martes, septiembre 29, 2009

Dos resentidos y un inmerecido homenaje





Entre el último 11 de septiembre y el primer debate presidencial, pudimos ver que el resentimiento es lo que más aflora en los políticos auto proclamados ‘progresistas’.

En efecto, durante esa semana la Presidenta Bachelet siguió el 15 de este mes sostuvo: "nos ayuda a ser una sociedad más democrática, y la muerte del presidente Allende demostró la intolerancia de la sociedad”. Si los intolerantes eran ellos, pues como afirmó el Partido Socialista en su famoso congreso del siglo pasado: “2.- La violencia revolucionaria es inevitable y legítima. Resulta necesariamente del carácter represivo y armado del estado de clase. Constituye la única vía que conduce a la toma del poder político y económico y, a su ulterior defensa y fortalecimiento. Sólo destruyendo el aparato burocrático y militar del estado burgués, puede consolidarse la revolución socialista”; aunque algunos no les guste recordar esta etapa del socialismo chileno.

Luego agregó: "una tragedia como sociedad, de incapacidad de las fuerzas políticas de resolver sus contradicciones e intereses diversos a través de un mecanismo democrático pacífico". Si quienes eligieron la violencia y el terrorismo fue la izquierda. ¿Acaso quiere la Presidenta que se quedaran de brazos cruzados?

Y a propósito del estreno de la película ‘Isla Dawson’, la Presidenta manifestó: “la miseria que puede existir, lo brutales que podemos ser los seres humanos" Con la expresión ‘brutal’ se refiere al terrorismo del Mir, a la violencia que la propia Unidad Popular generaba. Nosotros hemos conocido la miseria del humanismo socialista, cuando al terrorismo que eligió la izquierda queda en la impunidad, cuando quisieron esclavizar por el estómago a través de las JAP, cuando militares mayores de 70 años que están en prisión injustamente no los dejan libre porque el resentimiento es más fuerte en el ‘progresismo’, cuando condena por delitos que no existen en nuestra legislación, cuando la justicia aplica la prescripción en el caso de un implicado en el caso Guzmán y le niega la misma prescripción a los militares, cuando cometen perjurio en los tribunales para acusar a los militares que combatieron el terrorismo.

Lo mismo puede decirse del candidato a la Presidencia independiente y socialista, Marcos Enríquez Ominami, quien afirmó en esa semana: "quiénes en el pasado fueron cómplices de lo más malo y de lo mejor, quiénes, a través de sus declaraciones, participaron por ejemplo, de operaciones políticas que fueron bastante feas y quiénes en el pasado fueron cómplices de la impunidad y del divorcio entre los chilenos”. La izquierda antes del 11 de septiembre dividió la sociedad chilena con su proyecto totalitario. La izquierda como he dicho antes se comportaba igual que los nazis antes de llegaran al poder. La izquierda es la que le gusta la impunidad, pues no le interesa las muertes de las personas que murieron bajo la violencia del socialismo marxista-leninista. Y la izquierda pasado veinte años del terminó del Gobierno Militar sigue dividiendo el país, ya sea con declaraciones como las de la Presidenta o del propio candidato, ya sea al querer reabrir los Informes Rettig y Valech. No sé de dónde sacaron algunos comentaristas de derecha al sostener que Marcos Enríquez no era resentido, si menciona la muerte de su padre cada vez que puede. Su padre no era un angélico ni un ‘joven idealista’, sino un terrorista. Hasta le han salido defensores como lo expresa el señor Ricardo Lazcano Espejo en una carta a ‘La Tercera’: “Es lógico que a un hombre al que le mataron a su padre, que le quitaron su nacionalidad y que ha tenido que luchar muchísimo para recuperar sus derechos en algún momento pueda haber sentido que su patria no era para él.” El padre murió en un enfrentamiento y portaba balas bum-bum prohibidas en los tratados internacionales. Si se trata recordar impunidad de la izquierda, su padre adoptivo el terrorista del Mir y actual senador, Carlos Ominami es un de los responsables del atentado del puente Queronque, donde setenta personas murieron en el tren en 1986. Naturalmente, esas muertes no constituyen violaciones a los derechos humanos, ni genocidio.

Si los socialistas criollos hubiesen sigo coherentes y consecuentes como tantas veces les gusta afirmar, se darían cuenta que al imponer una estado marxista leninista por la violencia, uno de los bandos iba perder. Con el consiguiente exilio como les pasó a los rusos que se exiliaron en Francia, como le ocurrió a los chinos, vietnamitas que se exiliaron en Hong-Kong y Australia, respectivamente y como le ocurrido a los cubanos exiliándose en Miami. Ser izquierdista o ‘progresista’ o como quieren llamarse en Chile significa posar de mosquita muerta.

Además, el candidato socialista mencionó que por la chilenidad se torturaron. Hay que recordarle, que a fines de la década del sesenta del siglo pasado, el Mir secuestró y torturó al director del diario ‘Las Últimas Noticias’ del Sur, el cual después fue botado desnudo al frente de la Universidad de Concepción. Como dicen los progres desde 1990 en democracia.

En fin es un resentido como su admirada Presidenta.

Ahora bien, con respecto al homenaje que le hicieron al ex rector de la Universidad Chile el demócrata cristiano, Edgardo Boeninger , conviene recordar las palabras de este señor a propósito de la Unidad Popular: “El golpe era muy necesario, Allende necesitaba ser removido, no importaba quién lo removiera. Me parecía imposible que funcionara ese Gobierno. Yo tenía un juicio extremadamente negativo en aspectos políticos y económicos respecto del Gobierno de la Unidad Popular”. Esas palabras refutan las palabras de los dos resentidos. En las dedicatorias en la prensa nadie mencionó esa cita, ni los socialista ni los DC.

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viernes, mayo 08, 2009

Se enorgullecen de sus horrores





La izquierda que se dice ser renovada y demócrata se enorgullece de su pasado, en que intentó imponer un “régimen totalitario rojo-fascista en construcción”, como dice el señor Patricio Grez , un testigo de la época; aun cuando forman nuevos aliados en el presente.

Desde la irrupción no sé si mediática del diputado Marco Enríquez Ominani a la Presidencia promovida por los medios, hasta han entrevistado a su madre, la terrorista Manuela Gumucio, la actual esposa del senador Ominani. En efecto, el sábado 2 de mayo apareció una entrevista a ella en la sección Revista Sábado de ‘El Mercurio de Santiago’. Si fuese de derecha ese diario, no diría “A ella le carga que la identifiquen como la ex compañera del revolucionario Miguel Enríquez”, sino “A ella le carga que la identifiquen como la ex compañera del terrorista Miguel Enríquez”. Al parecer la palabra ‘revolucionario’ tiene un aura romántica que no tiene la palabra terrorista. Como dije la vez pasada, ella justifica el terrorismo. La periodista Raquel Correa le pregunta: “Habiendo sido mirista, pareja de un icono de la revolución armada, ¿cómo se define políticamente hoy?” La terrorista le responde: “Mirista de corazón”. Luego le pregunta la periodista: ¿A favor de la lucha armada?” La terrorista responde: “No. La lucha armada sólo se justifica frente a las dictaduras”. Al parecer no entendió la pregunta, pues si el Mir optó por la lucha armada en democracia para imponer la dictadura del proletariado, ¿cómo es que ella responde que “la lucha armada sólo se justifica frente a las dictaduras”? De paso justifica la muerte de inocentes bajo el Gobierno Militar, que para ella no se les violaron los Derechos Humanos. Además, como escribí en ‘La Tercera’, si estaban contra las dictaduras, ¿por qué no ayudaron a derrocar el Imperio Soviético? Como he dicho tantas veces, la izquierda tiene pretexto para todo, desde para matar hasta la corrupción.

Siguiendo la lógica de ella, yo también justifico la violencia cuando un grupo iluminados intenta convertirnos en esclavos, que era el propósito del Mir y la Unidad Popular. Como dice el personaje inglés Guy Fawkes del siglo XVII: “Los males extremos necesitan remedios extremos”.Pues, cuando se quiere imponer un régimen totalitario los ungidos revolucionarios para evitar toda resistencia se adueñan de los medios de producción, sobre todo, lo relacionado con la alimentación, tal como lo hace Chávez. Esa es la explicación de las JAP. Luego la periodista le pregunta: “¿Está entre los arrepentidos de entonces?”. La terrorista le responde: “No. No me arrepiento de haber creído que podía haber un mundo más justo” a través del terror. La periodista le pregunta: “Ha dicho que la Unidad Popular fue “algo maravilloso”. ¿Qué tuvo de maravilloso?” Manuela Gumucio responde: “La participación de la gente que siempre había estado marginada. Sé que se cometieron errores, pero la gente modesta estaba feliz”. Al contrario, la periodista Nena Ossa recuerda en su libro “Allende: Thank you...!», los días tormentosos de la Unidad Popular”. Desde luego, a la periodista Ossa no la van entrevistar en Off de Record, ni en la nueva y vieja ‘Belleza de Pensar’, ni lo van a comentar en la sección Revista Libros ni Artes y Letras del diario de izquierda, ‘El Mercurio de Santiago’, dicho sea de paso. Con todo, “Allende: Thank you...!» ser uno de los libros más vendidos, pese a la propaganda goebbelsniana del régimen. Tal vez se equivocó la terrorista, pues cometieron horrores. Es un error que hayan muerto 100 millones de personas debido al comunismo en el siglo pasado, es horror que hayan muerto tres mil personas al intentar de detener una guerra civil e imponer un régimen totalitario. Se equivoca la señora Gumucio, pues yo he conocido gente modesta que la paso mal en la Unidad Popular. Incluso a una señora que le pegó a un JAP en Recreo Alto porque no le querían dar los alimentos.

Asimismo, la entrevista deja entrever que la izquierda no ha cambiado: “Encuentro ¡gravísimo! Que gane Piñera. En un país donde la derecha es propietaria de todo, es muy malo que el aparato del Estado quede en sus manos. Creo que Marco piensa lo mismo”. Palabras parecidas dijo hace tiempo el director del diario ‘The Clinic’.

La izquierda se enorgullece de su pasado. El mismo senador Fernando Flores en el acto en que se sumó a la candidatura de Sebastián Piñera, sostuvo que se sentía orgulloso de haber trabajado en la Unidad Popular. Declaró en CNN Chile: “Allendero”. Lo cual prueba que no es inteligente.Y también recordó su paso por la isla Dawson y autocalificarse “preso político”. Declaró que la Concertación: “Restauró la democracia, creó un capitalismo de mercado, se hizo respetar nacionalmente e hizo volver la alegría a Chile durante los primeros diez años". Uno esperaría que Flores fuese intelectualmente honesto, pero no lo es. El Gobierno Militar restauró la democracia y sentó las bases institucionales para el capitalismo que hoy día nos permite disfrutar de una cantidad de bienes y servicios como nunca han tenido el chileno en la historia del país.

Sin embargo, la izquierda que abrazó el totalitarismo y el terrorismo le ha exigido a la derecha y a las instituciones armadas ‘Mea Culpa’, cuando aquélla no se avergüenza de nada, ni de sus crímenes. Y la derecha tonta se avergüenza del Gobierno Militar siguiendo a la izquierda, cuando no hay nada de que avergonzarse. Para sembrar, hay que quitar la maleza y otras pandemias. Y eso fue lo que hicieron los militares. Y por esa razón, el país anda.

Cuando esperpénticos ministros de Allende lloriquean porque estuvieron en la isla Dawson, no hay que sentir lástima por ellos, ni por ningún izquierdista de esa generación. Después de todo, no se arrepiente de nada y les culpan de todos sus fracasos a otros. No pide perdón al país, ni son capaces de decir la verdad a las nuevas generaciones, porque son unas mosquitas muertas y maricas. Si a Fernando Flores le dicen que es un mosquita muerta, se le van acabar los arrebatos.

Más aún la derecha toma distancia del Gobierno Militar, mientras la izquierda reivindica con más fuerza a Allende. Cuando la sociedad no sanciona moralmente a quienes comulgaron con el terrorismo y el totalitarismo, tenemos terrroristas pidiendo pensión y las declaraciones mencionadas.

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miércoles, mayo 23, 2007

Terrorismo en el Festival de Cannes


No sé si alguien habrá advertido una noticia que corresponde al mundo de la cultura y del espectáculo, pero que tiene ribetes políticos. La esposa del terrorista del MIR, Carmen Castillo presentó un documental en el famoso festival Cannes sobre su esposo Miguel Enríquez títulado ‘Calle Santa Fe’, que era el lugar de residencia del famoso terrorista. De paso, el escritor portugues José Saramago financió el proyecto de la ahora realizadora Castillo.

Dicho sea de paso, cuando entré en la universidad, vi el nombre de este terrorista y pregunte quién era. No sabía cómo había muerto, cuál era su visión de la política. Sin embargo, es una tantas ‘víctimas’ de la dictadura. Aparece en el Infome Rettig como 'víctima', cuando fue víctima de su propia filosofía. ¿Cuándo podré encontrar un izquierdista que asuma las consecuencias lógicas de su absurda filosofía? Miguel Enríquez no lo asumió. Por eso dicen ‘asesinado’ y no muerto en combate, ni menos su señora que aún cree en estúpideces. No murió como el cazador de Cocodrilos con las botas puesta o en su lid. Su muerte constituye uno de esos tantos 'crímenes de lesa humanidad'. Y por tanto, son imprescriptible.
Así como la izquierda demoniza a sus adversarios que los derrotaron a través de películas, documentales, ensayos y novelas, yo haré lo mismo. El ser humano más despreciable que ha pisado este planeta desde los albores de la civilización es, pues, el revolucionario y terrorista de izquierda de la década del setenta de América Latina, conocido como guerrillero; quien le niega a su a enemigo su propia estrategia. Es como una pelea de boxeo, en que un boxeador puede pegar, mientras el otro permanece con las manos encadenadas. Así es la guerra de guerrilla que le gustaba a la izquierda colectivista de América Latina. Y como he dicho otras veces, la izquierda fue la que inventó la 'guerra sucia', no las Escuelas de las Américas.

Espero que la señora Carmen Castillo me pueda explicar como un grupo que quería destruir la democracia burguesa y el capitalismo, e instaurar una dictadura comunista, luego de la noche a la mañana afirmen que fueron defensores de la democracia liberal. O son estúpidos o son esquizofrénicos. Esa pregunta también va dirigida a la Presidenta. Quizás sean ambas cosas: estúpidos e esquizofrénicos.

Los sueños de Miguel Enríquez le costaron a la raza humana 100 millones de vidas. Después de todo, no es socialismo.

Según la realizadora Carmen Castillo, el terrorista Miguel Enríquez murió asesinado, cuando no es así. Murió en un enfrentamiento con una patrulla militar. ¿No quería combate? ¿O el combate es válido solamente cuando el terrorista o guerrillero le hace un emboscada al militar o carabinero? Esa es la ética que la izquierda apoya. Chile es el único lugar, además, de Irán donde los terroristas son considerados héroes. Y paradojalmente, quien los enfrentaron son considerados ‘terroristas’. El mundo al revés.

Carmen Castillo declara: "No ha habido un reconocimiento de la resistencia, apenas se ha salvado a Salvador Allende, explicó, pero hay ganas de hacerlo por parte de la presidenta de la República, Michelle Bachelet". Por sus palabras se desprende que la izquierda se enorgullese de su pasado colectivista, totalitario, fascista y violentista. No lo práctica, porque sabe que el país se iría al despeñadero. Los colectivistas de la famosa ‘resistencia’ no reconstruyeron el país.

Espero que la señora pueda explicar en su documental la Junta Coordinación Revolucionaria que se formó entre los terroristas del Mir, el PTR argentino, el ELN boliviano y en MLN uruguayo en tiempos de la UP, con el propósito de formar ‘escuelas de cuadros’ internacionales ("Chile Roto, Uruguayos el día del Golpe en Chile", página 37, Ediciones Lom).

Se vanagloria porque ahora los ex terroristas tienen canales alternativos, como si en una sociedad totalitaria como la quería Miguel Enríquez hubiesen canales privados. Dice: "de tantos muertos, de tantas pérdidas de todos". No creo que sus palabras se refieran a las víctimas de la violencia del Mir, Montoneros, Ejército Revolucionario del Pueblo, Farc, Tupac Amaru, el MLN uruguayo, el PTR argentino etc, que asolaron América Latina a partir de la década del setenta, hasta que se derrumbó el Imperio Soviético.

De nuevo aparece la comparación entre el Gobierno Militar y los nazis: "fue una experiencia muy similar a la de la resistencia francesa contra el nazismo, y la de todos los combatientes de la resistencia contra el nazismo europeo, porque vivimos las mismas experiencias: la clandestinidad, la lucha armada, desigual, la tortura, la muerte, la sobrevida". Lástima que los que luchaban contra las dictaduras comunistas no hayan tenido la experiencia de la lucha armada. Parece que era imposible en un estado totalitario, como el que admiraba Carmen Castillo y su marido. Ni menos la izquierda de América Latina no haya apoyado a los cubanos en el exilio en la Bahía de los Cochinos, ni a los disidentes soviéticos, antes y después de 1973, como se los saqué en cara a la izquierda en ‘La Tercera’.

También sostiene que el documental es para revivir la memoria. Supongo que el nuevo Museo del Memoria que la Presidenta Bachelet propuso al Congreso, estará un reconocimiento a los terroristas.

La señora Castillo que le quiere vender a los pobres europeos que es normal que hayan pistoleros que asaltan bancos, matan a carabineros, ponen bombas, asaltan bodegas militares donde hay armas y se toman propiedades que no son de ellos. Son normales los grupos paramilitares de izquierda. ¡Tan bajo han caído los europeos, que aplauden a terroristas! No les basto el terrorismo de la Fracción Ejército Rojo y las Brigadas Rojas.

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viernes, noviembre 04, 2005

Héroes y Demonios


¿Los malos se ha convertido en héroes? ¿Los auténticos héroes los han transformados en demonios? Así parece. Tanto en Chile como en Argentina los terroristas de la década del 60 del siglo pasado, nos moralizan con sus escritos, como es el caso del poeta Juan Gelman,Rodolfo Walsh y Francisco Urondo.Todos ex montoneros. Nadie se acuerda de las víctimas del terrorismo de izquierda.

Y en Chile tenemos los documentales y libros sobre el terrorista Miguel Enriquez, hoy "joven idealista". Así a través de La Tercera nos comunica que el documental "Miguel: La humanidad de un mito", de los chilenos Víctor Gómez y Pablo Villagra fue elegido para competir en el 27° Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

En dicho documental aborda aspectos desconocidos del fundador del MIR. Miguel Enríquez murió en un enfrentamiento con una patrulla de la DINA. En octubre de 1974. Además participa del poeta Gonzalo Rojas. Miguel Enríquez es la víctima y el teniente Miguel Kransnoff es el malo, pues éste estaba al mando de la patrulla. Hoy en la cárcel condenado por un crimen inexistente. Por estar muerto, es una víctima de las violaciones a los derechos humanos. Gracias a un amigo de centro izquierda escuché un discurso de este terrorista, después del tancazo, en un teatro. Cada vez que nombraban alguien de la oposición a la Unidad Popular, la multitud de talibanés del MIR, gritaba: "Al paredón" "Al paredón". Luego el iluminado gritaba que la oposición usara las instituciones de la democracia, para oponerse a la Unidad Popular. Decía refiriéndose al Congreso, la Controlaría y el Poder Judicial: "Instituciones burguesas". Después decía que "las masas estaban a favor de ellos". Cuando, en realidad, las masas estaban contra ellos. Y alardeaba de que los trabajadores ocuparan los "cordones industriales". Como típico político y revolucionario de izquierda, estaba tan alejado de la realidad, a igual que su ídolo el Ché.

Al otro lado de la cordillera, la prensa nos informa que el actor Benicio del Toro viajó a Argentina para realizar un documental sobre el Ché. Según lo define Carlos Rodríguez Braun, "Psicópata argentino extremadamente violento", el proclamó que el guerrillero debería ser "una fría e implacable máquina de matar". Sobre la atracción que ejercer estos terroristas en el Primer mundo, agrega: "Si por casualidad un señor aquí decidiese echarse armado al monte en los países más desarrollados jamás se lo consideraría un guerrillero, sino un terrorista y un loco asesino". Lo que me hace recordar, que en libro El Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano, Alvaro Vargas Llosa, se pregunta: "¿Por qué Regis Debray no armó un guerrilla en Francia?" Yo, agregó, porque le temía al servicio de inteligencia francés y al ejército. Allí era un guerrillero de salón.

Los demonios son reverenciados y los héroes son criminales.

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