viernes, febrero 25, 2022

Siempre fue una plandemia

 


No hemos tenido pandemia, sino más de dos años de plandemia y psicosis colectiva. La verdad siempre sale a la luz por mucho que quieran ocultárnosla. Desde el inició de esta locura, esto es, de esta falsa pandemia se dijo que previamente el Foro Económico Mundial,  la Fundación Bill y Melinda Gates, la Universidad de John Hopkins y la Fundación Rockfeller habían realizado un ensayo pandémico llamado Evento 201, en octubre del 2019. En dicho juego de guerra un virus habría surgido de Brasil y se había extendido rápidamente por el mundo. La única alternativa era usar unas vacunas que no habían sido usadas.

 Mientas se tildaba de una teoría de la conspiración el Evento 201 a quienes denunciaban el Evento 201, el creador de Microsoft ya tenía sus vacunas listas por abril. A fines mayo, la CEO de Youtube empezaba la censura en esa plataforma. El gigante tecnológico Google emitió un comunicado, en que cualquiera que relacionara lo que estaba pasando con Gates en el mundo sería considerado una teoría de conspiración.

 Después de que comenzó la censura, Gates que dijo la única solución para salir de la “pandemia”  era vacunar al 70% de la población mundial. Acto seguido científicos y médicos del oficialismo repitieron como loros lo que había dicho el magnate.

 En el 2020, algunos como el inglés David Icke  sostenía que era un experimento psicológico, pues la élite estaba monitoreando no sólo el virus, sino también cómo las personas se comportaban ante toda la opresión disfrazada de emergencia sanitaria. El monitoreo incluía las redes sociales. Recientemente,  en la Conferencia de Seguridad realizada en Münich, Bill Gates dijo:  “Esta fue una prueba interesante de la confianza de la gente en sus políticos o en su sistema de salud. No lo hicimos tan bien como hubiera esperado”. Cree que pueden disponer de toda la humanidad. A partir de ahora, podrán ejercer más control por diversos medios. ¿Cuánto costo esa prueba? Miles de negocios quebrados en el  mundo, suicidio infantil y de adulto, estrés, miles de muertes falsas que no fallecieron por el covid, abuso de los gobiernos, problemas de aprendizaje en los niños por la mascarilla. A eso hay que agregarle los fallecidos por las mal llamadas vacunas y los daños de los efectos secundarios. En fin, un largo etcétera.

 Los más seguro que los verificadores de hechos o Fact Checking dirán que el señor no dijo las cosas que comunicó en la Conferencia de Seguridad de Europa.

 Nuestro país sigue la dictadura sanitaria, cuando varios han eliminado todas las restricciones.



 En dicha Conferencia, Bill Gates atribuyo a la desinformación  el poco respaldo a sus vacunas: “La desinformación generó muchas dudas sobre las vacunas. La próxima vez lo haremos mejor”.  Primero, no son vacunas propiamente tales, porque no pasado todas las etapas. Segundo, la Pfizer como la Moderna son terapias genéticas. Y tercero, cambiaron la definición de la palabra vacuna para dar cabida a las inoculaciones que emplean el ARN mensajero. Cuarto, no pueden obligar a una población a someterse a un experimento, cosa que hicieron usando el pase nazi. Quinto, las farmacéuticas no se hacían responsables de los daños colaterales o muerte. Y así y todo, Gates le atribuye que el poco recibió información incorrecta.

Igualmente a Gates, le molestó que la inmunidad natural fuese mejor que sus vacunas, o que la variante Ómicron: “Lamentablemente, el virus en sí, particularmente la variante llamada Ómicron, es una forma de vacuna. Es decir, crea inmunidad tanto de células B como de células T, y ha hecho un mejor trabajo al llegar a la población mundial que las vacunas”. En vez de alegrarse, se entristeció.

El multimillonario anunciaba fines de diciembre del 2021 que la pandemia terminaría en marzo del 2022.

 Aseguro que para la próxima pandemia o brote que los gobiernos como los investigadores  “deberán actuar más rápidamente para desarrollar vacunas y tratamientos”. Dijo  que “no hicimos un gran trabajo en la terapéutica”. Eso es una mentira.

 

Él espera que la próxima década se pudiera crear vacunas la influenza y los coronavirus: “Solo dos años después tenemos una buena terapéutica. Vacunas: nos tomó dos años tener un exceso de oferta”. Las mal llamadas vacunas fallaron en los ensayos clínicos, por lo cual Pfizer y Moderna falsificaron sus resultados.

 

En unos prospectos de la Pfizer afirman que tardarían cinco años para investigar la miocarditis en los niños de 5 a  y 11 años.

 

También reconoció que las infecciones se han reducido mucho pensando, principalmente, en los africanos. En particular, Sudáfrica país que ha vacunado solamente al 30% de la población. Tuvo que admitir que aquellos que tienen síntomas de covid se dan principalmente asociados con ser anciano y tener obesidad o diabetes”. No tendría ganancias si se hubieran enfocado en ellos los ministerios de Salud.

 

Los médicos y científicos censurados dijeron hace dos años que había que abordar a los que tenían enfermedades pre existentes o con comorbilidades. En cambio, los gobiernos siguiendo a Bill Gates  a través de la OMS prefirieron encerrar a toda la población. Con todas las consecuencias que ya conocemos.

 

Lamento que no se hubiera alcanzado a vacunar al 70% de la población. Él no sabe distinguir una persona sana de una enferma. Más de 99% de toda la población goza de buena salud.

 

Critico a los medios  por no enfatizar las “muertes de no-inoculados”. Desde que comenzó la irracional vacunación masiva a fines del 2020, los medios oficiales han ocultado los fallecidos por las vacunas, pues los han hecho pasar por covid. En la futura plandemia, Gates dijo que “la próxima encontraremos una mejor forma de llevar ese mensaje”.

 

Según “el filántropo”, los medios alternativos generaron mucha desinformación sobre las inoculaciones. Por eso, a fines de mayo del 2020 apareció la censura en la plataforma Youtube que luego siguió en Facebook y Twitter.


Acuso a los medios alternativos de que presentaron a Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades infecciosas de los Estados Unidos y a él como genocidas. Eso es lo que son. El primer genocida del siglo XXI es el billonario y creador Microsoft. No es un político. Con todo el daño que ha provoco su plandemia basta declararlo como tal.




 Además, en la misma Conferencia el pitoniso anunció una próxima pandemia:  Tendremos otra pandemia, y será un patógeno diferente”.  Él sabía cuándo iba a terminar esta farsa. Nos podría anticipar de qué laboratorio saldrá el virus.

 

Puesto que fue una prueba, entonces, hubo planificación de antemano.

 

Javier Bazán

 

 


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miércoles, febrero 03, 2021

El Gran Reinicio y la inutilidad de las vacunas



La idea loca de vacunar a todo el mundo es un motivo político, no de salud. Así lo quiere el gobierno mundial y las grandes farmacéuticas. Piñera obedece no más. Por eso, la prioridad es vacunar a los funcionarios de la salud, las personas de la Tercera Edad, los reos y las fuerzas armadas. Esto último lo considero un atentado a la seguridad nacional. Dudo que los “expertos” en Defensa se hayan percatado de ello. La meta de este gobierno es llegar 15 millones de vacunados como sea, sin importar que los sanos sean mayores de 16 años, jóvenes adultos, mediana edad, etc. Yo veo a la mayoría de habitantes de este país sanos. Nadie se muere en los malls, en las playas, manejando buses o automóviles, en las ferias concurridas. Solamente se mueren por el virus en los hospitales.

 El 99,9% del mundo está sano. Pero quieren vacunas para al 70% u 80% de la población mundial.

 Otra prueba más elocuente que él no manda el país, sino que obedece en este caso a la ONU, es la entrada de inmigrantes por el norte, mientras confina a sus compatriotas por el virus. Los extranjeros se tomaron las casas en la localidad de Colchane.

 Piñera obedece al emperador de China Xi Jinping. Por eso, se apresuró el año pasado a experimentar con vacunas chinas que no se había probado, haciéndose el leso de que el virus salió del laboratorio de Wuhan. Y de paso, el país asiático nos arruina la economía.

 Como Suecia ha abordado el virus, nos ilustra que todo lo que ha dicho los científicos y médicos oficialistas es falso. No necesitan cuarentenas ni mascarillas y vacunas. Naturalmente, para un ser humano que vive desde el miedo, la evidencia empírica y argumentos no le dice nada. Está en otra frecuencia y vibración.

 Gracias al test de PCR, estaremos avanzando a Fase 3 y de repente volvemos a la fase 1, porque dicha prueba se eligió, alteró para que la curva no fuese aplanada. Por tanto, cuando los médicos dicen que esperar aplanar la curva, están pidiendo lo imposible.

Otra pieza fundamental de esta ingeniería social que no mencione es, pues, el test PCR. Con este último obligan a las personas a estar aisladas en CUAR ETERNA como título el diario ‘El Guardián de la Salud’. Es un pretexto para que no puedan reunirse. Luego hacen el test y los culpan del contagio. Pues, ¿cómo supieron el año pasado que el virus estaba en las casas? ¿cómo supieron que la tasa de contagio, luego de la fiesta en Zapallar subió al 300%? ¿Los contagiados tenía fiebre? ¿alguno termino en el hospital? ¿alguno murió?

 Hace unas semanas la autoridad sostuvo que para volver a la normalidad todos tienen que estar vacunados. Eso se llama extorsión. Además, está violando la Constitución, pues somos libres.

No acepto la extorsión de este gobierno para volver a la normalidad y la obligatoriedad de la vacuna como quieren un grupo transversal de parlamentarios, entre ellos, un demócrata cristiano y uno de Renovación Nacional. No sé quién más.

 Según el ex vicepresidente de Pfizer, el doctor Mike Yeadon, las personas sanas no necesitan vacunas como tampoco la población infantil. El oficialismo médico y científico no sabe discernir entre un ser humano sano y de otro enfermo. De lo contrario, el ministerio de Salud no vacunaría en los centros del Sename.

 En el Foro Global de la cadena CNN realizado el 28 de enero, el doctor Anthoy Fauci reiteró lo que dijo a fines del año pasado, a saber, que la vacuna no quita la mascarilla y el distanciamiento social: “Vacuna, irse no significa que un pase gratuito para viajar. Tampoco dice que tengas un pase para dejar de lado todas las medidas de salud pública de las que hablamos todo el tiempo”. Conclusión: las vacunas no sirven. Entonces, ¿para qué quieren vacunar masivamente? Fauci es una eminencia salido de la Universidad de Harvard y máximo epidemiólogo de los Estados Unidos.

 Agregaría que los vacunados serán confinados o estarán en cuarentena como en China.

 Esa afirmación contrasta con lo que dijeron los médicos de la “World Freedom Alliance” en la capital de Suecia, Estocolmo, el 7 de noviembre pasado, entre los que se encontraban el médico alemán, Heiko Shöning y la doctora irlandesa, Dolores Cahill: “No necesitan mascarillas, no necesitan distancia social, no necesitan confinamiento ”. Además, que no necesitamos vacunas.

Otra prueba que estamos bajo una ingeniería social son las palabras del economista y fundador del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, quien habló del Reseteo o Reinicio financiero en junio del 2020, mientras millones de negocios cerraron y otros continúan así por las restricciones: “La hipótesis fundamental es que la pandemia podría seguir afectándonos hasta 2022. […] No se puede prever un retorno completo a la ‘normalidad’ hasta que no haya una vacuna disponible". Añade: “Muchos de nosotros nos preguntamos cuándo las cosas volverán a la normalidad. La respuesta es breve: nunca. […] Habrá una era “antes del coronavirus” (a. C) y “después del coronavirus” (d. C)". Repite las palabras de Gates con respecto a la normalidad.

El mundo que quieren los multimillonarios reunidos en Davos y que los convocó Klaus para anunciar oficialmente el Gran Reinicio es una mezcla de las novelas ‘1984’  de George Orwell, “Un mundo feliz” del escritor inglés Aldous Huxley y la serie del canal Netflix ‘Black Mirror’. Y el transhumanismo.

El Gran Reinicio comenzó oficialmente el 18 de enero pasado.

Ahora bien, si no tiene idea de lo que tratan ambas novelas, les recomiendo que apaguen el celular y las lean. Así tendrán una idea del proyecto totalitario globalista.

La frase que resume el Gran Reseteo: “No serás dueño de nada y serás feliz”. Una Edad Media tecnocrática.

Cabe recordar que el Foro Económico Mundial junto la Fundación Bill y Melinda Gates y el Centro John Hopkins para la Seguridad de la Salud participaron  en el Evento 201, en octubre del 2019. Fue un ejercicio o un juego de guerra que recreaba una pandemia global. ¿Qué coincidencia? ¿Qué casualidades que en medio de millones negocios cerrados por el virus lancen la Cuarta Revolución Industrial como le llaman basada en el distanciamiento social y la economía virtual? ¿Quién es Klaus Schawab o Gates  para decidir como quieran vivir millones de seres humanos? El propósito de virus fue una demolición contralada de la economía.

Diversas personas más allá de su nacionalidad, creencias políticas y religiosas piensan lo mismo sobre esta falsa pandemia.  Tanto la psicóloga chilena Pilar Sordo y el escritor español dijeron que era ingeniería social.

Cuando no le creía al oficialismo, encontré un artículo publicado en marzo del 2020 titulado: “Coronavirus: claves para entender un operativo globalista”.

El sector católico conservador del sitio chileno Credochile en mayo elaboró un informe extenso que vale la pena leerlo, titulado “El mayor operativo de ingeniería social y transbordo ideológico de la historia”.

Mientras termino con estas líneas, me informo que en el Peñón de Gibraltal murieron 59 personas por las vacunas. Eso no aparece en los medios. Mientras en España estaba en confinamiento el año pasado, en el sector británico hacían fiestas.

Javier Bazán

 

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sábado, enero 23, 2021

La falsa pandemia es pura ingeniería social

 


Nos dijeron que el virus moría con el calor. Sin embargo, vemos que hubo más contagiados en Santiago en diciembre, que la denominaron ‘la segunda ola’. El ministro de Salud ahora se contradice afirmado que no hay tal esperaba segunda oleada. Los medios nos informaron que en nuestro país la temperatura del verano es la más alta en las últimas seis décadas. Con todo, no me explico esos contagios. El virus a treinta grados de calor tendría que estar muerto.

 El guion de la falsa pandemia de coronavirus lo encontramos en el juego de guerra Evento 201, que comenzó en octubre del 2019. Una doctora argentina explicaba a profesionales chilenos, entre ellos abogados, en qué consistió. Pues bien, el evento reproduce una epidemia que surge en Brasil y que se propaga a todo el mundo. En vista de que no servían las vacunas tradicionales, la OMS recurre a los grandes laboratorios que financian dicha organización con vacunas que no se han probado.  Igual que ahora con la llamada vacuna ARN o mensajero, cuyo creador es Bill Gates.

 Lo que no contaban estos psicópatas es que un grupo de personas les haría frente, por un lado. Me refiero a los científicos y médicos silenciados. Éstos se han manifestados no por un asunto de ego, sino porque lo que impuso y sigue imponiendo la OMS carece de base de científica. Por tanto, es falso.  Por otro lado, que habría alternativas a las vacunas. Eso no estaba en sus planes.

 Luego que el director de la Organización Mundial de la Salud declaró la alerta mundial a fines del 2019, comenzaron aparecer en Youtube en enero y en los siguientes meses unos comerciales muy raros en los que exponía cómo debían hacer las cosas después del confinamiento o arresto domiciliario. Era la nueva normalidad. En nuestro país todavía estábamos en la normalidad y llegaban las noticias de Italia.

 En esos comerciales se anticipaba al nuevo modo vida que los gobiernos iban a implementar, al margen si eran de izquierda o derecha. Las actividades realizadas en agrupaciones estarían prohibidas: estadios y los lugares de culto de los diversos credos, entre otras cosas. Cuando yo veía esos avisos no se había declarado el Estado de Emergencia o Excepción en nuestro país.

 Después comenzó la implementación. Varios canales denunciaron eso, considerando que era una locura. Otros sostuvieron que era un simple acto de manotaje. Lo es. Parcelamiento en las escuelas para que los niños no tengan contacto entre ellos, lavarse las manos a cada rato. Limpiar con cloro y agua cada cosa, incluso los juguetes. El distanciamiento social o aislamiento social, el uso de mascarillas, el hecho de lavarse las manos con gel al entrar a cualquier establecimiento comercial. Que te tome la temperatura los supermercados y malls. Lo mismo a los estudiantes de colegio antes de entrar a las clases como mostraban el año pasado. En fin todo.

 Desde luego que dichos comerciales ya estaban listos antes del 2020.

 Cuando escuché que las mascarillas no servían, me di cuenta que la pandemia era falsa.

 La psicóloga chilena, Pilar Sordo dijo el 20 de septiembre del año pasado: “La pandemia es el experimento psicológico más grande que ha vivido la humanidad”.

 El escritor Juan Manuel de Prada dijo algo parecido el 15 de octubre: “El mal no necesita ponerse un disfraz. Asistimos a una labor de ingeniería social”.

 El aislamiento social o distanciamiento social se basa en las ideas del pediatra norteamericano Emmerth Holt (1855-1924) sobre a crianza de los niños, quien, además, era partidario de la eugenesia. Él recomendó no acunar a las guaguas y alzarlos en brazos cuando lloraba. El resultado fue la mortalidad infantil de menores de un año en los orfanatos alcanzó el cincuenta por ciento.

 David Icke había dicho en su discurso en Trafalgar Square que todas estas medidas sanitarias las habían creado los psicólogos. Menciono un lugar que se encuentra cerca de la oficina del Primer Ministro. En efecto, él se refería al Instituto Tavistock: “Esto, toda esta subyugación e imposición del fascismo sobre la raza humana en todo el mundo, no está siendo dirigida ni siquiera por profesionales de la salud, sino por psicólogos, justo al final de la calle…A metros de donde estamos, está el gobierno británico…Con una oficina del gabinete, propiedad de empresas privadas, llamada equipo de conocimientos del comportamiento, y su trabajo es simplemente estudiar psicología humana y luego desarrollar lo que se aprendió, para volver a modificar el comportamiento de la población, y se están enfocando en nuestros niños, más que en nadie…Lo que no quiere que sepamos es que el truco mental más grande que nos hacen es este: “Quiere que creamos que la autoridad tiene poder””.

 Lo más probable y seguro que los psicólogos y psiquiatras de Tavistock conocen el trabajo del pediatra norteamericano, quien fue calificado de genio.

 Icke se burló el año pasado del distanciamiento social con estas palabras: “virus al que debo darle crédito, que está bien equipado para cada eventualidad,  no debes acercarte más de 2 metros a otro persona para protegerte del virus…Así que ahora tienen una maldita cinta métrica…No debes permanecer con nadie fuera de tu burbuja durante más de 15 minutos…Ahora tiene un maldito reloj…Y…vamos a hacer que las máscaras sean obligatorias, pero no hasta el final de la próxima semana…Ahora tienen un maldito calendario. Tenemos un virus tan inteligente, que solo infecta a los que participan en protestas, que el que el gobierno quiere… ¿Por qué es una tontería?”. Podríamos agregar que cuando un grupo de personas toman café en la calle o almuerzan el virus no ataca.

 Doctor Anthony Fauci,  quien es director  del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas de los Estados Unidos dijo que se mantienen las mascarillas y el distanciamiento social, luego de vacunarse. Así lo expreso en una entrevista a la cadena CNN: “Recomendaría a la gente que no abandone todas las medidas de salud pública solo porque se ha vacunado,”. Además, se supone que es una eminencia médica, pues fue uno de los líderes contra el combate contra el sida. Se desprende de sus palabras que las vacunas no son efectivas, pues se mantiene la nueva anormalidad. Queda claro que se trata de pura ingeniería social. Surge otra interrogante, ¿por qué quieren vacunar masivamente?

 La jefa científica de la OMS, la doctora Soumya Swaminathan dijo las vacunas contra el virus Chino no son efectivas para evitar la transmisión: “Por el momento no creo que tengamos pruebas de ninguna de las vacunas para estar seguros de que va a evitar que las personas contraigan realmente la infección y, por lo tanto, puedan transmitirla”. Luego añadió: “Creo que hasta que sepamos que sabemos más, tenemos que asumir que la gente que ha sido vacunada necesita tomar las mismas precauciones hasta que haya un cierto nivel de inmunidad de rebaño que se haya construido en la población”. Sin embargo, la propia OMS dijo que no hay inmunidad de rebaño para este año.

Tan seguras son las vacunas contra coronavirus, que el vacunado tiene esperar media hora para ver si tiene reacciones adversas o convulsiones.

 El gobierno globalista que tenemos pretende vacunar masiva a toda la población infantil, juvenil y joven para volver al reinicio de los colegios y universidad. Así dice la noticia: “Misal prepara inoculaciones masivas: colegios, Ues y hasta malls podrían servir como vacunatorios”.

 Le creo al ex vicepresidente de Pfizer, doctor Michael Yeadon, quien sostuvo que detrás de la vacunación universal hay “un olor de maldad”. Se podrían haber quedado callado, pues trabajo en esa compañía.

 Las vacunas son inútiles. No quieren reconocerlo, porque les arruina el negocio a los grandes laboratorios.

 Un español que fue a ver a su esposa al hospital el año pasado. Los guardias civiles le pedían el test del PCR. Sin embargo, él decía que estaba sano y que no necesitaba realizar la prueba. Eso es gasligthing. Algunas personas han recordado que la situación actual se asemeja a la película que lleva ese nombre.

 Todas las medidas carecen de lógica. Los países que no han obedecido a la OMS les ha ido bien, sin arruinar la economía. El más emblemático es Suecia.

 Del test PCR para viajar la Unión Europea quiere un pasaporte de vacuna para transitar libremente. En nuestro país los vacunados tendrán un pasaporte especial para desplazarse. Puro control.

 El gobierno quiere vacunar a los niños del Sename y los ancianos que están los establecimientos de Larga Estadía de Adultos Mayores. Los primeros están sanos. Los segundos van a morir cuando sean vacunados por el gobierno. Ese grupo como todos los demás no necesitan vacunas, pues la tasa de sobrevivencia es del 99% en general y descendiendo al 97 a las personas de la llamada Tercera Edad. Los médicos y científicos del oficialismo son tan tarados que no saben diferenciar entre a un ser humano sano de uno que no lo es. No pueden definirlo en pocas palabras.

 Javier Bazán

 

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sábado, agosto 22, 2020

Médicos por la Verdad

 

El Evento 201 fue un ejercicio de guerra realizado por la Fundación Melinda y Bill Gates, el Foro Económico Mundial y el Centro John Hopkins para seguridad de la salud, o sea, la Universidad John Hopkins.  Empezó el 18 de octubre del 2019. Fue un ensayo  o un simulacro de una pandemia global y su impacto en la economía y sociedad. Esto es una prueba más que las organizaciones globales planifican pandemias. No existe el azar.

 Cuando comenzó la plandemia en el país, un conocido dijo que no nos podíamos saludar. A parte de ello, según la Organización Mundial de la Salud ya no se podía hacer respiración boca a boca, porque, entonces, el médico se podía contagiar.

 Pues bien, tenían que aparecer los Médicos por la Verdad para refutar semejante disparate y recordar a sus colegas, que ellos hicieron el juramento Hipocrático, el cual supone arriesgar su propia vida para salvar otra. Esa es otra praxis médica que la OMS se la ha saltado.

 Varios médicos y científicos habían sido silenciados por el globalismo. Vean el video “2020: El Año del Miedo Fabricado” basado en fuentes oficiales. La censura sigue en Facebook y Youtube. Me borraron tres videos. Bajo el fascismo sanitario no existe la libertad de conciencia. Y por consiguiente, la libertad de expresión.

 Primero, fue la conferencia de la comisión extraparlamentaria de Alemania y Austria, cuya razón de ser fue oponerse a varias medidas tomadas por los gobiernos sin ninguna base científica como el confinamiento y el distanciamiento social. El médico austríaco Martín Haditsh dijo en esa oportunidad que los países que no habían optado las cuarentenas draconianas les había mejor. Según él, jamás se debió haber fabricado la vacuna H1N1, porque produjo efectos nocivos. Eso no le importo a la Organización Mundial de la Salud.

 El médico alemán Heiko Shöning dijo que se oponía que los niños no pudiesen jugar libremente por los parques y que tampoco pudiesen reunirse con sus amigos. Él es padre de familia. Él se opone a la nueva anormalidad, cosa que también denunció hace dos meses y medio que el ex primer ministro de Austria, Herbert Kick. Para él era inhumano que los parques estuviesen cerrados. Shöning dijo en esa conferencia que en Alemania días atrás hubo una marcha racial de veinte mil personas y nadie se contagió.

 Podemos agregar que, cuando el multimillonario húngaro George Soros saco a sus soldados de Black Lives Matter a destruir los Estados Unidos por la muerte del negro George Floyd nadie murió en la calle. De hecho, en el país del norte los deportistas no pueden hacer los que les gusta. Sin embargo, las marchas políticas sí están permitidas y la gente lo hace sin distanciamiento social.

 Puesto que el presidente Donald Trump considero los templos como esenciales, la gente religiosa puede reunirse allí. Vi un video de un pastor norteamericano en que los feligreses estaban sentados uno al lado del otro.

 Para el fin de semana del 1 de agosto, si es que no equivoco en la fecha, alguien fue a Con Con y me contó que la playa Negra estaba llena de seres humanos divirtiéndose sin mantener las distancias y sin mascarillas. Nada de estar parcelando las playas como en España. El día sábado y domingo hizo mucho calor. Había dos carabineros mirando. Dudo que hayan multado. No pasó nada.

 Ahí están las pruebas.

 Otra prueba más del bajo nivel país, es que ningún político cuestione la nueva normalidad, porque están adoctrinados que los médicos o la OMS supuestamente velan por nuestra salud.

 Segundo, los médicos españoles, Alemania y de otros países se reunieron en España. Finalmente, el 1 de agosto se reunieron en Berlín frente a la Puerta de Brandeburgo en la marcha por la Libertad en que un millón trecientas mil personas caminaron, sin mascarillas, ni con el distanciamiento de un metro o dos metros. Nadie se contagió. Todos libres y sanos. Los medios globales calificaron a los que marcharon como nazis, negacionista de la pandemia y conspiranoicos. También trataron de reducir las cifras. La fila fue de siete kilómetros. Allí estuvo la doctora española Natalia Prego Cancelo, que luego subió su testimonio de la marcha en su canal.

 Los que organizaron la marcha por la Libertad eligieron la Puerta de Brandeburgo como el punto de encuentro para derribar el muro que puso la OMS, pues hace unos años allí había otro muro que tenía divido un país. Ese fue el significado simbólico.

 Después se han manifestado multitudes en diversos países como Bulgaria, Canadá, Polonia, Tailandia, Argentina, España y Bielorruisa. Sin seguir las normas inhumanas que nos han impuesto.

 Me alegro saber que después de 21 días en nuestro país aparecieron los Médicos por la Verdad denunciando la falsa pandemia. ¡Aún tenemos patria, ciudadanos! Hasta al momento había escuchado al médico chileno, Mauricio Castillo entrevistado por el periodista argentino Nicolás Moras. El doctor es partidario de la inmunidad de rebaño.

 En la conferencia de la comisión internacional estuvieron el doctor Joseff Tabasi, el doctor alemán Heiko Shöning, Martín Haditsh de Austría, el médico argentino Gastón Connulabat y la doctora Natalia Prego.

 El médico Haditsh en la conferencia pregunto, si existe una evidencia que la mascarilla sirve para detener el bicho. Si no hay pruebas, entonces no se usa la mascarilla. En comentario por Youtube alguien decía que antes de que el actual ministro de Salud ocupara el cargo, él había dicho que el bozal protegía un 30%. Un chiste. La pregunta es: ¿Protege o no protege? El médico austríaco sostuvo que no había razón para el distaciamiento social, puesto cuando en un grupo familia alguien había contraído el virus, los otros miembros no se había contagiado. Obviamente, pues su sistema inmune está en bien estado. Me enteré por un canal español que el gobierno de psicópatas quería que los hijos los cuidara el Estado y no los padres en el caso de que tuviesen el bicho.

 Al gobierno de Pedro Sánchez se le ocurrió la idea de poner a los asintómaticos en unos albergues. O sea, unos campos de campos de concentración.

 Dichos médicos han mostrado que la verdad existe. Por tanto, no vale expresiones como “Tú verdad”, “Mi verdad”. Tampoco es excusa para afirmar que los médicos tienen muchos puntos de vista, con lo cual uno no sabe a qué atenerse. Uno de los médicos está faltando a la verdad, porque están mintiendo. Todo lo que ha dicho la Organización Mundial de la Salud no tiene base científica. Eso ya lo habían dicho los científicos censurados principalmente por la plataforma Youtube.

 Si hubiera médicos con conciencia, no veríamos mujeres embarazadas con mascarillas, pues le haciendo un daño al ser que está en vientre. Asimismo, personas de Tercera Edad o los asmáticos, entre otros.

 A fines de junio gracias a un canal español que veo supe cómo operan las empresas que fabrican vacunas. En efecto, el medio www.larazon.es publica el siguiente titular: “Los fabricante de vacunas piden al Gobierno inmunidad legal ante posibles efectos adversos”. Así funciona el negocio de las vacunas en Occidente. Gozan de total impunidad. Además, cuentan con el apoyo de los gobiernos, de ese modo se ha creado un monstruo.

 Cuando el actual ministro de Salud, Enrique París anunció que se necesitaba 3000 voluntarios para probar la vacuna China que no se ha probado, lo que es absurdo, varios compatriotas tomaron conciencia de lo que ellos significaba. ¿Quién responde por efectos colaterales de las vacunas? Vean no más los comentarios cuando el canal ‘El Baquedano’ lo comentó en su momento.

 El medio español se pregunta:

 ¿Qué ocurriría si las vacunas que se están desarrollando llegan finalmente a administrarse y a medio plazo se comprueba que provocan algún tipo de daño colateral inesperado a los que se la pongan? ¿Tendrían que hacer frente las empresas a la responsabilidad subsiguiente y al pago de indemnizaciones? ¿No penalizaría esto al que ha actuado lo más rápido posible para poner fin a la pandemia? Este dilema está provocando un importante debate en la industria farmacéutica y ha llevado a varios de los laboratorios implicados en los proyectos que se están ensayando a demandar soluciones”.

 ¿Aún quieren su vacuna?

 Javier Bazán

 

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