
Durante la campaña presidencial de la primera vuelta, lo que más se oyó por parte de los tres candidatos Concertacionistas, a saber, Frei, Enríquez-Ominami y Arrate, fue la derecha no debía gobernar. Lo mismo se escuchó, cuando se supo el resultado final de la primera vuelta. En la cena para Navidad del 2009, un conocido había comentado los dichos de una actriz progre, de que si ganaba Piñera a los homosexuales se les iba a perseguir e iba volver la tortura.
Tal como yo dije , si alguien de la derecha dice que reprueba la conducta homosexual, pero la acepta, los progres chilenos los iban a catalogar de Klu Klux Kan. Ahí se da cuenta los retrógrados son los así llamados ‘progresistas’. Los derechistas no pueden decir que la isla Quiriquina o el buque escuela ‘Esmeralda’ no eran centros de tortura.
Para el progresismo o la izquierda u otro nombre ridículo que quieran colocarse, siempre le ha convenido una derecha acompleja, tímida y a la defensiva. En estos veinte años, hemos tenido una derecha acompleja desde que perdió el plebiscito, como dijo el historiador Gonzalo Rojas Sánchez.
Es usual distinguir entre una derecha conservadora y una derecha liberal. En estos veinte años, han sido más ‘consecuentes’ para emplear un término de la izquierda la derecha conservadora, a excepción del bachelismo-aliancista de Joaquín Lavín. En cambio, la derecha liberal simplemente ha desteñido, siendo incapaces de defender los principios del liberalismo, como la igualdad ante ley, la aplicación de las leyes existentes y aumentando la burocracia y los impuestos. Más aún los ‘liberales’ en vez combatir la corriente progresista como lo hacen en otros países los conservadores liberales o liberales conservadores, acá prefieren identificarse con los progresismo. Un ejemplo, en la Cumbre de Progresistas realizada en Viña del Mar, la ex generalísima del presidenciable Joaquín Lavín, Cristina Bitar se quejaba de por qué no habían invitado al presidenciable DC Sebastián Piñera a esa reunión. Y también lo hemos visto en el debate en torno al progresismo que ha habido antes y después de la primera vuelta. Los llamados ‘liberales’ tienen su manera de ser bachelista-aliancista.
Yo, en cambio, prefiero otra distinción para diferencias las dos derechas. Existe una derecha charberliana y una churchiliana. En comentario de un libro sobre la antigua derecha en ‘La Tercera’, se decía que el ex líder de Sergio Onofre Jarpa que existían dos derechas: la chamberliana y la churchiliana. La primera ante el avance del comunismo optaba por el apaciguamiento o la contención. En cambio, la segunda prefería combatirla. Esta distinción tiene plena vigencia y la podemos constatar cuando se enfrentan ante la historia reciente, ya sea en debates, ya sea en artículos y, finalmente, en actos políticos. Así, la derecha chamberliana ante la tergiversación de la historia al más puro stalinista se queda callada o colabora con la izquierda. La derecha churchiliana, por el contrario, que es minoría opta por la verdad y dice que la DINA y la CNI eran organismo para acabar con el terrorismo.
Ejemplos sobran de la derecha chamberliana que encuentra tan simpática a la Presidenta terrorista. Después de la primera vuelta, el programa dominical ‘Tolerancia Cero’ invitó al ex candidato presidencial Marco Enríquez Ominani. En esa oportunidad, Enríquez-Ominani de nuevo volvía con el tema de aquellos que había colaborado con el Gobierno Militar, de la no excusa que no sabían sobre los ‘excesos’ y de la dicotomía dictadura democracia, mientras discutía con
Juan Carlos Eichholz , columnista e investigador del Instituto Libertad y Desarrollo. Como de costumbre, el representante de la derecha no le puso el cascabel al gato. Demás podría haber dicho, que el Gobierno Militar fue la consecuencia de que la izquierda y el padre biológico del candidato que quisieron llevar al país a una guerra civil usando el terrorismo, para imponer una dictadura comunista. Ahora bien, sobre el combate al terrorismo, podrían haber dicho que la lucha contra el terrorismo nunca es pública, por lo que los funcionarios civiles que trabajaron para el Gobierno Militar, no tendrían por qué saber. Y por último, el señor Eichholz le podría haber encarado las muertes del terrorismo del Mir y de los indultos de la Concertación a esos grupos, ya que el Mesías se opuso a los indultos a los militares.
La derecha chamberliana colabora con la maldad. Varias veces he criticado a los miembros del CEP: Lucas Sierra y Harald Bayer. Me falta el anonadino
David Gallagher del
think tank liberal
Centro Estudios Públicos (CEP), que se creó bajo el amparo del Gobierno Militar. Así, tenemos al abogado y columnista,
Lucas Sierra que le cree todas las mentiras de la izquierda. Fue miembro de la Comisión Valech. No sé que argumento usó el señor Sierra cuando sostuvo una correspondencia con el general Manuel Contreras en ‘El Mercurio’, para no aplicar las leyes vigentes, esto es, la Ley de Amnistía y la prescripción. Mejor dicho, no sé qué concepto de justicia invocó para hacer injusticia en las Cortes.
Asimismo, he criticado al Doctor en Ciencia Política y panelista del programa ‘Estado Nacional’, Óscar Godoy, a quien no le he escuchado una defensa de las leyes vigentes: la ley de Amnistía y la prescripción. Además, que la Presidenta lo eligió para formar parte del directorio de esa abominación que es el Museo de la Memoria, el cual se inaugurará antes de la segunda vuelta. ¿El liberal Godoy cree en el ‘secuestro permanente’? ¿Cree que la DINA y la CNI fueron una parte del terrorismo del Estado? ¿Cree que en Chile hubo genocidio tal como repite una y otra vez la izquierda? ¿Cree que los terroristas del Mir, del Frente Patriótico Manuel Rodríguez y del Lautaro no violaron los derechos humanos cuando asesinaban? Buscando por Internet, encontré un ensayo de Óscar Godoy titulado
“¿Pueden las Fuerzas Armadas ser garantes de la democracia?” Él menciona el Acuerdo de la Cámara de Diputados y el Poder Judicial para explicar la caída de Allende. Con todo, toda su tesis gira en torno a la perdida del consenso. Nada del intento totalitario y de llevar al país a la guerra civil. Quizás por eso lo eligió la Presidenta. De ese modo, el señor Godoy omite la infiltración del Mir en la marina, las armas encontradas en la casa de Allende y el Plan Zeta. Su explicación, me recuerda cuando Álvaro Vargas Llosa entrevistó al cientista político progre Patricio Navia para su documental, quien dijo que el único problema que tenía Allende era la inflación
Un buen chamberliano y auténtico colaboracionista con la maldad, es, pues, el poeta, novelista e director del CEP,
Arturo Fontaine , quien aceptó formar parte del directorio del Museo de la Memoria por la historia del Presidenta: “
Bachelet encarna algo que tiene mucho que ver con este museo, porque padeció a través de su padre la represión. Ella estuvo detenida, fue exiliada y venía de una tradición política radicalizada, y en lugar de haber quedado fija en el pasado y masticando el rencor, ha tenido una capacidad de sobreponerse y de tener esperanza”. Ella no padeció nada y ella creía en esa política radicaliza. Como dice
un comentarista acerca de los exonerados de la FACH que entregaran unas pertenencias de su encierro: “
el gral. Bachelet Director de las J.A.P. de la UNIDAD POPULAR , estaba como " REY " en la ACADEMIA de GUERRA de la FACH... Practicaba a DIARIO sus Deportes FAVORITOS TIRO AL PLATILLO y TENIS... y era tratado d acuerdo a su RANGO de GENERAL... que GENTE mas METIROSA Y MAL INTENCIONADA . El dia que Murio el Gral BACHELET ( de su TERCER ATAQUE CARDIACO ( Dos ANTES del GOLPE) llevaba en sus Manos una TORTA y PISCO SOUR” . He ahí la verdad.