miércoles, septiembre 05, 2018

Sumisión frente a la izquierda


   Hace tiempo leí en un sitio de internet las siguientes palabras: “La libertad es un privilegio, no un derecho”. Dichas palabras estaban puestas en un cartel, en el estado de Nevada, según comentaba un venezolano al comienzo de gobierno de Hugo Chávez. Si la libertad es un privilegio, significa que tuvo un costo en alcanzarla. No cayó del cielo. Eso explicaría por qué algunos sectores del mundo, sobre todo en Asia se aceptan los abusos del gobierno como se da en China. La mayoría de los chilenos todavía no se dan cuenta que hoy disfrutan de las libertades porque otros arriesgaron sus vidas y se tomaron decisiones que tal vez no fueron populares, pero que dieron frutos a largo plazo. Se tomo la decisión de derrocar al gobierno de la Unidad Popular porque devino en tiranía y cuyas políticas mermaron las libertades que hasta entonces los chilenos daban por sentado. Dicho gobierno quiso instalar una dictadura comunista.
    El nombre completo de la institución que creó polémica por las declaraciones del ex mir Mauricio Rojas se llama Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos. Se me olvidó mencionar que una frase que no gusta del ex ministro y que siempre la repite: “Es cómo llegamos a odiarnos”. Es que lo mismo que decir “todos somos responsables”. Por tanto, nadie es responsable. Las personas opositoras a la UP no odiaban, pues lo único que querían era renunciara Allende o sacarse el gobierno malo. 
    Para cualquiera persona normal, sabe que la memoria es selectiva. Nos acordamos de ciertas cosas y otras, no. Revivimos buenas experiencias o recreamos malas experiencias si tenemos odio o rencor contra alguien, hasta que al final, ese mismo odio termina matando a la persona. La izquierda con dicho museo coloca lo que le conviene y no que la deja en ridículo. 
   Sin embargo, primero nadie ha reparado que la autoría de la creación de dicho museo. A dos personas se les ocurrió: a la mirista Marcia Scantlebury y a la frentista Michelle Bachelet. O sea, dos terroristas o guerrilleras. Para hacerlo más simple equivale a que un violador que se queje que la mujer agredida le pego en los genitales. ¿Con qué autoridad dos personas que justificaron la violencia revolucionaria y el terrorismo dictan cátedra sobre los derechos humanos? Segundo, que para la izquierda cuando ellos asesinan no constituye una violación a los derechos, en cambio, sí, los agentes del Estado. No importa si hayan estado en la DINA o CNI, sino porque el militar sobre todo, después del 11 de septiembre, lidió con personas que empuñaron las armas para instalar una dictadura comunista. Si es así, no sé por qué tenemos que aceptar el criterio de la izquierda. Por lo menos, yo no lo acepto. No hay ningún terrorista acusado de violar los derechos humanos, después de todo, están amnistiados e indultados. Una joven historiadora escribió que ella jamás iría con hija a ese museo, porque no explicaba cómo llegamos a eso. El objetivo del Museo es mostrar las violaciones a los derechos humanos cometidas bajo el Gobierno Militar. La historiadora no se dado cuenta aún que los terroristas no violan los derechos humanos. 
   Antes de la renuncia de Rojas, el actual director del Museo de la Memoria, Francisco Estévez critico la muestra ‘Hijos de la Libertad’ del Museo de Historia, donde aparecían las palabras del general Augusto Pinochet, en las que se decía Chile se había liberado del comunismo. Las palabras decían una verdad. Pero, la institución que creó Bachelet, además, de ser sesgada oficia el papel de la Doctrina de Fe o la Inquisición al imponer una “verdad”, que no es tal. 
   La izquierda nunca abandona a su gente a diferencia de los políticos de la ex derecha se avergüenza de quienes combatieron el terrorismo poniendo en peligro sus vidas. Además, si se trata del ex presidente Bachelet, no hay que olvidar que en su segundo mandato ella quiso indultar a un terrorista del FPMR, mientras les negó el indulto humanitario a cuatro presos políticos de Punta Peuco. A ella, tanto los políticos como académicos de la ex derecha le creen todo. A todo le dicen: “Amén”.      Mientras escribía el post anterior, me acordé de otro crimen de la izquierda, a saber, el atentado ferroviario en Queronque, donde murieron 58 personas y cientos de heridos, en 1986. Después se supo que autor intelectual del atentado fue el mirista Carlos Ominami como lo denunció en una carta pública otro mirista a fines de los noventa. Eso no está en el Museo de la Memoria. El señor Ominani después fue ministro de Estado del primer gobierno de la Concertación y ahora último ha sido conocido, porque fue uno de los tantos políticos de su sector que mandaron una carta de apoyo al ex presidente brasileño, Lula da Silva, quien se encuentra en la cárcel. No bastando la carta, se reunió con el Papa jesuita Francisco I para que interceda por ex mandatario brasileño. Algunos columnistas se acordaron que el museo no recoge las víctimas que fueron asesinadas por el terrorismo del Mir, el Frente Lautaro y el FPMR.
   Dicho museo fue creado por terroristas como un homenaje a los terroristas, aunque sea redundante afirmarlo. Tenemos dos pruebas que ratifica lo que acabo de decir. La primera, es que en la región de Neltume hay un museo dedicado al comandante ‘Pepe’ del Mir, quien era apoyado por el gobierno de la Unidad Popular aun cuando lo negaba. Decían que era un invento de la oposición. Con todo, el museo omitirá las célebres palabras de él, el cual sostenía que la revolución marxista de Salvador Allende costaría un millón de muertos: “Claro que violentamente. Tiene que morir un millón de chilenos para que el pueblo se comprometa con la revolución y ésta se convierta en realidad. Con menos muertos no va resultar”. La segunda, es que cuando se descubrió las palabras que había dicho el ex ministro Mauricio Rojas y que la izquierda las calificó de ‘ofensa’, hubo una manifestación de apoyo al museo. Entre las personas que concurrieron estaba la actriz Magdalena Pinto conocida como Malucha, quien tenía como un primo al militante del Mir, Mario Fernando Peña Solari.
   El actual presidente de Renovación Nacional, Mario Desbordes publicó un artículo que apareció en La Tercera a propósito del Museo de la Memoria. En él dice: “1) Que en el objeto del Museo caben sólo las víctimas de violaciones de DDHH. Eso es una simple convención, un acuerdo (hoy inexistente) que puede ser modificado. 3) Se pretende que los caídos a manos del FMR, el Lautaro o el MIR fueron víctimas del ejercicio al derecho de rebelión. Efectivamente hay derecho a rebelarse contra una dictadura, pero ese derecho es respecto de quienes buscan recuperar la libertad y, obviamente, no asiste a quienes pretenden instaurar otro tipo de dictadura”. 
   Las palabras del presidente de RN confirma lo que he dicho, las víctimas del Gobierno Militar son victimarios. Puesto que todo es a gusto de la izquierda, a lo que llaman ‘´víctimas de las violaciones de derechos humanos’ son en realidad terroristas. Lo que omite el presidente de RN es, por ejemplo, que el Mir nació antes de Gobierno Militar para instalar una dictadura comunista o del proletariado. Luego cuando los militares tomaron el poder, salieron con el cuento de luchar por la democracia que ellos la habían destruido. Nadie ha notado que los Miristas son bipolares como Bachelet. 
   Asimismo, quienes han ayudado a blanquear el pasado totalitario y terrorista de la izquierda chilena es, por ejemplo, el cientista político, Patricio Navia, quien le expresó a Álvaro Vargas Llosa en un documental que éste último hizo sobre América Latina y el populismo, si es que no equivocó, que el único problema de Salvador Allende era la economía. 
   Durante la campaña presidencial, Sebastián Piñera viajo a Argentina para visitar la Fundación Libertad. Allí propuso que el actual gobierno venezolano la “vía chilena”, esto es, un itinerario como el que tuvo el Gobierno Militar chileno para entregar el poder. Cualquiera comparación con el régimen del país de Simón Bolívar es injusta, pues los militares chilenos no querían que sus compatriotas viviesen como los venezolanos. Sin embargo, el periodista del Infobae : acusa los militares de irse contra la población civil y no los terroristas: ”Desde entonces Chile se ha mantenido como una de las democracias más estables de la región. Pero el costo de este acuerdo ha sido la imposibilidad de juzgar a las cúpulas militares por los numerosos crímenes y violaciones a los derechos humanos contra la población civil, lo que ha generado tensiones en el país”.
   Lucía Santa Cruz, Consejera del Instituto Libertad y Desarrollo dijo por la polémica de Rojas: “En suma, la derecha debe convivir con la memoria; y la izquierda, tolerar la historia”. Ella cree que está tratando con personas racionales, cuando la izquierda no reconoce nada de lo que menciona.
   El Museo de la Memoria equivale cuando los talibanes en Afganistán dinamitaron los budas gigantes.
   Hace dos post había dicho que la situación del país es tal que a la izquierda hay que pedirle permiso para vivir y opinar. Mas luego también me acordé que una palabra resume todo y es el título de una novela del polémico escritor francés Michel Houellebecq: Sumisión.

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domingo, abril 01, 2018

Inmigración ilegal haitiana III






   Viendo un video del pasado queda claro que los medios intentaron ocultar la inmigración ilegal. Hace poco los medios se enteraron del vuelos de la línea área LAW que trae haitianos, los cuales no pueden costearse el pasaje. El video muestra una nota del canal 24horas en que el periodista escandaliza porque en la ciudad de Punta Arenas aparecieron carteles rechazando la inmigración ilegal. Naturalmente, el canal acuso de xenofobia junto con el alcalde de la ciudad y el Intendente de la región austral. Es una prueba evidente que las autoridades en la mitad del segundo gobierno de Bachelet estaba buscando votos de los inmigrantes al ofrecerles salud, vivienda y educación gratis. Aunque perdió la elección presidencial el bloque apoyo a Bachelet, con todo, están pensado en el próxima elección con los voto de los inmigrantes. Los únicos ciegos están en la ex derecha. Notamos, además, que los periodistas de izquierda junto con los políticos de ese sector tienen analfabetismo disfuncional, o sea, no entienden lo que leen. No saben la distinción entre inmigración ilegal y la legal.
     La consejera del Instituto Libertad y Desarrollo, la historiadora Lucía Santa Cruz dijo en una entrevista, que era de conspiranoicos el acuerdo que suscribió Bachelet con la ONU para traer haitianos: “Yo creo que se están creando problemas porque hay suspicacias, miedos y competencia. Hay una campaña del terror de que entran 100 mil haitianos cada mes, que llegan cientos de sicarios colombianos, que hay un complot de Naciones Unidas con el gobierno anterior, son mentiras que exacerban los prejuicios. Eso justamente se disuade con una política clara lo más abierta posible dentro de lo que la realidad permite, porque la realidad limita la cantidad de nuevos niños, de nuevas demandas en educación y salud”. El haitiano que dijo Bachelet los trajo fue comprado por los poderes facticos con el propósito de enlodar el legado del ex presidente comunista. Santa Cruz afirma en la entrevista que el gobierno anterior polarizo al país. Quizás por eso, trate con guantes de seda a Michelle Bachelet.
    Para ella no le parece normal el arribo de los haitianos al aeropuerto Pudahuel entre gallos y media noche con el sobre amarillo. Lo que gana un haitiano al año en su país es poco probable que pueda comprar el pasaje a Chile. A la investigadora del Instituto Libertad y Desarrollo no le llama atención. Y que luego de estar unos días los ‘turistas’ comiencen a trabajar, cosa que no puede hacer porque portan la visa de turista.
    Una prueba más que las autoridades le hacen la vista gorda a la inmigración ilegal la vemos cuando las empresas contratan a los ilegales. Pues bien, el servicio respectivo sanciona a la empresa mas no al extranjero que actúa mal.
    El asunto de Haití tiene dos aristas. Una arista son los haitianos que llegan entre gallos y medianoche al país. La segunda arista que es poco mencionada, es que no sirvió nada la permanencia de la fuerza multi nacional, si la ONU decide que los habitantes de ese país se vayan a Estados Unidos y Chile, respectivamente.
   En enero del año pasado publicaron una carta en El Mercurio, donde se informaba que luego de estar Chile 13 años en Haití, se habían gastado 117 millones de dólares en ese país. Según el senador socialista Juan Pablo Letelier: "La presencia de la operación de la ONU fue positiva y necesaria ante todo, pero es necesario transitar hacia la cooperación". Falso, pues no fue exitosa, de lo contrario no tendríamos los vuelos de los haitianos que llegan de noche. Todavía no sabíamos del acuerdo entre Bachelet y la ONU. Agrega: "lo que hicimos como país fue óptimo y se avanzó en la estabilización, pero falta mucho en la construcción de instituciones, y en eso hay que seguir cooperando". El senador habla de estabilización, mientras a Chile con el proyecto de la "retroexcavadora" lo estaban desestabilizando, mejor desde las marchas estudiantiles del primer gobierno de Piñera. Si leen los comentarios, va encontrar la siguiente frase: “la caridad empieza por casa”. Luego de estabilizar el país según diversos parlamentarios tanto de la ex Nueva Mayoría como de la ex derecha, ahora viene, según el senador Chahuán: “avanzar en institucionalidad y tenemos que exportar nuestros procesos de gestión y registrales, como los que aplican la Contraloría y el Registro Civil" .
  Ahora bien, esto me lleva a la siguiente reflexión. ¿Qué modelo institucional para Haití basados en la experiencia chilena? Distingo tres modelos:
   El primero el modelo institucional y económico dejado por el Gobierno Militar con un gobierno pequeño, impuestos bajos, estado de derecho, orden y un marco jurídico en que las personas son libremente en perseguir sus fines, sin violentar la propiedad privada. Donde el lucro en diversos ámbitos como la educación no es estigmatizada, ni tampoco los empresarios. Basado en los derechos de primera generación: vida, libertad y propiedad.
  El segundo modelo es de la ex Concertación, que implica subir los impuestos paulatinamente, aumentar la burocracia y las regulaciones en diversos ámbitos con tal de molestar. Modernizar el Estado más no achicarlo. Corporativismo que se tradujo en la “Alianza Púbica Privada”, lo que significa que los grandes empresarios se las arreglan con los políticos de turno con proyectos que benefician ambos. Corrupción y despilfarro que comenzó con desmalezamiento en la refinería de Con-Con hasta no sé cuál el último acto de corrupción de la ex Concertación en tiempos de Bachelet I. Todavía estará el Informe de Corrupción de la Concertación en internet. Prevaricación de la Justicia. Asalto al Estado.
   El tercer modelo corresponde a la ex Nueva Mayoría conformada por la Democracia Cristiana, la ex UP (PPD/PS) y el Partido Comunista o Bachelet II. Incertidumbre jurídica, porque la ex coalición proponía la propiedad privada en función de lo social o el bien común, lo que es lo mismo no aceptar la propiedad privada. Como consecuencia nula en inversión. Por tanto, crecimiento bajo y desempleo. Mientras al mismo tiempo creaba puestos improductivos con más burocracia para los seguidores de la Nueva Mayoría. El empresario estigmatizado como malo junto con el lucro, mientras se realizó una reforma tributaria expropiatoria. Ruina de la educación particular subvencionada y universitaria. El país endeudado por varios años. Primacía de la discrecionalidad del burócrata sobre la ley o la norma. Ya que los políticos que aparecen en carta mencionan la institucionalidad, en el segundo gobierno de Bachelet todas las instituciones del Estado fueron corrompidas aplicando la ley del embudo, partiendo con el Servicio de Impuestos Internos, cuyo director recibió órdenes de La Moneda de hundir al principal partido del país, que era la UDI. La “retroexcavadora” al primer modelo.
   Bachelet declaro que el crecimiento no importa la igualdad. O sea, es una ignorante que no tiene idea porque algunos países son prósperos que otros. El último año de su gobierno el país creció uno coma tanto. La nada misma. Ningún político, tecnócrata y profesor de economía con Ph. Doctor que apoyo a la Nueva Mayoría sabe cómo hacer surgir a un país desde las cenizas. Por tanto, es absurdo que estén dan clases a otros países como Haití.
   En el caso de nuestros país, Bachelet en su último viaje a la burocracia internacional de vuelta pasó por Haití, donde fundo escuela y se comprometió con diversos programas en los que se llevan profesionales chilenos a costa de los contribuyentes. Por ejemplo: Programa de vivienda por 2 millones de dólares en diciembre del 2013, creación de jardines infantiles, becas, programa para forma a 30 jóvenes en empredimiento y medio ambiente, programa para capacitar en Evaluación Nacional en Inversiones a 30 profesionales haitianos, de los cuales 11 funcionarios haitianos harán una pasantía en el Ministerio de Hacienda y el Desarrollo Social desde noviembre del 2014. Dicho sea de paso, quizás les enseñaron a simplemente a gastar el erario público, endeudar el país y repartir bonos. Los comentarios a esa noticia del 2017 que aparece como “Chile ayuda a Haití: El detalle de la cooperación que Bachelet se comprometará a mantener en Puerto Príncipe” se resumen en una expresión: “la caridad empieza por casa”.
    Mientras los medios ocultan la llegada de 300 haitianos por día, me puse a buscar a ver si encontraba algún documento que avalara lo que dijo el haitiano al diario el Austral de Temuco el 20 de febrero, que Bachelet lo trajo por un acuerdo de la ONU. Pues bien, encontré un documento lo que da a conocer una twittera chilena en inglés, que confirma lo dicho por falso turista haitiano en el sur. Esa hoja está la da conocer el arquitecto Marcial González Correa. Se dio a conocer el 28 de febrero. No solo eso, sino que, además, el documento sostienen que Bachelet se comprometió a que llegaran 3 millones de haitianos. Según el Miami Herald, el año pasado arribaron 95.891 haitianos.Y muestran un gráfico partiendo desde 2008.
  Según ese documento, luego que Bachelet dejó el cargo de la ONU “firmaron un acuerdo secreto para migrar a 3 millones de inmigrantes haitianos a Chile”. Agrega: “El gobierno de Haití, en la necesidad urgente de efectivo, facilitaría los permisos y el transporte de hasta 3 millones de sus ciudadanos a Chile en lo que se ha llamado el mayor escándalo de tráfico humano en las Américas desde la llegada de los españoles al continente en 1492”. Asimismo, estaría el empresario multimillonario George Soros.
  En el blog de Bernardita Huerta encontré también el documento.
Ahora bien, la Radiozero trata esa información de conspirativo. Lo único que sé,  es que siguen llegando los falsos turistas haitianos. Y que el actual Presidente de la República, Sebastián Piñera no ha dicho, ni ha ordenado detener esos vuelos que vienen de Haití.
 Tenemos derecho a saber si hubo o no tal acuerdo con la ONU.

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lunes, julio 25, 2016

Desarme Intelectual


Antes quiero aclarar, que el post anterior le adjudique la coautoría del libro Nos fuimos quedando en silencio al profesor Joaquín García Huibobro. El autor es el columnista y escritor Daniel Mansuy. 

  El 11 de octubre del año pasado apareció en el cuerpo Reportajes de El Mercurio de Santiago cómo los académicos de la ex derecha agrupados sobre todo, en diversos centros de estudios o think tank, intentaban articular ideas para rearmar al bloque político, luego de la derrota presidencial y parlamentaria, donde la Nueva Mayoría aplastó a los partidos de UDI y Renovación Nacional, respectivamente. Pues bien, en esa ocasión El Mercurio entrevisto a la historiadora Lucía Santa Cruz, quien estaba a la cabeza de los distintos grupos académicos que tiene la ex la derecha, ya sea en centros de estudios o en algunas universidades. En la foto, estaba el actual director del Instituto Libertad y Desarrollo, Luis Larraín y Hernán Larraín Matte, director de la Fundación Horizontal. Asimismo, fueron convocados Daniel Mansuy de la Universidad de los Andes, Jorge Gómez de la Fundación para el Progreso; Aldo Cassinelli del Instituto Libertad; Pablo Ortúzar del Instituto de Estudios de la Sociedad e Ignacio Briones de la Universidad Adolfo Ibañez; Claudio Arqueros de la Fundación Jaime Guzmán y Francisco Javier Urbina de la Universidad Católica de Santiago.
  La ex derecha quiere usar las batallas de las ideas. Sin embargo, partió mal. En el reportaje se cuenta que ella pidió a Hernán Larraín Matte que reuniera a los jóvenes intelectuales de ese sector. El mismo académico que durante el gobierno de Piñera publicaron juntos con otros intelectuales la famosa Carta pública transversal por los derechos humanos y la reconciliación, en la que se encarecía que los partidos UDI y RN que eliminaran el artículo de sus Declaración de Principios, donde celebraba como los chilenos se habían levantado contra la agresión totalitaria del gobierno de Salvador Allende. Nada para la ex UP. Que Allende tenga dos estatuas en la capital y una en La Moneda, no les importa. Esos académicos que firmaron nos están negando el derecho a la rebelión, si el día de mañana u hoy día volvemos a estar en circunstancias parecidas a la Unidad Popular. 
  De esa reunión que El Mercurio título “Lucía Santa Cruz impulsa REARME INTELECTUAL en la centro derecha” hasta ahora, la ex derecha no ha avanzado nada. Primer error, llamarse ‘centro derecho’, ya que el ‘centro político’ siempre ha votado por la izquierda, porque el centro es de Izquierda. Les avergüenza llamarse ‘derecha’ a secas. Y los que se han ido del centro hacia la derecha, es porque se ha dado cuenta que estaban equivocados. Es el momento de lucidez que tienen, luego de haber estado y optado por la confusión, y la no la definición. Al centro no les gustan las definiciones. 
  A la historiadora, por cierto, no le importa mucho que la Izquierda sea dueña del pasado. Como sabemos, quien controla el pasado controla el presente.
   Cuando la ex UP acusa a los militares presos por los medios de que en Chile hubo existió genocidio o crimen de lesa humanidad, lo que es falso, los intelectuales ni siquiera se inmutan, ni le rebaten. Aquí no hubo eso, sino que grupos armados de Izquierda emplearon el terrorismo antes del 11 de septiembre y después de esa fecha. Esas son “las víctimas”.
  No han defendido la Constitución de 1980. Más bien, los académicos de diversos centros se han sumado a tirar por la borda la actual Carta Fundamental, ya sea al proponer una Nueva Constitución que recoja el ideario liberal, ya sea participando en los cabildos, como si al oficialismo le importa el planteamiento liberal. 
   De ese grupo que aparece en la foto, uno ha prestado sus servicios a la Nueva Mayoría como Observador del Proceso Constituyente. ¡Cómo si no bastará la Carta Pública por los Derechos Humanos y la Reconciliación! Me refiero al hijo del senador Hernán Larraín, Hernán Larraín Matte. ¿Son opositores o colaboracionista? ¡Ese es rearme intelectual! Apoyando a la nueva Unidad Popular 2.0. Cuando le pregunta cómo articula la justicia con los derechos sociales que promueve el gobierno, ella responde: “Nosotros creemos en la igualdad ante la ley, en la igualdad de derechos, en la igualdad digna de todos y el trato igual”. ¿Por qué no han defendido la Ley de Amnistía de 1978 y el mismo trato que recibieron los terroristas del FPMR que cometieron delitos entre 1979 hasta que se acabo el Gobierno Militar, cuando la Concertación con la derecha los indulto? A ese grupo, por ejemplo, no les parece extraño que el Gobierno no haya liberado a los presos militares ancianos con los problemas de salud de su edad como los hizo con más 1000 delincuentes. Se creen el cuento de que son un peligro para la sociedad. 
   A la historiadora dijo que la Derecha perdió los espacios de las universidades para difundir sus ideas al dejarlas a su suerte. Con lo cual, el periodista le recuerda que la Unión Demócrata Independiente nació en la universidad y que el otrora movimiento estudiantil liderado por Camila Vallejo, Boric, entre otros, también, que más tarde se plegó a la Nueva Mayoría. Ella responde: “Dieciséis años de gobierno militar fueron buenos en la transformación económica, pero ideológicamente y políticamente desarmaron a la derecha y la alejaron de la cosa pública”. En ese período nació en el Centro de Estudios Públicos (CEP). Así estaba interesado por la cosa pública. Quizás con menos bulla que los políticos opositores. Luego para difundir las ideas nacieron el Instituto Libertad y Desarrollo, el Instituto Libertad y a raíz de asesinato del senador Jaime Guzmán, la Fundación que lleva su nombre. 
   Cuando estudiaba en la universidad y recorría las librerías, siempre me extraño no ver los libros del pensamiento liberal conservador. Puros libros de Izquierda de Lom editores. Una persona pensara que en la derecha no hay pensadores al ver anaqueles. No entendía por qué los centros de estudios no sacaban libros de bolsillo como lo hacen los progresistas. No bastan los think tank. Eso que los financian empresarios. La derecha renunció a sus ideas, cuando, por ejemplo, Renovación Nacional en el primer gobierno de la Concertación apoyo el alza de impuesto, apoyaron la creación de los llamados ‘jueces de derechos humanos’ y han dejado que la ex Concertación o el bloque DC/UP cambie la Historia. 
   Luego agrega: “Creyó que habían clavado la rueda de la fortuna cuando la Concertación consolidó el modelo; creyó que la economía libre y crecimiento estaban dados, al margen de la política”. La ex Concertación o la DC/UP engaño al país y la prueba está que en el primer año del gobierno se ufanaban de que ya no eran la Concertación. Los políticos de la ex derecha cedieron en el campo de la política. Y por último, no se encargaron de asociar la economía libre con valores morales. 
   Con respecto al gobierno de Piñera, lo defiende, cuando esto nos trajo a la Nueva Mayoría: “se ha criticado injustamente al Presidente Piñera…hay una moda muy potente de algunos de nuestros intelectuales de flagelar a la derecha”. La flagelación máxima fue cuando se refirió a los civiles que participaron en el gobierno Cívico Militar de “cómplices pasivos” y al cerrar el Penal Cordillera, que le costó la vida al general Odlanier Mena. 
   Sobre otras áreas del gobierno anterior dice: “Educación es un ejemplo con la creación de los liceos Bicentenarios, mejores pedagogías, reducción drástica del costo de los créditos y aumento de becas. Se eliminaron muchas trabas para emprender, se dieron incentivos”. Es cierto la última frase, a la vez, que aumento dos veces los impuestos y la burocracia. Así damos la batalla de las ideas.
   A fin de cuentas el rearme intelectual no sirvió de nada, pues la nueva coalición que representa a la ex derecha, Chile Vamos, que agrupa a la UDI, RN, Evópoli y el PRI renegó de su pasado al presentar su propuesta constitucional, donde proponen potenciar el papel de Estado por una subsidiario y solidario. La nota de La Tercera sostuvo: “Dicha propuesta representa un giro profundo en la postura tradicional de la centro derecha, que históricamente más favorable hacia una la limitación de la influencia del Estado”. Tenemos una socialdemocracia de derecha.

 En la nueva coalición no tienen cabida ni los conservadores al estilo del profesor Gonzalo Rojas Sánchez, quien no se inscribió como militante de la UDI, ni los liberales como el escritor Axel Kaiser. El punto no son los conservadores como sostiene éste último. El problema es que no hay derecha.

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viernes, mayo 06, 2016

El sentido de justicia de la derecha chilena


 El fallecimiento del ex presidente demócrata cristiano, Patricio Aylwin, quien gobernó el país de marzo de 1990 hasta marzo de 1995, nos ilustra que hay dos tipos de derecha. Una que se cree el cuento de las violaciones sistemáticas a los derechos humanos ocurridas durante el Gobierno Militar. Por tanto, defiende el Informe Rettig y desde luego el castigo a quienes hayan cometido tales delitos. Se pasa por alto, además, los principios del Estado de Derecho. Como si no fuese suficiente lo anterior, calla ante la tergiversación de la Historia. De esta decir que la otra Derecha no comparte los juicios de la derecha arrepentida comulga. La muerte del ex presidente me va a servir para mostrar que los académicos de este sector están más desorientados que los ex políticos de la ex derecha.

 En efecto, luego de la derrota de la aplastante derrota que sufrió la derecha en la última elección presidencial y parlamentaria, donde la Nueva Mayoría casi obtiene todos los quórum, aquélla ha intentado articularse. Una de las primeras medidas que hizo, por ejemplo, el Partido de Renovación Nacional (RN),fue cambiar su Declaración de Principios por parecer más de progresistas, como si el electorado fuese tan tonto. Una segunda medida fue, pues, realizar un seminario en enero del 2015 titulado “Nuestro sentido de Justicia”, que agrupo los diversos think tank de ese sector: Fundación para el Progreso de Alex Kaiser, la Fundación Jaime Guzmán, Instituto Libertad que es de RN, la Fundación Horizontal de Hernán Larraín Matte, el Instituto Libertad y Desarrollo, la Fundación Chile Avanza de Sebastián Piñera y el Instituto Respublica.


  Las loas que le han hecho ex presidente Patricio Aylwin algunos personajes del mundo académico de nuestro sector llegan a dar lástima. Los cometarios fueron realizados antes de que el ex contrincante del demócrata cristiano en la elección presidencial de 1989, Hernán Büchi declarase que iba del país porque no se respetaba el Estado de Derecho, ya que los burócratas cambian las reglas a cada rato, por cual no se tiene certeza jurídica. Hasta el ex ministro de Interior del Pinochet, Carlos Cáceres hacia cae en lugares comunes y palabras de buena crianza hacia Aylwin. Una cosa es ser cortés mostrando educadamente las diferencias, otra cosa es ser zalamero. 
  La historiadora Lucía Santa Cruz , miembro del Consejo Asesor de Libertad y Desarrollo en su columna “La valiente prudencia de Patricio Aylwin”elogia así al demócrata cristiano. Rememora el abrazo entre Sergio Onefre Jarpa y Aylwin, que alguien llamó el “más conmovedor acto litúrgico republicano”. Con lo cual, “Y ahí nace el surgimiento de una confianza nueva respecto a la posibilidad de un futuro de paz para Chile”. Tras 26 años no estamos en paz. Luego escribe: “don Patricio Aylwin como el primer presidente democrático tras 16 años de dictadura no fue para nada fácil y sus logros no deben ser minimizados”. Nótese que emplea la palabra ‘dictadura’. 
   Señala la consiga del primer gobierno fue “avanzar en la medida de los posible”, cosa que según ella, la extrema izquierda desvalorizó. Todavía no repara que ex Concertación o DC/UP obro así por conveniencia, no por pragmatismo o sensatez. Y eso quedo probado hasta que llegó la retroexcadora de la Nueva Mayoría. La extrema Izquierda, o sea, los terrorista exigieron el Informe Rettig, reparaciones económicas, violentar la Ley de Amnistía y perseguir a los militares con millares de querrellas, mientras los grupos terroristas están amnistiados e indultados.
  La historiadora repite que el problema es que había que subordinar el poder militar al poder civil e “instaurar las bases de una reconciliación cívico militar y de la amistad cívica esencial entre gobierno y oposición”. No he visto muestra de amistad cívica en los dos lanzamientos que hubo sobre el libro sobre el preso político el Brigadier Miguel Krassnoff, ni mucho menos en el documental ‘Pinochet’, donde salieron a molestar las jaurías de los organismos de derechos humanos, ni a las funas que le ha hecho a los militares en retiro por estar vinculados a lo que la Izquierda llama ‘violaciones a los derechos humanos’ en los lugares donde trabajaban. Para emprender la tarea de la reconciliación creó la comisión del Informe de Verdad y Reconciliación con el objetivo de “la búsqueda de verdad, justicia y reparación a las víctimas de violaciones de los derechos humanos”. Los asesinatos que cometió, por ejemplo, el Mir hasta y después del 11 de septiembre de 1973, fueron excluidos. ¿Se cree el cuento de ese virus llamado ‘violencia política’ que infestó el país en la década del 60 del siglo pasado?
  El éxito de la llamada ‘transición a la democracia’ consistió, simplemente, en que la Concertación acepto de mala gana la institucionalidad y el modelo económico del Gobierno cívico militar.
   Luego está la columna del actual director del Instituto Libertad y Desarrollo, el economista Luis Larraín, “Los detractores de Aylwin” en que defiende a grandes rasgos la tesis del ‘secuestro permanente’ y el Informe Rettig. No esperemos que el abogado José Francisco García de ese think tank no critiqué la prevaricación y la nula aplicación de la Ley de Amnistía, si no lo hace su jefe. Según él, el ex mandatario demócrata cristiano “jugó un rol fundamental en la pacificación y reconciliación del país”. No hay paz ni reconciliación. El país ya estaba pacificado, si por ésta palabra se entiende desarticular a los grupos terroristas Mir, el grupo Mapu-Lautaro y el FPMR, gracias a los agentes del Estado que los combatieron. La ‘paz social’ se consiguió, por ejemplo, ayudando a los terroristas a escaparse de la cárcel de Alta Seguridad y “El primer Gobierno de la Concertación, presidido por el demócrata cristiano, Patricio Aylwin libero a los terroristas porque temía que les causaran problemas”, según dijo el parlamentario Hernán Larraín a cambio del Informe Rettig y de perseguir a los militares. Los cientos de militares presos en Punta Peuco fueron la moneda de cambio de la ‘exitosa transición a la democracia’.
   En tiempos del Gobierno Militar, Larraín fue Superintendente de la Seguridad Social cuando comenzó la crisis económica de los 80. Luego fue nombrado subdirector de Odeplan en 1989 y finalmente director de esa institución. El actual director sigue los pasos de Cristian Laurrolet y Arturo Fontaine Talavera. 
  El economista critica a quienes consideran que el ex mandatario dijo su célebre frase ‘la justicia en la medida de los posible’ a las violaciones a los derechos humanos, porque había tutelaje militar. Esa es la visión de la extrema izquierda. Sin embargo, a continuación señala hechos que considera casi como ficción, cuando son reales reales: “Esta es una visión sumamente extrema de los hechos, si consideramos, entre otras cosas que: a) Aylwin presionó al Poder Judicial hasta imponer la tesis de que la ley de amnistía vigente no eximía de la obligación de investigar, b) contra la opinión de sus asesores, decidió encargar la elaboración del Informe Rettig, que sirvió de base para el esclarecimiento de muchos de estos hechos y c) apoyó la tesis de la justicia chilena del “secuestro permanente” en los casos de detenidos desaparecidos, para eludir los efectos de la ley de amnistía; figura que fue llamada eufemísticamente “ficción jurídica” para no decir lo que de verdad era: una distorsión de la realidad para conseguir que en los hechos dicha ley no se aplicara en esos casos, lo que en mi opinión es reprobable porque es una flagrante aplicación del principio de que el fin justifica los medios”. Si Aylwin tiene una cara de maquiavelismo. Hay una carta de la jueza Raquel Camposano Etchegaray, en que refuta lo anterior en que los jueces aplican el artículo 141 del Código Penal referido a particulares. 
  No sé cómo todavía elogia el destacado escritor y ex parlamentario, Hermógenes Perez de Arce al Instituto Libertad y Desarrollo, si aún desconoce las palabras de Larraín. Si el ex político ha sido uno de los principales detractores del Informe Rettig y uno de los principales denunciantes de la falta del Estado de Derecho hacia los militares. 
  Pues fue lo que hizo. Al economista no le importa que se vulnere la igualdad ante ley, por cierto, un principio liberal. Ni tampoco le llama atención que los únicos que no violen los derechos humanos sean los terroristas, como si éstos nunca hubiesen existido. 
  Según él, “dichas críticas carecen de un mínimo sentido de realidad, si se tiene en consideración la situación institucional que vivía el país y el balance de poder que existía en esos años. Criticarlo hoy día, quince años después, desde una cómoda posición, carece a mi juicio de todo valor”. ¿Cuál situación institucional? La amenaza vino de los terroristas, no de los militares. 
  Si el grupo terrorista Mir hubiese triunfado, por no mencionar el FPMR brazo armado del PC, no existiría el Instituto Libertad y Desarrollo, ni los empresarios.
   Se nota que el director del Instituto Libertad y Desarrollo no le ha llegado a sus manos el libro del abogado Adolfo Paúl Latorre “Procesos sobre las violaciones a los derechos humanos”, ni jamás ha escuchado la defensa del abogado del brigadier Miguel Krassnoff, Luis Valentín Ferrada, a la ex juez Raquel Camposano Etchegaray o al abogado de Renovación Nacional, Miguel Otero y Marcelo Elissalde, todos los cuales denuncian que se les vulnera los derechos humanos a los militares, porque no tienen el debido proceso. Más aún el comandante Paúl Latorre denuncio el año pasado que la Corte Suprema en un oficio enviado al Presidente de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia de la Cámara de Diputados, que los tribunales no respetan la ley. El oficio es el Nº 33-2015 fechado el 27 de marzo del 2015. Así lo describe el abogado: “que los tribunales chilenos no respetan las instituciones tradicionales que inhibe o impiden la investigación, como lo son, por ejemplo, la prescripción, la territorialidad y la retroactividad de la ley penal, como así también las disposiciones sobre amnistía; y agrega que solo fue posible el procesamiento y la sanción de los militares al introducir en sus decisiones los conceptos de delitos de lesa humanidad, ius cogens y otros”. Sin embargo, el Instituto no saco un papers denunciado que un poder del Estado a otro le dice no acata ley, del mismo modo que lo hicieron cuando el SII empezó a perseguir a Andrés Velasco.
  Por último, Gonzalo Blumen, director ejecutivo de la Fundación de Sebastián Piñera “Avanza Chile” escribe en su columna “La total vigencia Patricio Aylwin”, en la que resalta lo mismo dicho por la historiadora de avanzar en la medida de lo posible en diversos frentes: “Y por ello no se trataba de elegir justicia o impunidad. No era crecimiento o igualdad”. La columna de Blumen confirma lo dije en el post anterior, que desde los noventa la política se basa en la paz social, no en la paz. Y eso significa que un grupo minoritario extorsiona o amenaza al resto de la sociedad saliendo a calle creyendo que son una legión o hacen cosas peores: “Corriendo la barrera de lo posible en materia de derechos humanos, pero preservando la paz social”. Por la paz social, el cobarde de Sebastián Piñera no quiso cumplir su palabra que dijo en el Club Español, porque le temía a las organizaciones de derechos humanos de la Izquierda en general. Y la derecha en general ha aprobado cada tontera que se ocurrió a la ex Concertación.
   Recrea el momento en que el ex presidente en el Estadio Nacional llama construir un país unido entre civiles y militares: ““Chile es uno solo”. Porque en su lógica no cabían retroexcavadoras ni propósitos excluyentes”. Los únicos excluidos en estos 26 años ha sido a los militares condenados por ‘violaciones a los derechos humanos’. El piñerista le perdona sus errores: “Porque pese los errores u omisiones de su larga trayectoria, que por cierto los hubo”. Los tres omiten la Reforma Agraria, el hecho de que votará por Allende, que luego suscribiese el Acuerdo de la Cámara de Diputados y luego fuese opositor al Gobierno Militar, porque éste no le entrego el poder a la DC. Ni siquiera asocian el actual conflicto en La Araucanía con el ex mandatario demócrata cristiano. La guinda de la torta fue su última declaración antes de morir: “Nunca apoyé la intervención militar". En el video de Youtube dice lo contrario.
   Uno de los principales argumentos contra los Informes de la Izquierda, ya sea Rettig o Valech, los ha dado Hermógenes Pérez de Arce, es que esas comisiones vulneran la Constitución Política de 1980, en el capítulo 2, artículo tercero, en que “Nadie puede ser juzgado por comisiones especiales, sino por el tribunal que le señale la ley y que se halle establecido con anterioridad por ésta”. Recuerden hasta la Policía de Investigaciones creó una unidad especial para perseguir a los militares basándose en los cuentos de hadas de esos informes.
  La derecha está clínicamente muerta tanto a nivel político como académico, salvo contadas excepciones. Ese es el sentido de injusticia de la derecha chilena.

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viernes, noviembre 29, 2013

Ni nueva Constitución ni reformas estructurales


Hay que insistir que la mayoría del país no desea una Nueva Constitución, ni por tanto Asamblea Constituyente, ni mucho menos que le cambien el modelo económico. O sea, una reforma estructural. Aún así, personeros de la Nueva Mayoría insiste en los mismo, desconociendo que el 50% de los electores que no participaron en la elección. Son enajenados como Allende. El presidente de la Democracia Cristiana, uno de los últimos pijes culposos que hay en el país, Ignacio Walker, dijo después de la elección en el cuerpo ‘Reportajes’: “Tengo la convicción de que el camino es la reforma y el cambio gradual. Venimos de vuelta de los modelos refundacionales, y desde esta perspectiva encararemos la implementación del programa”. El país no quiere ninguna reforma. Luego en la semana se explayó más: "La DC desde siempre ha estado comprometida con la justicia social, con la reforma social, con el cambio social y por lo tanto la reforma tributaria, educacional y constitucional son parte de nuestro programa y aspiración". La mayoría de los electores eligieron la libertad sobre la justicia social. Asimismo, por lo que se desprende de sus palabras es que no le ha gusta la movilidad social que ha generado el modelo. Cuando ellos utilizan la expresión ‘el cambio social’ es para darse más poder a ellos y no a las personas. No entendió la última elección, como Izquierdista desconoce a los que se abstuvieron. ¿Por qué no lo toman en cuenta? 
 Según Walker, el proyecto de la Nueva Mayoría no es fundacional. La historiadora Lucía Santa Cruz en esta semana dijo lo contrario al ‘El Mercurio’: "En el programa de Bachelet, desde un punto de vista conceptual, lo que se postula es la reconstrucción de la sociedad, del sistema político y económico, a partir de una idea rectora única -característica principal de los totalitarismos- en aras de la cual se sacrifican todas las otras aspiraciones legítimas existentes en una sociedad diversa y plural: la igualdad. Igualdad que se obtendría a través de la acción coercitiva del Estado en todos los ámbitos, especialmente en la educación". Y sobre la transformación del concepto de propiedad, señala: "La Nueva Constitución, junto con reconocer formalmente el derecho a la propiedad privada, agrega que la Constitución 'debiera contemplar la idea de que la propiedad obliga y que su uso debe servir al mismo tiempo al bien común. En esa línea, se requiere reconocer que la función social del derecho a la propiedad privada y a la herencia, delimitará su contenido, de conformidad a la ley'. En este sentido, los límites al derecho de propiedad y a la herencia quedan sujetos al simple arbitrio de una ley. En otras palabras de tener rango constitucional pasa a ser vulnerable a los designios de una simple mayoría temporal”. 
 El comando de Michelle Bachelet a través de su cuenta twitter saco el siguiente slogan: “Los chilenos deben elegir entre dos proyectos de país: uno de continuidad y otro de transformaciones”. Reemplazaron la palabra revolucionario por transformaciones. La gran transformación es aumentar el Estado y cambiar el concepto de propiedad privada por el Propiedad Social. En la Unidad Popular era Área Social. El mismo cuento, más con otro nombre.



El domingo 17 de noviembre ganó el chileno que junta puntos para recibir una oferta de una casa comercial, ganó el chileno que dice sí al lucro, ganó el chileno que ama la libertad sobre el igualitarismo, ganó el chileno que compra con tarjeta en internet, ganó el chileno que aprovecha los descuentos de final de temporada, ganó el chileno que le gusta la libertad de enseñanza y que aprecia todas las libertades que conlleva el modelo económico. 
 El día de la elección llegue a las 11:30 a la casa, después de estar de vocal. Vi al pasar, que en Tolerancia Cero estaban entrevistando al senador neoderechista, Andrés Allamand, quien luego converso en programa con el periodista progre y parlamentario electo, Alejandro Guillier . Este último sacaba del sombrero el típico slogan de la Izquierda: de la fraternidad. Que ellos eran adversarios y no enemigos. Más tarde entrevistaron a la neoderechista, Lily Pérez, preguntándole porqué había sido tan castigada la candidata Evelyn Matthei. Naturalmente, tanto Pérez como Allamand no le dieron en el clavo para explicar la baja votación. Al día siguiente vi un poco los titulares de la prensa, sin embargo, no ahonde en los mismos. 
El día anterior, vi la portada del diario izquierdista ‘The Clinic’, y aparecía Bachelet encima de una tabla de surf con la palabra tsunami. El día de la elección pensaban arrasar. Esa portada es una obscenidad y un despreció a las víctimas de las fuerzas de la naturaleza que azotaron las costas chilenas el 2010. El día del terremoto recibió la información del Shoa y no quiso dar la alerta correspondiente. Otro nombre que podría haber colocado: “Ya viene el saqueo”. Pues, si logran torcer la propiedad privada en la Constitución, se van a dedicar a saquear en nombre de la igualdad. Con todo, leyendo algunos blogs del diario ‘La Tercera’, me dado cuenta que, mientras la candidata oficialista estaba feliz por pasar a segundo vuelta, la candidata de la Nueva Mayoría, según los columnista ‘tenía la misma expresión que para el día del terremoto’ y que ‘tenía el rostro descompuesto’ al saberse los resultados de la elección. No recuerdo quien dijo, que con un cuarto del padrón electoral no se hace gobierno. Quizás sea una señal, que la propia prensa proclive a Bachelet desea desconocer. La Nueva Mayoría es una minoría.



No sé en qué mundo vive el izquierdista chileno que desean cambiar el modelo entre el CyberMonday, Black Friday y la Navidad, donde se ven las tiendas con motivos de esa fecha. Miles y miles de chilenos comprando regalos para gloria del comercio.

 Me extraña que los líderes de la derecha todavía no se hayan dado cuenta que la Izquierda chilena no se renovó. Es totalitaria. Ahora bien, es tarea de los presidentes del los partidos, y finalmente, de los parlamentarios alzar la voz, denunciar la ilegalidad y ponerle freno, si lo intentan hacer. La omisión que han hecho en estos veinticuatro años los dirigentes de la derecha con respecto a los militares, haciéndose los lesos por las ilegalidades, les cobrará la cuenta. ¿Habrán leído a Lucía Santa Cruz en la semana? Algunos proponen volver al consenso. Si en nombre de la ‘Democracia de los acuerdos’ la Derecha acepta las modificaciones a la Constitución y barre con los derechos individuales, más vale que se peguen un tiro en la cabeza. Desconfío de Antonio Horvath y Carlos Bianchi. Por ser figurones son capaces de llevar a millones a la ruina. Aquí vale la expresión que se ve en las películas: “Mata uno, salva a millones”. Desconfío de los grandes grupos empresariales. El presidente de Colbún y ex asesor de Andrés Allamand en la primarias, Bernardo Larraín Matte, afirmó: “Hacer reformas estructurales sin consensuar con la oposición es malo para Chile y eso sí es preocupante". El país no requiere ninguna reforma estructural. Otro que no entendió el resultado de la elección pasada. La Nueva Mayoría tiene los parlamentarios para hacer varias reformas que van contra el sentido común, la razón y el bienestar del país.
 Durante veinte años, la ex Concertación (Democracia Cristiana más socialistas) se ufanaron por ser la coalición más exitosa de la historia de República, que gobernó con las leyes que dejó el Gobierno Militar, reduciendo los aranceles y pactando Tratados de Libre Comercio. Y entretanto, los pobres se convirtieron en una nueva clase media, y en algunos casos nuevos ricos. Desde luego, que sin la educación de la otra clase media. Apenas perdieron y asumió Sebastián Piñera empezaron a cuestionar el modelo que hasta hace poco habían administrado, creando la sensación de descontento e indignación. El indignado chileno era un simple burócrata que obedecía al Partido Comunista y a los otros partidos de Izquierda. Durante cuatro años  la Izquierda intento provocar rabia con los 'Movimientos Sociales'. Muchos intelectuales de derecha pensaron que con la elección pasada, el mercado se iba a pique y ganaba el Estado. Sin embargo, ese ‘relato’ que armó la Izquierda les salió el tiro por la culata. 
 Ahora bien, lo mejor para el país, es que pierda Bachelet. Primero, el ‘relato’ que crearon ante la ex mandataria se va pique. Y en segundo lugar, la Izquierda perdería fuerza. Es bueno descabezar o herir al líder de los matones, como diría el ex agente de la CIA, Michael Westen de la serie Burn Notice. ¿Por qué tanto empeño en borrar los derechos individuales, consagrados en la Constitución? En fin, la Concertación que gobernó  por veinte años con la coalición demócrata cristiano socialista fue una farsa sobre la moderación. Tan falso como los falsos torturados y desaparecidos.
 Si con el actual mandatario la inversión extrajera bajo menos 26%, con los cambios a la propiedad que propone la Nueva Mayoría la inversión se va ir, y estaremos como en Venezuela.

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