Ante la autoproclamación del socialista, Juan Guaidó como presidente de la nación venezolana, el dictador Nicolás Maduro se comparó con Salvador Allende : “Chile… la hermosa Chile de la Unidad Popular, del gran Salvador Allende, presidente mártir de los pueblos de América”.
A Nicolás Maduro le piden que renuncie igual que la oposición a Allende.
Ahora bien, esa comparación irritó a la izquierda chilena como a la escritora Isabel Allende. Fue considerado como abuso y aprovechamiento. Naturalmente, a los diversos personajes de ese sector que han pasado por la política mintieron para variar. Carecen de honestidad intelectual. Por eso, no les gusta verdad. Y por esa misma razón, prefieren imponer una narrativa falsa o una “verdad oficial”, que lo que menos tiene es de una verdad.
Cualquiera comparación del régimen chavista venezolano con el Gobierno Cívico Militar que gobernó el país entre 1973 y 1990, carece de todo fundamento, pues una de las razones de la intervención militar chileno, es que los chilenos estábamos igual que los venezolanos, tanto en términos económicos como político. La única diferencia es que Allende nunca pudo comprarse a los militares, a pesar de que el Mapu y el grupo terroristas Mir se infiltraron en las Fuerzas Armadas. Cuando vinieron las esposas de los dirigentes socialistas venezolanos Leopoldo López y Antonio Ledezma a Chile, ni Ricardo Lagos, ni Sebastián Piñera se les ocurrió decir, que los chilenos ya vivieron en carne propia el comunismo allendista durante tres años lo que los venezolanos han llevado 20 años. Tampoco dijo nada al respecto el novelista y poeta culposo, Arturo Fontaine Talavera, que las recibió en el Museo de la Memoria dedicado a los terroristas. ¡Que hayan venido a pedirle ayuda a la izquierda chilena refleja que no tiene conocimiento de la historia reciente de América Latina!
Me acordé que en la Cuba comunista hay monumento al presidente marxista chileno. Si Allende era democrático, ¿qué hace un monumento allá en la isla cárcel? En el segundo gobierno de Michelle Bachelet, el ex ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz viajo a ese país para incrementar el intercambio comercial. De paso, le rindió honores a la estatua de Allende. Nunca han reclamado por cierto los dirigentes de la ex UP. Antes de la llegada de la Unidad Popular, toda la izquierda estaba entusiasmada con la dictadura cubana
Aquí se muestra que los zurdos son los verdaderos negacionistas, pues los revolucionarios marxistas leninistas de la ex UP, ya se no acuerdan de la Declaración de Principios de Congreso de Chillán de 1968 y del Congreso de La Serena, en 1971, en que botaban por la basura la democracia y optaron por la violencia: “La violencia revolucionaria inevitable y legítima….Sólo destruyendo el aparato burocrático y militar del estado burgués, puede consolidarse la revolución socialista”. Siempre sacan a relucir que en Europa hay diversos lugares llevan el nombre de Salvador Allende. El ex matón del Grupo de Amigos del Presidente (GAP), el diputado socialista Marcelo Schilling dijo: “En Francia hay ciudades que llevan calles y plazas con el nombre de Allende; no estoy seguro de cuántas llevarán el nombre de Maduro”. La prensa europea occidental antes de la intervención militar del 11 de septiembre de 1973, era bastante ácida con respecto al gobierno de la Unidad Popular como cuenta la periodista Nena Ossa en su libro Thank You Allende! La prensa europea que criticaba a Salvador Allende como lo hacen ahora con Nicolás Maduro cambio radicalmente el mismo 11. Y eso que todavía estaba fresco la Primavera de Praga de 1968, donde los tanques soviéticos entraron a Checoslovaquia. Todo cambio gracias a la mano negra de la KGB en los medios occidentales. No hay otra explicación más lógica. Ahora Francia le acogida de asilo al terrorista del FPMR que asesino al senador de la UDI, Jaime Guzmán. En realidad, el país galo no es buen ejemplo en muchas cosas. Los Socialista históricos que se enojaron con las palabras de Maduro son unos verdaderos mitómanos. Éstos fueron José Antonio-Viera Gallo, Marcelo Schilling, Sergio Bitar, Ricardo Solari, Ricardo Núñez Muñoz, Jaime Gazmuri. Dijeron que Allende era democrático, respetuoso de la Ley y la Constitución. Y el abogado de derechos humanos del Partido Comunista, Eduardo Contreras, a quien Bachelet nombró embajador en Argentina durante su segundo gobierno.
El ex ministro de la Unidad Popular, Sergio Bitar expresó: “No podemos callar y aceptar que Maduro pretenda guarecerse en la imagen del Presidente Allende, desprestigiándolo y distorsionando la realidad. Allende es un símbolo de integridad moral, de compromiso social y de vocación democrática incuestionable. La experiencia de Maduro, en cambio, ha traído persecución política, miseria, crisis humanitaria, hambre”. Se equivoca el ex ministro en cuanto Allende. Todo lo que le acusan a Maduro lo hizo, pues trajo miseria. Ya no se acuerda de las JAP, del desabastecimiento, producto de las propias políticas de la UP.
¡Qué manera de mentir! El socialista Schilling dice: “Allende se propuso construir una sociedad más justa, respetando la Constitución, las leyes y la democracia. Nunca reemplazó al Congreso por una Asamblea Constituyente ni desconoció las normas vigentes”. Falso. No respeto la Constitución, la democracia y las leyes. Allende quería reemplazar el Congreso por el poder popular tal como lo denuncia el Acuerdo de la Cámara de Diputados: “Que, para lograr este fin, el Gobierno no ha incurrido en violaciones aisladas de la Constitución y de la ley, sino que ha hecho de ellas un sistema permanente de conducta, llegando a los extremos de desconocer y atropellar sistemáticamente las atribuciones de los demás Poderes del Estado, violando habitualmente las garantías que la Constitución asegura a todos los habitantes de la República, y permitiendo y amparando la creación de poderes paralelos, ilegítimos, que constituyen un gravísimo peligro para la nación, con todo lo cual ha destruido elementos esenciales de la institucionalidad y del Estado de Derecho;”. Y Bachelet en su último gobierno, intento algo parecido con los cabildos. Sólo el político Cristián Monckeberg señalo que esas asambleas para la nueva constitución eran ilegales.
El ex ministro del Trabajo, Ricardo Solari dijo: “tratan de comparar la pulsión heroica en el día final de Allende con la épica eventual de una confrontación promovida por fuerzas externas, si fuera el caso”. Según dos periodistas, Allende quiso rendirse y luego fue asesinado por los cubanos.
El ex sub secretario de Justicia de Allende, José Antonio Viera-Gallo recuerda que los comunistas chilenos supongo compararon al general Wojciech Jaruzelski con el general Prats y al Movimiento Solidaridad con el paro de los camioneros contra Allende: “Algunos dirigentes del Partido Comunista ya lo hicieron una vez con el movimiento Solidarność en Polonia, donde comparaban a Wojciech Jaruzelski (el gobernante polaco a comienzos de los ochenta) con el general Carlos Prats, y al movimiento dirigido por Lech Wałęsa con el paro de los camioneros de 1972 en Chile contra Allende. Es decir, cosas completamente absurdas”.
Luego agrega: “Comparar estas cosas tiene una utilidad política para justificar una posición. Pero hay una enorme diferencia: quien ha dado el golpe de Estado es Maduro. Allende nunca dio uno sino que respetó toda la institucionalidad. El movimiento chavista es populista, mientras que la Unidad Popular tenía un proyecto político. Es fuera de lugar comparar a Maduro con Allende”. Nunca respeto la institucionalidad.
Según el profesor de Historia chileno, Jan Doxrud en un escrito titulado La Política Económica de Salvador Allende y la Unidad Popular, describe la “microeconomía del populismo”, la cual se refiere para “explicar las políticas económicas que han implementado regímenes populistas como el de Allende y otros más modernos como el de la Venezuela bolivariana”. Cuando Alex Kaiser y la guatemalteca Gloria Álvarez escribieron El engaño populista, debieron haber puesto en el centro a Salvador Allende rodeado de Hugo Chávez, Michelle Bachelet, Evo Morales, Cristina Kirchner, Pablo Iglesias, Fidel Castro y Rafael Correa.
Lo que les falla a los políticos mencionados, es que la ex presidente Michelle Bachelet apoya el régimen de Maduro como antes respaldo a Hugo Chávez. Durante su primer gobierno Bachelet fue partidaria de la Unión Sudamericana de Naciones (Unasur), un engendro del ex presidente Chávez. No dijo nada cuando el ex militar golpista clausuró un canal de televisión. No recibió a Lilian Tintori y Mitze Capriles. Según un reportaje , tanto ex canciller demócrata cristiano Alejandro Foxley en su primer gobierno como Heraldo Muñoz en su segundo gobierno le recomendaron tomar distancia del régimen chavista.
Ya en el 2003 Hugo Chávez se comparaba con Allende: "lo que le hicieron a (Salvador) Allende están tratando de hacernos a nosotros".
Cuando murió Chávez, La Fundación Allende saco el siguiente comunicado, en el 2014: “La Fundación Salvador Allende, Seccional Guayana, Estado Bolívar, hace llegar sus más sentidas condolencias a los padres, hermanos, hijos, nietos y demás familiares, por la pérdida irreparable de nuestro querido y apreciado presidente Hugo Chávez Frías, como también al pueblo revolucionario que sufre la terrible perdida, de quien aportó todo su esfuerzo físico y mental para transformar a Venezuela en un país de justicia, que pudiera llevar a su pueblo a la "máxima suma de felicidad" como dijera nuestro padre Libertador Simón Bolívar”.
En el 2015, la Radio Chile afirmó: “Hugo Chávez nos trajo a Salvador Allende al presente. Retomó en su tierra las banderas del Presidente Allende de la Unidad Popular y el pueblo chileno construyendo una nueva vía al socialismo del siglo XXI en la República Bolivariana de Venezuela”. Más claro que el agua. Sin embargo, los Socialistas históricos no dijeron nada sobre esa comparación. Se quedaron callados.
Cuando Hugo Chávez comenzó con su gobierno, a un compañero de universidad que militaba el PPD, le dije que el ex militar golpista era el Salvador Allende venezolano y viceversa. Se enojó.
En el 2015, cuando vinieron las esposas de los lideres venezolanos , escribí: “La oposición venezolana está más perdida que el teniente Bello. Lo ilustra las diversas declaraciones donde comparan al régimen de Maduro o Chávez con el gobierno de la Fuerzas Armadas y de Orden (1973-1990), y no contra la UP”. Lo correcto sería: “y no con la UP”. Se entiende.
En realidad, desde que los ex Unidad Popular tomaron para así la bandera de los derechos siempre ha estado deformado, aunque ellos no reconocen que en el gobierno marxista de Allende a los chilenos le violaron la mayoría de los derechos humanos tal como lo describe el Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973. En un blog leí que los derechos humanos en un principio tuvieron buenas intenciones, sin embargo, con el tiempo degenero. Nunca tuvieron buenas intenciones, pues siempre se pusieron al lado de los terroristas o guerrilleros. Los mismos que amenazaron a los jueces de la Corta Suprema previos al 11 de septiembre, luego se quejaban que la justicia les negaba los recursos de protección en el gobierno militar.
Además, el sólo hecho de que la izquierda quiera hacer una ley que sanciona a quienes nieguen las violaciones a los derechos humanos, nos está indicando que las supuestas víctimas no son tales. Sabemos que las llamadas ‘víctimas de la dictadura’ son los terroristas o guerrilleros del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR); el brazo armado del Partido Comunista, el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) y, por último, el Frente Lautaro.
Lo que avala lo anterior son las dos instituciones creadas la terrorista Michelle Bachelet en su primer gobierno: el Museo de la Memoria y el Instituto Nacional de los Derechos Humanos. En rigor, la creadora propiamente tal de Museo es la periodista y ex Mir, Marcia Scantlebury.
El Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos está creador obviamente para las violaciones a los derechos humanos bajo el Gobierno Militar, en primer lugar. Y en segundo lugar, homenajear a los grupos terroristas mencionado que combatieron dicho gobierno en nombre del derecho rebelión. Por tanto, en Chile nadie puede matar a un terrorista. En ese museo, no se recuerda los que sufrieron desde que la izquierda opto por la violencia y la vía armada a mediados de los sesenta del siglo pasado, valga la redundancia, la violencia marxista en sus diversas formas: atentados a la propiedad, tortura, robo, secuestro, atentados, vejámenes, violación a mujeres y asesinato. También el museo, omite las violaciones a los derechos humanos bajo la Unidad Popular.
Y en cuanto al Instituto Nacional de los Derechos Humanos (INDH) es lo mismo. De hecho, en su estatuto tiene como una de sus tareas querellarse contra los agentes del Estado del Gobierno Militar. No se van a querellar contra los terroristas. Hecha la ley, hecha la trampa. Lo más sorprendente es que nuestros grandes pensadores de las universidades o think tank de la derecha no se hayan dado cuenta de ese detalle y aberración. El INDH no se va querellar contra el diputado comunista y asesino confesó, Guillermo Teiller. Aunque la ley de amnistía esté vigente y no se le aplique a los militares, la institución mencionado tampoco se va a querellar con el señor José Benado por el secuestro del periodista Osse y por el asesinato a Roger Vergara; a Carlos Ominani por el accidente ferroviario de Queronque; contra Roberto Nordenflycht por el asesinato del Teniente del Ejército, Roberto Zegers Reed; al asesino del dirigente poblacional de la UDI, Simón Yévenes; a Pascal Allende por el crimen del intendente de Santiago, Brigadier Carol Úrzua. Sólo por nombrar algunos.
La izquierda con la expresión ‘víctimas de la dictadura’ quiere que las personas menos entendida o ignorantes de la historia reciente por propia voluntad asocien que los militares eran unos desalmados y que mataban civiles. Cuando emplean esa expresión que apela a las emociones, es que desean sientan lástimas por ellos. Lo Hay bastante información en la red, sin embargo, no se toman la molestia de verificar quien dice la verdad. Los civiles fueron los que llamaron a los militares. Más del 70% de los chilenos pidieron la intervención militar.
Los grandes pensadores que tiene la derecha chilena ni se han dado la molestia cuestionar lo que llaman ‘violaciones a los derechos humanos’. Es un asunto de significado o semántica. Más bien podría desenmascarar o desmenuzar ese concepto. O si quiere emplear una expresión sacada de los filósofos post modernos como Jacques Derrida, desconstrucción. Ni siquiera se ha dado cuenta que todo lo que hace la izquierda es arbitrario. Basto para que la Corte Suprema este año le concediese libertad condicional a algunos militares, para que la izquierda se enojara y pidiera cambiar las condiciones y exigencias de ese beneficio, que por cierto, los terroristas bajo la Concertación se les otorgó. Incluso, el año pasado en el segundo mandado de Michelle Bachelet.
Durante la Unidad Popular jamás aparecieron los abogados de los derechos humanos, cuando eran agredidos y a veces con resultado de muerte a los opositores a dicho gobierno. La gran ausente de ese período fue la Iglesia Católica chilena, la cual fue cómplice del gobierno marxista con todos sus atropellos. Y también estuvo ausente, cuando los terroristas durante el Gobierno Militar asesinaban.
Volviendo a los abogados de derechos humanos. Ellos trabajaron para el Comité Pro Paz, que luego se convertiría en la Vicaría de la Solidaridad, que era una institución que creó la Iglesia Católica después de la caída de Allende. Sus protegidos fueron primero los terroristas del grupo Mir y luego del FPMR.
Durante el Gobierno Militar los abogados de derechos humanos jamás se acercaron a las víctimas de la violencia marxista, ya sea civiles, ya sea militares.
Una abogada de los derechos humanos emblemática es, pues, la actual diputada por el Partido Comunista, Carmen Hertz, quien en más de una ocasión ha defendido y reivindicado al grupo terrorista FPMR.
Lo bueno affaire entre la diputada de Renovación Nacional, Camila Flores y la diputada comunista, es que sacó a relucir que Hertz durante la Unidad Popular militaba el Mir y promovía la vía armada a viva voz. Es una prueba más de lo siempre he dicho: cuando la guerrilla comenzó a perder en el cono sur de América Latina aparecieron con el tema de los derechos humanos. La izquierda desde que los militares entregaron el poder a los civiles se han dedicado a destruir a las Fuerzas Armadas o desprestigiarlas, como si hubiesen sido los revolucionarios marxistas de la década del sesenta blancas palomas.
Si se trata de apelar a la autoridad en materia de derechos humanos, tampoco la tiene la izquierda. Tanto académicos como políticos de la ex derecha le creen a la comunista y terrorista Bachelet que a los militares.
Cuando Bachelet creo el Museo de la Memoria y también pasaron a forma parte los inmuebles que sirvieron de centro de detención de los grupos terroristas, que la izquierda llama centro de torturas o exterminio. El ex Mir Mauricio Rojas estuvo también preso y le gusta expresarse como que “fuimos víctimas o mártires”. Buscando una información llegue al sitio web del ex centro detención Londres 38, donde entrevista al mirista José Benado. Lo que dice la página sobre este señor es una verdadera joya y confirma que las ´víctimas de la dictadura’ fueron terroristas:
“José Benado, economista, ex militante del MIR. Ingresó al MIR en 1967, en un grupo de la Escuela de Economía de la Universidad de Chile, donde estaba su hermano. Ahí inicia trabajo militante en la Universidad y en las poblaciones. En 1970 fue condenado por Ley de Seguridad Interior del Estado por el caso del secuestro del periodista Darío Osses y relegado a Panguipulli. Indultado por Allende, desarrolló trabajo político del MIR en el GPM5 y en las tareas de infiltración a las FFAA. Tras el golpe de Estado se asiló en Suecia junto a su esposa e hijo y participó de la Operación Retorno regresando a Chile en 1978. Dos años después, fue detenido nuevamente tras el atentado a Roger Vergara y trasladado al Cuartel Borgoño, donde fue torturado”.
Usando los parámetros de la izquierda, podemos concluir que el señor Benado es un violador de los derechos humanos, pues formó parte del secuestro del periodista Darío Osses, al cual el Mir torturó y vejo. Este es, además, como los llamó Salvador Allende a los miristas indultados: Jóvenes idealista. No bastándole haber delinquido, pues, estuvo metido en la infiltración de las Fuerzas Armadas. ¿Ustedes creen que las FF.AA., se iban quedar de brazos cruzados? Recuérdese que meses antes del 11 de septiembre, se descubrió el motín de la Armada, cuyos miembros seguían órdenes del grupo Mir.
No sé por qué el Comité Funa que mencioné en una anterior no lo funa.
La Operación Retorno fue el primer intento del Partido Comunista que fracaso.
Después el señor Benado estuvo involucrado en el atentado de Roger Vergara.
Cuando buscando información sobre nuestro escudo nacional, también llegue a la página de la casa de Salvador Allende en Tomás Moro. Lo primero que veo, es que al lado izquierdo de la pantalla un botón con la sigla GAP, a los cuales se les considera mártires y víctimas. La guardia pretoriana de Allende eran unos matones.
El ilegal Informe Rettig de “Verdad y Reconciliación” fue pedido por los grupos terroristas chilenos al traidor demócrata cristiano, Patricio Aylwin en el primer gobierno de la Concertación. Además, de pedir la persecución y encierro de los militares. Recordemos que en el primer gobierno de Piñera, el actual ministro de Justicia, Hernán Larraín: “No sé si fue mi impresión, mas las palabras del político oficialista dejan entrever otra cosa. El primer Gobierno de la Concertación, presidido por el demócrata cristiano, Patricio Aylwin libero a los terroristas porque temía que les causaran problemas”. Y el parlamentario Schilling dijo en su oportunidad: “Alguna experiencia tengo en esto de enfrentar la violencia política de los grupos armados, y quiero decir que si en su oportunidad no se hubiesen tomado medidas como llevar adelante el Informe Rettig, hacer las leyes de reparación y levantar las limitaciones que imponía la ley de Amnistía, todo eso se habría convertido en bandera de lucha de los grupos violentista”.
La PDI con el sesgado e inconstitucional Informe Rettig persigue a militares jubilados.
¿Dónde están los liberales defendiendo la igualdad ante ley y los principios del Estado de Derecho como pro reo y la prescripción? ¿Dónde están los liberales denunciando la abierta prevaricación de los jueces? ¿Dónde están los liberales enojados porque a los militares se les imputa la ficción del ‘secuestro permanente’? ¿Dónde están los liberales que dejan a los militares se los condene por un delito que la propia ley establece que no es retroactivo?
¿Cómo pueden aceptar que los jueces de izquierda declaren que la tanta DINA como la CNI fueron asociaciones ilícitas?
La izquierda no fueron víctimas, sino, por el contrario, tiene complejo de víctima, que es algo totalmente distinto. Encontré una buena definición de los que hablo: “Las personas que viven desde el complejo de víctima ven culpables por todas partes y muchas veces intentan hacer que los demás se sientan responsables de sus miserias”. Los revolucionarios marxistas de la Unidad Popular culpan a la CIA y las Fuerzas Armadas de su intento totalitario. Los grupos terroristas del Mir, Frente Lautaro y el FPMR culpan a DINA y la CNI de sus fracasos.
Para terminar, al contrario de lo que sostiene Hernán Larraín Matte de Evolución Política no es pinochetismo es que el relativiza la violación a los derechos humanos, sino la izquierda. Pues, a quienes le verdad le violaron los derechos humanos son quienes sufrieron la violencia marxista desde antes del 11 de septiembre de 1973.
PD: Les dejo por canal Capitalismo Revolucionario el Réquiem para las víctimas de la violencia marxista hecha por don Felipe Izquierdo, un ex mirista; cosa que ninguna institución como el Congreso, la Iglesia Católica y el Ejecutivo ha realizado.
Escribí el 17 de julio del 2011 a raíz de la falsa huelga de hambre de los mapuches terroristas que habían emboscado al fiscal Elgueta y de las palabras del senador de la UDI, Hernán Larraín a propósito de la misma : “No sé si fue mi impresión, mas las palabras del político oficialista dejan entrever otra cosa. El primer Gobierno de la Concertación, presidido por el demócrata cristiano, Patricio Aylwin libero a los terroristas porque temía que les causaran problemas. Según Larraín, "Existen precedentes para hacerlo”. ¿Qué precedente? Los terroristas condenados por la Justicia Militar ajustados a Derecho. Transcurridos veintiún años, sabemos que el Gobierno que presidió Aylwin no les temía a los militares, sino a los terroristas. La Concertación siempre sacara a relucir el ejercicio de enlace, que realizó el Ejército. El auténtico problema eran los terroristas. Por ello, se encargaron de hacerle concesiones a la extrema izquierda. E incluso varios participaron en los Gobiernos de la centro izquierda. No obstante, la gravedad de sus delitos”.
Lo anterior hasta ese momento era una conjetura o una suposición, que el peligro para la nueva democracia no eran los militares, sino los grupos terroristas chilenos. La entrevista realizada por la ‘La Segunda’ a el diputado del Partido Socialista y ex director de la ‘Oficina’ durante el gobierno de Patricio Aylwin, Marcelo Schilling por al asesinato del matrimonio Luchsinger-MacKay despejó las dudas. El diputado se considera “experto” en terrorismo. Después de todo, dirigió la famosa ‘Oficina’, pues según él, se desmanteló el Frente Patriótico Manuel Rodríguez y el Mapu-Lautaro.
En democracia como les gusta decir a los progres secuestraron al empresario brasileño y al hijo del dueño de ‘El Mercurio’. Y después del asesinato del senador Jaime Guzmán asesinaron a otras dos personas. De más está decir, que la Concertación no desmanteló a los grupos terroristas chilenos: el FPMR, el Mir y el Mapu Lautaro. Ya estaban destruidos. La mayoría estaban muertos o presos. Apostaría que ni en el libro “La historia oculta de la transición” del periodista Ascanio Cavallo no aparece una mención a la presión de los grupos terroristas chilenos al primer gobierno de la Concertación. Solamente se centro en los militares.
En la entrevista deja entrever claramente, que el gobierno de Aylwin prefirió satisfacer las demandas de los terroristas a principios de los noventa a tener una verdadera paz: “Alguna experiencia tengo en esto de enfrentar la violencia política de los grupos armados, y quiero decir que si en su oportunidad no se hubiesen tomado medidas como llevar adelante el Informe Rettig, hacer las leyes de reparación y levantar las limitaciones que imponía la ley de Amnistía, todo eso se habría convertido en bandera de lucha de los grupos violentista”. Así se logró la llamada ‘transición pacífica a la democracia’ como le gusta llamar a los progresistas demócrata cristiano socialista. Esta es la Pax chilena. Esta es la “reconciliación”.
Si no se satisfacían las demandas, entonces iban a incendiar el país. Por eso, el gobierno de Aylwin se encargo de indultar a los terroristas.
Según Philippe Chesnay, autor de “Pinochet, la otra verdad”, la comisión Rettig escuchó más a las organizaciones de Izquierda que a los militares. De estas organizaciones, estaban: Los partidos socialistas y comunistas, el Mir, la Iglesia Católica a través de la Vicaría de la Solidaridad, la Comisión Chilena de Derechos Humanos, El Comité de Defensa del Pueblo (Codepu), El Movimiento Contra la Tortura Miguel Acevedo, La Corporación de la Defensa por la Paz (Corpaz), El Frente Nacional de Organizaciones Autónomas (Frenao), la Agrupación de Familiares de Detenidos y Desaparecidos, la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, la CUT y la agrupación de Juntas de Vecinos.
La poca seriedad que tienen las organizaciones de derechos humanos, uno lo puede ver en el asesinato de los carabineros rurales asesinados el año pasado por el Mir y ek FPMR en la zona de Junin, en Argentina. Apenas en Chile se supo del asesinato, en seguida apareció presionando al Gobierno la abogada de Codepu, quien por cierto, estaba interesada en que no apresaran a los terroristas. De hacer justicia por el carabinero muerto, allá él.
Las leyes de reparación les han costado millones de dólares a los chilenos. Un ejemplo de ello, es que ‘La Nación’ informa que el Estado, o sea, los pobres que creen que no pagan impuestos y los que tienen bienes raíces, tendrán que desembolsar $4.650.000.000 a 31 upelientos que estuvieron en la isla Dawson. Socialistas para hablar, capitalistas para cobrar. Cada uno recibirá $150.000.000. Así como lucran los antiguos revolucionarios marxistas leninistas que despreciaban el capitalismo y el dinero, y que se hacen pasar por ‘víctimas’ del Gobierno Militar. Y finalmente, aplicar la ley de Amnistía a los terroristas, mas no a los militares, ya que los únicos que violan los derechos humanos son los militares. Se trasgredió el principio del Estado de Derecho de la igualdad ante la ley.
Dice más adelante que se combatió el terrorismo con “apego a las libertades y garantías individuales y al Estado de Derecho”, mientras al mismo tiempo violentaron la ley con los militares. Al serle preguntado si los grupos mapuches son terroristas, él responde:” -No, porque el terrorismo está tipificado internacionalmente como una acción del Estado contra sus ciudadanos, no se trata de grupos de particulares contra otros”. Ahí le sale el ideólogo. El diputado socialista sabe que la historia del terrorismo en Chile, no comenzó el 11 de septiembre de 1973, sino antes. Entonces, de acuerdo con la cita, el Mir, el Frente y el Frente Lautaro no son terroristas. Schilling emplea el eufemismo ‘la violencia política’ para referirse a los actos terroristas mapuches. Esa es la expresión que emplea el Informe Rettig para omitir que tanto el PS y el Mir optaron la vía armada. Cuando hablan así, da la impresión de que ‘la violencia política’ fuese una suerte de epidemia, que no se sabe de dónde salió. Quizás haya que consultar a la OMS. De repente, a un grupo de chilenos los mordió una jauría de perros no vacunados.
Desde 1990 la clase política, ya sea por complicidad y simpatía como es el caso de los partidos de Izquierda de la Concertación, ya sea por temor y el oportunismo por la Democracia Cristiana y el actual gobierno de Piñera que se no se atreven aplicar las leyes contra los terroristas o grupos armados de la Izquierda, el país se encuentra secuestrado a merced de una minoría que no tienen ningún problema en extorsionar a las autoridades. Y que además, ha creado toda una institucionalidad para ampararlos.
La paz social de la cual se ufana la Izquierda es una farsa. Tan falsa como los falsos torturados, los falsos detenidos desaparecidos y la propia historia que se ha inventado la Izquierda. No estamos en paz. Estamos en tregua.
"Escriba joven sin miedo, que en Chile nadie lee" (consejo de Andrés Bello a Barros Arana)
"La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres"(Don Quijote de la Mancha)