Recuerdos del pasado: De vez en cuando otros blogueros me critican porque siempre hablo del pasado. Pues, como no voy a hablar del pasado si los políticos y el mundo cultural de izquierda miente, sin que nadie o pocos lo refuten. Antes de me descargaba en diarios de vida, ahora empleo el blog. Por ejemplo, en el canal del senado estaba viendo una entrevista al senador socialista, Ricardo Núñez, quien le decía al periodista ‘que la Concertación nació para reconstruir y que lo primero que hizo Pinochet fue cerrar el Senado’. Cuando escuché ese verbo ‘reconstruir’ me dio urticaria, después de todo, el PS como sabe el senador, usó la violencia para imponer en un régimen totalitario que terminó en un pronunciamiento militar. Y con el país totalmente destruido y en bancarrota. Por ello, el Gobierno Militar -como leí en los comentarios de los blog del ‘El Mercurio’- sacó el impuesto a los combustibles. Cuando se conmemoró el aniversario de la Matanza de Santa María, escuché al diputado del PPD, Rodrigo González, que ‘él junto con otro dirigente sindical había luchado heroicamente por la democracia’. A González le conocí cuando era alcalde de Viña. De nuevo la palabra ‘heroicamente’ no me produjo urticaria, sino un ataque de risa. El ex mapu González en tiempos de la UP era un seguidor del mounstro chino Mao Tse Tung y de su Revolución Cultural. Y fue discípulo del filósofo Luis Althusser, quien inspiró a los grupos terroristas de América Latina en el setenta. Menos más que no se exilió en China comunista. Al senador socialista se le olvida que en el programa de la UP proponía una asamblea unicameral como la que hay en Cuba y Venezuela. ¿Dónde están los controles del poder político? Aunque los hechos no le gusten a ambos parlamentarios, los militares trajeron la democracia que respeta los derechos individuales.
El autogol del segundo tiempo: La Presidenta Bachelet comparó lo que le quedaba de su gobierno con un partido de fútbol. Por eso, empleo la expresión ‘segundo tiempo’. Ahora bien, en este segundo tiempo, el Gobierno iba enfatizar el orden público. Eso significa mantener la autoridad. El autogol que se metió la propia Presidenta no fueron los cambios de ministros, a los cuales los ningunea, sino ceder a las demandas de un terrorista que fue castigada a 10 años de cárcel. Al poco tiempo de saber que el Gobierno cede, aparecen en los titulares de un diario que sale en la tarde, que encapuchados queman máquinas en la región de la Araucanía.
La caridad parte por casa: Puesto que el Gobierno perdió la mayoría en el Senado, porque varios senadores se descolgaron de la coalición oficialista, aquél decide enviar un proyecto para que los parlamentarios obedezcan a los partidos y no tengan libertad de decidir libremente. Leyendo otro blog, me di cuenta que la Derecha cayó en lo mismo hace tiempo. En efecto, cuando Chile estrenó su democracia, Alberto Espina del partido de Renovación Nacional (RN), le dijo que el acuerdo de Partido era obligatorio para los parlamentarios. Sergio Onofre Jarpa renunció al partido, porque era inconstitucional tal orden.
Volodia: La muerte de Volodia sacó a relucir la hipocresía del mundo intelectual de izquierda. Y de la derecha con Sebastián Piñera. A la izquierda le gusta sermonear y ser ellos lo cazadores de brujas, como si tuviesen una superioridad moral que tanto le gusta hablar. Somos superiores porque, además, de la libertad creemos en la igualdad. Una prueba de ello, por ejemplo, es que en un programa de cultura, que transmitía primero la Universidad Católica de Valparaíso y luego el canal cable de la Pontificia de Santiago, Off de Record, el periodista Fernando Villagrán invitó al escritor chileno, Pedro Lebemel, escritor gay. Empezaron hablar de artistas e intelectuales que habían apoyado regímenes dictatoriales. Lemebel puso el ejemplo de la cantante española Sara Montiel en tiempos de Franco. La razón que daba Lemebel de porque Montiel era franquista: "tenía que vivir". En cambio si le formula el mismo dilema a la izquierda, ellos intentan zafarse. De hecho, Lebemel es castrista y tildó al escritor cubano y gay, Reynaldo Arenas de ‘reaccionario’ por no gustarle el sistema de Fidel. Lebemel nunca ha escrito una columna para explicar la homofobia del régimen comunista. Por otra parte, el poeta chileno Gonzalo Rojas declaró (22-01-2008) en la Casa de las América, Cuba que él era ‘fidelista’ para seguir el ejemplo de Neruda y ‘allendero’. Probablemente, el ex mapucista Villagrán no le haga cuestionamientos morales al poeta si lo vuelve a entrevistar, ni menos el poeta porteño Juan Cameron en el programa "Entrepoetas" que transmite el domingo el canal cable católico de Santiago.
La traición de los clérigos: Recuerdo que a mediados de los 90 el canal argentino Infinito, transmitió un documental del filósofo francés, Bernard-Henri Levy, títulado ‘Las Aventuras de la Libertad’ (1991), en que describía el desatino en que había caído los intelectuales de Europa al creer en el comunismo desde 1920. Y cómo éstos había hecho la vista gorda a las denuncias sobre el totalitarismo y los Gulag que se conocían en la Europa Occidental a través de libros. Yo, esperé que ese documental lo transmitieran por un canal abierto, ya sea la Católica o la propia Televisión Nacional. Dudo que lo hubieran transmitido, pues a muchos letrados y artistas de la Unidad Popular, le hubiera conllevado problemas morales. Asimismo, mostraba como los intelectuales de izquierda peregrinaban primero a Moscú en la década del 30, luego a China en el 50 y, finalmente, a La Habana. Ahora peregrinaran a Venezuela. Levy era de izquierda. Uso la palabra ‘clérigo’, porque en inglés significa intelectual. Así, el famoso escritor inglés de ciencia ficción, H.G.Wells declaró en 1934 sobre Stalin: «Jamás he conocido a un hombre más cándido, sincero y honrado».
Animales más iguales que otros: ‘La Tercera’ del domingo a raíz del funeral de Volodia en la sección Reportajes, sostuvo que el Estado soviético le pagaban a los exiliados chilenos 250 rublos, mientras un médico ganaba 120 rublos y un obrero recibía 90 rublos. Orwell lo dijo: "Hay animales más iguales que otros’.
La Internacional y Kravchenko: El funeral de Volodia nos mostró que la izquierda siente un despreció profundo hacia las víctimas del comunismo. El hecho de que la Presidenta cantase 'La Internacional', como si nada hubiese pasado en el siglo anterior, nos ilustran que siguen igual. No les importó los derechos humanos de aquellas víctimas. Tampoco no me extraña que en estos 18 años de la Concertación, el Parlamento no le haya rendido un homenaje a las víctimas de comunismo, tal como lo hizo el actual Presidente de los Estados Unidos, George W. Bush en Washington. Antes que el sucesor de Stalin denunciara ‘el culto de la personalidad’, el funcionario soviético radicado en la capital norteamericana, Víctor Kravchenko pedía asilo en ese país para denunciar la maldad. Entre tanto, escribió un libro títulado "Yo elegí la libertad" (1947), en el cual dice a propósito del juicio a los nazis:"¡Aquí, por fin, tenemos un sumario adecuado al régimen soviético! Sólo necesitamos cambiar unos pocos nombres, sustituir nazi por soviético y estaremos en presencia de un cuadro de la organización del Kremlin". Dicho en otras palabras, faltó después de la Caída del Muro de Berlín un Juicio de Nüremberg. Por eso, Bachelet canta ‘La Internacional’ sin pudor. Mi abuela materna compró ese libro en la Argentina por 1949. Volodia y José Miguel Varas nunca oyeron hablar de él. ¡Qué raro! El libro se encuentra en las librerías de libros usados.
Campañas Internacionales: El escritor comunista, José Miguel Varas y autor de la novela ‘El Milico’ escribió artículo " Mi amigo Volodia" en el cuerpo Revista de Libros del diario de ‘derecha’ ‘El Mercurio’ (3-02-2008): "Por las tareas de la solidaridad le tocaba viajar con frecuencia para participar en países tan distantes y diversos como Grecia, España, Australia, las dos Alemanias y Estados Unidos, donde miles de sus nacionales y los exiliados chilenos desplegaban las más diversas iniciativas para denunciar a la dictadura en un movimiento de solidaridad internacional sólo comparable con los suscitados por la guerra civil de España y la guerra de Vietnam". Para que los que leyeron el libro de Spataro, recordarán que el periodista italiano se preguntaba por qué la izquierda no hacía campaña donde sucedían cosas peores, comenzando por el Muro de Berlín, la primavera de Praga, el genocidio realizado por los Jemer Rojo, la misma Cuba y la URSS, etc. Para esos eventos la izquierda era paraplejica. Le interesaba un país pequeño, cuya cuasi guerra civil dejó 3000 muertos por ambos bandos.
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