En una
entrevista que se realizó en la Fundación Para Progreso, donde el director Alex
Kaiser, quien le preguntó al Premio Nobel, el escritor peruano, Mario Vargas
Llosa, si existían dictaduras mejores que otras: “Hay dictaduras menos malas,
por no decir mejores…” Luego Kaiser comparaba el régimen marxista de Maduro y
Chávez con el Gobierno Militar chileno: “Por ejemplo, ¿cuántos en esta sala
preferirían vivir en la dictadura de Maduro o en Cuba que lo que fueron los
años 80 en Chile? Probablemente nadie. Ahí viene la pregunta…”, Cuando lo que hay
en Venezuela es la copia infeliz de la Unidad Popular. El mismo escritor
chileno invitado al Café Vienés del Instituto Mariana de España había escrito
una columna que decía que había hacerle un monumento a los “Chicago Boys”. En
realidad, habría erigirle un monumento al almirante Merino en un lugar público,
pues, fue él a espalda del comandante en jefe de la Armada en tiempos de la
Unidad Popular, quien le pidió a otro oficial en retiro que tenía vínculos con
la Escuela de Economía de la Pontificia Católica de Santiago que reuniera un
grupo de jóvenes economista, ya que necesitaría de un plan económico si los
militares intervenían.Ese plan fue “El
Ladrillo”. El director y abogado de la FPP no se ha enterado de que en
democracia se les están violando los derechos humanos a los presos de Punta
Peuco.
Mario Vargas Llosa no quiso quedar
estigmatizado como el escritor argentino Jorge Luis Borges. Tal vez le hubiesen
quitado el Nobel, cuando no tuvieron problemas en concederle el premio al
comunista Pablo Neruda con su “Oda a José Stalin”. El escritor peruano salió al
paso diciendo que él: "Esa pregunta yo no
te la acepto".
El canciller chileno, Roberto
Ampuero que salió contra Kaiser expresó: "en relación a lo que ha rondando
en los últimos días quiero decir: no hay dictaduras buenas (...) Las dictaduras
son siempre malas". Y agregó después: "El peor régimen democrático es
ampliamente preferible a la peor de las dictaduras. No hay dictaduras
buenas". El ex comunista Ampuero de joven apoyo una coalición que quiso
instalar una dictadura comunista. Por tanto, su declaración es un sin sentido.
Si
para Mario Vargas Llosa, el actual canciller chileno y escritor Roberto Ampuero
y otros que piensen como ellos, sostienen que lo que lo había en Chile a fines
del gobierno marxista de Salvador Allende era democracia, más no la liberal,
entonces, tienen que aceptar que lo hay en Venezuela es una democracia, y no
unadictadura. El general Augusto Pinochet da una
descripción del régimen político allendista:“¡Que democracia se
estaba rompiendo! Ése es un cuento que me traen aquí, al “apriete”. ¡Miren la
tradición democrática que había! -dice con sorna-. El señor Allende hacía lo
que quería: el Senado no era respetado. La Cámara de Diputados, tampoco. La
Contraloría rechazaba los decretos y le mandaban decretos con insistencia. La
Justicia…¡Los trataba de viejos tales por cuales! ¿A eso lo llama democracia?
¿Ésa es la democracia que les gusta? ¡A mi esa forma de democracia no me gusta!
Palabra de Honor”.
Es conocida
la frase del premier ruso Leonid
Brézhnev que cuando la ex Unión
Soviética invadió Afganistán dijo que “No quería otro Chile”. Sin embargo,
mientras escribo estas líneas y buscaba la frase mencionada que no encontré,
halle otra perla. Cuando Salvador Allende fue la Rusia comunista en su discurso
en el Kremlin habló de “un Vietnam silencioso”: “Como dijo nuestro gran amigo y
camarada, el poeta Pablo Neruda, Premio Nobel, Chile se convierte en un
“Vietnam silencioso”, sin el estruendo de aviones ni explosiones de granadas,
pero con los mismo sentimientos: millones compatriotas nuestros sienten el
cerco abierto y encubierto que tiene lugar en torno a nuestro país”. Allende
miente en dos cosas: Primero, nunca el boicot que tuvo el Gobierno Militar.
Segundo, dijo esas palabras mientras internaba armas desde Cuba. El Partido Socialista culpa a Carlos Altamirano
del fracaso de Allende y de la posterior intervención militar.
Un evento relacionado con la entrevista a Mario Vargas Llosa
ocurrió en una muestra en el Museo de Historia que recogía las palabras de los
ex mandatarios que habían pasado por La Moneda titulada “Hijos de a la
Libertad”. En ella estaban las palabras del general Augusto Pinochet: “La gesta
del 11 de septiembre incorporó a Chile en la heroica lucha contra la dictadura
marxista de los pueblos amantes de la libertad”. La frase dice la verdad. El director
del Museo fue destituido y la ministra de las Culturas se escandalizó. La orden
de quitar la frase del general vino de la presidencia. No se podía esperar otra
cosa del demócrata cristiano, Sebastián Piñera. No encontré las declaraciones
de Piñera padre, quien dijo hace tiempo que lo peor había sido el gobierno militar
para el país. Sin embargo, encontré las palabras de su hijo Sebastián Piñera
Morel, quien dijo: “fue mucho peor la dictadura que la UP”.
A decir verdad, me
molestó mucho más la declaración que saco el Instituto Nacional de los Derechos
Humanos (INDH). Segúnsu actual
director, un tal Consuelo Contreras manifestó: "dichas acciones constituyen un homenaje y
exaltación de la dictadura, de negacionismo de los acontecimientos ocurridos
durante ésta y de justificación respecto del Golpe de Estado del 11 de
septiembre de 1973, incitando al odio y la violencia alejándose del respeto por
los Derechos Humanos que debe existir en nuestro país".
También
se sumó el director del Museo de la Memoria, Francisco Estévez: "El marco ético de la convivencia
republicana son los derechos humanos. El MHN rompe ese marco en su exposición
con la imagen de Pinochet".
Ambas
instituciones corresponde al legado nefasto del primer gobierno de la
terrorista Michelle Bachelet. Les interesa imponer, tergiversar la historia y manipular las
palabras.
No
sabía que hasta había intervenido el diputado Giorgio Jackson por su cuenta
twitter: "Sencillamente no puedo creer que desde el Museo Histórico
Nacional puedan incluir a (Augusto) Pinochet en la exposición 'Hijos de la
Libertad'". No puedo creer que hay incluido a Salvador Allende, quien dijo:
“no era presidente detodos los
chilenos”. Espero que hayan puesto las célebres palabras de Bachelet: “Cuando
la Izquierda sale a la calle, la derecha tiembla”.Tanto Allende como Bachelet rompen "el
marco ético de la convivencia republicana son los derechos humanos”.
Declaración
más estúpida dicha por una estúpida, valga la redundancia son las palabras de
la directora del INDH. Es la única palabra académica que encuentro en la RAE. Lo primero, que
emplea la palabra ‘dictadura’ en el en sentido moderno de la palabra como un
gobierno fuera la ley. Lo que es falso. Segundo, los negacionistas están en el
Izquierda que niegan que hayan querido instalar una dictadura marxista.
Tercero, la Izquierda promovió el odio, pues había que “exterminar la burguesía
y su aparato militar” y continúa hasta ahora con la expresión “Ni perdón ni
olvido”. Cuarto, la Izquierda uso la violencia ya sea para imponer un gobierno
comunista una vez en el poder, ya sea a través del grupos terroristas o
guerrilleros como el Mir y después el brazo armado del Partido Comunista, el
FPMR. Quinto, de acuerdo a la declaración que el INDH sobre la agresión sufrió
el ex candidato presidencial, José Antonio Kast, la Izquierda violo los
Derechos Humanos con las bombas y asesinatos: “La
intangibilidad de los derechos humanos supone el absoluto respeto a la
integridad física y psíquica de la persona”. Sexto, se desprende que
dicha institución niega el derecho a la defensa, y por tanto el uso de la
fuerza que siempre es legítima. Tanto el Museo de la Memoria como el INDH
violan la libertad de expresión. Por ende, de conciencia.
Luego
agregó: "para el INDH no se trata de ocultar la historia, es más bien una
cuestión de construir una nación que no niegue su pasado o lo distorsione, pues
ello puede ser el inicio de una justificación de horrores que en el futuro se
pueden volver a repetir con otra excusa".
El INDH quiere ocultar la historia. Se
desprende que esa institución quiere convencernos que Allende no era marxista y
que los partidos de Izquierda que conformaron la fracasada Unidad Popular no
pretendían instalar una dictadura comunista. La
estúpida declaración que sacó su actual directora que “niegue su pasado o lo
distorsione”. La Izquierda chilena siempre tiene una excusa o
justificaciónpara usar la violencia y matar.
A ellos les encanta hablar de horrores, pues la Izquierda tal como dijo
historiador demócrata cristiano ese sector cometió errores y no horrores:
“puede ser el inicio de una justificación de horrores que en el futuro se
pueden volver a repetir con otra excusa". Si hubieran muerto un millón de
chilenos como varios dirigentes de la UP y del Mir manifestaron no sería un
horror, sino un error. Los militares que están presos en Punta Peuco están ahí,
porque se enfrentaron al Mir y al FPMR. No por haber matado a un panadero, a un
ingeniero y una profesora. O sea, personas comunes dedicadas a sus labores y no a la subversión.
Entre las palabras del actual
canciller, el foro de la Fundación para
el Progreso y las declaraciones del INDH, me acordé de lo que dice el traidor
demócrata cristiano, Patricio Aylwin: "el
gobierno de Allende había agotado, en el mayor fracaso, la ‘vía chilena hacia
el socialismo’, y se aprestaba a consumar un autogolpe para instaurar por la
fuerza la dictadura Comunista”. Añadió: “la mayor prueba es la enorme
dotación de armas que tenían las ilegales milicias marxistas que formaban un
verdadero ejército paralelo, con un poder de fuego equivalente a 12 regimientos
regulares y con la presencia activa de más de diez mil extremistas extranjeros”.
Y las
declaraciones del ex presidente del senado, el demócrata cristianos, Eduardo
Frei Montalva a Mariano Rumor: “El fondo del problema es que este gobierno
minoritario, presentándose como una vía legal y pacífica hacia el socialismo -
que fue el slogan de su propaganda nacional y mundial - estaba absolutamente
decidido a instaurar en el país una dictadura totalitaria y se estaban dando
los pasos progresivos para llegar a esta situación, de tal manera que ya en el
año 1973 no cabía duda de que estábamos viviendo un régimen absolutamente
anormal y que eran pocos los pasos que quedaban por dar para instaurar en
plenitud en Chile una dictadura totalitaria”. ¿Hasta
cuándo vamos a permitir ese tipo de tonteras como la expresada por el INDH?
¿Hasta cuándo vamos a permitir que nos quiten nuestra historia, pues eso lo que
pretende la inquisición izquierdista de los Derechos Humanos? Los académicos y
políticos de la ex derecha se olvidaron la famosa frase del escritor George
Orwell: “Quien
controla el pasado controla el futuro, quien controla el presente controla el pasado”.
La caída de Allende fue la primera rebelión
exitosa contra el comunismo. Todas las rebeliones empezando en la propia rusa
con la rebelión de Kronstand pasando por Berlín, Hungría y terminar con la
Primavera de Praga fracasaron.
Una pregunta tanto al canciller Roberto
Ampuero, Mario Vargas Llosa yAxel
Kaiser: ¿Cómo se detiene el comunismo en las circunstancias en que Chile se
encontraba?
El año pasado, el sitio El Pulso entrevisto al político José Antonio Kast que perteneció al partido Unión Demócrata Independiente (UDI) del senador asesinado en democracia, Jaime Guzmán. Cabe recordar que el diputado renunció al poco tiempo después que el profesor de Historia, abogado y columnista, Gonzalo Rojas Sánchez, ya que el partido -al que se volcaron sus energías -. se había desfigurado tanto que lo único que le faltaba fuera que cambiaran su Declaración de Principios tal como lo hizo el socio, a saber, Renovación Nacional (RN) por parecer progresista o parecerse a la ex Concertación. Un político que pertenece a RN escribió que el próximo gobierno electo se supone de derecha, haga un gobierno como el demócrata cristiano y primer gobierno de la Concertación, Patricio Aylwin. Ese es el modelo de la ex derecha. Dicho sea de paso, no hay que confundir a José Antonio Kast con el diputado y fundador de Evópoli, Felipe Kast. El primer es conservador, el segundo se dice liberal y añadiría populista, pues él expreso que, cuando era ministro de la Cartera Social en el gobierno de Sebastián Piñera, que no bastaba con enseñar a la gente a pescar, sino había que también que dar bonos.
Además, ¡Que tanto asombro! Si en el gobierno de Sebastián Piñera, los intelectuales de la Nueva Derecha decían que había alejarse de los iconos de la Derecha en las década de los ochenta y que cambiaron el rumbo de la Historia: Margaret Thatcher y Ronald Reagan. Menos se van a identificar el gobierno del general Augusto Pinochet, quien gracias primero a la rebelión civil contra el gobierno marxista de Allende y, segundo lugar, a la rebelión militar la expansión comunista sufrió su primera derrota a nivel mundial. Los chilenos se sacaron el Muro antes de que éste cayera. Naturalmente, los intelectuales liberales más que conservadores de Occidente jamás van reconocer que los cuatro de la Junta Militar chilena hicieron enfurecer al oso ruso, si hasta repiten el relato de la Izquierda: “Los militares y las víctimas”. Basta leer cualquier artículo del Cato Institut que mencione a Pinochet.
Pues bien, volviendo a la entrevista, José Antonio Kast hizo la siguiente afirmación: “No se entiende que Piñera siendo Presidente no haya instalado una continuidad en su gobierno y que vuelva él mismo”. A decir verdad, esa declaración me parece muy, muy ingenua por parte del diputado y actual candidato a la presidencia de la República. De esta última no queda nada. Esas palabras expresan que él desconoce el prontuario en el ámbito de los negocios y de la política del empresario Sebastián Piñera. Es desconocer a la persona tal cuál es, sin maquillaje. Al empresario lo único que le importa es su ego, nada más: Yo, yo, yo, yo. Piñera jamás ha sido de derecha, ya sea la derecha conservador, ya sea de la derecha liberal. Siempre ha sido un demócrata cristiano. Este partido no es como la Democracia Cristiana alemana, que es derecha. Como hizo observar el escritor peruano y columnista de La Tercera, Alvaro Vargas Llosa, que Piñera hizo un gobierno de centro izquierda. O sea, engaño a sus electores. Si hubiera un gobierno con valores de derecha, ésta última habría gobernado cuatro períodos tal como quería el ex presidente de Renovación Nacional, Carlos Larraín.
En la primera campaña parlamentaria de 1989, Sebastián Piñera tuvo como compañero al ex parlamentario y escritor, Hermogenes Pérez de Arce. Este ha contado más de una vez que Piñera ordeno sacar sus carteles. Así de sucio e infantil es el empresario.
Se olvida a José Antonio Kast del episodio de Piñeragate en el primer gobierno de la Concertación, donde intento enlodar a la entonces parlamentaria de la Unión Demócrata Independiente, Evelyn Matthei, conocido Kiotazo.
A principios de los noventa, Sebastián Piñera ingreso a Renovación Nacional, porque en la Democracia Cristiana no le abrieron las puertas. Eso ilustra, que los próceres de ese partido no se seleccionaban a sus militantes con pinzas. Se opuso a la Constitución de 1980, cuando ésta fue plebiscitada. Voto por la opción ‘NO’ en el plebiscito de 1988. Piñera siempre se ha sentido orgulloso, porque su padre fue uno de los fundadores de la Democracia Cristiana, como si fuera gran cosa, teniendo en cuenta el historial desafortunado de ese partido: la reforma agraria; el apoyo a Salvador Allende, pues no existía la segunda vuelta; él apoyo a la intervención militar, para luego ser opositor al gobierno cívico-miliar; la oposición a la Constitución de 1980 y a las reformas que impulsaron los ‘Chicago Boys’ y, por último la traición hacia los militares que hizo Patricio Aylwin en los noventa con el Informe Rettig y la persecución a los militares por causas llamadas ‘violaciones a los derechos’, mientras les aplicaba la Ley de Amnistía de 1978, o bien los indultaba a los terroristas. Todo porque los grupos violentos, que están en la Izquierda extorsionaron tal como dijo el diputado socialista Schilling en una entrevista a La Segunda. La transición hacia la democracia más exitosa de la Historia de un gobierno autoritario a un democrático fue una transacción o una extorsión: los terroristas libres, los militares a la cárcel. Lo descrito a él no le importa.
Es suficiente leer la declaración hizo, cuando falleció Aylwin . Solo es alguien que le prende velas a cada santo como dicen. El ex presidente demócrata cristiano frecuentaba el entorno de la familia Piñera: “Desde esos tiempos, la imagen que yo tengo de Aylwin fue de un hombre bueno, honesto, que quería a Chile y tenía una visión de Estado que estaba por encima de las pequeñeces”. Después dice una lluvia de mentiras: “Un segundo momento estelar, y esta vez exitoso, fue cuando le tocó liderar el proceso de recuperación de la democracia. Normalmente, las transiciones de gobiernos militares a gobiernos democráticos se hacen en medio de crisis políticas, caos económico, violencia social y nada de eso ocurrió en Chile. Eso no es una casualidad. Yo creo que el aporte de Patricio Aylwin fue decisivo. Supo encontrar un camino para recuperar la democracia”. Hasta se expresa como persona de Izquierda: “le tocó liderar el proceso de recuperación de la democracia”. En primer lugar, los militares devolvieron el poder. En segundo lugar, no hubo caos económico ni violencia social, no gracias a Aylwin, sino a la institucionalidad política y económica que dejaron los militares. Con todo, los políticos de la ex Concertación comenzaron desde los noventa con su discurso o simplemente extorsión, de que si no subían los impuestos, se iba desatar una explosión social. Los únicos favorecidos con el alza de impuesto a costa de doña Juanita y su marido Moya, son los políticos con sus millonarios sueldos. Bachelet ha hablado de que las reformas son importantes para obtener la paz social. Si no se llevan a cabo lo que la izquierda dice, viene el caos social. La última elección presidencial mostro que el indignado chileno es solamente de Izquierda y es una minoría.
Luego en la entrevista Sebastián Piñera dijo sobre las tareas que le correspondió al ex presidente Demócrata Cristiano, Aylwin: “Después le tocó encabezar el primer gobierno democrático post régimen militar con nuevos desafíos: consolidar la democracia, la economía social de mercado, incorporar mayores niveles de justicia social y al mismo tiempo iniciar un camino para lograr una mayor reconciliación entre los chilenos. Llevábamos décadas de divisiones profundas, de odios cruzados que le habían causado un grave daño a la convivencia y a la sociedad chilena”. Si fuese liberal, no hablaría de justicia social, que es una forma de robo. Menos la reconciliación porque la izquierda moderada y la extrema izquierda no quieren, o se les acaba, las millonarias indemnizaciones. Desde luego, que Piñera no se atreve apuntar a quienes todavía viven odio.
¿Qué hará Piñera si sale electo de nuevo? Piñera hará lo que no hizo la Nueva Mayoría. Cerrar el Penal Punta Peuco y trasladar a los militares ancianos a cárceles comunes.
¿Cuál es el Sebastián Piñera auténtico? ¿El que propuso una amnistía cuando fue senador con los votos de la derecha y la ‘familia militar’? ¿El que prometió en el Club Español ante los militares en retiro que iban tener el debido proceso y el respeto al Estado de Derecho? ¿O finalmente, el hombre que cerró el Penal Cordillera y los mandó a uno peor, Punta Peuco, mientras en el programa de televisión ‘Tolerancia Cero’ argumentaba que los militares no podían ser indultados o amnistiados, porque según él, había cometidos delitos de lesa humanidad a sabiendas que delito no es retroactivo? Y ahora quiere mostrarse humanitario con los reos , en particular los presos políticos de Punta Peuco, cosa que hizo en su gobierno, para que los enfermos terminales y de tercera edad pasen sus últimas en casa.
Por lo que acabo de describir, se desprende que es un poco ingenuo el político José Antonio Kast. No me interesa que Sebastián Piñera se rodee de intelectuales como Mario Vargas Llosa, Maurcio Rojas, Roberto Ampuero y Jorge Edwards, pues no voto por un traidor, cobarde y gánster.
El fallecimiento del ex presidente demócrata cristiano, Patricio Aylwin, quien gobernó el país de marzo de 1990 hasta marzo de 1995, nos ilustra que hay dos tipos de derecha. Una que se cree el cuento de las violaciones sistemáticas a los derechos humanos ocurridas durante el Gobierno Militar. Por tanto, defiende el Informe Rettig y desde luego el castigo a quienes hayan cometido tales delitos. Se pasa por alto, además, los principios del Estado de Derecho. Como si no fuese suficiente lo anterior, calla ante la tergiversación de la Historia. De esta decir que la otra Derecha no comparte los juicios de la derecha arrepentida comulga. La muerte del ex presidente me va a servir para mostrar que los académicos de este sector están más desorientados que los ex políticos de la ex derecha.
En efecto, luego de la derrota de la aplastante derrota que sufrió la derecha en la última elección presidencial y parlamentaria, donde la Nueva Mayoría casi obtiene todos los quórum, aquélla ha intentado articularse. Una de las primeras medidas que hizo, por ejemplo, el Partido de Renovación Nacional (RN),fue cambiar su Declaración de Principios por parecer más de progresistas, como si el electorado fuese tan tonto. Una segunda medida fue, pues, realizar un seminario en enero del 2015 titulado “Nuestro sentido de Justicia”, que agrupo los diversos think tank de ese sector: Fundación para el Progreso de Alex Kaiser, la Fundación Jaime Guzmán, Instituto Libertad que es de RN, la Fundación Horizontal de Hernán Larraín Matte, el Instituto Libertad y Desarrollo, la Fundación Chile Avanza de Sebastián Piñera y el Instituto Respublica.
Las loas que le han hecho ex presidente Patricio Aylwin algunos personajes del mundo académico de nuestro sector llegan a dar lástima. Los cometarios fueron realizados antes de que el ex contrincante del demócrata cristiano en la elección presidencial de 1989, Hernán Büchi declarase que iba del país porque no se respetaba el Estado de Derecho, ya que los burócratas cambian las reglas a cada rato, por cual no se tiene certeza jurídica. Hasta el ex ministro de Interior del Pinochet, Carlos Cáceres hacia cae en lugares comunes y palabras de buena crianza hacia Aylwin. Una cosa es ser cortés mostrando educadamente las diferencias, otra cosa es ser zalamero.
La historiadora Lucía Santa Cruz , miembro del Consejo Asesor de Libertad y Desarrollo en su columna “La valiente prudencia de Patricio Aylwin”elogia así al demócrata cristiano. Rememora el abrazo entre Sergio Onefre Jarpa y Aylwin, que alguien llamó el “más conmovedor acto litúrgico republicano”. Con lo cual, “Y ahí nace el surgimiento de una confianza nueva respecto a la posibilidad de un futuro de paz para Chile”. Tras 26 años no estamos en paz. Luego escribe: “don Patricio Aylwin como el primer presidente democrático tras 16 años de dictadura no fue para nada fácil y sus logros no deben ser minimizados”. Nótese que emplea la palabra ‘dictadura’.
Señala la consiga del primer gobierno fue “avanzar en la medida de los posible”, cosa que según ella, la extrema izquierda desvalorizó. Todavía no repara que ex Concertación o DC/UP obro así por conveniencia, no por pragmatismo o sensatez. Y eso quedo probado hasta que llegó la retroexcadora de la Nueva Mayoría.
La extrema Izquierda, o sea, los terrorista exigieron el Informe Rettig, reparaciones económicas, violentar la Ley de Amnistía y perseguir a los militares con millares de querrellas, mientras los grupos terroristas están amnistiados e indultados.
La historiadora repite que el problema es que había que subordinar el poder militar al poder civil e “instaurar las bases de una reconciliación cívico militar y de la amistad cívica esencial entre gobierno y oposición”. No he visto muestra de amistad cívica en los dos lanzamientos que hubo sobre el libro sobre el preso político el Brigadier Miguel Krassnoff, ni mucho menos en el documental ‘Pinochet’, donde salieron a molestar las jaurías de los organismos de derechos humanos, ni a las funas que le ha hecho a los militares en retiro por estar vinculados a lo que la Izquierda llama ‘violaciones a los derechos humanos’ en los lugares donde trabajaban. Para emprender la tarea de la reconciliación creó la comisión del Informe de Verdad y Reconciliación con el objetivo de “la búsqueda de verdad, justicia y reparación a las víctimas de violaciones de los derechos humanos”. Los asesinatos que cometió, por ejemplo, el Mir hasta y después del 11 de septiembre de 1973, fueron excluidos. ¿Se cree el cuento de ese virus llamado ‘violencia política’ que infestó el país en la década del 60 del siglo pasado?
El éxito de la llamada ‘transición a la democracia’ consistió, simplemente, en que la Concertación acepto de mala gana la institucionalidad y el modelo económico del Gobierno cívico militar.
Luego está la columna del actual director del Instituto Libertad y Desarrollo, el economista Luis Larraín, “Los detractores de Aylwin” en que defiende a grandes rasgos la tesis del ‘secuestro permanente’ y el Informe Rettig. No esperemos que el abogado José Francisco García de ese think tank no critiqué la prevaricación y la nula aplicación de la Ley de Amnistía, si no lo hace su jefe. Según él, el ex mandatario demócrata cristiano “jugó un rol fundamental en la pacificación y reconciliación del país”. No hay paz ni reconciliación. El país ya estaba pacificado, si por ésta palabra se entiende desarticular a los grupos terroristas Mir, el grupo Mapu-Lautaro y el FPMR, gracias a los agentes del Estado que los combatieron. La ‘paz social’ se consiguió, por ejemplo, ayudando a los terroristas a escaparse de la cárcel de Alta Seguridad y “El primer Gobierno de la Concertación, presidido por el demócrata cristiano, Patricio Aylwin libero a los terroristas porque temía que les causaran problemas”, según dijo el parlamentario Hernán Larraín a cambio del Informe Rettig y de perseguir a los militares. Los cientos de militares presos en Punta Peuco fueron la moneda de cambio de la ‘exitosa transición a la democracia’.
En tiempos del Gobierno Militar, Larraín fue Superintendente de la Seguridad Social cuando comenzó la crisis económica de los 80. Luego fue nombrado subdirector de Odeplan en 1989 y finalmente director de esa institución. El actual director sigue los pasos de Cristian Laurrolet y Arturo Fontaine Talavera.
El economista critica a quienes consideran que el ex mandatario dijo su célebre frase ‘la justicia en la medida de los posible’ a las violaciones a los derechos humanos, porque había tutelaje militar. Esa es la visión de la extrema izquierda. Sin embargo, a continuación señala hechos que considera casi como ficción, cuando son reales reales:
“Esta es una visión sumamente extrema de los hechos, si consideramos, entre otras cosas que: a) Aylwin presionó al Poder Judicial hasta imponer la tesis de que la ley de amnistía vigente no eximía de la obligación de investigar, b) contra la opinión de sus asesores, decidió encargar la elaboración del Informe Rettig, que sirvió de base para el esclarecimiento de muchos de estos hechos y c) apoyó la tesis de la justicia chilena del “secuestro permanente” en los casos de detenidos desaparecidos, para eludir los efectos de la ley de amnistía; figura que fue llamada eufemísticamente “ficción jurídica” para no decir lo que de verdad era: una distorsión de la realidad para conseguir que en los hechos dicha ley no se aplicara en esos casos, lo que en mi opinión es reprobable porque es una flagrante aplicación del principio de que el fin justifica los medios”. Si Aylwin tiene una cara de maquiavelismo. Hay una carta de la jueza Raquel Camposano Etchegaray, en que refuta lo anterior en que los jueces aplican el artículo 141 del Código Penal referido a particulares.
No sé cómo todavía elogia el destacado escritor y ex parlamentario, Hermógenes Perez de Arce al Instituto Libertad y Desarrollo, si aún desconoce las palabras de Larraín. Si el ex político ha sido uno de los principales detractores del Informe Rettig y uno de los principales denunciantes de la falta del Estado de Derecho hacia los militares.
Pues fue lo que hizo. Al economista no le importa que se vulnere la igualdad ante ley, por cierto, un principio liberal. Ni tampoco le llama atención que los únicos que no violen los derechos humanos sean los terroristas, como si éstos nunca hubiesen existido.
Según él, “dichas críticas carecen de un mínimo sentido de realidad, si se tiene en consideración la situación institucional que vivía el país y el balance de poder que existía en esos años. Criticarlo hoy día, quince años después, desde una cómoda posición, carece a mi juicio de todo valor”. ¿Cuál situación institucional? La amenaza vino de los terroristas, no de los militares.
Si el grupo terrorista Mir hubiese triunfado, por no mencionar el FPMR brazo armado del PC, no existiría el Instituto Libertad y Desarrollo, ni los empresarios.
Se nota que el director del Instituto Libertad y Desarrollo no le ha llegado a sus manos el libro del abogado Adolfo Paúl Latorre “Procesos sobre las violaciones a los derechos humanos”, ni jamás ha escuchado la defensa del abogado del brigadier Miguel Krassnoff, Luis Valentín Ferrada, a la ex juez Raquel Camposano Etchegaray o al abogado de Renovación Nacional, Miguel Otero y Marcelo Elissalde, todos los cuales denuncian que se les vulnera los derechos humanos a los militares, porque no tienen el debido proceso.
Más aún el comandante Paúl Latorre denuncio el año pasado que la Corte Suprema en un oficio enviado al Presidente de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia de la Cámara de Diputados, que los tribunales no respetan la ley. El oficio es el Nº 33-2015 fechado el 27 de marzo del 2015. Así lo describe el abogado: “que los tribunales chilenos no respetan las instituciones tradicionales que inhibe o impiden la investigación, como lo son, por ejemplo, la prescripción, la territorialidad y la retroactividad de la ley penal, como así también las disposiciones sobre amnistía; y agrega que solo fue posible el procesamiento y la sanción de los militares al introducir en sus decisiones los conceptos de delitos de lesa humanidad, ius cogens y otros”. Sin embargo, el Instituto no saco un papers denunciado que un poder del Estado a otro le dice no acata ley, del mismo modo que lo hicieron cuando el SII empezó a perseguir a Andrés Velasco.
Por último, Gonzalo Blumen, director ejecutivo de la Fundación de Sebastián Piñera “Avanza Chile” escribe en su columna “La total vigencia Patricio Aylwin”, en la que resalta lo mismo dicho por la historiadora de avanzar en la medida de lo posible en diversos frentes: “Y por ello no se trataba de elegir justicia o impunidad. No era crecimiento o igualdad”.
La columna de Blumen confirma lo dije en el post anterior, que desde los noventa la política se basa en la paz social, no en la paz. Y eso significa que un grupo minoritario extorsiona o amenaza al resto de la sociedad saliendo a calle creyendo que son una legión o hacen cosas peores: “Corriendo la barrera de lo posible en materia de derechos humanos, pero preservando la paz social”. Por la paz social, el cobarde de Sebastián Piñera no quiso cumplir su palabra que dijo en el Club Español, porque le temía a las organizaciones de derechos humanos de la Izquierda en general. Y la derecha en general ha aprobado cada tontera que se ocurrió a la ex Concertación.
Recrea el momento en que el ex presidente en el Estadio Nacional llama construir un país unido entre civiles y militares: ““Chile es uno solo”. Porque en su lógica no cabían retroexcavadoras ni propósitos excluyentes”. Los únicos excluidos en estos 26 años ha sido a los militares condenados por ‘violaciones a los derechos humanos’.
El piñerista le perdona sus errores: “Porque pese los errores u omisiones de su larga trayectoria, que por cierto los hubo”. Los tres omiten la Reforma Agraria, el hecho de que votará por Allende, que luego suscribiese el Acuerdo de la Cámara de Diputados y luego fuese opositor al Gobierno Militar, porque éste no le entrego el poder a la DC. Ni siquiera asocian el actual conflicto en La Araucanía con el ex mandatario demócrata cristiano. La guinda de la torta fue su última declaración antes de morir: “Nunca apoyé la intervención militar". En el video de Youtube dice lo contrario.
Uno de los principales argumentos contra los Informes de la Izquierda, ya sea Rettig o Valech, los ha dado Hermógenes Pérez de Arce, es que esas comisiones vulneran la Constitución Política de 1980, en el capítulo 2, artículo tercero, en que “Nadie puede ser juzgado por comisiones especiales, sino por el tribunal que le señale la ley y que se halle establecido con anterioridad por ésta”. Recuerden hasta la Policía de Investigaciones creó una unidad especial para perseguir a los militares basándose en los cuentos de hadas de esos informes.
La derecha está clínicamente muerta tanto a nivel político como académico, salvo contadas excepciones.
Ese es el sentido de injusticia de la derecha chilena.
Cuando tome una micro y escuché los comentarios por las radio sobre el ex presidente demócrata cristiano y primer gobernante de la Concertación, Patricio Aylwin, quien falleció el martes 19 de abril, me provocó indignación. Lo alaban de estadista, humanista cristiano, que se preocupo de los pobres o tuvo intereses social y que se enfrentó al mundo militar. Creo que Allamand decía que teníamos una democracia imperfecta en 1990. Y de la derecha añoraban la democracia de los acuerdos.
El “Estadista” presentó un proyecto de ley que fue fatal en la Reforma Agraria. Dio su voto en la elección de 1970 para el presidente marxista llegará al poder, pues había coincidencia entre el programa de la DC y la UP. Luego se opuso a ésta última con el Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973, llamando a los militares, que derrocaron a Allende: “El gobierno de Allende había agotado, en el mayor fracaso, la ‘vía chilena hacia el socialismo’, y se aprestaba a consumar un autogolpe para instaurar por la fuerza la dictadura Comunista". El sector de la DC que él lideraba esperaba que la Junta Militar les devolviese el poder a ellos, y como no quisieron, entonces, se volvieron opositores al Gobierno Militar o cívico militar, oponiéndose a la Constitución de 1980 que nos rige y al modelo económico liberal. El programa original del primer gobierno de la Concertación era volver a 1970 y subir los aranceles a las importaciones. Si hasta la diputada comunista, Camila Vallejo se benefició al adquirir un auto Subaru. Tendiendo en cuento lo dicho, ¿Puede considerarse estadista a Aylwin?
Para el demócrata cristiano que está recibiendo un funeral de Estado por haber sido el primero entre los pares, le vienen las palabras del monologo de Hamlet: “El paciente mérito que recibo hombre indigno”.
Aylwin es responsable de la situación y persecución de los militares de Punta Peuco. Pues, la Izquierda ha usado el famoso Informe Rettig para querellarse contra ellos. Dicho sea de paso, el Informe se llamó ‘Verdad y Reconciliación’. Y la verdad, que sido mentira y irreconciliación.
Gracias él a los militares de su generación no se les ha respetado la Ley de Amnistía de 1978 y la igualdad ante ley. La misma ley que benefició al grupo terrorista Mir y los indultos a los terroristas del FPMR, que cometieron crímenes desde 1979 hasta 1990. A los terroristas les conmutó la pena de vacaciones permanente en Europa. ¡Tienen que ser difícil cumplir lo que dice la ley! Además, indulto a personas que habían sido condenadas a cadena perpetua. Pidió a la Corte Suprema reinterpretar la Ley de Amnistía.
Cuando un periodista de La Segunda , que luego fue vocero de prensa del general Pinochet en el senado, si había indultado a personas con delitos de sangre, él se enojo. Desde luego que lo hizo y con consentimiento de la Derecha por la paz del país.
Una frase célebre que refleja su ignorancia sobre el funcionamiento de la sociedad y de la civilización fue y que a los enemigos de la libertad les gusta: “El mercado es cruel”.
También se ha hablado que él tuvo que volver a relacionar el mundo civil y el mundo militar. Más bien, a los políticos con las Fuerzas Armadas, pues no hay olvidar que gran parte de la civilidad apoyo al Gobierno Cívico Militar de las Fuerzas Armadas. Se vio en el respaldo que obtuvo el general Pinochet en el plebiscito, un 46% y luego su funeral, que los medios intentaron minimizar la larga fila. En la última entrevista, que reproduce la revista Que Pasa, a cargo del académico Abe Lowenthal y su ex ministro, Sergio Bitar, quienes publicaron el libro Transiciones democráticas: conversaciones con líderes mundiales, dice lo mismo. Los académicos de la Izquierda crearon la imagen de las Fuerzas Armadas estaba fuera la sociedad, como si fuera un compartimento estanco. De ahí todas las reuniones con los altos mandos de las respectivas ramas armadas. Incluso una que dio en España, pasando por Mesa Diálogo que diálogo no tenía nada, hasta llegar al papel lastimoso del general Cheyre. El problema en el gobierno de Patricio Aylwin no eran los militares, sino los terroristas.
El siempre dijo en sus entrevistas que el general Pinochet jugó un rol importante en la llamada ‘transición a la democracia’. Después de su mandato dijo en una entrevista: “Tal vez la permanencia de Pinochet (durante mi gobierno) ha ayudado a la estabilidad del proceso". Después de 10 años de primer gobierno de la Concertación seguían diciendo que la transición no había terminado: “Más allá de mis diferencias políticas con el general Pinochet, en cuanto gobernante creo que su presencia contribuyó a que no tuviéramos ningún episodio de esa naturaleza en la transición chilena (…) creo que el general Pinochet cumplió bien con su función”. En su última entrevista lo volvió a reiterar, para en esos años no saliese un coronel al estilo del argentino, Aldo Rico.
Un hecho clave de su gobierno fue la elaboración del sesgado Informe Rettig de “Verdad y Reconciliación” para investigar los supuestos crímenes ocurridos en ese gobierno de los militares, olvidándose de los crímenes que realizo el grupo terrorista Mir entre 1968 o 1967 hasta 11 de septiembre de 1973 y meses siguientes, que afecto a los comunes de la derecha y de la democracia cristiana. En dicho Informe acuñaron la expresión ‘violencia política’ para ex culpar a la Izquierda que opto por la vía armada, instalar una dictadura comunista, como si un grupo de personas estuviesen poseídas, por lo cual no son responsables de sus actos. He dicho es como decir un virus al estilo de la película los Usurpadores de Cuerpos se posesiona de las personas de Izquierda.
¿Cuál es el origen del Informe Rettig? En la última entrevista que le hicieron al ex presidente a señala que a él se le ocurrió: ”La comisión de Verdad y Reconciliación fue formada para investigar los crímenes de la dictadura. La convoque al principio de mi periodo. Fue fundamentalmente mi iniciativa”. Nótese que esa afirmación, en realidad, es prejuicio hacia los militares como ha sido la tónica desde 1990. Se los pre-juzga por la prensa o por las opiniones que dan los políticos con la etiqueta de ‘violadores de los derechos humanos'.
Sin embargo, no es así. Aylwin mintió al país. La realidad es otra. En efecto, cuando fue la huelga de hambre que hicieron los mapuches terroristas que emboscaron al fiscal Elgueta para cambiar la Ley Anti Terrorista , lo cual lo consiguieron, gracias a Sebastián Piñera, el parlamentario de la UDI, Hernán Larraín dijo: “No sé si fue mi impresión, mas las palabras del político oficialista dejan entrever otra cosa. El primer Gobierno de la Concertación, presidido por el demócrata cristiano, Patricio Aylwin libero a los terroristas porque temía que les causaran problemas”. Esa es la verdad. Al leer las palabras del parlamentario de la ex derecha sospeche que el peligro en la ‘transición a la democracia’ no fue el Ejército ni las Fuerzas Armadas en su conjunto, sino los terroristas. Finalmente, mi sospecha salió confirma con las palabras del diputado socialista Marcelo Schilling en ese período, que nos revela el origen del famoso Informe Rettig: “Alguna experiencia tengo en esto de enfrentar la violencia política de los grupos armados, y quiero decir que si en su oportunidad no se hubiesen tomado medidas como llevar adelante el Informe Rettig, hacer las leyes de reparación y levantar las limitaciones que imponía la ley de Amnistía, todo eso se habría convertido en bandera de lucha de los grupos violentista”. He allí el origen de nuestros infortunios, de las millonarias reparaciones a familiares de las ‘victimas’ y de la falta de piedad hacia los militares de Punta Peuco. No fue paz, sino que los chilenos y el Presidente de la República fueron extorsionados. Les temió a los terroristas. Ese fue el origen oscuro del Informe Rettig, donde colaboraron de la derecha el filósofo Cristóbal Orrego y el historiador Gonzalo Vial Corra. Según Aylwin, le pidió a Francisco Bulnes, más éste se negó. Encerrar a los militares fue la moneda de cambio de la transición y de la paz social, o sea, extorsionar. Hemos tenido una tregua, hasta que llego la Nueva Mayoría que desea arrasar todo. No escribo ‘paz’ a secas, porque no es así. En cambio, la expresión ‘paz social’ que tanto le gusta a Bachelet supone amenazar. Desde 1990 la política se ha basado en amenazas, si no se suben los impuestos o si no se hacen las reformas constitucionales, entre otras cosas, se acaba la cohesión social y otras cosas por el estilo.
Igual vale la preguntarse: ¿Quién está mintiendo: Patricio Aylwin o el diputado socialista? No sé si le paso por la mente la solución de la Guerra Civil de 1891. Sólo sé basándome en las declaraciones de Larraín y Schilling que la clase política que fueron cobardes.
Desde entonces, comenzó la persecución a los militares y la agenda de los derechos humanos desde distintos frentes: el CDE, la oficina del Ministerio del Interior, el INDH y, por último, la subsecretaria de derechos humanos. Las instituciones mencionadas jamás se van querellar contra los terrorista indultados y amnistiados.
Aylwin dejo fuera de la Concertación al Partido Comunista, con todo, se dejo extorsionar por grupos terroristas. Por eso, tan prisa en indultarlos o cambiarles las penas y que continuaron los gobiernos de esa coalición hasta el socialista, Ricardo Lagos, mientras crearon junto la derecha jueces especiales para investigar y condenar a los militares.
Una frase célebre suya: “Justicia en la medida de lo posible”. A decir verdad, injusticia en la medida de los posible.
Durante su gobierno se subieron los impuestos, como si los pobres no pagaran el IVA. Típico de los demagogos, como si solamente lo pagaran las empresas y los ricos: “por las impostergables necesidades en materia de salud, vivienda y educación, me he visto en la obligación moral de subir los impuestos de primera categoría desde un 10% a un 15% y el IVA desde un 16% a un 18% por un período de cuatro años y por una sola y única vez”. Ese fue su lado social y humanista cristiano del cual tanto ufanan los progresistas.
En una entrevista, menciono en forma despectiva a Krassnoff, si gracias a éste sus familiares tienen sus bienes, entre otras cosas.
El ex presidente Patricio Aylwin fue el responsable del conflicto de La Araucanía. De hecho es conflicto artificial. José Aylwin Oyarzún y el historiador José Bengoa fueron los asesores de la comisión para los asuntos indígenas “Comisión Histórica y Nuevo Trato”. En esa ocasión fue refutada por el historiador Sergio Villalobos. Julio Bazán Álvarez, autor del libro “¿Es mapuche el Conflicto?’ señala el ministro José Antonio Viera-Gallo asumió un “Compromiso de Estado” de entregarle tierras a los mapuches en base al derecho de tierras. Según Bazán Álvarez, no existe tal derecho. En vista de que no había oferta, ya que los propietarios tienen vigente su propiedad inscrita, “el gobierno se ha movilizado presionando a pequeños agricultores para generar un poder vendedor” desde 1990. Asimismo, señala el autor del mencionado libro que la ley 19.253 que creó la Concertación abundan conceptos vagos que no tienen asidero en la realidad: “tierras ancestrales” y “pueblo mapuche”. Con esa desafortunada ley, cualquiera persona de descendencia mapuche o cualquiera con la acreditación de indígena concedida por la Conadi puede solicitar tierras.
Bazán concluye que el problema en esa región son de dos cosas: “El problema en La Araucanía es un problema de soberanía no de orden público” y “Se han transgredido las normas del estado de derecho”.
El presidente demócrata cristiano es el responsable del terrorismo y la violencia, pues “la ley generó expectativas de tierras que no se podían tener porque todas estaban con títulos de dominio vigentes. La ley creó aspiraciones imposibles de cumplir. Generó una base, un fundamento, para la activación de los movimientos extremistas, y ese es el núcleo, el origen de la violencia en el sur”.
Este el legado de Aylwin. Primero, un país dividido en base a la mentira y la venganza. Ni Reconciliación ni Verdad. Segundo, la violencia que hay en la región de La Araucanía.
En vísperas de las primeras primarias que hará la Derecha, se presentan dos candidatos: Pablo Longuiera de la UDI y Andrés Allamand. Dicho sea de paso, según la mitología de la Izquierda basaba en la película Casa de los Espíritus, la vieja de Derecha ya habría realizado una primaria antes de la elección presidencial de 1970. Hecho que fue confirmado por las autoridades del primer Gobierno de la Concertación que asistieron a la avant premier de la película, en Santiago.
Curiosamente, a quienes más agrada Allamand son los nuevos intelectuales o académicos de la Izquierda y de la Nueva Derecha nacidos a fines de la Guerra Fría. Por supuesto, me estoy refiriendo a al sociólogo Alberto Mayol y Cristóbal Bellolio, a quienes les encanta el aporte de Allamand a través del concepto Los Poderes Fácticos. Hace 20 años eran los poderes fácticos, hoy son lo que él llama los fundamentalistas. Esa es la manera de desacreditar a sus adversarios dentro de la propia Derecha a falta de argumentos.
Antes de lleguen las primarias, al ex ministro de Defensa le tenía pendiente otro post.
Por una parte, el ex ministro de Defensa siempre ha dicho que fue una figura menor en la caída de la Unidad Popular, y, por otra parte, que él siempre estuvo alejado del Gobierno Militar. Incluso que casi nunca converso con el general Pinochet. ¿Será cierto?
Mi amigo Maximo sabe que Andrés Allamand ha publicado dos libros. Uno, La Travesía en el Desierto y el otro sobre última elección presidencial. En realidad ha publicado tres. En la proclamación que se le hizo en junio del año pasado, él recordó que comenzó a ser dirigente a los 16 años. Lo no que sabe, es que el joven Allamand después del pronunciamiento militar escribió sus experiencias de estudiante y dirigente secundario en el Liceo Victorino Lastarria contra la Unidad Popular en forma de una novela biográfica, titulada No virar a la Izquierda. En esa novela, el protagonista dice con respecto a los partidarios de Allende: “¡Cómo los odiaba! De haber podido agarrar a uno lo habría pateado hasta no poder mover las piernas y le habría pegado hasta romperme las manos, hasta no poder levantarlas”.
Ahora bien, a raíz del quiebre institucional que algunos unos sectores de la Izquierda o de los llamados ‘Movimientos sociales’ propician, el actual candidato Renovación Nacional a la presidencia, dijo: “Cada vez que en Chile dejamos que la intransigencia prevalezca por la capacidad de los acuerdos, y cada vez que no hemos respetado los cauces institucionales, al país le ha ido mal". Sin embargo, cuando era dirigente estudiantil afirmó: “La oposición sigue creyendo que el poder político surge de los votos exclusivamente. Siguen creyendo que el poder político es una resultante de las elecciones, mientras la UP se caga en las elecciones y desarrolla un poder político cada vez más poderoso, expresada en toda (una) cantidad de organizaciones (...) Sin los militares la UP no cae (...) Hay que presionarlos, obligarlos a intervenir. Hacer que se decidan. Si no lo hacen no la contamos. Nos friegan de todos modos”. Luego dice: “(Los militares) actuarán cuando el caos sea total. La toma del liceo es nuestra cooperación al caos”. Si los comunistas desean querellarse contra los que instigaron contra el pronunciamiento militar, podrían procesar al actual pre candidato de la Alianza. Los militares fueron llamados por el Acuerdo de la Cámara, ya que la Unidad Popular se salió de la ley y de la Constitución, no porque fueran presionados.
Asimismo, llamó la atención que cuando fue proclamado dijera que admiraba al ex presidente Demócrata Cristiano, Patricio Aylwin y socialista, Ricardo Lagos. Parece que cree que los que ocupan el cargo de la presidencia de la República, poseen más sabiduría que le resto de los conciudadanos. Mencionó a Sergio Onofre Jarpa. Del Demócrata Cristiano afirmó: "fue un gran Presidente que siempre tuvo muy claro que el Primer Mandatario lo es de todos los chilenos". Menos de los militares que combatieron al terrorismo. Cabe señalar que ex mandatario cedió ante las demandas de los terroristas como dijo el diputado Marcelo Schilling. Así se compró la ‘paz’ de la transición. Y por eso, el abogado DC pasó a llevar la Ley de Amnistía de 1978 y los principios del Estado de Derecho en desmedro de los militares. En otras palabras de la injusticia que aflige a los militares presos hasta hoy en día. Además de ser el presidente DC responsable del actual conflicto ‘artificial’ en la Región de la Araucanía que origino la propia Concertación. Y así y todo, el ex ministro de Defensa pedía una solución política al mencionado conflicto, cuando fueron los políticos, quienes crearon un problema donde no había.
En esa oportunidad defendió a Patricio Aylwin, luego de que éste dijera cosas que a la Izquierda no le gusto sobre Allende: “en estos días, han arreciado los ataques contra don Patricio Aylwin. Yo quiero hoy rendirle un homenaje: Aylwin fue un gran Presidente de Chile. Si bien fue parte del fracaso que significó el derrumbe de la democracia hizo mucho por dejar atrás un país que se había vuelto tierra de enemigos –como lo ha reflejado estos días- ha sido coherente con su visión de la historia que algunos quisieran reescribir”. Nótese como estas palabras se condicen con su novela. Allamand no se siente responsable de la caída de Allende. Culpa al político DC y lo pone al mismo nivel de quienes querían imponer un gobierno totalitario. Cree que estamos reconciliados, si esto último lo entiende como presentar libros de sus adversarios ideológicos, ya sea Max Marambio, ya sea Camilo Escalona . Y por último, recién se da cuenta que la Izquierda está intentando reescribir la historia.
Sobre el ex presidente Ricardo Lagos dijo en esa oportunidad que: "reflejaba muy bien el espíritu republicano que debe tener todo presidente y que siempre defendió con fuerza la dignidad de Chile en el campo internacional". Tal vez le gustaba cuando retaba a los periodistas, o bien, cuando camino solo por la calle Morandé. Ese es el espíritu republicano. Quizás, el rugbista haga el test de cooper trotando alrededor de la estatua de Allende. Y propósito del ex presidente marxista leninista que tuvo Chile, de Allamand no sabemos nada sobre lo que piensa de él. Sabemos lo que piensa uno de sus asesores, el profesor de la Universidad Adolfo Ibañez, Gonzalo Bustamante . Y concluye sobre su juicio sobre los ex presidentes de la Concertación: "Fui opositor de ambos (Aylwin y Lagos), pero trabajé con los dos y de ambos aprendí". El candidato de Renovación Nacional le perdona a Lagos el caso Mop Gate o los sobre sueldos, el tren al sur, el estatuto docente y el Transantiago que hizo desde que fue ministro de Educación pasando por Obras Públicas hasta llegar a la presidencia.
Igualmente, en esa oportunidad recordó al asesinado senador Jaime Guzmán. Qué más opuestos Guzmán que Allamand. Mientras el primero fue uno de los artífices de la Constitución, el segundo se ha dedicado a desmantelarla. El primero se opuso a los indultos a los terroristas y a la subida de impuestos durante el admirado gobierno de Aylwin, el segundo se codea con terroristas como Marambio, apoyo el indulto y justifico el alza de impuesto para legitimar el capitalismo. Por la red apareció lo siguiente : "No participé nunca del Gobierno Militar. Para el plebiscito de 1988, voté Sí, lo reconozco, pero me encantaría que la gente revisara cuál fue mi trayectoria durante el proceso de transición a la Democracia. Nunca fui pinochetista, fui impulsor en Chile de la democracia de los acuerdos. Me jugué a fondo por el acuerdo nacional para la transición a la Democracia plena. No participé nunca del Gobierno Militar, siempre tuve una posición contraria a las violaciones a los DD.HH. Dos semanas después del plebiscito estaba sentado con Patricio Aylwin, precisamente, para convenir la reforma de la Constitución que facilitaron esta transición".
El Gobierno Militar tenía un itinerario, así que el Acuerdo Nacional estaba de más. No fue pinochetista, sin embargo, hay una foto en que sale al lado del general Pinochet. ¿Le planteó una estrategia para vencer a los terroristas?
Se nota que el candidato de RN repite los clichés de la Izquierda sobre los derechos humanos. Ya que es un hombre de acción, ¿cómo hubiera combatido el terrorismo del Mir, del Frente Lautaro y del FPMR? ¿No considera que el asesinato del dirigente del Partido Nacional por el Mir y de su generación, Rolando Matus es un crimen contra los derechos humanos? Lo mismo podría decirse del intendente el general Carol Urzua; el oficial del Ejército Roger Vergara; el dirigente poblacional de la UDI, Simón Yévenes, y por último, el propio Jaime Guzmán. ¿Está diciendo que no se puede matar terroristas? Esas son ‘las violaciones a los DD.HH’. La Izquierda puede usar la violencia, y nosotros tenemos que quedarnos con los brazos cruzados. Supone a priori, que por ser un militar asignado al combate del terrorismo es un violador a los derechos humanos.
El reciente affaire en que se vio envuelto un diputado del partido de Allamand por el crimen de tres terroristas del Mir, en que los diputados comunistas y otros lo acusaron de asesino y violador de los derechos humanos, nos ilustra la hipocresía de la Izquierda. Por eso los persiguen por secretaría, ya que la guerra la perdieron. Los miristas mataban y eso el candidato no considera una violación a los derechos humanos. Como abogado no ha dicho ni pío al respeto a ley de Amnistía, la prevaricación de los jueces, el delito artificial ‘del secuestro permanente’ y la igualdad ante la ley entre militares y terroristas. Y se considera liberal.
Criticó el oportunismo en la política, con todo, su historial es el de un oportunista, sin principios.
Escribí el 17 de julio del 2011 a raíz de la falsa huelga de hambre de los mapuches terroristas que habían emboscado al fiscal Elgueta y de las palabras del senador de la UDI, Hernán Larraín a propósito de la misma : “No sé si fue mi impresión, mas las palabras del político oficialista dejan entrever otra cosa. El primer Gobierno de la Concertación, presidido por el demócrata cristiano, Patricio Aylwin libero a los terroristas porque temía que les causaran problemas. Según Larraín, "Existen precedentes para hacerlo”. ¿Qué precedente? Los terroristas condenados por la Justicia Militar ajustados a Derecho. Transcurridos veintiún años, sabemos que el Gobierno que presidió Aylwin no les temía a los militares, sino a los terroristas. La Concertación siempre sacara a relucir el ejercicio de enlace, que realizó el Ejército. El auténtico problema eran los terroristas. Por ello, se encargaron de hacerle concesiones a la extrema izquierda. E incluso varios participaron en los Gobiernos de la centro izquierda. No obstante, la gravedad de sus delitos”.
Lo anterior hasta ese momento era una conjetura o una suposición, que el peligro para la nueva democracia no eran los militares, sino los grupos terroristas chilenos. La entrevista realizada por la ‘La Segunda’ a el diputado del Partido Socialista y ex director de la ‘Oficina’ durante el gobierno de Patricio Aylwin, Marcelo Schilling por al asesinato del matrimonio Luchsinger-MacKay despejó las dudas. El diputado se considera “experto” en terrorismo. Después de todo, dirigió la famosa ‘Oficina’, pues según él, se desmanteló el Frente Patriótico Manuel Rodríguez y el Mapu-Lautaro.
En democracia como les gusta decir a los progres secuestraron al empresario brasileño y al hijo del dueño de ‘El Mercurio’. Y después del asesinato del senador Jaime Guzmán asesinaron a otras dos personas. De más está decir, que la Concertación no desmanteló a los grupos terroristas chilenos: el FPMR, el Mir y el Mapu Lautaro. Ya estaban destruidos. La mayoría estaban muertos o presos. Apostaría que ni en el libro “La historia oculta de la transición” del periodista Ascanio Cavallo no aparece una mención a la presión de los grupos terroristas chilenos al primer gobierno de la Concertación. Solamente se centro en los militares.
En la entrevista deja entrever claramente, que el gobierno de Aylwin prefirió satisfacer las demandas de los terroristas a principios de los noventa a tener una verdadera paz: “Alguna experiencia tengo en esto de enfrentar la violencia política de los grupos armados, y quiero decir que si en su oportunidad no se hubiesen tomado medidas como llevar adelante el Informe Rettig, hacer las leyes de reparación y levantar las limitaciones que imponía la ley de Amnistía, todo eso se habría convertido en bandera de lucha de los grupos violentista”. Así se logró la llamada ‘transición pacífica a la democracia’ como le gusta llamar a los progresistas demócrata cristiano socialista. Esta es la Pax chilena. Esta es la “reconciliación”.
Si no se satisfacían las demandas, entonces iban a incendiar el país. Por eso, el gobierno de Aylwin se encargo de indultar a los terroristas.
Según Philippe Chesnay, autor de “Pinochet, la otra verdad”, la comisión Rettig escuchó más a las organizaciones de Izquierda que a los militares. De estas organizaciones, estaban: Los partidos socialistas y comunistas, el Mir, la Iglesia Católica a través de la Vicaría de la Solidaridad, la Comisión Chilena de Derechos Humanos, El Comité de Defensa del Pueblo (Codepu), El Movimiento Contra la Tortura Miguel Acevedo, La Corporación de la Defensa por la Paz (Corpaz), El Frente Nacional de Organizaciones Autónomas (Frenao), la Agrupación de Familiares de Detenidos y Desaparecidos, la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, la CUT y la agrupación de Juntas de Vecinos.
La poca seriedad que tienen las organizaciones de derechos humanos, uno lo puede ver en el asesinato de los carabineros rurales asesinados el año pasado por el Mir y ek FPMR en la zona de Junin, en Argentina. Apenas en Chile se supo del asesinato, en seguida apareció presionando al Gobierno la abogada de Codepu, quien por cierto, estaba interesada en que no apresaran a los terroristas. De hacer justicia por el carabinero muerto, allá él.
Las leyes de reparación les han costado millones de dólares a los chilenos. Un ejemplo de ello, es que ‘La Nación’ informa que el Estado, o sea, los pobres que creen que no pagan impuestos y los que tienen bienes raíces, tendrán que desembolsar $4.650.000.000 a 31 upelientos que estuvieron en la isla Dawson. Socialistas para hablar, capitalistas para cobrar. Cada uno recibirá $150.000.000. Así como lucran los antiguos revolucionarios marxistas leninistas que despreciaban el capitalismo y el dinero, y que se hacen pasar por ‘víctimas’ del Gobierno Militar. Y finalmente, aplicar la ley de Amnistía a los terroristas, mas no a los militares, ya que los únicos que violan los derechos humanos son los militares. Se trasgredió el principio del Estado de Derecho de la igualdad ante la ley.
Dice más adelante que se combatió el terrorismo con “apego a las libertades y garantías individuales y al Estado de Derecho”, mientras al mismo tiempo violentaron la ley con los militares. Al serle preguntado si los grupos mapuches son terroristas, él responde:” -No, porque el terrorismo está tipificado internacionalmente como una acción del Estado contra sus ciudadanos, no se trata de grupos de particulares contra otros”. Ahí le sale el ideólogo. El diputado socialista sabe que la historia del terrorismo en Chile, no comenzó el 11 de septiembre de 1973, sino antes. Entonces, de acuerdo con la cita, el Mir, el Frente y el Frente Lautaro no son terroristas. Schilling emplea el eufemismo ‘la violencia política’ para referirse a los actos terroristas mapuches. Esa es la expresión que emplea el Informe Rettig para omitir que tanto el PS y el Mir optaron la vía armada. Cuando hablan así, da la impresión de que ‘la violencia política’ fuese una suerte de epidemia, que no se sabe de dónde salió. Quizás haya que consultar a la OMS. De repente, a un grupo de chilenos los mordió una jauría de perros no vacunados.
Desde 1990 la clase política, ya sea por complicidad y simpatía como es el caso de los partidos de Izquierda de la Concertación, ya sea por temor y el oportunismo por la Democracia Cristiana y el actual gobierno de Piñera que se no se atreven aplicar las leyes contra los terroristas o grupos armados de la Izquierda, el país se encuentra secuestrado a merced de una minoría que no tienen ningún problema en extorsionar a las autoridades. Y que además, ha creado toda una institucionalidad para ampararlos.
La paz social de la cual se ufana la Izquierda es una farsa. Tan falsa como los falsos torturados, los falsos detenidos desaparecidos y la propia historia que se ha inventado la Izquierda. No estamos en paz. Estamos en tregua.
" me indigna que se hable de corrupción durante mi Gobierno, porque son casos puntuales de dos pesos por acá y cuatro pesos por allá" (mayo 2009,Ricardo Lagos)
Si no fuera porque vivimos en una economía de mercado, donde gran parte de los servicios y productos los ofrecen los particulares, no se notaría la corrupción que dejó la Concertación de Partidos por la Democracia que gobernó por 20 años. A decir verdad se nota de un modo muy sutil. La única parte de la frase del ex presidente Ricardo Lagos que cambiaría sería ‘durante la Concertación’ en vez de ‘durante mi Gobierno’.
Mucho se ha hablado de la corrupción. De hecho, un ex político de la Concertación acuñó la expresión ‘la ideología de la Corrupción’ para referirse a las malas prácticas de la coalición demócrata cristiano socialista. Es verdad comprobada que cada vez que el Estado aumenta su burocracia se genera corrupción. Y por tanto, despilfarro de dinero que los contribuyentes hubiesen podido gastar en otras cosas.
ONGs y la imagen de Bachelet
No sé si antes de la segunda vuelta algún medio, ya sea de la prensa escrita, ya sea de la televisión, dieron a conocer el saldo total que dejó la Concertación. No tengo ningún recuerdo. La prensa no hizo su trabajo durante el reinado democristiano socialista, esto es, hacerle preguntas incómodas como le dice el periodista a la comandante Anna del remake de los ochenta ‘Los Visitantes’, en el primer capítulo. Nada que incomodara a Ricardo Lagos o Bachelet. Así, vemos que al saber que la Concertación había perdido las elecciones, la ex presidente Bachelet se encargó de triplicar o cuadruplicar a varias ONGs a pocos días de entregar el poder, y lo más grave después del terremoto. Por supuesto, que a los periodistas de la TV en vez de ellos asombrarse o extrañarse de esa movida dinero, le pregunten a un político de derecha Jovino Novoa, si existía la pretensión de dañar a Bachelet.
A lo anterior, se suma que varios líderes de la actual oposición se han esmerado en blindar a la ex presidente, sobre todo, en el mundo ‘progresista’. Por una parte, la senadora socialista Isabel Allende se entrevistó con el Secretario General de la Presidencia, Cristián Larroulet: "le hice ver mi molestia por los ataques injustificados que están haciendo personeros del oficialismo a la ex presidenta,”. Por otra parte, el senador del mismo partido de Allende, Juan Pablo Letelier acusó una ‘cacería de brujas’ hacia Bachelet, quienes en estos veintes años se ha dedica a ello. Y lo siguen haciendo, ya sea con embajador de carrera que iba a representar a Chile en Brasil, ya sea con el actual general de Gendarmería. Ahora se le sumo, la senadora demócrata cristiana, Soledad Alvear al visitar a Bachelet en su casa.
Carlos Larraín, presidente de RN afirmó: “Creo que es excesivo, lo que pasó entre enero y febrero linda con la locura, mil millones de pesos para el Teatro a Mil, puras tramoyas, es una burla, son cosas que no pueden ocurrir. Ellos dicen que estamos con la cabeza caliente afectando el legado de la Presidenta Bachelet, creo de lo que tiene que preocuparse ellos es de tapar el forado que dejó el gobierno de Bachelet. Tiene rima también. Teatro a Mil, mil millones. Preservar el legado, tapar el forado, eso es lo que tienen que hacer”.
En resumen, el país perdió durante los veinte años de la Concertación la suma $ 1.111.601.623.359, o un millón de millones de pesos. El estudio se aboca a revelar los casos de corrupción en el gobierno central, empresas públicas, poder legislativo y gobierno regionales. Así el gobierno del demócrata cristiano Aylwin perdimos $98.365.429.264, en el gobierno de Eduardo Frei Tagle $203.167.455.367, en el gobierno del socialista Ricardo Lagos $153.654.358.634 y, finalmente, en el gobierno de otro socialista, Michelle Bachelet el país perdió $656.414.380.094. Cabe señalar que solamente en el último año de Bachelet, Chile perdió $ 269.559.467.796 en el gobierno central. Esta última cifra es parecida a lo que Chile perdió en el segundo año de gobierno de Bachelet, a saber, $268.523.867.197. En el 2007, el total de pérdida fue de $ 287.017.274.897 y en el último año fue de $ 283.544.363.331.
Esas cifras fueron las que no vimos, cuando Matías del Río en ‘Tolerancia Cero’ se dedicó hacer una reseña de las obras de la Concertación, después del cambio de mando.
Ricardo Lagos en vez de asistir a la XII Latin American Conference de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, podría él y los ex presidentes – Bachelet, Frei, Aylwin- y que asistirán al cónclave demócrata cristiano socialista explicar el billón que Chile perdió con la Concertación. Entre paréntesis, preferiría a escuchar Warren Buffett o Donald Trump en esos cursos de administración, luego de ver la película biográfica de Trump que transmitieron por el cable que escuchar a Ricardo Lagos, quien al hacerle preguntado porque no cuadraban unas cuentas en el ministerio de Educación, dijo que existían diversos tipos de contabilidad. Además, del epígrafe que da origen a este artículo. Una persona así no puede ser invitada a ninguna escuela de negocios, pues insulta a los empresarios que tienen los valores claros. El profesor vitalicio por la Universidad de Harvard y ex ministro de Hacienda, Andrés Velasco, nos dejó con un déficit, entre otras cosas, e hizo un giro a las ONGs el 2007 de $834 millones, el 2008 de $671 millones, el 2009 de $489 millones y el 2010 de $ 3.106 millones. El último giro lo realizó entre el 1 de enero y el 10 de marzo.
Después de todo, el ministro Francisco Vidal dijo que la Concertación le faltó valor para subir los impuestos a un 25%. A mayor despilfarro mayores impuestos para satisfacer la glotonería de la clase política, la igualdad y la equidad.
El mundo de la izquierda o progresista, o como quieran llamarse siempre se escandaliza por la desigualdad en todos los ámbitos, como si los seres humanos nos quisieran convertir en unos productos en serie. Con todo, a la hora de la verdad se quedan en ‘La Granja de los Animales’. Hay después de todo, animales más iguales que otros. Por tanto, cuando un intelectual del mundo de la izquierda nos dice que la izquierda es superior a la derecha, porque además de la libertad le importa la igualdad. No hay que tomárselos en serio, pues vive en una torre de marfil.
La cacerías de brujas contra quienes trabajaron bajo el Gobierno Militar no ha parado, desde que volvimos a la democracia; aun cuando han transcurridos veinte años. En efecto, cuando asumió el senador de oposición de la UDI, Jovino Novoa, pensé que se iba a acabar los comentarios en su contra. Como de costumbre, mi ingenuidad me encegueció. Como recuerda el abogado Marcelo Brunet en su columna en ‘La Tercera’: “Otro afirmó, suelto de cuerpo, que los femicidios empezaron en Chile en el Gobierno Militar (¿?) y que Novoa debía responder por ellos. Unos terceros, más aventurados, señalaron que el nuevo Presidente debió pedir perdón por haber trabajado en dicho régimen. Incluso algunos, más cercano al estalinismo, presentaron un proyecto de ley que impediría a los civiles que asumieron algún cargo de responsabilidad política durante el Gobierno Militar ejercer o postular a cargos públicos”. Eso es lo que los blogueros de derecha desde los medios no oficiales hemos denunciado más de una vez: purgas. En cambio, los que apoyaron una de las ideologías más sangrientas del siglo XX y el terrorismo e intentaron imponer un régimen totalitario con la violencia. Nunca han pedido perdón. Como también, hemos dicho, se sienten orgullosos. Además, se atreven hablar de la democracia y los derechos humanos, aquellos que les violaron los derechos humanos a través del terrorismo.
Luego la misma cacería de brujas la escuché en el programa ‘Cadena Nacional’ del TVN , en el cual el panelista y sociólogo socialista Alfredo Joignant le formuló los mismos reparos a Joaquín Lavín partidario ahora del ‘Piñerismo-Bachelista’. Dicho sea de paso, está más perdido que el teniente Bello, pues Lavín dijo: “La Presidenta se saca la mugre trabajando”. Para Joignant, Novoa no debió haber asumido por el escándalo que lo provocó la izquierda, que hubo previo a su ascenso. Alfredo Joignant dijo: “Novoa estará siempre marcado por su pasado”. No quise escuchar la respuesta de Lavín y cambié de canal. Naturalmente, si hubiese estado un Hermógenes Pérez de Arce o Álvaro Bardón le hubieran replicado al señor Joignant, encarándole la destrucción de la democracia. Porque los panelista que representan a la derecha dejan mucho que desear, a saber, la investigadora Ena Von Baer y Óscar Godoy, del Instituto Libertad y Desarrollo y del CEP, respectivamente.
Días más tarde se me ocurrió que para evitar esos comentarios como los de señor Joignant, habría que imitar a la izquierda. Solamente, los izquierdistas tienen derecho a una segunda oportunidad.
Habría que funarlos, ya sea ministros, profesores universitarios, periodistas, escritores y parlamentarios. Es la única forma en que entiendan. Secretarios de Estado como José Viera Gallo y el subsecretario de aviación, parlamentarios como Jaime Gazmuri, Ricardo Ñuñez, Camilo Escalona y Ominami, periodistas como Férida Zerán y Mónica González, profesores como el historiador Gabriel Salazar, embajadores como Goñi, escritores como el novelista Germán Marín y los que trabajaron en la Radio Moscú, entre otros y médicos como el director del SML y la Presidenta. Así, entonces, opinólogos de derecha le preguntarían a sus pares, si esas personas y otros que no recuerdo, no pueden ejercer por su compromiso con el totalitarismo y el terrorismo. La izquierda realiza cacerías de brujas, porque después de la caída no hubo un Juicio de Nüremberg. No hubo descomunización como sucedió en Alemania con el nazismo. Por esa razón, a cada rato esgrimen la superioridad moral.
Puesto que hay animales más iguales que otros, vemos que en la semana el Gobierno autorizó el ingreso al país del terrorista del movimiento Lautaro, Jorge Escobar, quien, asesinó a dos carabineros y la niña Macarena Torres , con el propósito de ver a su madre enferma. La justicia lo condenó a 25 años, los cuales le fueron conmutados por indulto vía extrañamiento el 10 de marzo de 1993 por el entonces Presidente Patricio Aylwin a Noruega. En aquel entonces a los terroristas presos, el conglomerado opositor los llamaba ‘presos políticos’, cuando no eran de hecho. Cuando el Presidente Aylwin pidió perdón a igual que sus pares del cono sur, no estaban incluidas las víctimas del terrorismo de izquierda, únicamente a las supuestas víctimas progres. Ahora bien, el abogado Hugo Gutiérrez y monseñor Alfonso Baeza (el representante de la maldad) estuvieron a cargo de hacer las gestiones humanitarias ante el gobierno, las mismas que se las niegan a los militares, ya sea por salud o edad, o como en este caso, que un militar en prisión pueda ir a ver, por ejemplo, a su señora enferma. Y proba una vez más, que los abogados de DD.HH., y los partidos que forman la Concertación apoyaron el terrorismo. Por eso, para Antonio Leal y Jaime Naranjo la muerte de esa niña y de los carabineros no constituye un crimen de lesa humanidad. El hermano de Jorge Escobar, Ramón afirmó en la prensa veintitantos años más tarde: “Participó en varias acciones, como el robo de bancos, por ejemplo. Luchamos contra la dictadura, con las armas en las manos. Estamos orgullosos, nos sentimos subversivos y sentimos que fue una acción legítima". Para la tonta diputada Rubilar, la culpa la tendrá los agentes del Estado que lucharon contra el terrorismo. Afortunadamente, la derecha ‘dura’ manifestó su disconformidad dado al terrorista, mientras los liberales de RN brillan por su ausencia, tal como afirmó el diputado de la UDI, Víctor Pérez: “Siempre el Gobierno ha buscado favorecer a todos a quienes actuaron de manera violentista en el pasado y esto es una muestra más de un doble estándar, que creo que siempre ha generado y va a mantener una suerte de división al interior de los chilenos”. Para terminar con esa división, hay que liberal a los militares, sin excepción.
Viendo la CNN Chile uno se da cuenta que la Concertación se pone al lado de los delincuentes, porque según comunicó ese medio, a una avenida de la capital le pusieron el nombre Av. Hermanos Toledo. Los hermanos Toledo fueron unos terroristas del Mir que asaltaron un negocio y luego se enfrentaron con carabineros hace veinte años. En el Informe Rettig aparecen como ‘víctimas’. El periodista en su nota preguntó a una investigadora del think thak de izquierda, Flacso, que dijo puras vaguedades para justificar lo injustificable, ya que ella sabe que los hermanos Toledo eran terroristas.
Cuando Jovino Novoa asumió la presidencia del senado, la prensa de izquierda título: “El Regreso de los Vampiros”. Si estamos así, entonces yo digo que los izquierdistas se parecen a los seres de la película de los setenta ‘El Hombre Omega’, que la protagonizaba Charlton Heston, y en que en el remake actual ‘Soy Leyenda’ la personifica por Will Smith. Como en la película, los izquierdistas se comportan como si hubiesen infectado con el virus de la rabia. No me explico tanto odio. ¿Habrá alguna cura?
"Escriba joven sin miedo, que en Chile nadie lee" (consejo de Andrés Bello a Barros Arana)
"La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres"(Don Quijote de la Mancha)