TVN mostró un reportaje de una unidad de la PDI en el desierto que cuentan con miradas infrarrojas y otros equipos electrónicos para ver en la oscuridad. Los policías parecían militares. Era la versión chilena de los Texas Rangers. Con todo, en la región de la Araucanía la policía está impotente. 
Después de la muerte de la pareja de ancianos, la señora Fríes dijo en una entrevista en CNN Chile, que "No hay terrorismo en Chile" en el país no existían terroristas. Si alguien o un grupo le atacaran su casa, no diría eso. La institución que dirige ella no respeta los derechos humanos de primera generación: la libertad, la vida y la propiedad. Los tres derechos que fueron pisoteados en el crimen.



Por otra parte, la muerte del matrimonio nos revela las cualidades que tenían ambos. Así, la hermana le contó a mi madre, que el dueño del fundo, Werner Luchsinger , iba a defenderse si lo atacaban, pues era legítima defensa. La esposa le dijo a su hermana, Vivianne McKay, que ella iba seguir a su marido. Cuando el esposo cayó herido, ella llamó como todos saben a carabineros. Ella pudo salir de la casa, cuando comenzó el incendió, sin embargo, prefirió estar al lado de su esposo. ¿Qué nos revelan ese acto? Valentía, determinación y coraje en defender lo que uno cree, que es precisamente, lo que les falta a los representantes de la Derecha y del Gobierno. Para los que amamos la libertad, la trágica muerte de esa pareja de ancianos debiera servirnos de ejemplo. El presidente Piñera le teme a una minoría que no llega ni al 3% del electorado, porque teme que van incendiar el país. Es un contrapunto poner al agricultor asesinado al lado de Sebastián Piñera. El primero es valiente, el segundo un cobarde.



 Para llegar a lo que se llegó, previamente, hubo por parte de los terroristas y de la Izquierda un asesinato de imagen. Ahí está la foto, en que culpan al agricultor de la muerte del activista o terrorista Matías Catrileo, en que la justicia determinó que lo mató un carabinero, pues Catrileo estaba invadiendo una propiedad. A éste último lo quieren convertir en alguien parecido a los hermanos Vergara del Mir. Ellos trasgredieron la ley matando a comerciante y a carabinero. Sin embargo, el policía que lo líquido, es “violador de los derechos humanos”. Hay un video en Youtube en que se muestra la odiosidad que ha alcanzado, todo por culpa de la Concertación, titulado: “Disfruten como lloran burgueses MacKay Luchsinger al quemarse vivos en atentado”.



La hermana de la fallecida contaba verdades conocidas. Que la política de entregar tierras no sirven, porque después los mismos mapuches no la trabajan y se la venden a los huincas. Además, le contó que esa propiedad se la compraron al señor Fuentes, éste en su momento se la compró al señor Edwards, y éste en otro momento, se la compró al señor Müller. Y así, sucesivamente. Me explico así, porque tanto los políticos como los estudiantes tienen problemas de comprensión de lectura.

Pedía justicia y máxima sanción al criminal. Con todo, se mostraba escéptica porque aparecían los derechos. O sea, desde tiempos del Gobierno Militar hasta ahora, cada vez que un terrorista identificado con la Izquierda, aparecen los ‘expertos en derechos humanos’. ¿Dónde estebaban los observadores de hh., del famosos Instituto que no se atreven de ponerse entre los agricultores y los terroristas?

Daniel Mansuy escribe a propósito del crimen: “la derecha pidiendo incendiar la pradera con mano dura, y buena parte de la beatería progresista relativizando la gravedad de los hechos en nombre de una historia dolorosa (asumiendo, de paso, el punto de vista exactamente contrario que el mismo sector impulsa en el Museo de la Memoria: ¿en qué quedamos?)”. ¿Alguien me puede decir que tienen que ver este crimen ocurrido en el presente con el terrorismo que la Izquierda realizó, ya antes del 11 de septiembre y durante el Gobierno Militar? La historia dolorosa es que a la guerrilla o terroristas no se los pueden matar. Como he dicho, la declaración de Camila Vallejo descartando por ahora la vía armada, la muerte de los carabineros rurales argentinos adjudicado al Mir y FPMR chileno, la muerte de los brigadistas de Conaf como alguien recordó en la sección ‘Cartas al director’ del ‘El Mercurio’, el asesinato del cuidador y la quema de los perros, y por último el crimen en Vilcún, refutan el propósito del Museo. Las personas vinculadas a la Izquierda son las encargadas de echar a pique el Museo. Las personas de Derecha piden aplicar la ley, no incendiar la pradera.

 La hermana de la fallecida le contó a mi madre, que las personas en esa zona están aterrorizadas. Los terroristas consiguieron el objetivo. Además, que a una familia cercana al fundo de los Luchsinger también le quemaron la casa antes. 
 Cuando estaba en su apogeo el Comunismo, los zurdos hablan despectivamente de la burguesía, y hoy hablan de la gente linda. Así, mientras buscaba más información sobre el horrendo crimen, encontré la columna del socialista Alfredo Joignant, titulada “La Muerte y la gente linda”. Parte sosteniendo que nadie en su sano juicio pretende relativizar el homicidio. Sin embargo, según el columnista de ‘La Tercera’, Mansuy la Izquierda pretendió hacerlo. En su columna, fomenta la lucha de clases al afirmar: “Lo que explica la conmoción y la alarma pública provocada por la muerte del matrimonio Luchsinger-MacKay no es el hecho en sí mismo, sino más bien la identidad social de quienes perdieron la vida y el atentado a la propiedad privada involucrado: blancos, de origen suizo, propietarios de tierras, gente al final de cuentas poderosa desde el punto de vista de su estatus civil. Dicho de otro modo, la alarma radica en que quienes murieron forman parte de aquel selecto grupo de chilenos que se suele calificar como “gente linda”, o si se quiere “gente bien””.Menciona una serie de nombres tales como “Mendoza Collío, Lemún y Catrileo”. Estos tipos murieron, porque se estaban tomando un fundo. 
Si alguien quiere buscar un culpable, les sugieran que pidan la cabeza de la señora Fríes, directora del Instituto Nacional de Derechos Humanos, pues los terroristas que han quemado más de cien camiones y otros tantos ataques a los agricultores se sienten amparados por ella. Y que se querellen contra el ex presidente Patricio Aylwin y el ex ministro José Antonio Viera Gallo por los problemas actuales en la Araucanía.

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sábado, noviembre 27, 2010

Reagan, Pinochet y la CIA



En el mundo de la política es más fácil mentir que decir la verdad. O mejor dicho, es más rentable la mentira a la verdad.

Para la izquierda es inconcebible que sus adversarios se rebelen contra ellos. Los izquierdistas se rebelan contra los que mantienen las cosas. Así lo vemos, que la explicación más recurrente que han sacado para justificar el fracaso del gobierno marxista leninista de Salvador Allende, es que la CIA intervino. Mónica González, periodista del sitio CIPER miente de nuevo: “La historia de cómo el gobierno estadounidense, desplegando la fuerza de la CIA sobre Chile, ayudó a orquestar el derrocamiento del gobierno del democráticamente electo Salvador Allende y el ascenso al poder del régimen militar de Pinochet es bien conocida en el mundo”. Tanto a la señora González como al resto de la izquierda, les cuesta asumir las palabras del dirigente de la Conferación Única de Profesionales de Chile (CUPROCH), Julio Bazán Álvarez que dice en su libro “Lo derrotó el pueblo”: “La izquierda todo lo ha distorsionado, no es conveniente para su imagen reconocer la verdad: el Gobierno de Allende fue derrocado por la base social de Chile”. Fue, además, el civil que hizo contacto entre la DC y la Marina. Después de todo, los planes para tomar el poder vinieron de ahí, no del Ejército. Omite CIPER que el país estaba totalmente paralizado ad portas de la intervención militar. Ni siquiera las protestas contra el Gobierno Militar o la ‘dictadura’ llegaron a ese nivel de paralización. Naturalmente, la izquierda siempre intentara mostrar que las protestas en contra de Allende eran pequeñas y las en contra el Gobierno Militar eran grandes. Si fuese cierto lo que dice la izquierda, entonces, no se explicaría el respaldo que tuvo el general Pinochet en el plebiscito de 1988, que llegó al 44,01% de la población.


Al periodismo de izquierda les gusta ver la paja en el ojo ajeno y no en el propio. La periodista Mónica González nunca nos explicará para qué eran las armas encontradas en la casa de Allende ni los vínculos que tenía con Óscar Squella Avendaño , el mayor traficante de drogas de América Latina de los setenta, ni los informes que recibía del Mir sobre armamento y munición - y así dice el mito político, que el Mir le hacía la vida difícil al Gobierno de la Unidad Popular-, ni porqué Allende era una agente de la KGB pagado. Si hiciese todo ello, correría con la suerte del ostracismo que la izquierda realizó al ex allendista, Víctor Farías. Tampoco lo anterior, tendrá su lugar en el Museo de la Memoria, mas si los archivos desclasificados de la CIA con respecto a Chile.

Así, el golpe noticioso de la semana fueron las revelaciones de CIPER de que gobierno de Ronald Reagan le quitó el apoyo a Pinochet. De hecho Reagan aprecia a Pinochet: “Salvó a su país… Si hubiera alguna forma en que pudiéramos aparecer como no oponiéndonos a él, indicar que respetamos lo que ha hecho, pero al mismo tiempo decir que queremos ayudar a Chile por el bien de Chile”.Si la periodista y ex comunista Mónica González hiciese periodismo de investigación, en su reportaje tendría que haber puesto que la presión del Gobierno estadounidense contra Pinochet, era ridícula, pues lo propios militares se fijaron metas y plazos para cumplir su objetivo. De hecho, el ex ministro del Trabajo de Pinochet, José Piñera en su blog recuerda la Declaración de Principios del Gobierno Militar en 1974:La Junta de Gobierno entregará oportunamente el poder político a quienes el pueblo elija a través de un sufragio universal, libre, secreto e informado”.

Leyendo el reportaje de CIPER, uno se da cuenta que en este caso particular, el ex gobernante norteamericano estuvo mal asesorado, por el secretario de Estado George Shultz y por el asistente del secretario de Estado para América Latina, Langhorne Motley, quien dijo una “intervención activa, aunque gradual, para tratar de propiciar una transición pacífica hacia la democracia en Chile”. El Gobierno Militar se fijo un itinerario que estaba en sus artículos transitorios de la Constitución de 1980. Finalmente, lo cumplió.

Además, revela que los servicios de inteligencia norteamericanos no eran tan buenos. Si hubiesen leído la Constitución, a los contribuyentes norteamericanos le hubieran ahorrado bastante plata en financiar a la oposición al Gobierno Militar a través de la National Endowment for Democracy (NED).

Cuando se está en el poder, cualquiera persona pierde el control. Por eso, Nietszche decía: “Qué el poder vuelve estúpidos a los hombres”. El general de la Fuerza Áerea y miembro de la Junta, Mathei ha dicho, que Pinochet no era el mismo al principio que, cuando asumió la jefatura de la Nación. Basta ver como los políticos incluso en democracia desean perpetuarse en el poder, ya sea a nivel local, internacional al inventarse cargos o siempre buscando un pretexto para ser servidores públicos, incluso en que la mayoría de los mortales está jubilado. Si alguien tiene un conocido en la política, se dará cuenta que se les sube los humos a la cabeza, esto es, se creen la muerte. A nadie se le ha ocurrido crear un centro de rehabilitación para desintoxicarse del poder, así como han creado centros para desintoxicarse de la droga o el alcohol.

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