jueves, febrero 07, 2019

Nicolás Maduro es el Salvador Allende venezolano

 
     Ante la autoproclamación del socialista, Juan Guaidó como presidente de la nación venezolana, el dictador Nicolás Maduro se comparó con Salvador Allende : “Chile… la hermosa Chile de la Unidad Popular, del gran Salvador Allende, presidente mártir de los pueblos de América”.
   A Nicolás Maduro le piden que renuncie igual que la oposición a Allende.
    Ahora bien, esa comparación irritó a la izquierda chilena como a la escritora Isabel Allende. Fue considerado como abuso y aprovechamiento. Naturalmente, a los diversos personajes de ese sector que han pasado por la política mintieron para variar. Carecen de honestidad intelectual. Por eso, no les gusta verdad. Y por esa misma razón, prefieren imponer una narrativa falsa o una “verdad oficial”, que lo que menos tiene es de una verdad.
   Cualquiera comparación del régimen chavista venezolano con el Gobierno Cívico Militar que gobernó el país entre 1973 y 1990, carece de todo fundamento, pues una de las razones de la intervención militar chileno, es que los chilenos estábamos igual que los venezolanos, tanto en términos económicos como político. La única diferencia es que Allende nunca pudo comprarse a los militares, a pesar de que el Mapu y el grupo terroristas Mir se infiltraron en las Fuerzas Armadas.          Cuando vinieron las esposas de los dirigentes socialistas venezolanos Leopoldo López y Antonio Ledezma a Chile, ni Ricardo Lagos, ni Sebastián Piñera se les ocurrió decir, que los chilenos ya vivieron en carne propia el comunismo allendista durante tres años lo que los venezolanos han llevado 20 años. Tampoco dijo nada al respecto el novelista y poeta culposo, Arturo Fontaine Talavera, que las recibió en el Museo de la Memoria dedicado a los terroristas. ¡Que hayan venido a pedirle ayuda a la izquierda chilena refleja que no tiene conocimiento de la historia reciente de América Latina!


       Me acordé que en la Cuba comunista hay monumento al presidente marxista chileno. Si Allende era democrático, ¿qué hace un monumento allá en la isla cárcel? En el segundo gobierno de Michelle Bachelet, el ex ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz viajo a ese país para incrementar el intercambio comercial. De paso, le rindió honores a la estatua de Allende. Nunca han reclamado por cierto los dirigentes de la ex UP. Antes de la llegada de la Unidad Popular, toda la izquierda estaba entusiasmada con la dictadura cubana
    Aquí se muestra que los zurdos son los verdaderos negacionistas, pues los revolucionarios marxistas leninistas de la ex UP, ya se no acuerdan de la Declaración de Principios de Congreso de Chillán de 1968 y del Congreso de La Serena, en 1971, en que botaban por la basura la democracia y optaron por la violencia: “La violencia revolucionaria inevitable y legítima….Sólo destruyendo el aparato burocrático y militar del estado burgués, puede consolidarse la revolución socialista”.        Siempre sacan a relucir que en Europa hay diversos lugares llevan el nombre de Salvador Allende. El ex matón del Grupo de Amigos del Presidente (GAP), el diputado socialista Marcelo Schilling dijo: “En Francia hay ciudades que llevan calles y plazas con el nombre de Allende; no estoy seguro de cuántas llevarán el nombre de Maduro”. La prensa europea occidental antes de la intervención militar del 11 de septiembre de 1973, era bastante ácida con respecto al gobierno de la Unidad Popular como cuenta la periodista Nena Ossa en su libro Thank You Allende! La prensa europea que criticaba a Salvador Allende como lo hacen ahora con Nicolás Maduro cambio radicalmente el mismo 11. Y eso que todavía estaba fresco la Primavera de Praga de 1968, donde los tanques soviéticos entraron a Checoslovaquia. Todo cambio gracias a la mano negra de la KGB en los medios occidentales. No hay otra explicación más lógica. Ahora Francia le acogida de asilo al terrorista del FPMR que asesino al senador de la UDI, Jaime Guzmán. En realidad, el país galo no es buen ejemplo en muchas cosas.         Los Socialista históricos que se enojaron con las palabras de Maduro son unos verdaderos mitómanos. Éstos fueron José Antonio-Viera Gallo, Marcelo Schilling, Sergio Bitar, Ricardo Solari, Ricardo Núñez Muñoz, Jaime Gazmuri. Dijeron que Allende era democrático, respetuoso de la Ley y la Constitución. Y el abogado de derechos humanos del Partido Comunista, Eduardo Contreras, a quien Bachelet nombró embajador en Argentina durante su segundo gobierno.
   El ex ministro de la Unidad Popular, Sergio Bitar expresó: “No podemos callar y aceptar que Maduro pretenda guarecerse en la imagen del Presidente Allende, desprestigiándolo y distorsionando la realidad. Allende es un símbolo de integridad moral, de compromiso social y de vocación democrática incuestionable. La experiencia de Maduro, en cambio, ha traído persecución política, miseria, crisis humanitaria, hambre”. Se equivoca el ex ministro en cuanto Allende. Todo lo que le acusan a Maduro lo hizo, pues trajo miseria. Ya no se acuerda de las JAP, del desabastecimiento, producto de las propias políticas de la UP.
   ¡Qué manera de mentir! El socialista Schilling dice: “Allende se propuso construir una sociedad más justa, respetando la Constitución, las leyes y la democracia. Nunca reemplazó al Congreso por una Asamblea Constituyente ni desconoció las normas vigentes”. Falso. No respeto la Constitución, la democracia y las leyes. Allende quería reemplazar el Congreso por el poder popular tal como lo denuncia el Acuerdo de la Cámara de Diputados: “Que, para lograr este fin, el Gobierno no ha incurrido en violaciones aisladas de la Constitución y de la ley, sino que ha hecho de ellas un sistema permanente de conducta, llegando a los extremos de desconocer y atropellar sistemáticamente las atribuciones de los demás Poderes del Estado, violando habitualmente las garantías que la Constitución asegura a todos los habitantes de la República, y permitiendo y amparando la creación de poderes paralelos, ilegítimos, que constituyen un gravísimo peligro para la nación, con todo lo cual ha destruido elementos esenciales de la institucionalidad y del Estado de Derecho;”. Y Bachelet en su último gobierno, intento algo parecido con los cabildos. Sólo el político Cristián Monckeberg señalo que esas asambleas para la nueva constitución eran ilegales.
    El ex ministro del Trabajo, Ricardo Solari dijo: “tratan de comparar la pulsión heroica en el día final de Allende con la épica eventual de una confrontación promovida por fuerzas externas, si fuera el caso”. Según dos periodistas, Allende quiso rendirse y luego fue asesinado por los cubanos.
   El ex sub secretario de Justicia de Allende, José Antonio Viera-Gallo recuerda que los comunistas chilenos supongo compararon al general Wojciech Jaruzelski con el general Prats y al Movimiento Solidaridad con el paro de los camioneros contra Allende: “Algunos dirigentes del Partido Comunista ya lo hicieron una vez con el movimiento Solidarność en Polonia, donde comparaban a Wojciech Jaruzelski (el gobernante polaco a comienzos de los ochenta) con el general Carlos Prats, y al movimiento dirigido por Lech Wałęsa con el paro de los camioneros de 1972 en Chile contra Allende. Es decir, cosas completamente absurdas”.
     Luego agrega: “Comparar estas cosas tiene una utilidad política para justificar una posición. Pero hay una enorme diferencia: quien ha dado el golpe de Estado es Maduro. Allende nunca dio uno sino que respetó toda la institucionalidad. El movimiento chavista es populista, mientras que la Unidad Popular tenía un proyecto político. Es fuera de lugar comparar a Maduro con Allende”. Nunca respeto la institucionalidad.
    Según el profesor de Historia chileno, Jan Doxrud en un escrito titulado La Política Económica de Salvador Allende y la Unidad Popular, describe la “microeconomía del populismo”, la cual se refiere para “explicar las políticas económicas que han implementado regímenes populistas como el de Allende y otros más modernos como el de la Venezuela bolivariana”. Cuando Alex Kaiser y la guatemalteca Gloria Álvarez escribieron El engaño populista, debieron haber puesto en el centro a Salvador Allende rodeado de Hugo Chávez, Michelle Bachelet, Evo Morales, Cristina Kirchner, Pablo Iglesias, Fidel Castro y Rafael Correa. 
   Lo que les falla a los políticos mencionados, es que la ex presidente Michelle Bachelet apoya el régimen de Maduro como antes respaldo a Hugo Chávez. Durante su primer gobierno Bachelet fue partidaria de la Unión Sudamericana de Naciones (Unasur), un engendro del ex presidente Chávez. No dijo nada cuando el ex militar golpista clausuró un canal de televisión. No recibió a Lilian Tintori y Mitze Capriles. Según un reportaje , tanto ex canciller demócrata cristiano Alejandro Foxley en su primer gobierno como Heraldo Muñoz en su segundo gobierno le recomendaron tomar distancia del régimen chavista. 
    Ya en el 2003 Hugo Chávez se comparaba con Allende: "lo que le hicieron a (Salvador) Allende están tratando de hacernos a nosotros". 
   Cuando murió Chávez, La Fundación Allende saco el siguiente comunicado, en el 2014: “La Fundación Salvador Allende, Seccional Guayana, Estado Bolívar, hace llegar sus más sentidas condolencias a los padres, hermanos, hijos, nietos y demás familiares, por la pérdida irreparable de nuestro querido y apreciado presidente Hugo Chávez Frías, como también al pueblo revolucionario que sufre la terrible perdida, de quien aportó todo su esfuerzo físico y mental para transformar a Venezuela en un país de justicia, que pudiera llevar a su pueblo a la "máxima suma de felicidad" como dijera nuestro padre Libertador Simón Bolívar”. 
   En el 2015, la Radio Chile afirmó: “Hugo Chávez nos trajo a Salvador Allende al presente. Retomó en su tierra las banderas del Presidente Allende de la Unidad Popular y el pueblo chileno construyendo una nueva vía al socialismo del siglo XXI en la República Bolivariana de Venezuela”. Más claro que el agua. Sin embargo, los Socialistas históricos no dijeron nada sobre esa comparación. Se quedaron callados.
   Cuando Hugo Chávez comenzó con su gobierno, a un compañero de universidad que militaba el PPD, le dije que el ex militar golpista era el Salvador Allende venezolano y viceversa. Se enojó.
    En el 2015, cuando vinieron las esposas de los lideres venezolanos , escribí: “La oposición venezolana está más perdida que el teniente Bello. Lo ilustra las diversas declaraciones donde comparan al régimen de Maduro o Chávez con el gobierno de la Fuerzas Armadas y de Orden (1973-1990), y no contra la UP”. Lo correcto sería: “y no con la UP”. Se entiende. 
   En una entrada que escribí en septiembre del 2017 “La Venezuela marxista y la Unidad Popular” deje entrever que eran lo mismo. 
  Cuando la diputada de Renovación Nacional, Camila Flores dijo que la situación que vive Venezuela es idéntica a la Unidad Popular, yo concluí con estas palabras: 
  “Salvador Allende fue nuestro Hugo Chávez y Nicolás Maduro.     Hugo Chávez y Nicolás Maduro son el Salvador Allende venezolano”.

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martes, marzo 09, 2010

La reina desnuda



Dos días antes del nuevo gobierno no puedo dejar de escribir después de leer tanta tontera que se ha dicho, después del terremoto del sábado 28 de febrero en la madrugada. Según mi modesta opinión, todo el asunto se resuelve con el liderazgo, que es precisamente lo que Michelle Bachelet no ejerció. Aún no me explico el 84% de aprobación, según la encuesta gobiernista Adimark.

Como dijo la alcaldesa de Concepción, Alcaldesa Van Rysselberghe: "Yo creo que (Bachelet) no quiere terminar el gobierno con una zona militarizada" (2 de marzo), cosa que el candidato electo manifestó ayer lunes que van a continuar.

La izquierda monotemática

La Presidente no quiso primero declarar Estado de Catástrofe y luego mandar a los militares a las zonas del sur afectadas por el terremoto, tsunami y, finalmente, el saqueo que asoló a las ciudades de Concepción, Talcahuano, Hualpen, Coronel y Lota, entre otras ciudades, porque los asesores políticos el jefe de la Secretaría de Comunicaciones, Juan Carvajal, y el jefe de gabinete presidencial, Rodrigo Peñailillo del segundo piso de La Moneda estimaron que podría dañar su imagen. Además, como expreso el ministro de Obras Públicas y ex ministro de Salvador Allende, Sergio Bitar a la BBC (5 de marzo): "Para una coalición que luchó contra la dictadura, la idea de tener a los militares en la calle no fue fácil". Un lector le respondió: “Señor Bitar: si los militares dieron el golpe el año 1973 fue exclusivamente por la ingobernabilidad en que tenían sumido a Chile y del cual usted era parte. Que culpa tienen los chilenos hoy de sus errores del pasado”. Lo que me molestó fue encontrar en el blog http://www.bajolalupa.blogspot.com/ del filósofo conservador Cristóbal Orrego, justificando la parálisis del gobierno: “Sí, es comprensible, en parte, pues dudaron por esos recuerdos terribles de hace ya décadas:”. No es comprensible. Fueron elegidos para tomar decisiones, no para convertir el país en un consultorio psiquiátrico o psicológico, como lo exprese en ese blog. Lo mismo también comentó un lector de ‘La Tercera’ al leer las declaraciones de Bitar. Y así en el blog ChileLiberal un interlocutor me dijo: “no he visto a bloggero más monotemático y anclado al pasado que Bazán, ya podemos está hablando de queso manchego y él encuentra una manera de extrapolar el golpe”. Recién el domingo 28 la Presidenta firmó a las 15:00 los decretos para los estados de excepción, cuando los vándalos habían saqueado e incendiados supermercados, comercios detallistas, e incluso los saqueadores fueron a robar a los municipios de Hualpen y Lota. Ambos con alcaldes de izquierda y pidiendo la intervención de los militares. Después de todo, en estos veinte años el oficialismo ha estado diciendo que aplicar la ley y el orden es sinónimo de represión y fascismo.

Poco se comentó que el ex general del Ejército, Juan Emilio Cheyre tuvo un altercado verbal con el diputado socialista, Sergio Águiló, ya que el primero sostuvo que sacaron tardíamente a las Fuerzas Armadas por ‘trauma’ que tenían con ellas. El diputado Águiló afirmó: “intentándose sacar el pillo junto con otros oficiales cometieron delitos a los derechos humanos y están siendo llevados a la justicia". El señor Águiló fue arrestado en 1981 por la CNI porque tenía metralletas AKA para veinte integrantes de la ex Izquierda Cristiana, quienes se habían entrenado en Cuba. La actual prensa de ‘derecha’ no contó esa parte. Recién en el 2005 presentó una querella contra el brigadier Roberto Schmied por tortura. Según el diputado, después de casi 20 años se acuerda de que "tiene trastornos post traumático". El brigadier afirmó: “el diputado no fue torturado’’. “Miente, miente que algo queda”, como decía Voltaire a costa de la honra de las personas.

El Gobierno no entendió el mensaje de la elección presidencial de la segunda vuelta y se quedó en el pasado. Pues, ¡Qué más monotemático que la guinda de la torta sea el Museo de la Memoria y los veinte años hablando solamente del Gobierno Militar y ocultando la Unidad Popular! Además, con el terremoto quedó al descubierto que el tópico ‘Reestablecimiento o reconciliación de las relaciones cívicos militares’, que cacareó la Concertación, los intelectuales del FLACSO y en particular la izquierda, fue artificial que le afectó solamente a ella, para justificar su fracaso de imponer una dictadura del proletario como leí a un lector en ‘La Tercera’. La izquierda no aún asimila que la civilidad llamó a los militares en 1973 como lo pidió ahora con el terremoto. El terremoto, además, probó que las amnistías son saludables para los países, pues no se quedan en el pasado y sus líderes no sufren de parálisis. Sin la amnistía que se dictó después de la Guerra Civil de 1891, el país no hubiera avanzado. ¿Se imaginan que unos de los descendientes de esa guerra y que tuviese ganas de participar en la política, hubiese dicho que se no tomo tal o cual decisión, porque su abuelo murió en ese conflicto? Bueno, a eso hemos llegado. De modo, que si en el futuro hay un desastre y la persona que ocupa un cargo es descendiente de un upeliento o un terrorista del Mir, el país tiene que convertirse en psicólogo.

Con todo, los militares le aconsejaron el sábado declarar tal Estado de catástrofe. Luego, en la semana quedó de manifiesto que la Jefe de Estado estaba preocupada de que los militares saliesen a la calle con un casco blanco, porque si salían con el casco correspondiente iba evocar, probablemente, el Gobierno Militar. Tampoco, la Presidenta llamó al nuevo Jefe Estado Mayor Conjunto de las FFAA, el General Le Dantec. Tal vez, Bachelet esté interesada en los ‘cascos rojos’ de la ONU para enfrentar desastres naturales. Se saltó el protocolo.

Luego en la semana, el Gobierno le intentó culpar a las Fuerzas Armadas, y en particular a la Armada, ya sea por la descoordinación, ya sea por el fax. En efecto, por la prensa y en la red se publicó el fax que mandó del Servicio Hidrográfico de la Armada (Shoa) a la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) al momento de iniciarse el terremoto, el cual resultó muy ambiguo. Cierto. El Gobierno quedó feliz cuando las cabezas rodaron el Armada. Muchas personas también esperaban que rodaran las cabezas del Gobierno. Más vale una afirmación categórica a una ambigua. Sin embargo, el día de ayer se publicó por el diario digital ‘El Mostrador’ la “Metodología básica para la elaboración de un plan comunal de prevención y de respuesta ante Tsunami”, elaborado en el 2001, en el que se señala que si hay un terremoto no es necesario esperar la confirmación de Shoa. Una vez más se saltaron el protocolo que ellos mismo se habían trazado.

Para terminar la semana con la reunión que tuvo la Presidenta con los personeros de la Iglesia Católica chilena y la Teletón. Lo que me molestó de la Teletón que organizó don Francisco fue más que ayudar a los damnificados tuvo el propósito de blanquear la falta de liderazgo de la Presidente Bachelet. Es raro que, al final de la jornada el auditorio del Teatro Teletón la estuviese aclamando “líder”. Lo mismo me molestó, cuando se reunió con monseñor Goic y Francisco Javier Errazuriz hablando de la unidad y amor. Lo que más ha realizado su gobierno es practicar el deporte del odio, y de paso, demonizando a un grupo reducidos de chilenos que se encuentran injustamente presos.

No son recursos, sino liderazgos.

Por otro blog, encontré la siguiente afirmación del ministro socialista José Antonio Viera Gallo y ex subsecretario de Justicia de Allende a propósito del terremoto: “Es tan difícil emitir un juicio y ya llegará el momento para analizar. Es muy difícil tener un aparato como la Onemi, que sólo actúa en casos excepcionales; sísmos cómo éste sólo se ven cada 25 años. No tengo la experiencia para dar un juicio sobre esta experiencia”. Nada más falso. Un político experimentado como el ex Demócrata Cristiano, Adolfo Zaldívar, en una carta publicada en ‘El Mercurio de Santiago’ titulada ‘Razones de la demora’, contrasta la falta de liderazgo del actual Gobierno o ‘Gobierno comunicacional’ con el ‘gobierno de los gerentes’ de Jorge Alessandri de 1960, a quien le tocó el terremoto de Valdivia: “ a estas alturas está claro que el Gobierno tuvo información suficiente y que se resistió por razones políticas a declarar de inmediato el estado de catástrofe.
Contrasta esta forma de actuar con la asumida por el gobierno que enfrentó el terremoto del año 1960.
Es esa oportunidad, ante un terremoto similar en extensión y superior en intensidad, que alcanzó los 9,5 grados de la escala de Richter, quedaron absolutamente cortadas las comunicaciones con la zona sur, y el gobierno se impone a través de un comunicado del periodista Enrique Folch, que informa de la tragedia por transmisiones de radioaficionados.
El Presidente Alessandri procede a suspender las celebraciones de ese 21 de Mayo. Convoca a una reunión de emergencia para tomar medidas urgentísimas. Las Fuerzas Armadas toman por instrucción presidencial de inmediato el control del orden público y se integran a otras tareas logísticas de ayuda de comunicación y de reconstrucción.
Se dictan los decretos de emergencia para poder organizar la entrega de alimentos, una pronta ayuda económica y un decreto para poder fijar los precios. El propio Presidente y sus ministros dentro de las limitaciones de la época viajan a las provincias afectadas y organizan a los intendentes y gobernadores con instrucciones directas y precisas
”.

Agrega que el gobierno de Jorge Alessandri no había Internet, telefonía celular, redes sociales y disponía de pocos recursos pecunarios. Hasta el día lunes, todavía la Onemi se estaba justificando.

Finalmente dice, Zaldívar: “Ésta es la diferencia sustancial en el manejo de ambas crisis. Uno resolvió y el otro todavía evalúa”. Supongo que la encuesta se realizó en las ciudades saqueadas.

Por tanto, las explicaciones que ha dado el Gobierno de Bachelet a luz de la experiencia del terremoto de 1960, no tienen justificación. El poncho les quedó demasiado grande.

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lunes, septiembre 14, 2009

El otro 11 y una película















¿Qué relación guarda la propuesta de los ‘progresistas’ de cambiar el escudo nacional con la gesta del 11 de septiembre de 1973? Hasta el momento, no he encontrado ningún comentario de algún político o analista de derecha que vea un lazo entre los dos. He leído el comentario de Hermógenes Pérez de Arce oponiéndose al cambio. El escudo nacional reza así: “Por la razón o la fuerza”.

Desde que Chile llegó a la democracia, la Concertación y sus intelectuales orgánicos se han empeñado en cambiar la historia y los emblemas patrios, con el único propósito de no reconocer que el socialismo marxista tuvo tres cruces: fracaso, perdió y fue derrotado. ¿Y a quién apunto los dardos su estrepitoso fracaso? Uno de ellos es recurrir a la CIA, otro que las Fuerzas Armadas estaban sedientas glorias desde la Guerra del Pacífico, el otro es el escudo nacional. Si uno revisa la literatura que se publicaban a principios y mediados de los noventa, verán que los intelectuales de izquierda como los filósofos Martín Hopenhayn y Humberto Gianini culpan al escudo nacional, como el responsable de la intervención militar. Por ello, parte de la estrategia gramsciana ha sido, pues, colocar en los edificios públicos cuadrados con cubos. La propuesta del senador Nelson Ávila del PRSD viene de antes.

En este reciente y el último 11 de septiembre que le tocó presidir a la Presidenta Bachelet ha quedado demostrado que ella gobierna solamente para su sector político, no para el país. Sigue los pasos de Allende. Así como al marxista leninistas Salvador Allende le han vendido la imagen de ‘Presidente Constitucional’, cuando quebró la ley y la Constitución, así también se han empeñado en hacer creer al mundo que Bachelet es la ‘Presidenta de la Reconciliación’. El que diga lo contrario es un mentiroso. Por cierto, dicha campaña la comenzó la Iglesia Católica cuando salió electa Bachelet. En efecto, días previo al 11 de septiembre, la Presidenta asistió a la premier de la película ‘Dawson Isla 10’del cineasta Miguel Littin, basada en un libro del ministro de Allende, Sergio Bitar. Este último en el ‘avant premier “destacó la presencia de la Presidenta Bachelet y por ser un ejemplo de la superación humana y "la reconciliación". Nada más falso, pues la Presidenta ha sido la Presidenta del Odio. Después, el mismo 11 Michelle Bachelet volvió reiterar su mentira al homenajear y parafrasear a Allende: “Lo que aquí ocurrió no fue sólo una gesta histórica, fue un ejemplo que sirvió para la lucha contra la dictadura y a partir de ese ejemplo, 36 años después los chilenos hemos gestado un reencuentro mucho más genuino". La reconciliación ha significado venganza y tergiversar la historia, ya que no se ha aplicado la igualdad ante ley. Solamente, hemos presenciado veinte años de resentimiento y odio. Si ella hubiese mostrado gestos de reconciliación, hubiera indultado o bien amnistiado a los militares; cosa que el ‘progresismo’ se ha opuesto.

A propósito de película ‘Isla 10’, las palabras del actor Benjamín Vicuña que personifica a Sergio Bitar son hilarantes y absurdas: "Es una película que contribuye a la memoria, a saber de dónde vinimos para poder también construir un futuro mejor y no volver a equivocarnos. Para las nuevas generaciones que tuvimos que vivir con esta herencia, con esta mochila de lo que pasó, es una bonita película para poder debatir y reflexionar sobre la historia de nuestro país". En una entrevista a la CNN Chile, Vicuña dijo que la película era “tributo a muchos chilenos que soñaron con un país diferente”. Antes había dicho en los medios que se quería censurar esa parte de la historia. La izquierda ha convertido en tabú la violencia que ellos iniciaron en 1966. Otrosí, de censurar el período de 1966-1967 hasta el septiembre de 1973. Los izquierdistas sueñan, los otros tienen intereses. Afortunadamente, el sueño no se realizó o seríamos otra Cuba y una Corea del Norte.

De hecho, el actual aspirante a la Presidencia de la República, el socialista Marco Enríquez Ominami sostuvo que era “repugnante escudo nacional”.

La Presidenta Michelle Bachelet expresó manifiesto rechazo al emblema del escudo nacional, cuando fue el 58º aniversario de la Democracia Cristiana chilena: “Nos hemos unido para que nunca más la fuerza se imponga sobre la razón, para que prime el respeto a la dignidad de los ciudadanos, para que la cultura de la libertad sea la base de nuestra convivencia, para buscar la prosperidad del país,”.


Además, las palabras de la Presidenta son contrasentido, pues el partido que milita, esto es, el Partido Socialista y sus amigos, el grupo terrorista Mir, optaron por la violencia para imponer la dictadura del proletariado o un régimen totalitario de corte marxista leninista.

La situación era tan grave, que el ex Presidente Eduardo Frei Montalva y presidente del Senado señaló: "Nada puedo hacer yo, ni el congreso ni ningún civil. Desgraciadamente, este problema sólo se arregla con fusiles". Se había acabado la razón hace tiempo en la República. Dicho sea de paso, es deplorable el comportamiento de los DC en estos 11 de septiembre.

Ahora bien, puesto que la revolución tal como la entendía Lenin y Ernesto ‘Che’ Guevara’ no les funcionó, han intentado por todos los medios quitarle legitimidad a la victoria de sus enemigos. Del mismo modo, que le quitan legitimidad a los oficiales y suboficiales que combatieron el terrorismo guevarista, llamándolos ‘terroristas de Estado’. El socialismo leninista guevarista veían a los burgueses como enemigos, no eran adversarios, como después se vino a decir. Lo que hubo en Chile hace 36 años fue simplemente una rebelión contra un Gobierno que paso a llevar las leyes y la Constitución. Después de todo, a los ‘progresista’ o socialistas le gusta tener el monopolio de la rebelión. En Chile, gracias al almirante Merino tuvimos nuestra propia versión de la rebelión de Kronstad. La rebelión la comenzó la Marina.

El filósofo español don José Ortega y Gasset señalaba en uno de sus ensayos, cuyo nombre no recuerdo, “que la fuerza es la última ratio” en la política. En efecto, cuando ya no sirve la persuasión, ni el diálogo, lo único que queda es la fuerza, sobre todo, cuando un grupo minoritario quiso imponer un sistema totalitario en el país.

Parafraseando a la Presidenta, gracias al 11 de septiembre gozamos de la “cultura de la libertad” y no de la esclavitud.

Espero que el día de mañana por el bien de la República saquen la estatua de Allende y le cambien de nombre al Salón Blanco de La Moneda, ya que Allende dijo: “Yo no soy el presidente de todos los chilenos, soy el presidente de la Unidad Popular”.

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