domingo, marzo 22, 2020

Genocida número dos




  Después de escuchar al cantante Alberto Plaza en el canal Nueva Mente  sobre una nueva discriminación que tendrán pasar los presos políticos militares a raíz de la pandemia mundial, sentí la necesidad de manifestar a través de esta entrada mi repudio por tal medida. Es pura crueldad, falta de humanidad  y descriterio.

Conocemos la medida del actual presidente de la República, Sebastián Piñera de dejar a los presos políticos militares de Punta Peuco y de otros penales sin el beneficio de estar en sus casas a raíz de la pandemia global que surgió a raíz de Coronavirus-19. Según el gobierno, esos presos son violadores de derechos humanos y cometieron crímenes de lesa humanidad. En ambos casos, están equivocados.

Piñera le teme más a la izquierda que al virus, pues de lo contrario no se entiende tal actitud.
 De nada sirvió la tonta ley contra la discriminación, pues a los militares se les discrimina. Además, se ha vulnerado la igualdad ante ley. En este país hay seres más iguales que otros, desde 1990. Hace 30 años que en Chile no existe el Estado de Derecho.

¿De qué sirvió el tratado que firmó el país recientemente sobre la protección a las personas de la llamada Tercera Edad, en la cual también estaba incluidos los reclusos? Para nada. El Estado chileno transgrede las normas que se compromete respetar. Por tanto, Piñera es violador a los derechos humanos no en el sentido de la izquierda. Les niega a los militares presos el derecho a la vida.

Para actuar con sentido común, lógica, criterio y humanidad no necesita haber firmado tal o cual tratado internacional como nuestras autoridades lo han hecho desde 1990. No hay escuchar a un experto de la ONU, CIDH, la OEA, OMS y de la OECD.

 En los hechos, en Chile no hubo genocidio. Tal delito como ya sabemos no retroactivo. Por tanto, cuando las cortes han fallado así y los políticos se han expresado así, es que se han salido de la Constitución y de la ley.

  Todo lo gira entorno a los derechos humanos, desde el 11 de septiembre de 1973 hasta la fecha es totalmente arbitrario. Por supuesto, que durante la Unidad Popular no se violaron los derechos humanos, lo que es falso. Aquí hablo en términos de un gobierno. Por otro lado, tampoco fueron violadores de los derechos el Mir y los otros grupos de izquierda de ese período, lo que también es falso. Desde que los militares tomaron el poder, entonces, se comenzó hablar de los derechos humanos.  La Iglesia Católica  hoy como ayer –antes del brote del virus- guardo silencio ante el ataque marxista. Más bien, su máxima autoridad apoyo dicho proyecto que termino en el debacle del país. Fue el primer opositor al Gobierno Militar. El año pasado, uno de sus personeros manifestó ser partidario de una nueva constitución.

Justo después del 11 de septiembre empezó el tema de los derechos humanos. Durante todo el Gobierno Militar el problema no fueron los terroristas o guerrilleros, sino las organizaciones que se crearon para combatirlos. La Iglesia Católica protegió a través de la Vicaría de la Solidaridad a las organizaciones de extrema izquierda que estaban en guerra contra el gobierno de turno. Además, apoyados por países extranjeros como Cuba y los países de la Europa del Este bajo la tutela soviética.
  Asimismo, desde 1990 la izquierda instalo la idea del terrorismo de Estado, lo que es falso. No existe tal cosa. Y que solamente los agentes del Estado son los que cometen violaciones a los derechos humanos, con lo cual el delincuente a partir de esa fecha es una víctima del sistema económico.  Antes eran los terroristas. Por eso, hemos visto a lo largo de estos años que cada vez que un carabinero actúa y hiere a un maleante, lo dan de baja. Y la coronación de tal estupidez llega con la reforma pro ONU a Carabineros, que los deja en la más completa indefensión. Carabineros ya no será una fuerza. Con la insurrección quedaron totalmente sin derecho a la autodefensa, pues matan o hieren a un saqueador, a un  ‘primea línea’, a unos terroristas, entonces, son violadores de los derechos humanos.

  El señor José Rodríguez Elizondo antes de la plaga escribió un artículo titulado Los silencios del estallido en que habla de la relación civil militar y de la competencia de las Fuerzas Armadas. Quizás por temor para él y alivio para otros, que intervengan los militares. Esa otra columna para contar medias verdades, pues él formó parte de la Unidad Popular. No le gusta la expresión ‘cívico-militar’, pues probablemente lo asocie al Gobierno Militar. Enfatiza el profesionalismo de los militares en su ámbito a partir de unos supuestos artículos del general Prats publicados en Argentina, omitiendo que fue Allende quien puso a los militares en la política. Luego recoge la idea del general marxista: ese legado se reconocía la especificidad de la vida militar, con su disciplina jerárquica y su universo simbológico; se llamaba a distinguir entre la revancha y la necesidad de hacer justicia en materia de derechos humanos; se postulaba la inserción castrense en la sociedad y se convocaba a dialogar con los militares que quisieran dialogar”. Según Elizondo, eso lo llevo a cabo a la ex Concertación. Para la izquierda marxista leninista, las Fuerzas Armadas eran su enemigo como muestran las declaraciones del Partido Socialista en el congreso de Chillán y del Mir. Es absurdo que los militares dialogaron con quienes pretendían destruirlo. Mete otra idea de los noventa, a saber, de la inserción castrense en la sociedad, si ellos siempre han formado parte de ella. Sólo los militares violan los derechos humanos, no los terroristas. Él no distingue entre justicia y venganza, pues lo que sufren los militares presos es venganza.

Los derechos humanos tal como lo entiende la izquierda, la ONU y otras organizaciones como Amnistía Internacional, Human Right y los intelectuales como el señor Elizondo no consideran el derecho a la autodefensa como un derecho humano. El único que merece respeto por vida es el agente que usa la violencia, no aquel que emplea la fuerza o usa la autodefensa.

  No hay que pedirle peras al olmo. Recuerden que el año pasado, cuando algunos presos políticos se les otorgó la libertad condicional, después de varios años de negárseles, la izquierda presiono para que se cambiaran las condiciones para acceder a ella. Este problema, finalmente, lo zanjo el Tribunal Constitucional, quien previa golpiza que recibió su presidente, decidió poner condiciones que los militares por su edad y la cantidad de condenas, hacen imposible que puedan acceder a ellas. Así ese tribunal se salió de la ley y la Constitución.

  Y este verano ante el deceso del abogado de derechos humanos de izquierda, José Zalaquett, el Presidente Piñera dijo: “Significa una pérdida para la causa de los derechos humanos y para Chile. Le debemos mucho a José, quien estuvo abierto al diálogo y colaborar con las buenas causas”. Cabe recordar que el fallecido abogado fue parte de la sesgada e inconstitucional “El Informe Rettig” y que es la causa de la persecución que continua hasta ahora.

Igualmente, la ex demócrata cristiana, Mariana Aylwin le rindió  un homenaje por su cuenta twitter. Si hasta “el mechero” Gabriel Boric que admira a los terroristas del Mir ,del FPMR y apoyado la violencia que estalló el 18 de octubre lo considera un maestro: “Gracias maestros por haber enseñado a dudar”. Dicho sea de paso, si Boric creyese en la duda, él y la izquierda no tendrían que enojarse porque alguien cuestiona las llamadas ‘violaciones a los derechos humanos’. Como vemos, se contradicen.

El mismo Boric a raíz del proyecto que pone a las Fuerzas Armadas resguarden la estructura crítica del país dijo: “Hoy votaremos en la Comisión  de Constitución proyecto del gobierno que resguarden  la estructura crítica del país. Votaré en contra. No estoy disponible para permitir que las Fuerzas Armadas medien en conflictos sociales poniendo en riesgo los derechos humanos”. Tales afirmaciones suponen varias cosas. Para él las personas que han tirado bombas molotov, lanzado piedras y usado hondas contra Carabineros no violan los derechos humanos. Además, de los que han saqueado e incendiado supermercados. El que ejerce la violencia no viola los derechos humanos.

 El abogado Zalaquett propuso como el resto de la clase política el salvavidas de plomo a los presos políticos militares, a saber, que saldrían libres en el momento de tener una enfermedad terminal. Para él los terroristas no violaron los derechos humanos, ni tampoco se violentaron esos derechos en la Unidad Popular. Que a los militares les niegue la igualdad ante ley, no le importo. Que a los militares los condenen a base de presunciones, tampoco. Que a los militares se les condene con delitos ficticios como el ‘secuestro permanente’, tampoco. Y por último, que se les condene con delito retroactivo cuando la misma ley, establece que no se puede, tampoco.  En fin, el señor Zalaquett fue un abogado mediocre.

  El cantante Alberto Plaza también cuestionó los dichos del actual ministro de Justicia, Hernán Larraín de no otorgarle ese beneficio a los presos políticos militares. Según Larraín, no se estaría haciendo justicia al permitirle estar en casas de sus familiares.

 Pues bien, tanto Sebastián Piñera como Hernán Larraín apoyaron indultos de la ex Concertación  a los terroristas, sin preocuparse de que no se haciendo justicia a las víctimas de los grupos FPMR, Frente Lautaro y Mir.

  Piñera no quiere que la izquierda lo acuse de ser violador a los derechos humanos, si usa la fuerza para acabar con la violencia. Cuando supe de tal decisión, que lo mejor podrían hacer alguien de nuestro sector es presentar un recurso de protección para que los dejen libres,  por un lado. Por otro lado, si mueren los militares por el coronavirus que acusen a Piñera y su ministro de Justicia de crímenes de lesa humanidad; de la misma manera como alguien presentó una querella de genocidio contra Bachelet por la muerte de niños en Servicio Nacional de Menores. Lo menos espera Piñera es que le den una estocada la gente que lo apoyo.

Y, por último, nos queda otra que la Justicia Divina se cargó del actual mandatario y de su ministro de Justicia.

Se preguntaron, ¿Por qué genocida número dos? La primera es Michelle Bachelet.

El actual mandatario perdió la última oportunidad de su vida de ser un humano decente.



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jueves, enero 23, 2020

La ley mordaza de Carmen Hertz




En distintas canales que han comentado la Ley Mordaza, se las ha olvidado sacarle en cara a la izquierda la letra de la ‘Vamos a decir que NO’:

Chile la alegría ya viene
Chile la alegría ya viene
Chile la alegría ya viene
Porque diga lo que diga, yo soy libre de pensar
Porque siento que es la hora de ganar la libertad
Hasta cuando ya de abusos, es el tiempo de cambiar
Porque basta de miseria, voy a decir que no
Porque nace el arco iris después de la tempestad
Porque quiero que florezcan mis maneras de pensar
Porque sin la dictadura la alegría va a llegar
Porque pienso en el futuro, voy a decir que NO
Vamos a decir que no (oho) con la fuerza de mi voz
Vamos a decir que no (oho) yo lo canto sin temor
Vamos a decir que no (oho) todos juntos a triunfar
Vamos a decir que no, por la vida y por la paz

La Cámara de Diputados aprobó Ley Mordaza, que condena tres tipos de delitos:
 Primero, Incitación a la violencia contra personas a base “su raza, nacionalidad, situación socioeconómica, idioma, ideología, opinión o militancia política o deportiva, religión o creencia, visión filosófica, sindación o participación en organizaciones gremiales, por su trabajo, o sexo, orientación sexual, edad, filiación, apariencia personal, enfermedad o discapacidad”.
 Segundo, de Incitación al odio, si promueve menosprecio, denostación y odio contra un grupo. Basándose en las descripciones del primer punto. Esta indicación es de la diputada Pamela Jiles.
Y por último, el negacionismo, que significa que niegue, justifique o apruebe las violaciones a los derechos humanos cometidas “en Chile entre el 11 de septiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990, acreditadas por la Comisión de Verdad Y Reconciliación (Informe Rettig), por la Corporación Nacinol de Reparación y Reconciliación y la Comisión Nacional de Prisión Política y Tortura (Valech)”.  Esta última es una indicación de la diputada y ex terrorista del Mir, Carmen Herz. La izquierda no argumentos para defender lo que dice.

Tenemos otra razón para cerrar el congreso. La primera fue cuando la cámara de diputados rindió homenaje al delincuente Catrillanca.

Ambos Informes son inconstitucionales.

El que una persona critique a una minoría tal como lo establece la ley no se sigue que la odien. Es una falacia. Un embuste. No hay ninguna relación lógica y causal. Ya que la izquierda se está quedando sin electores, pues los proletariados, o mejor dicho, los pobres han pasado a convertirse en clases medias baja. Pero, medias al fin y al cabo. Ya no son pobres.

   En el contexto que se aprobó esa ley es de lo más absurdo, pues quienes han promovido la violencia, la incitación al odio contra carabineros y la población civil han, pues, el Partido Comunista a través de tres frentes: el lumpen, los anarquistas y los llamados ‘actores sociales’. Basta ver los diversos rayados contra las fuerzas de orden y varios llamados a la guerra civil. El contexto fue un ataque al país y una subversión para dar un golpe de Estado.

  ¿Dónde están los artistas que participaron en la campaña del ‘NO’ protestando contra esta ley? La letra con la cual se engañó a las personas en el plebiscito de 1988 dice claramente: “Por qué digan lo que digan, yo soy libre de pensar”. Por tanto, si la izquierda sostiene que hubo sistemáticas violaciones a los derechos, yo tengo todo el derecho de afirmar lo contrario. Tengo todo el derecho de poner entredicho lo que dice el progresismo en materia de derechos humanos, ya que todo es arbitrario.

Propongo que saquemos una ley castigue a toda persona que reivindique a la UP, a Salvador Allende, al Mir y al FPMR. Así Carmen Hertz estaría en la cárcel.

 Sin embargo, nadie ha reparado que mientras quieren prohibir el cuestionamiento sobre las llamadas ‘violaciones a los derechos humanos’ durante el Gobierno Militar, la izquierda no tiene tapujos en considerar lugares de patrimonio donde estuvo la guerrilla en la selva de Neltume. El gobierno de Bachelet quiso erigir un Monumento, que concreto este gobierno. Allí era el lugar donde estuvo el comandante Pepe de Mir, José Gregorio Liendo Vera, quien como sabemos quería una revolución comunista con un millón de muertos. Si el segundo gobierno de Bachelet considero exaltar a la guerrilla, eso significa que compartían los planteamientos del dirigente del Mir.

Lo que me lleva a otro asunto. Mientras un conocido escucha por su móvil un programa de entrevista a José Antonio Kast, en seguida supe por las preguntas que le formulaban que se trataba de la radio Bio Bio. En esa oportunidad, la hija del terrorista del FPMR, la actriz Javiera Parada le saco en cara al ex candidato presidencial, unas muertes de unos campesinos. Y uso la expresión ‘terrorismo de Estado’. Eso no existe. En ese caso, fueron parece unos carabineros que actuaron por su cuenta. Uno saca nada con decirle a esta gente que gobierno militar no ordenó nada de lo que se le imputan. La actriz que fue premiada por Bachelet con el cargo de Agregada Cultural en Washington D. C., no le oído condenar las palabras del comandante Pepe. Para mi ella no es ninguna autoridad. Entonces, ¿por qué no escuchamos las palabras de la hija Simón Yévenez, quien fue asesinado por el FPMR?

En estos treinta años, lo único que ha hecho la izquierda es ocultar la tremenda viga que tienen en sus ojos. Así alguien podría sacarle en cara a Javier Parada las muertes del descarrilamiento del tren Queronque, que lo hizo Carlos Ominami y costo 58 muertos. El asesinato del mencionado dirigente de la UDI en manos del FPMR o el asesinato del Intendente de Santiago, Carol Úrzua o el asesinato del teniente Roberto Zegers Reed. Estas no son víctimas ni les violaron los derechos humanos.

Primero, la aprobación de esa ley nos muestra que nos estamos reconciliados. Segundo, que en la izquierda chileno no hay hombres, pues saben que están mintiendo, ya que fueron victimarios. Tercero, este es legado de Salvador Allende y de quienes apoyaron ese nefasto gobierno, lo que he denominado  la Generación Maldita. Una revolución es como una lucha de dos hombres, de los cuales uno pierde y el otro gana. Si no entiende esa verdad evidente, no hagan revoluciones al estilo de la izquierda. Cuarto, como corolario de lo anterior, podemos decir con certeza que en la izquierda no hay hombres. ¿Qué político, intelectual o artista que apoyo a la UP ha dicho la verdad en estos treinta años? Ningún personaje público de ese sector. Así, por ejemplo, el señor José Rodríguez Elizondo, a quien más de una vez he comentado, escribió una columna titulada Eufemismo chilenos seleccionados para referirse al lenguaje que emplea los grupos que usan la violencia desde el 18 de octubre del año pasado. En vez usar la palabra ‘subversión’, ese grupo emplea las palabras “protesta social”, “resistencia”, en clara alusión a la neolengua que describe el escritor socialista ingles Orwell. Allí menciona la UP: Aunque la crisis macro de 1970-73 fue muy diferente en lo político, sería tonto ignorar que devino en ingobernabilidad, liquidó el Estado de Derecho Democrático y la crisis actual podría apuntar a lo mismo. Es una semejanza que se trata de ocultar con tres eufemismos funcionales: entonces estaba la Guerra Fría, los partidos políticos representaban corrientes de opinión y la economía socializada era una opción real”. Como el señor Elizondo no cree en las consecuencias de la libertad, la izquierda se escuda en que hubo Guerra Fría, cuando libremente podrían haber optado otro camino. Omite que el Mir y el PS quisieron instalar una dictadura comunista y optaron por la vía armada. Sigue usando eufemismo.

La diputada Hertz carece de toda autoridad moral. Primero, perteneció al grupo terrorista Movimiento de Izquierda Revolucionaria (Mir), el cual opto por la vía armada y quiso instalar una dictadura comunista. Segundo, antes del 11 de septiembre de 1973, ella llamaba a través de la radio Loa, que había que matar a quienes se opusieran en la empresa Codelco. Y por último, ella siempre ha apoyado al grupo terrorista el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, incluso cuando hicieron una charla en el Instituto Nacional, que fue el comienzo del fin de ese establecimiento educativo. Los medios, dicho sea de paso, siempre ocultan el pasado mirista de la diputada y sólo muestran que se preocupó de los derechos humanos, cuando los militares derrocaron a Allende, no antes. ¿Cómo Hertz se iba querellar contra los mirista, si ella formaba parte de ese grupo? El Mir era partidario de la justicia de Ernesto ‘Che’ Guevara: “Primero te fusilo, luego te pregunto”.  Y habían amenazado a los jueces de la Corte Suprema. Luego se quejan que fueron juzgados por la justicia militar o la Suprema no recogió sus recursos amparo.

 No hay que olvidar que, cuando comenzó el ataque los días 18 y 19 de octubre del año pasado, luego que los militares volvieron a sus cuarteles, la diputada Hertz junto con otros parlamentarios de la extrema izquierda, como, el diputado socialista, Jaime Naranjo, en vez de acusar a los violentistas, vándalos y saqueadores prefirieron que la ONU enviase observadores de los derechos humanos para fiscalizar al gobierno y a carabineros. O sea, la comisión de derechos humanos del cámara baja se hace cómplice activo y pasivo de los que agredieron al país. ¿Alguien va tomar en serio lo que diga Hertz, Kariola, Vallejo y Naranjo entre otros? Los derechos humanos de las personas comunes y corrientes han importado.

  Lo que llama la atención y que todavía muchos políticos e intelectuales de la ex derecha no se dan cuenta, es que la izquierda determina quién viola los derechos humanos y cuando fueron violados. Para ellos, los agentes del Estados son los que violan. ¿En qué período? Obviamente, durante el gobierno militar. No fueron los guerrilleros o terroristas. De ahí que el Instituto Nacional de los Derechos Humanos tenga en su estatuto como misión perseguir a los militares que estuvieron entre el 11 de septiembre de 1973 y marzo de 1990. ¿Por qué no incluyeron a los terroristas? ¿Por qué no se incluyó la Unidad Popular o antes? Todo lo que hace y dice la izquierda en términos de los derechos humanos es totalmente arbitrario.

La izquierda tiene la soberbia de compararse con los judíos que fueron masacrados por los nazis. De ahí el Museo de la Memoria. Ellos primero optaron la vía armada en democracia para instalar una dictadura comunista, y cuando fue derrocado Allende porque se salió de la ley y la constitución, la extrema izquierda uso el terrorismo supuestamente para restaurar la democracia que ellos destruyeron. Los militares no persiguieron a personas comunes y corrientes como un comerciante, un chófer, un carnicero, un profesor de baile, un gasfíter o maestro albañil, sino terroristas. Por tanto, la comparación es obscena por donde se la mire. Además, no se persiguió a un grupo de personas por su etnia o a un grupo de civiles. Pues, eso es lo que penaliza el crimen de lesa humanidad o genocidio. Eso que les imputan a los militares lo hizo la izquierda, mientras se enfrentaba a los militares. Si el comandante ‘Pepe’ hubiera cometido su sueño de asesinar un millón de chilenos, no le hubiera podido juzgar por genocidio, porque no era un agente del Estado.

La izquierda chilena desde la Unidad Popular le quedó gustando el totalitarismo. No acepta que la contradigan y como no tiene argumentos no tiene que dejar que el otro lado se defienda. En todos los ámbitos. Desde la lucha subversiva hasta la academia pasando por la persecución judicial hacia los militares presos. En Chile es fácil ser matón. Ser de izquierda es sinónimo de matón. Es su naturaleza.

 En estos treinta años, la izquierda lo menos ha mostrado que no respeta la libertad de expresión. Esa ley es simplemente la consecuencia de otros eventos.

 Cuando estudié en la Universidad de Valparaíso siendo rector Agustín Squella, quien se las da moderado, pero no lo es, tuve por compañeros que no respetaba mi opinión. Así, cuando fui al departamento que arredraban uno de ellos, nos pusimos a conversar. Y uno no me dejó hablar, pues empezó hacer a sonar la boca, mientras yo exponía. Mi error que no lo pare de inmediato. Creí iba a cambiar. Y siempre lo mismo. Dicha persona era hijo empresario del pan que tenía su negocio en un cerro de Valparaíso y hasta una galería de Viña del Mar, lleva su apellido.  Milito en el Partido Socialista siendo del ala más cercana al Partido Comunista. Creo que se llamaban ‘Los Helenos’. Defendía a Allende y se creía intelectual. Si hubiese sido tan inteligente, se hubiese dado cuenta que su padre nunca hubiese sido dueño de su negocio con el gobierno marxista. Cuando supe que la izquierda quiso instalar una dictadura comunista, pues lo dijo un ex Mapu que iba su casa, ahí cambié. Casi me lavan el cerebro y supe que todo era una mentira. Incluso eso que dicen las locas mujeres de la Unidad Popular, que los militares le metían ratones en la vagina. Finalmente, me aburrí porque en su propia casa no me dejo hablar y me grito, pues le dije que la izquierda tenía pasado vergonzoso que era la Unidad Popular, que le gustaba posar de víctima, que no son progresistas, sino burocratitas. También le dije que para ser izquierda, hay que ser maricón. Y que nacieron para dejar la embarra. Use una palabra más fuerte. Él había comenzado a ser chavista. Le dije que Allende era Chávez, cosa que tampoco le gusto.

La extrema izquierda o los terroristas del Mir y del FPMR sostienen que a ellos los perseguían por pensar distinto, lo que es falso. Sin embargo, con esta ley pretende perseguir a todo aquel que cuestione lo que ellos llaman ‘violaciones a los derechos’.

 Recuerden que para el, avant premier del documental Pinochet, los abogados de derechos de la izquierda, esgrimían que presentar esa película era incitar al odio. El mediocre político socialista Camilo Escalona decían que era una ofensa a las víctimas. Por eso, había que prohibirlo.

  Luego está en las universidades que los profesores no pueden mostrar bibliografía que defienda el Gobierno Militar, ya que son los propios alumnos los niegan a ver las dos caras de la moneda. El historiador Gonzalo Rojas Sánchez se ha referido a ello, desde que empecé este blog o un poquito más tarde.

Los rayados hemos visto en las distintas ciudades, luego de la insurrección contra Carabineros es la consecuencia de la famosa frase repetido por treinta años:  Ni perdón ni olvido”.

A fines del año pasado se supo que la estudiante de derecha, Polette Vega fue agredida en la Universidad de Chile.

Como vemos la letra de la canción bastante actual. La letra habla de paz y no de paz social.

Lo que nadie ha reparado es que la Ley Mordaza tiene como precedente el Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos, que es una suerte de Inquisición española, pues cuando alguien ha cuestionado lo que la izquierda llama ‘violaciones a los derechos humanos’, en seguida sale sancionar y reprender como si hubiesen cometido una falta.

Antes que  promulguen esa ley sólo diré que Carmen Hertz es un monstruo. Jamás ha sido un ser humano.

La Izquierda no cree en la libertad de expresión.



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domingo, agosto 26, 2018

Contrapunto







     Si dejan que les arrebaten la conciencia, sus memorias y recuerdos de un período determinado, muy pronto le quitaran sus bienes y posesiones, hasta convertirlos en esclavos. Los chilenos ya perdieron el resto de las libertades de las cuales aún disfrutan. Si alguien cree que la claudicación de Mauricio Rojas no les va afectar, se equivoca totalmente.
   Imagínense cómo será el próximo 11 de septiembre chileno.
   Los revolucionarios marxistas leninistas maoístas y guevaristas del fracasado gobierno de Salvador Allende fueron cobardes el mismo 11 de septiembre de 1973, cuando huyeron literalmente en estampidas, escondiéndose ya sea en las iglesias, conventos y, naturalmente, en las embajadas. Los jesuitas ayudando a escapar a los ex UP. Han seguido siendo cobardes, aun cuando los militares entregaron el poder en forma impecable a los civiles. Tan cobardes que no se han atrevido decirle a las generaciones que vienen desde 1990, que los partidarios de la ex Unidad Popular eligieron el camino de la violencia, la vía armada siendo la guinda de la torta, la instalación de una dictadura comunista o un gobierno totalitario. Y la cobardía en grado superlativo es cuando se declaran víctimas y no victimarios. Con todo, pese a la mentira sistemática de estos veinte y ocho años de vez en cuando aparece la verdad dicha por los propios izquierdistas. Asimismo, en estos seis meses del segundo gobierno de Piñera, cuando alguien dice la verdad por nuestro lado, la izquierda tiene ataque de histeria digno de las mujeres. También le viene a la histeria al gobierno, cuando diputado de la UDI, Ignacio Urrutia dijo la verdad acerca de las pensiones que recibían los terroristas. 
   Ahora bien, el último que dijo la verdad esta vez fue el propio Presidente Piñera  sobre Allende en el programa “El informante” de televisión a propósito de la renuncia de Rojas: "En nuestro país todos hemos evolucionado en la dirección correcta. Yo creo que la izquierda, desde el presidente Allende que validaba la violencia y los mecanismos no democráticos, ha evolucionado y aprendido a reconocer y respetar la democracia. Y creo que la derecha también ha evolucionado y que tiene una defensa férrea en materia de derechos humanos".
    La izquierda no cree en la democracia liberal. 
  Más bien, la derecha probó que le importa los derechos humanos con el Acuerdo de la Cámara de Diputados de Agosto de 1973. Al contrario, desde 1990 la derecha ha involucionado en lo que trata de los derechos de las personas: aprobando informes (Rettig y Valech) que son inconstitucionales, no respetando la igualdad ante ley como en el caso de la Ley de Amnistía de 1978 y los indultos a los terroristas bajo los gobiernos de la Concertación, haciendo la vista gorda ante la prevaricación de los jueces y que éstos condenen con una ficción jurídica del ‘secuestro permanente’, o bien, que condenen con delitos que son retroactivos. Y por último, que se crean el cuento que matar a un terrorista o guerrillero es violar los derechos humanos, mientras que los crímenes de los terroristas no son violaciones a los derechos humanos. 
   Piñera podría haber agregado las palabras del general Augusto Pinochet, que ordeno quitar de la muestra ‘Los Hijos de la Libertad’ del Museo de Historia: “La gesta del 11 de septiembre incorporó a Chile en la heroica lucha contra la dictadura marxista de los pueblos amantes de la libertad”. 
   Las palabras que dijo Piñera provocaron la reacción de la hija de Salvador Allende, la senadora Isabel Allende y la diputada Maya Fernández Allende. La primera dijo: “Lamentables y equivocadas palabras de Piñera sobre el Pte Allende en vano intento de hacer suerte de empate. Nada justificará asesinatos y violaciones DDHH de la dictadura q'la derecha ha defendido incluso hablando de pronunciamiento y excesos”.
  La nieta y presidente de la Cámara Baja, Maya Fernández dijo: “Encuentro grave las palabras del Presidente Piñera respecto al Ex Presidente Salvador Allende. Allende nunca válido la violencia y los mecanismos no democráticos, su historia demuestra que siempre creyó en la democracia y la República, fue elegido por el pueblo en las urnas”. 
   ¡Qué manera de mentir! La izquierda asesinaba y eso se justificaba. Desde luego, que cuando ellos asesinan no se violan los derechos humanos. Ahí tenemos al asesinato del general Carol Urzúa en manos del Mir, el asesinato del dirigente poblacional de la UDI, Simón Yévenes por el FPMR. Están diciendo que no se pueden matar a terroristas o guerrilleros. 
 Si lo que había en la UP era democracia, ¿por qué no se van las dos políticas a Venezuela?
 Allende fue elegido por la Cámara de Diputados, no por el pueblo. Allende valido la violencia, pues estuvo de acuerdo con la declaración del PS del Congreso de Chillán. Fue el creador de las OLAS y quería un socialismo cubano para Chile. Además, despreció las instituciones de la República como la Corte Suprema y la Contraloría. Si no valida la violencia, ¿por qué el arsenal encontrado en su casa Guardia Vieja? 
   La verdad sale a flote por las propias izquierdas. Así a raíz de la renuncia del ex ministro de las Culturas, el ex Mir, Mauricio Rojas, el señor Antonio Sánchez García, ex Mir por su cuenta tweet le dijo a José Antonio Kast:”Yo milité el Mir y Andrés Pascal no puede desmentirlo. Fui su jefe de campaña al rectorado de Chile. Y concuerdo con Rojas: el Museo de la Memoria es parcial y sesgado. No fuimos vírgenes de la caridad. Y hoy estaríamos peor que en Venezuela, donde vivo”. 
 Y así y todo, se escandalizan o se ofenden la propia gente que no es de izquierda, cuando alguien afirma: “No fueron blancas palomas”. Los de la Unidad Popular eran matones. Por tanto, no eran buenos.
  Los revolucionarios marxistas de la ex UP ni con canas se vuelven más sabios, ni compasivos ni ecuánimes. En efecto, antes del affaire Rojas, paseando por Youtube encontré un video de junio donde Mosciatti de CNN entrevista al abogado, profesor y columnista de La Tercera, José Rodríguez Elizondo por su nuevo libro Historia de la relación civil-militar en Chile. El autor sostiene que la intervención militar fue alentada desde el extranjero y luego cita a otros autores que afirman que cada cuarenta años los militares entran en la política para fundar el país. Más bien, la expresión correcta es que la decía el economista y ministro de Pinochet, Álvaro Bardón: “Cada cuarenta años nos disparamos a los pies”. Luego Mosciatti y Rodríguez Elizondo repite la canción de que la gente de su generación no sabía cómo actuarían los militares. Sí sabían, pues hasta Allende mando soldados a entrenar con los norteamericanos y franceses. Los políticos y académicos se lavan las manos. El columnista afirma: “Todos sabíamos que habría un golpe militar”. Menciona la represión. A decir verdad, la izquierda no sufrió represión. Los chilenos llegaron a conocer un poco de la represión comunista con las fuerzas de choque que tenía la UP. 
  El abogado no dice nada de la presencia de los cubanos o la DGI, que es el servicio de inteligencia de ese país, que estuvo en tiempos de la Unidad Popular. Esa entrevista es una prueba que el señor Rodríguez Elizondo no se atreve a decir por la televisión, que ellos querían instalar una dictadura comunista. Una muestra de cobardía. Ni mucho menos a decir que el 10 de septiembre la mayoría de los chilenos sentían que estaba ad portas de una guerra civil gracias a la Unidad Popular, que nos condujo a un punto sin retorno.
  Me encantan los comentarios que recibió:
  “El golpe militar fue un acto totalmente MORAL. Uno derroca (por la fuerza) a un gobierno que viola los derechos del individuo”. 
  “Estos vejetes que hablan del golpe militar, gracias a Dios que existió el golpe si no hubiese llegado al mismo resultado de Venezuela”. 
   “Otro con el temita añejo intentando torcer la historia,, llevan casi medio siglo con el cuento, una versión mentirosa de la historia sólo llevará a incoherencias, por ejemplo en esta entrevista: Si la UP quería que los militares se mantuvieran en sus cuarteles ¿porque nombraban militares hasta para ministro del interior?. Es imposible forzar la historia con mentiras compadre porque es imposible forzar a definiciones que sean incoherentes con los hechos”.
 “El golpe militar se puede explicar fácilmente en esta frase: Cuando la tiranía es ley, la revolución es orden”. 
   Afortunadamente, gracias a la internet y todos los dispositivos podemos refutar las mentiras de la Izquierda. Así, por ejemplo, el canal de Youtube #ereschileno reproduce un audio que viene la Unidad Popular, donde diversos políticos dicen que la el gobierno de Allende se salió de la ley. Ese audio es una respuesta al Museo de la Memoria. 
   Es contrapunto leer las declaraciones de Isabel Allende, Maya Fernández Allende y José Rodríguez Elizondo comparándola con el tweet del ex Mir, Antonio Sánchez García y el audio Juan Carlos Gómez Escobar.

PD: Borraron de Youtube el primer video que era más corto y que terminaba con la frase: "Dejen de mentir".

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